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Presentación del disco "Segunda Cita" de Silvio Rodríguez, Casa de las Américas, 26 de marzo de 2010. Foto: Kaloian

Sil­vio envió este artícu­lo hace varios días al dia­rio El País, de Espa­ña. Su misi­va a la direc­ción del dia­rio espa­ñol era la siguien­te:

Sent: Satur­day, May 15, 2010 11:37 AM

Sub­ject: De Sil­vio Rodrí­guez, CUBA

Sr. Direc­tor de El País:

Le remi­to un bre­ve artícu­lo de opi­nión que se suma al deba­te sobre la lla­ma­da pla­ta­for­ma para demo­cra­ti­zar a Cuba, en el que han inter­ve­ni­do los escri­to­res Artu­ro Aran­go y Rosa Mon­te­ro. Mi inten­ción es que lo publi­que, si lo tie­ne a bien.

Muchas gra­cias por su aten­ción.

Cor­dial­men­te,

Sil­vio Rodrí­guez Domín­guez,

tro­va­dor cubano.

Según él comen­tó a Cuba­de­ba­te, “hoy por la maña­na reci­bí la siguien­te res­pues­ta de El País: ‘Reci­bi­do. Un salu­do’ y des­pués un machón ofi­cial que dice que están en su dere­cho cam­biar y redu­cir los artícu­los no soli­ci­ta­dos, etc, etc. Yo creo que hice bien en dar­le otro camino”. Y aquí está :

Un gru­po de artis­tas y escri­to­res espa­ño­les ha lan­za­do una pla­ta­for­ma para demo­cra­ti­zar a Cuba. Y cuan­do un cubano opi­na dife­ren­te, decre­tan que sus argu­men­tos son cor­ti­nas de humo de la dic­ta­du­ra que pade­ce y lo com­pa­ran con los fran­quis­tas. Pero los dio­ses pare­cen haber­les cas­ti­ga­do. Por­que, pre­ci­sa­men­te por haber­se atre­vi­do a inves­ti­gar los crí­me­nes del fran­quis­mo, el Con­se­jo Gene­ral del Poder Judi­cial aca­ba de sus­pen­der al juez Bal­ta­sar Gar­zón de la Audien­cia Nacio­nal de Espa­ña. Esta sen­ten­cia es un gol­pe durí­si­mo a una demo­cra­cia des­de la que se pre­ten­de juz­gar o man­dar a juz­gar los supues­tos defec­tos aje­nos, pero ojo con quien toque a los pro­pios.

El veto a Gar­zón, con­si­de­ra­do un héroe, ocu­rre en el mis­mo país que hace pocos años dio al mun­do una ver­da­de­ra lec­ción de demo­cra­cia, al votar con­tra el par­ti­do gober­nan­te que los metió en una gue­rra injus­ta, hacien­do oídos sor­dos a enor­mes mani­fes­ta­cio­nes popu­la­res. Per­so­nal­men­te no me expli­co cómo estas per­so­na­li­da­des han lle­ga­do a la con­clu­sión de que la polí­ti­ca hacia Cuba debe ser la del ais­la­mien­to y el blo­queo. Es como si des­co­no­cie­ran que hace medio siglo esa mis­ma polí­ti­ca no ha logra­do mover ni un milí­me­tro la deter­mi­na­ción de la mayo­ría de los cuba­nos.

Por otra par­te, los cuba­nos tam­bién que­re­mos cam­bios, pero con­sen­sua­dos por noso­tros. Esas trans­for­ma­cio­nes ocu­rri­rán más tem­prano o más tar­de y la úni­ca polí­ti­ca capaz de ace­le­rar­las es el fin del blo­queo. Todo lo que se nos haga con ase­dio y pre­sio­nes no podre­mos con­si­de­rar­lo a nues­tro favor, sino como un insul­to a nues­tra auto­de­ter­mi­na­ción, una inje­ren­cia inad­mi­si­ble en nues­tras vidas. Tan­tas agre­sio­nes y ame­na­zas nos han ense­ña­do que la super­vi­ven­cia pasa por una socie­dad orgá­ni­ca, ínte­gra, indi­vi­si­ble. Así hemos sali­do airo­sos de emba­tes arti­fi­cia­les y natu­ra­les. Pero sabe­mos que somos el resul­ta­do de un apre­mio, por vivir aco­sa­dos. No cree­mos en un gobierno cen­tra­li­za­do para siem­pre. Más bien sole­mos ver­lo como un con­cep­to de emer­gen­cia, un mal nece­sa­rio que el camino de la eman­ci­pa­ción nacio­nal nos ha impues­to para sobre­vi­vir. El fin del blo­queo nos des­pe­ja­rá pro­fun­da­men­te, crean­do con­di­cio­nes para que avan­ce­mos tam­bién en el con­cep­to demo­crá­ti­co. Sub­ra­yo que no quie­ro decir que sólo sin el blo­queo sere­mos más demo­crá­ti­cos, sino que estoy segu­ro de que así lo con­se­gui­re­mos más pron­to.

La fla­man­te pla­ta­for­ma pro­po­ne ais­lar aún más a Cuba y agra­var nues­tra ya pre­ca­ria eco­no­mía. Pre­ten­de con­ven­cer al mun­do de que la asfi­xia resol­ve­rá nues­tros pro­ble­mas. Su hipo­té­ti­co éxi­to sig­ni­fi­ca­ría mucho más sufri­mien­to para nues­tro pue­blo, que lle­va medio siglo enfren­tan­do todo tipo de difi­cul­ta­des. Nues­tra lar­ga expe­rien­cia en “pro­pues­tas” forá­neas nos dice que esta acción no es más que un nue­vo arti­lu­gio para obli­gar­nos a hacer lo que otros con­si­de­ran que debe­mos hacer. Par­tien­do de que se tra­ta de per­so­nas bien inten­cio­na­das, no sé cómo no entien­den la ofen­sa de pre­ten­der que nos vol­va­mos como ellos, con las reser­vas que des­pier­tan esas demo­cra­cias de ban­que­ros ladro­nes y ejér­ci­tos ocu­pan­tes. Para col­mo, cuan­do res­pon­de­mos que no esta­mos de acuer­do, pre­ten­den negar­nos el dere­cho a que se nos escu­che, por­que todo lo que no razo­ne como ellos -dicen- vie­ne con­ta­mi­na­do de dic­ta­du­ra.

Capi­ta­nea­dos por un gran escri­tor peruano con un lar­go his­to­rial reac­cio­na­rio, cier­tos inte­lec­tua­les espa­ño­les han deci­di­do gas­tar más horas elu­cu­bran­do cómo hacer­nos daño que inves­ti­gan­do has­ta qué pun­to viven en una demo­cra­cia. Algu­nos pare­cen más preo­cu­pa­dos por Orlan­do Zapa­ta -un hom­bre que tuvo el valor de esco­ger su pro­pia muer­te y enfren­tar­la-, que de los más de cien mil espa­ño­les ase­si­na­dos en la era de Fran­co. Es tris­te ver lo poco que les intere­sa pro­fun­di­zar en la reali­dad cuba­na, cuan­do sus con­clu­sio­nes son las mis­mas que las de los peo­res enemi­gos de nues­tra dig­ni­dad. Por eso aca­bo admi­tien­do que esta pági­na efec­ti­va­men­te es una cor­ti­na, no de humo pero sí de albaha­ca, con­tra la feti­dez de su pre­ten­di­da sal­va­ción.

Sil­vio Rodrí­guez Domín­guez,

La Haba­na, 15 de mayo, 2010.

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