Consumo alimentario: causas y consecuencias para la salud

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El dere­cho al derro­che, pri­vi­le­gio de pocos, dice ser la liber­tad de todos. Dime cuán­to con­su­mes y te diré cuán­to vales. Esta civi­li­za­ción no deja dor­mir a las flo­res, ni a las galli­nas, ni a la gen­te. En los inver­na­de­ros, las flo­res están some­ti­das a luz con­ti­nua, para que crez­can más rápi­do. En las fábri­cas de hue­vos, las galli­nas tam­bién tie­nen prohi­bi­da la noche. Y la gen­te está con­de­na­da al insom­nio, por la ansie­dad de com­prar y la angus­tia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gen­te, pero es muy bueno para la indus­tria far­ma­céu­ti­ca.

Galeano, 2005

Consumo frente al consumismo. La lucha por un consumo alimentario saludable para los pueblos

En los ini­cios de los años 60 del siglo XX la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta de los Esta­dos Uni­dos pro­mo­vió un for­tí­si­mo desa­rro­llo del con­su­mo median­te la gene­ra­li­za­ción de la ven­ta a pla­zos y otras for­mas de pago a cré­di­to en un con­tex­to de expan­sión eco­nó­mi­ca y pro­duc­ción en masa de bie­nes (acti­va­da por el tay­lo­ris­mo y el for­dis­mo1), reve­lan­do que era más fácil fabri­car los pro­duc­tos que ven­der­los, por lo que el esfuer­zo empre­sa­rial se des­pla­zó hacia su comer­cia­li­za­ción (publi­ci­dad, mar­ke­ting, ven­ta a pla­zos, etcé­te­ra) (Gil de San Vicen­te, 2011). Todo se trans­for­ma­ba en mer­can­cías que se podían ele­gir y com­prar en los super­mer­ca­dos que comen­za­ron a pro­li­fe­rar en esa épo­ca y en las tien­das o agen­cias de todo tipo de pro­duc­tos: elec­tro­do­més­ti­cos, coches, casas y has­ta la ima­gen cor­po­ral o las rela­cio­nes afec­ti­vas, la idea es sus­ci­tar el deseo, elec­ción y com­pra com­pul­si­va. En la actua­li­dad sufri­mos de lleno esta socie­dad del con­su­mis­mo que des­de enton­ces alien­ta un indi­vi­dua­lis­mo alie­na­do que ha avan­za­do impa­ra­ble en amplias capas de la pobla­ción pro­du­cien­do una lucha com­pe­ti­ti­va entre las per­so­nas que inten­tan, en esta carre­ra del poseer, valo­rar­se cuan­to más y más rápi­do, mejor. Y las cau­sas de la alie­na­ción, que es lo que está antes, duran­te y des­pués del lla­ma­do con­su­mis­mo, es el paso uni­ver­sal del valor de uso al valor de cam­bio2, el paso por el que la per­so­na olvi­da el valor de uti­li­za­ción real y mate­rial de las cosas pro­du­ci­das por ella y por la comu­ni­dad, deja de ser cons­cien­te de sus facul­ta­des crea­ti­vas y se trans­for­ma en algo (cosa) que no sólo vive para con­su­mir, sino que a su vez es con­su­mi­da para que viva el mer­ca­do. Y es en ese pro­ce­so de com­pra, alie­na­da y alie­nan­te, obse­si­va y com­pul­si­va que se rea­li­za incons­cien­te­men­te cuan­do se anu­la trá­gi­ca­men­te el valor de la per­so­na eman­ci­pa­da (Gil de San Vicen­te, 2003).

Ni que decir tie­ne que esta expan­sión del con­su­mis­mo y alie­na­ción ante el feti­chis­mo –ado­ra­ción- de la mer­can­cía, tie­ne enor­mes impli­ca­cio­nes para la salud y la feli­ci­dad de las per­so­nas. Al sis­te­ma de pro­duc­ción capi­ta­lis­ta le intere­sa que viva­mos con­ti­nua­men­te atra­pa­dos en este círcu­lo vicio­so de que­rer y no tener lo sufi­cien­te, llá­me­se el últi­mo mode­lo de iPod o de telé­fono móvil, llá­me­se eter­na juven­tud y del­ga­dez, prin­ci­pal­men­te en las muje­res, o, poder y segu­ri­dad afec­ti­va, sobre todo en los hom­bres (aun­que la igual­dad arti­fi­cio­sa de géne­ros está lle­gan­do tam­bién a estos cli­chés de comer­cia­li­za­ción). No es de extra­ñar el aumen­to de enfer­me­da­des direc­ta­men­te rela­cio­na­das con las adic­cio­nes de todo tipo; a la ludo­pa­tía y clep­to­ma­nía se le ha aña­di­do la adic­ción a las nue­vas tec­no­lo­gías, o la anore­xia ner­vio­sa, que se sal­da con la muer­te de muje­res muy jóve­nes y que solo es la pun­ta del ice­berg de otros pro­ble­mas físi­cos, psi­co­ló­gi­cos y afec­ti­vos de mucha mayor mag­ni­tud3. Cuan­do nos cen­tra­mos en el con­su­mo ali­men­ta­rio, la impor­tan­cia para nues­tra salud adquie­re una dimen­sión nue­va por­que se asien­ta en un ele­men­to bási­co de nues­tra pro­pia super­vi­ven­cia como seres huma­nos, la per­vi­ven­cia de los pue­blos y que a su vez tie­ne gra­ves con­se­cuen­cias para el medio ambien­te y la natu­ra­le­za en todo el pla­ne­ta. En este sen­ti­do tie­ne pleno sig­ni­fi­ca­do el con­cep­to de sobe­ra­nía ali­men­ta­ria que recla­ma el movi­mien­to cam­pe­sino a nivel mun­dialDeclaración Final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, Habana, Cuba, 7 de septiembre de 2001.">4.

Qué come­mos y cómo come­mos, cuá­les son las cau­sas y con­se­cuen­cias del com­por­ta­mien­to ali­men­ta­rio, empe­zan­do por aque­llas más indi­vi­dua­les y bio­ló­gi­cas has­ta lle­gar a las socia­les y polí­ti­cas que inter­vie­nen de for­ma inter­re­la­cio­na­da, inten­ta ser el moti­vo de esta refle­xión. Des­de una visión mar­xis­ta tra­ta­re­mos de ana­li­zar y pres­tar aten­ción a las pro­pie­da­des y con­se­cuen­cias pato­ló­gi­cas de un con­su­mo exce­si­vo e inade­cua­do de ali­men­tos, de sus con­di­cio­nan­tes psi­co­ló­gi­cos y socia­les que ejer­cen una enor­me pre­sión mediá­ti­ca y que tie­ne como base una polí­ti­ca de máxi­mo bene­fi­cio empre­sa­rial. En el otro extre­mo de la con­tra­dic­ción, y de «nues­tro mun­do», se encuen­tran las con­se­cuen­cias pato­ló­gi­cas de la pobre­za y des­nu­tri­ción de una pobla­ción cada vez mayor y que igual­men­te tie­ne como cau­sa bási­ca la mis­ma polí­ti­ca de ganan­cia de las empre­sas capi­ta­lis­tas ancla­da en la pro­pie­dad pri­va­da y la explo­ta­ción de las cla­ses tra­ba­ja­do­rasTaringa!">5. El sin­sen­ti­do de este sis­te­ma que esquil­ma recur­sos natu­ra­les y ali­men­tos en aras de gene­rar plus­va­lía para bene­fi­ciar a un sec­tor cada vez más redu­ci­do de la pobla­ción, debe ser denun­cia­do con todas sus con­se­cuen­cias de un radi­cal cam­bio social. Pero las inter­ven­cio­nes son nece­sa­rias en todos los con­tex­tos. Los per­so­na­les: en el día a día de lo que hace­mos y come­mos; los pro­fe­sio­na­les: de con­cien­cia­ción en el entorno labo­ral de cada una de noso­tras; y los socia­les: con la impres­cin­di­ble acción orga­ni­za­da cons­cien­te que se opon­ga a este esta­do de cosas y que lle­gue a todas las cau­sas y has­ta la raíz del pro­ble­ma. Pero vamos a empe­zar por el prin­ci­pio.

La nutrición en los seres humanos, el valor nutricional de los alimentos

La nutri­ción estu­dia los pro­ce­sos median­te los cua­les el orga­nis­mo reci­be y uti­li­za unos com­pues­tos, deno­mi­na­dos nutrien­tes (hidra­tos de car­bono, lípi­dos, pro­teí­nas, vita­mi­nas y mine­ra­les) que se hallan for­man­do par­te de los ali­men­tos (Mataix y Cara­zo, 2005). El pro­ce­so de la nutri­ción tie­ne como fina­li­dad apor­tar la ener­gía nece­sa­ria para poder lle­var a cabo las fun­cio­nes vita­les, la for­ma­ción y man­te­ni­mien­to de las estruc­tu­ras cor­po­ra­les (célu­las, teji­dos, órga­nos) y la regu­la­ción de los pro­ce­sos meta­bó­li­cos para que todo se desa­rro­lle de mane­ra armó­ni­ca6. Una ade­cua­da ali­men­ta­ción, en can­ti­dad y cali­dad, debe evi­tar el défi­cit de nutrien­tes, su exce­so e impe­dir la apa­ri­ción de enfer­me­da­des rela­cio­na­das con la nutri­ción. Por tan­to, es nece­sa­rio lle­var a cabo una ali­men­ta­ción equi­li­bra­da que impli­ca el apor­te ener­gé­ti­co y de los dife­ren­tes nutrien­tes en la pro­por­ción ade­cua­da.

HIDRATOS DE CARBONO. Los hidra­tos de car­bono sue­len divi­dir­se en sim­ples y com­ple­jos. Los pri­me­ros, tam­bién lla­ma­dos azú­ca­res, inclu­yen en una alta pro­por­ción com­pues­tos de una o dos molé­cu­las de sacá­ri­dos (glu­co­sa, saca­ro­sa, lac­to­sa o fruc­to­sa) y los segun­dos, se com­po­nen de poli­sa­cá­ri­dos. Tie­nen una fun­ción fun­da­men­tal­men­te ener­gé­ti­ca y por tan­to esen­cial para la com­po­si­ción y fun­cio­na­mien­to del orga­nis­mo. Debe repre­sen­tar el 50–60% del total de la ener­gía de la die­ta, sien­do reco­men­da­ble que la mayor par­te sean hidra­tos de car­bono com­ple­jos. Éstos se encuen­tran en gran pro­por­ción en ali­men­tos como el pan y cerea­les, legum­bres, pata­tas o pas­ta; en menor pro­por­ción en las fru­tas, ver­du­ras y hor­ta­li­zas. La fibra ali­men­ta­ria que se encuen­tran en los cerea­les y deri­va­dos sobre todo las varie­da­des inte­gra­les, pero tam­bién en las legum­bres, fru­tas y ver­du­ras, tie­ne efec­tos bene­fi­cio­sos por su capa­ci­dad de absor­ción de agua en el trac­to intes­ti­nal lo que aumen­ta su trán­si­to y favo­re­ce los pro­ce­sos fer­men­ta­ti­vos de la flo­ra bac­te­ria­na intes­ti­nal, aumen­ta la sen­sa­ción de sacie­dad y equi­li­bra el nivel de glu­co­sa al evi­tar la secre­ción exa­ge­ra­da de insu­li­na y, por tan­to, de dia­be­tes. Tam­bién evi­ta los efec­tos nega­ti­vos de los agen­tes can­ce­rí­ge­nos en con­tac­to con las pare­des intes­ti­na­les y dis­mi­nu­ye la absor­ción de coles­te­rol y sus nive­les san­guí­neos (Mataix, 2005).

LÍPIDOS. Las reco­men­da­cio­nes nutri­cio­na­les para los acei­tes y gra­sas no deben supe­rar el 30–35% de la ener­gía total, de los cua­les al menos un 15–20% deben ser áci­dos gra­sos mono­in­sa­tu­ra­dos, un 5% de poli­in­sa­tu­ra­dos y no exis­ten reco­men­da­cio­nes nutri­cio­na­les para los satu­ra­dos debi­do a su ade­cua­da sín­te­sis endó­ge­na. Los ali­men­tos ricos en gra­sas satu­ra­das se encuen­tran en la leche y deri­va­dos (man­te­qui­lla), en la gra­sa de los ani­ma­les terres­tres, vís­ce­ras, acei­te de pal­ma y coco y los pro­duc­tos de hela­de­ría, pas­te­le­ría y bolle­ría7. Den­tro de los áci­dos gra­sos insa­tu­ra­dos dis­tin­gui­mos los mono­in­sa­tu­ra­dos (que no solo con­tie­nen gra­sas que pre­vie­nen la ate­ro­gé­ne­sis sino que tie­nen acti­vi­dad anti­oxi­dan­te), abun­dan­te en el acei­te de oli­va, agua­ca­te y almen­dras. Los áci­dos gra­sos poli­in­sa­tu­ra­dos por su par­te abun­dan en el pes­ca­do8 (más en el pes­ca­do azul como la caba­lla, sar­di­na, atún, boni­to y sal­món) y en otros ali­men­tos como los acei­tes de maíz, gira­sol, soja o nue­ces (Mataix, 2005).

PROTEÍNAS. Los reque­ri­mien­tos de pro­teí­nas en niños, ado­les­cen­tes, ges­tan­tes y lac­tan­tes son mayo­res que en la pobla­ción gene­ral ya que en estas eda­des hay for­ma­ción de estruc­tu­ras cor­po­ra­les, mien­tras que en la edad adul­ta solo se requie­re la repo­si­ción de estruc­tu­ras ya exis­ten­tes. Se nece­si­ta entre el 10–15% de la ener­gía total de la die­ta y hay que con­si­de­rar que tan­to en nues­tra pobla­ción como en otros paí­ses enri­que­ci­dos es real­men­te difí­cil con­se­guir un por­cen­ta­je menor del 15–20% por los hábi­tos de con­su­mo adqui­ri­dos. Los ali­men­tos de ori­gen ani­mal pro­por­cio­nan gran can­ti­dad de pro­teí­nas y con­tie­nen can­ti­da­des impor­tan­tes de los ami­noá­ci­dos esen­cia­les para el ser humano como las car­nes, pes­ca­dos, hue­vos, leche y pro­duc­tos lác­teos. Los ali­men­tos de ori­gen vege­tal son menos ricos en pro­teí­nas y no sue­len con­te­ner todos los ami­noá­ci­dos esen­cia­les aun­que las legum­bres son las más pare­ci­das a los pro­duc­tos ani­ma­les, en cuan­to a pro­teí­nas se refie­re, así como en cali­dad de la mis­ma, y una com­bi­na­ción de diver­sos ali­men­tos vege­ta­les pue­de pro­por­cio­nar todos los ami­noá­ci­dos esen­cia­les (Mataix, 2005).

Final­men­te, para con­se­guir una ali­men­ta­ción equi­li­bra­da y salu­da­ble, ade­más de con­si­de­rar el con­su­mo ener­gé­ti­co total y el con­su­mo pro­por­cio­na­do de estos tres macro­nu­trien­tes, se requie­re tam­bién una ade­cua­da inges­tión de micro­nu­trien­tes (vita­mi­nas y mine­ra­les) y de agua (2,5 litros dia­rios de líqui­dos).

Problemas para la salud de un consumo alimentario inadecuado

Déficit o malnutrición energética proteica

Las pro­teí­nas de ori­gen ani­mal, como la leche, cons­ti­tu­yen una fuen­te rica en pro­teí­nas de alta cali­dad para el ade­cua­do desa­rro­llo y cre­ci­mien­to del niño y man­te­ni­mien­to de las fun­cio­nes bási­cas físi­co-psí­qui­cas del adul­to. El défi­cit o malnu­tri­ción ener­gé­ti­ca-pro­tei­ca com­pren­de un amplio espec­tro de cua­dros clí­ni­cos. El maras­mo, habi­tual en niños meno­res de un año por un défi­cit de con­su­mo lác­teo y, por tan­to, un défi­cit de la impres­cin­di­ble ener­gía. El Kwa­shior­kor, afec­ta a niños de entre 1 y 3 años, el nom­bre pro­vie­ne de la tri­bu Ga de Gha­na que sig­ni­fi­ca «enfer­me­dad del niño mayor cuan­do nace un nue­vo hijo». Esta enfer­me­dad se pro­du­ce por una defi­cien­cia cuan­ti­ta­ti­va y cua­li­ta­ti­va de pro­teí­nas (y otros micro­nu­trien­tes), aun­que el apor­te ener­gé­ti­co sea sufi­cien­te. Las com­pli­ca­cio­nes de ambas enfer­me­da­des inclu­yen la dis­mi­nu­ción de peso y talla, pér­di­da de reser­va gra­sa y pro­tei­cas que afec­tan a gran núme­ro de pro­ce­sos diges­ti­vos y meta­bó­li­cos; afec­ta­ción del pelo, piel (des­pig­men­ta­ción, ulce­ra­cio­nes) y muco­sas; ede­mas (espe­cial­men­te en el Kwa­shior­kor en el abdo­men); apa­tía e irri­ta­bi­li­dad; alte­ra­ción de la capa­ci­dad men­tal; sus­cep­ti­bi­li­dad a las infec­cio­nes y aumen­to de la mor­bi­li­dad y mor­ta­li­dad por enfer­me­da­des infec­cio­sas, sobre todo por dia­rreas e infec­cio­nes res­pi­ra­to­rias. Entre ambas pato­lo­gías exis­ten cua­dros inter­me­dios menos defi­ni­dos, con defi­cien­cias mayo­res o meno­res de ener­gía, pro­teí­nas, vita­mi­nas y mine­ra­les, que a su vez se pre­sen­tan aso­cia­dos a pro­ce­sos infec­cio­sos y que cons­ti­tu­yen la mayor pro­por­ción de los cua­dros de malnu­tri­ción.

La malnu­tri­ción ener­gé­ti­co-pro­tei­ca es el pro­ble­ma más gra­ve de salud públi­ca en el mun­do y la cau­sa direc­ta de la mayor tasa de mor­bi­li­dad y mor­ta­li­dad infan­til, de la mor­ta­li­dad gene­ral y de la menor espe­ran­za de vida en amplias zonas de Áfri­ca, Asia y Amé­ri­ca. Y es que basán­do­nos en infor­mes de dife­ren­tes orga­nis­mos inter­na­cio­na­les se reco­no­ce que, en el mejor de los casos, en la actua­li­dad más de mil millo­nes de per­so­nas en el mun­do pasan ham­bre y están des­nu­tri­das9.

Exceso del consumo de energía y proteínas animales

El exce­so de inges­ta de ali­men­tos pro­tei­cos, espe­cial­men­te del gru­po de las car­nes y la leche y deri­va­dos, pero tam­bién de los acei­tes de coco y pal­ma (habi­tual en pro­duc­tos de bolle­ría y hela­dos), con­lle­van un apor­te exce­si­vo de gra­sas satu­ra­das que afec­tan a los vasos san­guí­neos y aumen­ta las lipo­pro­teí­nas de baja den­si­dad que trans­por­tan el coles­te­rol más ate­ro­gé­ni­co (LDL-c). La ate­roes­cle­ro­sis de las arte­rias coro­na­rias y cere­bra­les pro­du­ce la mayo­ría de las enfer­me­da­des car­dio­vas­cu­la­res en los paí­ses enri­que­ci­dos, sien­do una de las prin­ci­pa­les cau­sas de mor­bi­li­dad y mor­ta­li­dad en amplios sec­to­res de la pobla­ción de Euro­pa, Aus­tra­lia, Japón y nor­te de Amé­ri­ca.

Pero inde­pen­dien­te­men­te del tipo de gra­sa que se con­su­ma, el exce­so de ener­gía que se ingie­re tan­to en los paí­ses enri­que­ci­dos como de eco­no­mías en tran­si­ción e, inclu­so, en áreas urba­nas de paí­ses empo­bre­ci­dos y que pue­de venir acom­pa­ña­do de ali­men­tos de mayor o menor cali­dad, está pro­vo­can­do un exce­so de sobre­pe­so y obe­si­dad en muchos paí­ses. Se esti­ma que un ter­cio de la pobla­ción adul­ta del mun­do es obe­sa o tie­ne sobre­pe­soSomos 854 millones de hambrientos, 1.600 millones de gordos y 400 millones de obesos, 4 de junio de 2008.">10 y éstos tam­bién son fac­to­res de ries­go para muchas enfer­me­da­des, car­dio­vas­cu­la­res, dia­be­tes, enfer­me­da­des osteo­mus­cu­la­res y algu­nos tipos de cán­ce­res, como el cán­cer de colón, mama o endo­me­trio (Aran­ce­ta y Serra, 2006).

Frutas y verduras

En su con­jun­to son ali­men­tos ricos en fibra y deter­mi­na­das vita­mi­nas (A, E y C), pero pobres en los tres macro­nu­trien­tes: car­bohi­dra­tos, gra­sas y pro­teí­nas, lo que les hacen tener poco valor ener­gé­ti­co. En los paí­ses empo­bre­ci­dos deben com­ple­men­tar­se con el con­su­mo de pro­teí­nas de alta cali­dad, gra­sas y car­bohi­dra­tos para inge­rir un ade­cua­do apor­te ener­gé­ti­co y de dichos macro­nu­trien­tes. En nues­tro medio sue­le con­su­mir­se en menor pro­por­ción de la reco­men­da­da. Es con­ve­nien­te con­su­mir 2 o 3 racio­nes de fru­ta al día, entre las que se debe incluir, al menos, un cítri­co. Ver­du­ras y hor­ta­li­zas serían nece­sa­rias 1 o 2 racio­nes al día pro­cu­ran­do diver­si­fi­car los dis­tin­tos tipos y que, al menos una vez al día, se con­su­man cru­das (evi­tan­do así las pér­di­das de vita­mi­nas por la des­na­tu­ra­li­za­ción que pro­du­ce el coci­na­do).

La impor­tan­cia del con­su­mo de este tipo de ali­men­tos pro­vie­ne de su acción anti­oxi­dan­te. Los pro­ce­sos de oxi­da­ción (endó­ge­na) de nues­tro orga­nis­mo y otras agre­sio­nes exter­nas como el taba­co, la con­ta­mi­na­ción atmos­fé­ri­ca, el uso de pes­ti­ci­das y her­bi­ci­das11, radia­cio­nes ioni­zan­tes, etcé­te­ra, pro­du­cen un exce­so de radi­ca­les libres que dañan nues­tras célu­las y pre­dis­po­nen a enfer­me­da­des neu­ro­de­ge­ne­ra­ti­vas y al pro­ce­so de enve­je­ci­mien­to gene­ral: Alz­hei­mer, Par­kin­son, enve­je­ci­mien­to pre­ma­tu­ro, cán­cer, arrit­mias, infar­to de mio­car­dio, cata­ra­tas, entre otras.

Algunos condicionantes sociales y económicos de nuestra alimentación

En los paí­ses enri­que­ci­dos se dis­po­ne de una gran ofer­ta y acce­si­bi­li­dad de ali­men­tos de todo tipo, inclui­dos los de alto con­te­ni­do pro­tei­co, de ori­gen ani­mal y, por tan­to, de alto con­te­ni­do caló­ri­co y/​o de gra­sas satu­ra­das. Esto es así por­que, como ya hemos comen­ta­do, duran­te déca­das este sis­te­ma polí­ti­co, social y eco­nó­mi­co pro­mue­ve el con­su­mo des­afo­ra­do en gene­ral y el con­su­mo de estos ali­men­tos en par­ti­cu­lar. Las gran­des indus­trias y empre­sas del sec­tor agro­pe­cua­rio nece­si­tan (en su bús­que­da de mayo­res tasas de bene­fi­cios) por un lado aba­ra­tar los cos­tes de pro­duc­ción de las mer­can­cías que irán a parar a las estan­te­rías de los gran­des super­mer­ca­dos y, por el otro, una pobla­ción cada vez mayor que las con­su­man. A esta situa­ción se une los cam­bios socia­les que se han ori­gi­na­do en el mer­ca­do labo­ral y la ace­le­ra­da urba­ni­za­ción con lar­gas jor­na­das de tra­ba­jo y gran­des dis­tan­cias de éste a los hoga­res, y a la cre­cien­te incor­po­ra­ción de la mujer a la vida labo­ral que han trans­for­ma­do pro­fun­da­men­te la vida fami­liar pre­dis­po­nien­do, entre otras, al con­su­mo de comi­das pre­co­ci­na­das, poco ela­bo­ra­das o fue­ra de casa.

Esta mayor dis­po­ni­bi­li­dad de ali­men­tos de ori­gen ani­mal y otros de fabri­ca­ción indus­trial es pro­duc­to de un desa­rro­llo de la indus­tria ali­men­ta­ría inten­si­va que aba­ra­ta cos­tes a cos­ta de una mayor pro­duc­ti­vi­dad de máqui­nas y obre­ros. Las gran­des explo­ta­cio­nes pecua­rias son una mues­tra de la pro­duc­ción inten­si­va de ali­men­tos como los hue­vos, la leche y deri­va­dos lác­teos, y la cría de car­nes de cer­do, vaca y aves. El bene­fi­cio de estas empre­sas pro­vie­ne de su alta pro­duc­ti­vi­dad a expen­sas de una mayor explo­ta­ción de sus tra­ba­ja­do­res y de un haci­na­mien­to de los ani­ma­les. Ade­más de las impli­ca­cio­nes que estas gran­des explo­ta­cio­nes tie­ne para el medio ambien­te, sien­do una de las prin­ci­pa­les fuen­tes de con­ta­mi­na­ción de sue­los y aguas sub­te­rrá­neas, la alta con­cen­tra­ción o haci­na­mien­to de ani­ma­les requie­re ser ali­men­ta­da tam­bién de for­ma inten­si­va y bara­ta, unas veces a tra­vés de los mono­cul­ti­vos de cerea­les en paí­ses empo­bre­ci­dos12, otras veces median­te la pro­duc­ción de abo­nos y pien­sos indus­tria­les com­pues­tos de con­cen­tra­dos pro­tei­cos de res­tos y desechos de otros ani­ma­les o de gra­sas de baja cali­dad13. Y no solo habla­mos de gran­jas terres­tres tam­bién pode­mos sus­cri­bir todo lo dicho en lo que está pasan­do con los sis­te­mas de pes­ca de arras­tre, la acui­cul­tu­ra inten­si­va o las «gran­jas pes­que­ras» en medio del mar (Barru­ti, 2001)La pesadilla de Darwin, que muestra la miseria que rodea a la extracción pesquera de la perca, especie invasora que se introdujo en el lago Victoria de África, para su producción y venta masiva en los mercados europeos.">14.

Ade­más de las varia­das impli­ca­cio­nes éti­cas para las per­so­nas y para los ani­ma­les de estos tipos de indus­trias, nos encon­tra­mos con la abe­rran­te situa­ción actual en don­de exis­te una cre­cien­te con­cen­tra­ción de la rique­za en un peque­ño por­cen­ta­je de la pobla­ción fren­te a una amplia mayo­ría de la pobla­ción empo­bre­ci­da, lo que se tra­du­ce en unas cre­cien­tes desigual­da­des socia­les y eco­nó­mi­cas y una bre­cha cada vez mayor entre ricos y pobres (los cua­les tie­nen a veces barre­ras insal­va­bles para con­se­guir ali­men­ta­ción y agua)15. Nos encon­tra­mos con una pobla­ción ham­brien­ta y mal nutri­da que pre­sen­ta una alta mor­bi­li­dad y mor­ta­li­dad en amplios terri­to­rios del mun­do, fren­te a una pobla­ción sobre­ali­men­ta­da que, para­dó­ji­ca­men­te, ori­gi­na otros pro­ble­mas de salud como las enfer­me­da­des car­dio­vas­cu­la­res o el cán­cer (Cruz, 2012). Pero estas desigual­da­des no solo se pro­du­cen entre unos paí­ses y otros sino que den­tro de un mis­mo país encon­tra­mos bol­sas de pobre­za y sub­de­sa­rro­llo como está ocu­rrien­do en muchos paí­ses enri­que­ci­dos, espe­cial­men­te en los Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­caLa pobreza y la desigualdad, los males económicos de EU, opinión, TV: CNN México, 20 de septiembre de 2011. ">16.

Este sis­te­ma ali­men­ta­rio basa­do en el cre­ci­mien­to irres­pon­sa­ble y con el obje­ti­vo úni­co del máxi­mo bene­fi­cio está, tam­bién, pro­vo­can­do pro­ble­mas de salud glo­ba­les que afec­ta a toda la pobla­ción del pla­ne­ta. Ade­más de las con­se­cuen­cias socia­les, eco­nó­mi­cas y para la salud de la con­ta­mi­na­ción ambien­tal, ya comen­ta­das, el haci­na­mien­to de los ani­ma­les y su ali­men­ta­ción de baja cali­dad pro­vo­ca estrés e infec­cio­nes que se pro­pa­gan rápi­da­men­te. Tene­mos recien­te la nue­va epi­de­mia de gri­pe A que se ori­gi­nó por una epi­zoo­tia de gri­pe por­ci­na que pasó a los huma­nos y pro­vo­có una nue­va varian­te de la enfer­me­dad. Sin entrar en el cri­ti­ca­ble (por intere­sa­do) exce­so de alar­ma que gene­ró, en los cam­bios de cri­te­rios que se pro­du­je­ron para con­si­de­rar­la «pan­de­mia» y en los ingen­tes ingre­sos que han supues­to para las mul­ti­na­cio­na­les far­ma­céu­ti­cas, sí tene­mos que recor­dar sus ver­da­de­ras cau­sasDos pandemias de gripe, dos nombres (o cuando el nombre dice más de lo que pretende decir), Rebelión, 2009. ">17. Esta mayor pro­pa­ga­ción de infec­cio­nes de los ani­ma­les en las explo­ta­cio­nes masi­fi­ca­das de ani­ma­les, obli­ga a la admi­nis­tra­ción de anti­bió­ti­cos (ade­más de otros medi­ca­men­tos para com­ba­tir el estrés) que pro­mue­ven resis­ten­cias a dichos anti­bió­ti­cos en los pro­pios ani­ma­les y en lo huma­nos que ingie­ren sus car­nesBombas bacteriológicas de supermercados.">18.

Tam­po­co pode­mos olvi­dar las empre­sas de pro­duc­ción inten­si­va de fru­tas y ver­du­ras, como las ubi­ca­das en Anda­lu­cía que, a cos­ta de una sobre­ex­plo­ta­ción de manos de obra bara­ta, espe­cial­men­te de tra­ba­ja­do­res inmi­gran­tes, aba­ra­tan los cos­tes de sus pro­duc­tos para poder­los expor­tar a pre­cios com­pe­ti­ti­vos a la rica Euro­pa (espe­cial­men­te Ale­ma­nia) o dis­tri­buir­lo en las gran­des cade­nas de super­mer­ca­dos del Esta­do espa­ñol. Por no hablar de los pro­ble­mas de toxi­ci­dad y efec­tos can­ce­rí­ge­nos que pro­du­ce la uti­li­za­ción de nume­ro­sos pes­ti­ci­das y her­bi­ci­das que se encuen­tran ya for­man­do par­te de la cade­na ali­men­ta­ria a nivel mun­dial o de los ali­men­tos modi­fi­ca­dos gené­ti­ca­men­te. La irra­cio­na­li­dad del sis­te­ma capi­ta­lis­ta en su bús­que­da rápi­da de ganan­cias mone­ta­rias sin con­si­de­rar los múl­ti­ples «efec­tos cola­te­ra­les» que se pro­du­cen se mues­tra en toda su cru­de­za cuan­do cono­ce­mos los datos de un recien­te infor­me encar­ga­do por la FAO: Unos 1.300 millo­nes de tone­la­das de ali­men­tos se tiran a la basu­ra lo que supo­ne alre­de­dor de un ter­cio de la pro­duc­ción mun­dial de ali­men­tos de los cua­les una altí­si­ma pro­por­ción ocu­rren en los paí­ses «demo­crá­ti­cos» de Euro­pa y los Esta­dos Uni­dosFAO advierte de que 1.300 millones de toneladas anuales de comida van a parar a la basura, 6 de enero de 2012.">19.

Origen y actualidad (genético-estructural) de la situación de desigualdad económica, social y alimentaria

No es nues­tra inten­ción entrar a valo­rar en pro­fun­di­dad los muchos fac­to­res invo­lu­cra­dos en esta dra­má­ti­ca situa­ción de desigual­dad ali­men­ta­ria que, como segui­mos recal­can­do, es polí­ti­ca, social y eco­nó­mi­ca. Sin embar­go, sí nos gus­ta­ría seña­lar algu­nos apun­tes de este pro­ce­so que se está ace­le­ran­do en la actua­li­dad y que tie­ne orí­ge­nes anti­guos. Por poco que lea­mos la pren­sa dia­ria de todo tipo, no solo la alter­na­ti­va y de orien­ta­ción trans­for­ma­do­ra, las noti­cias sobre la com­pra de tie­rra y expul­sio­nes de cam­pe­si­nos y otros aspec­tos rela­cio­na­dos con la ali­men­ta­ción de los pue­blos, y por tan­to de sus tie­rras, ríos y mares, son abun­dan­tes. En Para­guay, 90 mil cam­pe­si­nos y cam­pe­si­nas son expul­sa­dos de sus tie­rras al año, de los cua­les, solo por el mono­cul­ti­vo de soja, se alcan­za la cifra de nue­ve mil fami­lias por año (Palau et al., 2008). Pero mucho más cer­ca, en Can­ta­bria, tres de cada cua­tro peque­ños pro­duc­to­res de leche han teni­do que aban­do­nar su acti­vi­dad en los últi­mos doce años, debi­do a que las empre­sas del sec­tor están con­cen­tran­do la pro­duc­ción y el mer­ca­do, para aba­ra­tar los cos­tes (Stron­za­ne, 2011). Des­pués de vein­te años de Polí­ti­ca Agra­ria Comu­ni­ta­ria (PAC) se ha arra­sa­do con casi todos lo peque­ños y media­nos pro­duc­to­res que ali­men­ta­ba a las vacas en los pra­dos y se ha poten­cia­do las gran­des empre­sas gana­de­ras con ayu­das direc­ta­men­te pro­por­cio­nal a la pro­duc­ción y a los bajos pre­ciosEntrevista.">20. Fren­te a esta situa­ción siguen cre­cien­do por todas par­tes las orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas que recla­man una ver­da­de­ra sobe­ra­nía ali­men­ta­ria de los pro­duc­to­res loca­les (Vivas, 2009).

Fra­nçois Hou­tart pone el dedo en la lla­ga de lo que está pasan­do en la actua­li­dad cuan­do expli­ca los aspec­tos estruc­tu­ra­les de la cri­sis ali­men­ta­ria:

Se tra­ta de la expan­sión, duran­te los últi­mos años, del mono­cul­ti­vo, resul­tan­do en la con­cen­tra­ción de las tie­rras, es decir en una ver­da­de­ra con­tra-refor­ma agra­ria. La agri­cul­tu­ra cam­pe­si­na o fami­liar se des­tru­ye en el mun­do ente­ro bajo el pre­tex­to de su baja pro­duc­ti­vi­dad. De hecho los mono­cul­ti­vos tie­nen una pro­duc­ción que pue­de ir des­de 500 y a veces has­ta 1.000% más ele­va­da que la agri­cul­tu­ra cam­pe­si­na en su esta­do actual. […] Se eli­mi­nan bos­ques, se con­ta­mi­nan los sue­los y las aguas, has­ta los ríos y el mar, por el uso masi­vo de pro­duc­tos quí­mi­cos. […] se pre­pa­ran los desier­tos del futu­ro. Por otra par­te, los cam­pe­si­nos son expul­sa­dos de sus tie­rras y son millo­nes los que tie­nen que migrar hacia las ciu­da­des, en los barrios mar­gi­na­les, pro­vo­can­do las cri­sis urba­nas y aumen­tan­do la pre­sión migra­to­ria inter­na, como en el Bra­sil, o exter­na, como en muchos otros paí­ses del mun­do (Hou­tart, 2011).

Pero no solo la impo­si­ción de mono­cul­ti­vos está oca­sio­nan­do la depen­den­cia ali­men­ta­ria en nume­ro­sos paí­ses. Tam­bién ha juga­do un impor­tan­te papel la baja­da espe­cu­la­ti­va de pre­cios de ali­men­tos en los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les oca­sio­nan­do el aban­dono de cul­ti­vos de ali­men­tos bási­cos e incre­men­tan­do la deu­da por el aumen­to desor­bi­ta­do de las impor­ta­cio­nes a los paí­ses capi­ta­lis­tas enri­que­ci­dos. Has­ta la lle­ga­da al poder del gobierno demó­cra­ta de Correa en 2007, la situa­ción ali­men­ta­ria en Ecua­dor ha sido de un empo­bre­ci­mien­to con­ti­nuo de su pobla­ción rural, agra­va­da con las polí­ti­cas de agroin­dus­tria­li­za­ción de ini­cios de los noven­ta. De nada había ser­vi­do la denun­cia de Eduar­do Galeano sobre el saqueo de ali­men­tos en los paí­ses empo­bre­ci­dos de Amé­ri­ca Lati­na:

La eco­no­mía ecua­to­ria­na depen­de de las ven­tas de plá­ta­nos, café y cacao, tres ali­men­tos dura­men­te some­ti­dos al nau­fra­gio de los pre­cios. Según datos ofi­cia­les, de cada diez ecua­to­ria­nos, sie­te pade­cen de malnu­tri­ción bási­ca, y el país sufre uno de los índi­ces de mor­ta­li­dad más altos del mun­do (Galeano, 2003).

Pero esta situa­ción no se pue­de enten­der si no hace­mos, al menos, un poco de his­to­ria, y, por no retro­traer­nos dema­sia­do en el tiem­po, qui­zás el hito más impor­tan­te de la con­cen­tra­ción urba­na des­or­de­na­da y caó­ti­ca con la pér­di­da de la pobla­ción rural y el cam­pe­si­na­do ocu­rrió en Ingla­te­rra duran­te la revo­lu­ción indus­trial. A fina­les del siglo XVIII, se van intro­du­cien­do leyes de libre mer­ca­do en ali­men­tos bási­cos de sub­sis­ten­cia como el cereal. Que, de ser con­si­de­ra­do un dere­cho, pasa a con­si­de­rar­se una mer­can­cía, y de ser con­si­de­ra­do un valor de uso pasa a con­si­de­rar­se un valor de cam­bio. El aca­pa­ra­mien­to de grano y la fluc­tua­ción de los pre­cios no pro­du­cen una regu­la­ción para el bien común del cam­pe­si­na­do y la pobla­ción de la Ingla­te­rra de enton­ces, sino todo lo con­tra­rio, pro­du­ce un aumen­to de los cer­ca­mien­tos de tie­rra, expul­san­do a las comu­ni­da­des rura­les hacia las ciu­da­des. Duran­te el siglo XVIII se van cam­bian­do, por tan­to, las prác­ti­cas que prio­ri­za­ban el cereal como ali­men­to, y pasa a exis­tir, cada vez más, el aca­pa­ra­mien­to del grano (Thom­pson, 1995). Esas prác­ti­cas que eran en un comien­zo ile­ga­les nos recuer­dan mucho a las que se han pro­du­ci­do a fina­les del siglo XX, en Bra­sil con la intro­duc­ción ile­gal de la soja trans­gé­ni­ca. Y de la mis­ma for­ma, lo que pri­me­ro se intro­du­ce ile­gal­men­te ter­mi­na sien­do legal tan­to aho­ra como enton­ces, la ley con­tra el aca­pa­ra­mien­to será anu­la­da, el nue­vo mer­ca­do debe ope­rar de mane­ra «natu­ral» siguien­do leyes «natu­ra­les» de ofer­ta y deman­da. Por­que, como decían enton­ces, y dicen aho­ra, sus defen­so­res: «la auto­rre­gu­la­ción es la mejor regu­la­ción de los mer­ca­dos». Tras la Revo­lu­ción Indus­trial, Ingla­te­rra pide el fin de los aran­ce­les para los pro­duc­tos indus­tria­li­za­dos, mien­tras que inter­na­men­te, se pro­fun­di­za y con­ti­núa la expul­sión de cam­pe­si­nas y cam­pe­si­nos, la con­cen­tra­ción de la tie­rra, el empo­bre­ci­mien­to, el tra­ba­jo infan­til y la cri­mi­na­li­za­ción de las pro­tes­tas y resis­ten­cias (Engels, 1978). La Ley Negra, apro­ba­da por el par­la­men­to inglés en la pri­me­ra mitad del siglo XVIII, pre­veía la pena capi­tal para «crí­me­nes», que incluía des­de el secues­tro de nobles, has­ta la caza y pes­ca en las fores­tas comu­na­les (reales) (Thom­pson, 1990). En sín­te­sis, lo que se pro­du­jo y que se acen­tuó has­ta nues­tros días es que el valor de cam­bio se sobre­pu­so, se sobre­po­ne, al valor de uso, y esa lógi­ca jus­ti­fi­ca el aumen­to de los cul­ti­vos para expor­ta­ción, aun­que haya esca­sez de ali­men­tos en un deter­mi­na­do terri­to­rio. El ali­men­to, de un dere­cho, pasa a ser una mer­can­cía de las más gene­ra­do­ras de bene­fi­cios para los empre­sa­rios.

Pos­te­rior­men­te, tras la segun­da gue­rra mun­dial, la Revo­lu­ción Ver­de21 es otro hito que sir­ve para ter­mi­nar de expli­car la situa­ción actual que se vive en rela­ción con la pro­duc­ción y desigual­dad ali­men­ta­ria de los pue­blos en todo el pla­ne­ta. La revo­lu­ción ver­de ha supues­to una ace­le­ra­ción y exten­sión de la mer­can­ti­li­za­ción ali­men­ta­ria. O, dicho de otra for­ma, una vía de la des­truc­ción de la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria de los pue­blos del hemis­fe­rio sur y par­tes de Asia. En Ban­gla­desh unas 7.000 varie­da­des de arroz han des­apa­re­ci­do y en Méxi­co 11000 varie­da­des de maíz, por poner solo dos ejem­plos de las con­se­cuen­cias que la exten­sión del mono­cul­ti­vo a nivel mun­dial están ori­gi­nan­do. En Lati­noa­mé­ri­ca a tra­vés de la Alian­za para el Pro­gre­so22, lle­ga­ron miles de tone­la­das de hari­na de tri­go blan­ca sus­ti­tu­yen­do a la ali­men­ta­ción basa­da en el maíz y la yuca por el pan blan­co. Este pro­ce­so ha gene­ra­do des­em­pleo y éxo­do rural del cam­pe­si­na­do empo­bre­ci­do y sin tie­rras hacia los alre­de­do­res de las gran­des ciu­da­des; mien­tras el cam­po que­da­ba con­ta­mi­na­do, con pér­di­da de la bio­di­ver­si­dad y en un pro­ce­so de deser­ti­za­ción por la «inva­sión» del mono­cul­ti­vo.

La implan­ta­ción de los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos es una con­ti­nua­ción más recien­te de este pro­ce­so de ace­le­ra­ción y agu­di­za­ción de la mer­can­ti­li­za­ción ali­men­ta­ria que esta­mos sufrien­do (Brac de la Perriè­re y Seu­ret, 2009). Las con­se­cuen­cias de la uti­li­za­ción y difu­sión mun­dial de semi­llas trans­gé­ni­cas, que se ini­ció en las déca­das de los 80 y 90 han sido simi­la­res: con­cen­tra­ción de los cul­ti­vos más lucra­ti­vos como los gran­des mono­cul­ti­vos de soja, maíz, algo­dón y caña de azú­car, mayor con­su­mo de agro­tó­xi­cos, mayor meca­ni­za­ción y un menor uso del tra­ba­jo humano en la agri­cul­tu­ra por la mayor meca­ni­za­ción y por el uso de los her­bi­ci­das que reem­pla­zan la lim­pie­za manual de las malas hier­bas. Los pes­ti­ci­das into­xi­can y matan a las per­so­nas, pene­tran­do en los eco­sis­te­mas, eli­mi­nan­do la vida y oca­sio­nan­do nue­vos pro­ble­mas de pla­gas y vec­to­res de enfer­me­da­des debi­do a la des­truc­ción de sus depre­da­do­res (Ace­do, 2011). Así ocu­rre, por ejem­plo, con el algo­dón, que es muy depen­dien­te de los pes­ti­ci­das, vién­do­se que cuan­do se intro­du­ce en nue­vas regio­nes, con fre­cuen­cia aumen­ta la inci­den­cia de la mala­ria (Lewon­tin y Levins, 1985).

Con la comer­cia­li­za­ción de los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos los pro­ble­mas se acen­túan. La tec­no­lo­gía de semi­llas cono­ci­da como «Ter­mi­na­tor» (Ribei­ro, 2011) es el «pro­duc­to estre­lla» de cor­po­ra­cio­nes como Mon­san­to o Syn­gen­ta (que tie­ne el mayor núme­ro de estas paten­tes), con el que, en el col­mo de su cinis­mo, ade­más de pre­sio­nar e intro­du­cir por medios de «ayu­das» sus semi­llas en dife­ren­tes paí­ses del mun­do, pro­vo­can que las plan­tas obte­ni­das con esta semi­lla trans­gé­ni­ca sea esté­ril y no pue­da vol­ver a uti­li­zar­se para suce­si­vos cul­ti­vos obli­gan­do a los agri­cul­to­res loca­les a vol­ver a com­prar­la en los siguien­tes años. Una gran pro­por­ción de semi­llas gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­das con­tie­nen un gen de resis­ten­cia a un her­bi­ci­da par­ti­cu­lar, lo que obli­ga al agri­cul­tor a com­prar dicho her­bi­ci­da. En el caso de la col­za trans­gé­ni­ca resis­ten­te al her­bi­ci­da gli­fo­sa­to, se han pro­du­ci­do cru­ces sim­ples y dobles con las plan­tas a las que pre­ten­de ata­car, las malas hier­bas, y estos híbri­dos se han vuel­to resis­ten­tes al her­bi­ci­da.

Tam­bién se han desa­rro­lla­do semi­llas trans­gé­ni­cas para que resis­tan a las enfer­me­da­des y a los insec­tos, a tra­vés de bac­te­rias como el baci­llus thu­rin­gien­sis (Bt) que pro­du­ce varias toxi­nas que ata­can el sis­te­ma diges­ti­vo de los insec­tos. Sus genes se incor­po­ran a la semi­lla, por lo que está pre­sen­te en todas las par­tes de la plan­ta y la toxi­na se encuen­tra en todos sus órga­nos (raí­ces, tallos, hojas y fru­tos). Los insec­tos (pero tam­bién mari­po­sas y aves) expues­tos a estos bio­pes­ti­ci­das ter­mi­na­rán crean­do resis­ten­cias ade­más de pro­mo­ver pla­gas al dis­mi­nuir la espe­ran­za de vida de otros insec­tos pre­da­do­res (Brac de la Perriè­re y Seu­ret, 2009). Las noti­cias sobre nue­vas resis­ten­cias son con­ti­nuas a pesar del secre­tis­mo que exis­te en la inves­ti­ga­ción de estos pro­duc­tosPúblico. ">23.

A todos estos peli­gros eco­nó­mi­cos, socia­les y eco­ló­gi­cos se aña­den los sani­ta­rios, que aun­que no estén cien­tí­fi­ca­men­te com­pro­ba­dos deben ser muy teni­dos en cuen­ta. Los cam­bios ines­pe­ra­dos en el meta­bo­lis­mo de orga­nis­mos gené­ti­ca­men­te mani­pu­la­dos pue­de pro­vo­car la sín­te­sis de nue­vas pro­teí­nas o nue­vos com­pues­tos even­tual­men­te tóxi­cos. Otro ries­go para la salud es el agra­va­mien­to de las aler­gias a tra­vés de las nue­vas pro­teí­nas de ori­gen viral, bac­te­riano, vege­tal y ani­mal que, inclui­das en los ali­men­tos por pri­me­ra vez, resul­tan un poten­cial aler­gé­ni­co des­co­no­ci­do. Ade­más, muchas plan­tas gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­das con­tie­nen genes de resis­ten­cia a anti­bió­ti­cos (los lla­ma­dos genes mar­ca­do­res), esto gene­ra­ría cepas de micro­or­ga­nis­mos resis­ten­tes a esos anti­bió­ti­cos, lo que podría dar lugar a pro­ble­mas sani­ta­rios (Rin­cón, 2012). Más preo­cu­pan­te aún son las plan­tas trans­gé­ni­cas resis­ten­tes a virus que abre la puer­ta a la posi­bi­li­dad de apa­ri­ción de nue­vos virus total­men­te des­co­no­ci­dos (y por ello total­men­te vul­ne­ra­bles los seres huma­nos a ellos) (Brac de la Perriè­re y Seu­ret, 2009).

Tan­to la Revo­lu­ción Ver­de como la implan­ta­ción de los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos se ha acom­pa­ña­do de una con­cen­tra­ción indus­trial que va aca­pa­ran­do el mer­ca­do del sec­tor de la ali­men­ta­ción: semi­llas, fer­ti­li­zan­tes, agro­tó­xi­cos, medi­ca­men­tos, pro­ce­sa­mien­to de comi­da, emba­la­je, etcé­te­ra. Esta gene­ra­ción de mono­po­lios y con­cen­tra­ción del capi­tal hace que de las prin­ci­pa­les gran­des cor­po­ra­cio­nes trans­na­cio­na­les24 del sec­tor: Mon­san­to, Dupont, Syn­gen­ta, Bayer, Basf, Car­gill, Bun­ge ADM, las tres pri­me­ras deten­tan los tres pri­me­ros luga­res (el 47% del total) en el nego­cio de las semi­llas paten­ta­das y que, ni que decir tie­ne, inclu­yen las semi­llas trans­gé­ni­cas25. En menos de tres déca­das, un puña­do de estas empre­sas ha crea­do un rápi­do y bru­tal cer­co cor­po­ra­ti­vo en torno al pri­mer esla­bón de la cade­na ali­men­ta­ria, las semi­llas. Y las cua­tro pri­me­ras (Mon­san­to, Dupont, Syn­gen­ta y BayerRebelión">26) se encuen­tran en los pri­me­ros luga­res de ven­tas de agro­quí­mi­cos a nivel mun­dial (Gru­po ETC, 2008). Las empre­sas líde­res en ganan­cias eco­nó­mi­cas de las semi­llas son tam­bién líde­res en ganan­cias por las ven­tas de pla­gui­ci­das y bio­tec­no­lo­gía.

Sin poder exten­der­nos más en estas y otras téc­ni­cas de mani­pu­la­ción gené­ti­ca y sus con­se­cuen­cias incier­tas y aza­ro­sas, lo que sí es bien cono­ci­do en el ámbi­to cien­tí­fi­co es el poco con­trol que este tipo de inves­ti­ga­ción bio­ló­gi­ca tie­ne sobre el mun­do de los seres vivos, y que dada la rapi­dez entre inves­ti­ga­ción y apli­ca­ción prác­ti­ca que se pro­du­ce para su comer­cia­li­za­ción, no es nada sor­pren­den­te que se sepa mucho del con­trol quí­mi­co y tan poco sobre el con­trol bio­ló­gi­co. Pre­ci­sa­men­te es alar­man­te el uso de terre­nos, y el secre­tis­mo, con el que en Anda­lu­cía y en otras áreas del Esta­do espa­ñolCampos experimentales al aire libre con cultivos transgénicos los campos experimentales de transgénicos que hay en el Estado español en 2011 y que se extienden por las dos Castillas (León, Valladolid, Zamora, Albacete, Palencia, Ciudad Real, Toledo, Salamanca, Burgos), Andalucía (Sevilla, Córdoba, Málaga), Aragón (Zaragoza, Huesca) Extremadura (Badajoz), Cataluña (Lleida), Levante (Castellón) y Navarra. Sobresale la incidencia de estos campos en Sevilla, León, Zaragoza, Valladolid, Zamora, Lleida y Navarra. Destaca positivamente toda la Cornisa Cantábrica en donde no hay ningún solo campo de experimentación.">27 está tenien­do lugar la exten­sión de la expe­ri­men­ta­ción de este tipo de cul­ti­vos, que supo­nen el 42% de los ensa­yos expe­ri­men­ta­les al aire libre de cul­ti­vos trans­gé­ni­cos que se han rea­li­za­do en la Unión Euro­pea duran­te los últi­mos años.

En rela­ción con la bio­tec­no­lo­gía, la nano­tec­no­lo­gía28 y la bio­lo­gía sin­té­ti­ca29 que afec­ta tan­to a los recur­sos, de los cua­les los ali­men­tos for­man una par­te esen­cial, vol­ve­mos a encon­trar que la his­to­ria se repi­te, ya que segui­mos asis­tien­do a una jus­ti­fi­ca­ción del desa­rro­llo de la bio­tec­no­lo­gía que insis­te macha­co­na­men­te en inten­tar demos­trar­nos que nos sal­va­rá al mun­do del ham­bre y la pobre­za cuan­do, en la prác­ti­ca, pro­du­ce todo lo con­tra­rio, más ham­bre, pobre­za y degra­da­ción ambien­tal. Y es que la bio­lo­gía sin­té­ti­ca supo­ne un nue­vo asal­to a la bio­di­ver­si­dad y a los recur­sos natu­ra­les y a un «más de lo mis­mo» del sis­te­ma capi­ta­lis­ta: mono­cul­ti­vos, éxo­do rural, tra­ba­jo escla­vo y depen­den­cia de los paí­ses empo­bre­ci­dos. Es fácil ima­gi­nar los posi­bles ries­gos que para los huma­nos y otros muchos seres vivos tie­ne el desa­rro­llo de nue­vas espe­cies de micro­bios y plan­tas, que hace que algu­nos auto­res recha­cen el que sean con­si­de­ra­das «tec­no­lo­gías», ya que por defi­ni­ción esta pala­bra lle­va implí­ci­to una acep­ción de con­trol y pre­vi­sión de todos los posi­bles resul­ta­dos adver­sos, cosa que no ocu­rre con la bio­lo­gía sin­té­ti­ca que mani­pu­la arti­fi­cial­men­te micro­or­ga­nis­mos, algu­nos de ellos pató­ge­nos para los huma­nos, con con­se­cuen­cias cla­ra­men­te incon­tro­la­bles e impre­de­ci­bles para la salud de los seres vivos en gene­ral.

La bio­lo­gía sin­té­ti­ca a tra­vés de la uti­li­za­ción masi­va de la bio­ma­sa30 impac­ta­rá pro­fun­da­men­te en los usos del sue­lo, la bio­di­ver­si­dad, el ambien­te y el bien­es­tar humano. Se basa en el uso de micro­or­ga­nis­mos mani­pu­la­dos para dise­ñar nue­vas rutas meta­bó­li­cas y que pue­dan actuar sobre los azú­ca­res de ali­men­tos y otras mate­rias pri­mas y pro­du­cir bio­com­bus­ti­bles, bio­elec­tri­ci­dad y bio­plás­ti­cos. Por tan­to, la bio­lo­gía sin­té­ti­ca depen­de de la bio­ma­sa dis­po­ni­ble en amplias zonas del mun­do, tan­to de tipo ali­men­ta­rio (cul­ti­vos de maíz o de caña de azú­car), como no ali­men­ta­rio (la celu­lo­sa de resi­duos agrí­co­las, pas­tos, árbo­les, bos­ques, algas…) para pro­du­cir: bio­com­bus­ti­bles líqui­dos, como el eta­nol y el bio­die­sel, y otros como los hidro­car­bu­ros de nue­va gene­ra­ción que poseen las mis­mas pro­pie­da­des quí­mi­cas que la gaso­li­na y el com­bus­ti­ble para avio­nes; bio­elec­tri­ci­dad (ya se inves­ti­ga en nano­ce­lu­lo­sa y bac­te­rias sin­té­ti­cas que pro­du­cen corrien­te eléc­tri­ca a par­tir de célu­las vivas31) y bio­plás­ti­cos, pro­duc­tos tex­ti­les y sus­tan­cias quí­mi­cas (Gru­po ETC, 2009). Por todo lo dicho es fácil de enten­der que las empre­sas trans­na­cio­na­les de todos los sec­to­res impli­ca­dos ten­gan pues­tas las miras, y los capi­ta­les, en esta nue­vas -y mal lla­ma­das- tec­no­lo­gías, así como en la com­pra de super­fi­cies terres­tres y marí­ti­mos del Sur glo­balAcaparamiento de tierras, un nuevo expolio africano, Pambazuka News, 2009.">32.

En reali­dad podría­mos decir que la bio­lo­gía sin­té­ti­ca repre­sen­ta el nudo gor­diano o pun­to de inter­re­la­ción de las empre­sas más poten­tes del mun­do como son las petro­quí­mi­cas, las pape­le­ras, las far­ma­céu­ti­cas y, por supues­to las ya comen­ta­das empre­sas del sec­tor ali­men­ta­rio. Las alian­zas se siguen pro­du­cien­do entre ellas, por ejem­plo Dupont y la petro­quí­mi­ca BP, y éstas a su vez con las empre­sas de la bio­lo­gía sin­té­ti­ca (Mon­san­to, Syn­gen­ta, Amy­ris Bio­tech­no­logy, Synt­he­tic Geno­mics o Novozy­mes) (Gru­po ETC, 2008). Y como pro­ta­go­nis­tas nece­sa­rios y esen­cia­les de este pro­ce­so de con­cen­tra­ción y alian­zas tene­mos las uni­ver­si­da­des, los capi­ta­les de ries­go y los gobier­nos que res­pal­dan este tipo de inves­ti­ga­cio­nes e inver­sio­nes millo­na­rias. Las con­se­cuen­cias son pal­ma­rias, un puña­do de estas com­pa­ñías alia­das (en lo que se vie­ne en lla­mar agro­far­main­dus­tria33) con­tro­la cada vez más una par­te de la bio­ma­sa del pla­ne­ta (cul­ti­vos, gana­do, pes­ca, etcé­te­ra) y, en defi­ni­ti­va, sus bene­fi­cios los obtie­nen a cos­ta de aca­pa­rar más tie­rra y, por tan­to, más agua y más aireAvanza uno de los más increíbles ataques a los bienes comunes del planeta y la humanidad: la privatización del aire. Vendiendo aire, 2010.">34.

Las con­se­cuen­cias y reali­dad de la agro­far­main­dus­tria es que des­alo­ja a millo­nes de per­so­nas de sus tie­rras, direc­ta­men­te de las tie­rras don­de han vivi­do, y tra­ba­ja­do, duran­te gene­ra­cio­nes o se les impi­de el acce­so a la tie­rra, al agua o a otros recur­sos natu­ra­les impres­cin­di­bles para su sub­sis­ten­cia. Áfri­ca está sien­do el pun­to de mira de las trans­na­cio­na­les, o gobier­nos35, que aprue­ban acuer­dos con los gobier­nos de esos paí­ses para el uso de millo­nes de hec­tá­reas en Etio­pía, Gha­na, Kenia, Mada­gas­car, Mozam­bi­que, Sudán, Tan­za­nia y Zam­bia (Cas­ti­llo, 2011), o el arren­da­mien­to de las tie­rras de estos y otros paí­ses de Áfri­ca para pro­duc­ción agrí­co­la o de bio­car­bu­ran­tes36. Des­de el año 2008 se vie­ne obser­van­do que este aca­pa­ra­mien­to de tie­rras agra­rias fér­ti­les con acce­so al agua, no solo en Áfri­ca, sino tam­bién en Asia y Amé­ri­ca Lati­na, son con­tro­la­dos por ban­cos inver­so­res, ges­to­ras de fon­dos pri­va­dos de capi­tal y fon­dos de pen­sio­nes (Mar­tí­nez y Duch, 2011). La espe­cu­la­ción de los fon­dos de inver­sión y el con­su­mo de gra­nos para agro­com­bus­ti­bles pro­du­ce el alza de los pre­cios de los ali­men­tos37, supo­nien­do una jugo­sa inver­sión en una épo­ca de baja ren­ta­bi­li­dad mone­ta­ria en otros sec­to­res (deu­da públi­ca, sec­tor inmo­bi­lia­rio, etcé­te­ra)38. Las con­se­cuen­cias son dra­má­ti­cas para los pue­blos y comu­ni­da­des de estos paí­ses, sien­do recien­tes las imá­ge­nes que nos lle­gan de Colom­bia infor­mán­do­nos del des­pla­za­mien­to masi­vo de fami­lias cam­pe­si­nas, indí­ge­nas y afro­co­lom­bia­nos por tro­pas para­mi­li­ta­res en muchos casos liga­do a intere­ses comer­cia­les de las empre­sas agro­far­main­dus­tria­les (SIPAE, 2011). Esta reali­dad, que vuel­ve a pro­vo­car más pobre­za, ham­bre y muer­te en estas amplias zonas del mun­doAcaparamiento de tierras, un nuevo expolio africano, Pambazuka News, 2009.">39, la encon­tra­mos tam­bién bien docu­men­ta­da en el caso de los recur­sos mari­nos.

La esquil­ma­ción de los recur­sos ali­men­ta­rios por par­te del Nor­te polí­ti­co sobre el Sur tam­bién se mues­tra en toda su cru­de­za en el mar. Los paí­ses de Áfri­ca occi­den­tal tie­nen algu­nas de las zonas de pes­ca más ricas del mun­do y, sin embar­go, su segu­ri­dad ali­men­ta­ria está ame­na­za­da. En el Áfri­ca sub­saha­ria­na el con­su­mo de pes­ca­do está des­cen­dien­do y en la actua­li­dad el con­su­mo de pes­ca­do de su pobla­ción repre­sen­ta menos de la mitad de la media mun­dial. La pes­ca arte­sa­nal que prac­ti­can las comu­ni­da­des loca­les no pue­de com­pe­tir con la flo­ta indus­trial alta­men­te tec­ni­fi­ca­da que ope­ra en sus aguas (Gon­zá­lez y Cha­pa­rro, 2010). Bue­na par­te de estos bar­cos pro­vie­nen de la Unión Euro­pea, cuya flo­ta, des­pués de esquil­mar la pes­ca en las aguas comu­ni­ta­rias, ha ido amplian­do su pre­sen­cia en aguas inter­na­cio­na­les y de otros paí­ses. La Unión Euro­pea, en el mar­co de la Polí­ti­ca Pes­que­ra Comu­ni­ta­ria (PPC), paga 158 millo­nes de euros a ter­ce­ros paí­ses (prin­ci­pal­men­te paí­ses afri­ca­nos empo­bre­ci­dos) para garan­ti­zar el acce­so a sus aguas terri­to­ria­les y a sus recur­sos pes­que­ros (Cull­berg, 2009). Duran­te años, arras­tre­ros de todo el mun­do (la for­ma de pes­ca más des­truc­ti­va por arra­sar los fon­dos mari­nos y por el «des­car­te» de nume­ro­sas espe­cies «sin inte­rés»), y en par­ti­cu­lar de Euro­pa y de Espa­ña, han pes­ca­do en las cos­tas del atlán­ti­co y del pací­fi­co del con­ti­nen­te afri­cano, como Sene­gal, Mau­ri­ta­nia o Soma­lia, algu­nos legal­men­te y otros no (Biney, 2009). El caso de Soma­lia es el más cono­ci­do por la reper­cu­sión mediá­ti­ca que ha teni­do los ata­ques de bar­cos «pira­tas» soma­líes a gran­des embar­ca­cio­nes indus­tria­les que nave­gan por sus aguas40. Más de 800 bar­cos pes­que­ros extran­je­ros ope­ran al mis­mo tiem­po en aguas de Soma­lia apro­ve­chán­do­se de la inca­pa­ci­dad de ese país de vigi­lar y con­tro­lar sus pro­pias aguas y zonas de pes­ca. Los 800 bar­cos arra­san anual­men­te con peces y maris­cos, obte­nien­do unos bene­fi­cios esti­ma­dos en 450 millo­nes de dóla­res41. Así, roban una fuen­te ines­ti­ma­ble de pro­teí­na a una de las nacio­nes más pobres del mun­do y arrui­nan a los pes­ca­do­res que aca­ban secues­tran­do a quie­nes les roban. No de otra for­ma pue­de expli­car­se la apa­ri­ción de los «pira­tas» soma­líes ante el expo­lio que ha sufri­do sus cos­tasUna visión distinta de los «piratas» somalíes se muestra la alegría de los pescadores de países vecinos a Somalia, como Kenia, que tras la aparición de los «piratas» y el descenso de la esquilmación pesquera por parte de grandes buques europeos, comprueban como pueden volver a pescar con sus métodos tradicionales.">42 y las reper­cu­sio­nes que están tenien­do sus «cap­tu­ras»La economía de Somalia ha crecido con la piratería, 16 de enero de 2012.">43.

Aspectos de derecho y ética de la alimentación de los pueblos

Por todo lo dicho, des­de un pun­to de vis­ta éti­co, debe­mos exi­gir que pre­va­lez­can las nece­si­da­des bási­cas y los dere­chos de las comu­ni­da­des fren­te al dere­cho de las empre­sas, de la pro­pie­dad pri­va­da en gene­ral. Y refle­xio­nar sobre quién debe deci­dir sobre lo que es jus­to o injus­to, lo que es segu­ro o inse­gu­ro, ¿un poder esta­ble­ci­do en la pro­pie­dad pri­va­da para el bene­fi­cio de unos pocos o un poder comu­nal basa­do en las nece­si­da­des e intere­ses de los pue­blos? Plan­tea­da así la cues­tión, nadie podría tener duda de posi­cio­nar­se del lado de quien defien­de el dere­cho a la vida, el bien­es­tar y la salud colec­ti­va. Si la evi­den­cia cien­tí­fi­ca hace ya mucho tiem­po que ha mos­tra­do los daños para la salud que pro­du­ce el con­su­mo del taba­co y el exce­so de gra­sas satu­ra­das en los ali­men­tos pro­ce­sa­dos, por poner solo dos ejem­plos bien cono­ci­dos, el dere­cho de la salud de la pobla­ción debe pre­va­le­cer sobre el dere­cho a la pro­pie­dad pri­va­da y legis­lar para que no se cul­ti­ven, en el pri­mer caso, o fabri­quen estos tipos de ali­men­tos, en el segun­do, como úni­ca for­ma de garan­ti­zar su eli­mi­na­ción en los cir­cui­tos de dis­tri­bu­ción y comer­cia­li­za­ción. Con más moti­vo debe­mos reivin­di­car que el ali­men­to, la comi­da que nece­si­ta­mos los seres huma­nos para vivir y con­vi­vir, sea con­si­de­ra­do como un dere­cho –de uso- y un deber en su cui­da­do por las dife­ren­tes comu­ni­da­des o nacio­nes. Y, ade­más, un buen uso y cui­da­do de todos los ele­men­tos que lo sus­ten­tan: la tie­rra, los mares, la cul­tu­ra bio­ló­gi­ca y social, el aire, la Natu­ra­le­za toda, en suma. Esta es la éti­ca que debe pre­va­le­cer para la pro­pia super­vi­ven­cia de los seres huma­nos en el pla­ne­ta, un pla­ne­ta lleno de vida pero cuya pobla­ción se mue­re de ham­bre de for­ma pro­vo­ca­da.

Inclu­so den­tro de las Nacio­nes Uni­das sur­gen voces que recla­man ins­cri­bir en sus prin­ci­pios el dere­cho a la ali­men­ta­ción, en un mun­do don­de coexis­te un peque­ño por­cen­ta­je de la pobla­ción con gran­des for­tu­nas mul­ti­mi­llo­na­rias y un por­cen­ta­je muy supe­rior, más del 14%, que no tie­nen que comer (Ramos, 2008). Si bien la ali­men­ta­ción es un dere­cho humano bási­co reco­gi­do en la Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos Huma­nos y en otros ins­tru­men­tos de dere­cho inter­na­cio­nal, Emma­nuel Gómez nos recuer­da que es uno de los dere­chos sis­te­má­ti­ca­men­te vio­la­dos (Gómez, 2010). La demos­tra­ción más pal­ma­ria de la ausen­cia real de este ele­men­tal dere­cho es que, como reco­no­ce la FAO, las per­so­nas que más inse­gu­ri­dad ali­men­ta­ria y más ham­bre sufren en el mun­do son las que más par­ti­ci­pan en la pro­duc­ción de ali­men­tos. La mayo­ría de las plan­tas cul­ti­va­das son ori­gi­na­rias del Sur, don­de los cam­pe­si­nos selec­cio­nan, man­tie­nen y con­ser­van la diver­si­dad agrí­co­la des­de hace miles de años. Son los pue­blos, muchos de ellos indí­ge­nas, con mayor rique­za bio­ló­gi­ca, los que ali­men­tan a un ter­cio de la pobla­ción mun­dial, cam­pe­si­nos que logran man­te­ner una auto­no­mía sobre su pro­duc­ción (Inter­mon Oxfam, 2011).

En rela­ción con el dere­cho y la uti­li­za­ción éti­ca de la tec­no­cien­cia en el ámbi­to de la ali­men­ta­ción, llá­me­se bio­tec­no­lo­gía, bio­lo­gía sin­té­ti­ca o nano­tec­no­lo­gía, debe ser radi­cal­men­te recha­za­da mien­tras esté en manos y favo­rez­ca la con­ver­gen­cia de las cor­po­ra­cio­nes pri­va­das y, ade­más, entren en la maqui­na­ria finan­cie­ra (bol­sa) afec­tan­do a los pre­cios de los ali­men­tos y pro­duc­tos de pri­me­ra nece­si­dad. Por­que pro­vo­ca ham­bre y mise­ria a nivel mun­dial por la com­pe­ten­cia des­leal a peque­ños cam­pe­si­nos y pro­duc­to­res ali­men­ta­rios some­ti­dos a las leyes comer­cia­les inter­na­cio­na­les. Sola­men­te una cien­cia al ser­vi­cio e inser­ta­da en los pue­blos y comu­ni­da­des y res­pe­tuo­sa con la natu­ra­le­za deben con­for­mar el orde­na­mien­to jurí­di­co nacio­nal e inter­na­cio­nal.

Ya hemos comen­ta­do como en los ini­cios del capi­ta­lis­mo indus­trial el ali­men­to dejó de ser un dere­cho para repre­sen­tar un impor­tan­te valor de cam­bio en los mer­ca­dos (mer­can­cía). A media­dos del siglo XIX, Karl Marx ana­li­za la extre­ma pola­ri­za­ción que se pro­du­cía en su épo­ca entre una rique­za que no cono­ce lími­tes, en uno de los polos, y una exis­ten­cia alie­na­da, explo­ta­da y empo­bre­ci­da en el otro polo, crean­do una con­tra­dic­ción que reco­rre todo el sis­te­ma capi­ta­lis­ta44. Sis­te­ma capi­ta­lis­ta que en la actua­li­dad alcan­za unas cotas nun­ca vis­tas de mer­can­ti­li­za­ción y espe­cu­la­ción de los ali­men­tos y de la natu­ra­le­za que le rodea (tras su coti­za­ción en bol­sa) (Bayo, 2011), pero tam­bién enfren­ta­do a unas con­tra­dic­cio­nes irre­so­lu­bles y nue­vas como la cri­sis eco­ló­gi­ca, el ago­ta­mien­to de los recur­sos ener­gé­ti­cos, la cri­sis ali­men­ta­ria y sani­ta­ria y la cri­sis de exter­mi­nio por gue­rra ter­mo­nu­clear, quí­mi­ca y bio­ló­gi­ca.

Si ana­li­za­mos la Decla­ra­ción de los Dere­chos del Hom­bre y del Ciu­da­dano y la con­cien­cia o éti­ca actual­men­te impe­ran­te en la cul­tu­ra occi­den­tal, se sigue obser­van­do la esen­cia indi­vi­dua­lis­ta del ideal de jus­ti­cia que exal­ta al indi­vi­duo y lo pro­te­ge de las posi­bles ame­na­zas de otros seres indi­vi­dua­les (López-Sán­chez, 2011). Fue en la base a este dere­cho indi­vi­dual e indi­vi­dua­lis­ta que se cons­ti­tu­ye­ron los esta­dos moder­nos bur­gue­ses sien­do la esen­cia de su exis­ten­cia, su razón de ser, la pro­pie­dad pri­va­da y la explo­ta­ción de los tra­ba­ja­do­res. O mejor dicho, los dere­chos indi­vi­dua­les fue­ron la excu­sa y jus­ti­fi­ca­ción de la bur­gue­sía para defen­der la exis­ten­cia de la pro­pie­dad pri­va­da y su per­pe­tua­ción como cla­se en el poder. Con­for­me la indus­tria y la agri­cul­tu­ra se fue­ron desa­rro­llan­do a gran esca­la, ambas se com­bi­na­ron para empo­bre­cer el sue­lo y al tra­ba­ja­dor. Al prin­ci­pio se dis­tin­guen por­que la pri­me­ra arrui­na la fuer­za de tra­ba­jo del hom­bre, y lo ago­ta, y la segun­da ago­ta la fuer­za natu­ral del sue­lo, como lo resu­me Marx en un impre­sio­nan­te pasa­je final del tomo III de El Capi­tal:

….El lati­fun­dio redu­ce la pobla­ción agra­ria a un míni­mo siem­pre decreciente…la indus­tria a gran esca­la y la agri­cul­tu­ra a gran esca­la explo­ta­da indus­trial­men­te tie­nen el mis­mo efecto…..se com­bi­nan, por­que el sis­te­ma indus­trial apli­ca­do a la agri­cul­tu­ra tam­bién debi­li­ta a los tra­ba­ja­do­res del cam­po, mien­tras que la indus­tria y el comer­cio, por su par­te, pro­por­cio­nan a la agri­cul­tu­ra los medios para ago­tar el sue­lo45.

Por tan­to, la prác­ti­ca de este dere­cho, y éti­ca bur­gue­ses, es, no solo la explo­ta­ción labo­ral y la pro­duc­ción de plus­va­lía sino tam­bién el dere­cho indi­vi­dual de explo­tar los recur­sos natu­ra­les que son de «mi» pro­pie­dad o están en «mi» pro­pie­dad fren­te al dere­cho colec­ti­vo de acce­so, por ejem­plo, al aguaHacia la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza. Reflexiones para la acción, 24 de agosto de 2010.">46. En el mun­do occi­den­tal esta visión del ser indi­vi­dual ha borra­do de nues­tras con­cien­cias al ser social. Por ello, no solo debe­mos com­ba­tir la pro­pie­dad pri­va­da sino tam­bién nues­tra con­cien­cia indi­vi­dua­lis­ta y egoís­ta que ha impreg­na­do las socie­da­des enri­que­ci­das de los esta­dos euro­peos. Fren­te al dere­cho, y éti­ca, bur­gue­ses impues­tos duran­te déca­das, debe­mos poten­ciar y cons­truir los dere­chos colec­ti­vos y socia­les, par­ti­ci­pa­ti­vos y demo­crá­ti­cos a tra­vés de una éti­ca de lo comu­nal y de la resis­ten­cia y lucha de los pue­blos (Men­do­za, 2010). Solo este dere­cho pue­de pre­ser­var los bie­nes comu­nes como patri­mo­nio de la huma­ni­dad, las semi­llas, los ali­men­tos, el agua, el aire y otros que no pue­den ser apro­pia­dos de nin­gu­na de las for­mas como Marx ya nos ade­lan­ta­ba en otra de sus bri­llan­tes citas:

… la pro­pie­dad pri­va­da de la tie­rra en manos de deter­mi­na­dos indi­vi­duos pare­ce­rá tan absur­da como la pro­pie­dad pri­va­da que un hom­bre posea de otros hom­bres. Ni siquie­ra una socie­dad o nación ente­ra, ni el con­jun­to de todas las socie­da­des que exis­ten simul­tá­nea­men­te son pro­pie­ta­rios de la tie­rra. Son sim­ple­men­te sus pose­so­res, sus bene­fi­cia­rios, y tie­nen que legar­la en un esta­do mejo­ra­do a las gene­ra­cio­nes que les suce­den, como boni patris fami­lias [bue­nos padres de fami­lia]»47.

La inter­na­cio­na­li­za­ción de las rela­cio­nes de pro­duc­ción en la estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca a nivel mun­dial ha pro­vo­ca­do una super­es­truc­tu­ra jurí­di­ca inter­na­cio­nal al ser­vi­cio del impe­ria­lis­mo capi­ta­lis­ta reco­lo­ni­za­dor. Esta reco­lo­ni­za­ción pro­vo­ca pro­fun­dos cam­bios en los orde­na­mien­tos jurí­di­cos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les como las nue­vas leyes de paten­tes, bol­sas de valo­res y mer­ca­dos finan­cie­ros, cuyos ante­ce­den­tes lo tene­mos en las ayu­das al desa­rro­llo de las Nacio­nes Uni­das, y están ínti­ma­men­te liga­dos con los res­ca­tes del FMI (Bus­sin­ger, Gomes y Pin­to, 2001). A nivel nacio­nal pode­mos seña­lar las leyes que per­mi­tie­ron las pri­va­ti­za­cio­nes y alte­ra­ron las leyes labo­ra­les en Argen­ti­na o la escan­da­lo­sa Ley de Extra­di­ción vota­da por el Con­gre­so colom­biano48. El recha­za­do Tra­ta­do de ALCA (Acuer­do de Libre Comer­cio de las Amé­ri­cas) fue un inten­to de regla­men­ta­ción jurí­di­ca para la sobre­ex­plo­ta­ción de Amé­ri­ca Lati­na que con­tem­pla­ba la reduc­ción gra­dual de barre­ras aran­ce­la­rias coin­ci­dien­do con la edi­ción del Ban­co Mun­dial de un docu­men­to sobre alte­ra­ción del poder judi­cial en los paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos. La resis­ten­cia de los pue­blos y de algu­nos gobier­nos de la zona (des­ta­can­do Vene­zue­la) impi­die­ron su mate­ria­li­za­ción. Estas y otras nor­mas jurí­di­cas que se implan­tan (o se inten­tan implan­tar) a nivel nacio­nal o inter­na­cio­nal son ins­tru­men­tos nece­sa­rios al ser­vi­cio de la cla­se domi­nan­te, y que por lo mis­mo se incor­po­ran a su apa­ra­to orga­ni­za­do, el Esta­do.

Como nos seña­la Iña­ki Gil de San Vicen­te, cuan­do el sis­te­ma capi­ta­lis­ta, e impe­ria­lis­ta, quie­re pri­va­ti­zar el agua, paten­tar semi­llas, medi­ca­men­tos y agro­tó­xi­cos, com­prar o alqui­lar las gigan­tes­cas reser­vas de la bio­ma­sa para su explo­ta­ción indus­trial, estas exi­gen­cias no tie­nen úni­ca­men­te un con­te­ni­do eco­nó­mi­co y polí­ti­co, sino tam­bién una inne­ga­ble car­ga éti­ca, nor­ma­ti­va y cul­tu­ral. Fren­te a esta éti­ca bur­gue­sa y del capi­tal, la de la pro­pie­dad pri­va­da y la de la escla­vi­tud más terri­ble de la Natu­ra­le­za por par­te de un «hom­bre eco­nó­mi­co» que solo bus­ca el bene­fi­cio, solo podre­mos opo­ner la éti­ca huma­na, la de la pro­pie­dad colec­ti­va y comu­na­lis­ta: la éti­ca comu­nis­ta (Gil de San Vicen­te, 2010).

¿Qué podemos hacer?

Ante esta situa­ción de injus­ti­cia y desigual­dad que se gene­ra en el tema ali­men­ta­rio, pero con cone­xio­nes cada vez más visi­bles con otras ramas de la pro­duc­ción a nivel mun­dial, ¿qué pode­mos hacer? Son muchos y varia­dos los fren­tes en los que se podría actuar modi­fi­can­do acti­tu­des y orga­ni­zan­do las accio­nes des­de lo más per­so­nal y pro­fe­sio­nal has­ta lo social y polí­ti­co, y des­de lo local a lo glo­bal, que se con­fi­gu­ra como una uni­dad de acción dia­léc­ti­ca, de trans­for­ma­ción. Trans­for­mar­nos indi­vi­dual­men­te, luchan­do con­tra el indi­vi­dua­lis­mo y el sub­je­ti­vis­mo que anida en noso­tros y par­ti­ci­par de esta trans­for­ma­ción en las accio­nes colec­ti­vas. Es esa inter­ac­ción per­so­nal-sub­je­ti­va con la social-obje­ti­va lo que debe guiar todas las posi­bles líneas de acción.

Cree­mos, por tan­to, que es nece­sa­rio cono­cer todos los con­tex­tos loca­les, pero tam­bién inter­na­cio­na­les, de for­ta­le­zas y debi­li­da­des para plan­tear­nos el qué y cómo hacer. Empe­za­mos por el cono­ci­mien­to que es una pre­mi­sa bási­ca para la acción, ya que todos los aspec­tos son nece­sa­rios e impres­cin­di­bles, mos­tran­do nues­tra cohe­ren­cia éti­ca con lo que pen­sa­mos y hace­mos en los dife­ren­tes ámbi­tos. Si que­re­mos una ali­men­ta­ción y con­su­mo ali­men­ta­rio salu­da­bles para noso­tros, nues­tros fami­lia­res y para toda la socie­dad debe­mos actuar y cam­biar en esa direc­ción empe­zan­do por noso­tras mis­mas. Evi­tar el con­su­mo exce­si­vo e irres­pon­sa­ble de ali­men­tos pro­du­ci­dos con un alto cos­te eco­nó­mi­co, social y eco­ló­gi­co. Las encues­tas nutri­cio­na­les mues­tran que nues­tra die­ta es cada vez más cár­ni­ca y con un por­cen­ta­je muy alto de pro­teí­nas de ori­gen ani­mal en detri­men­to de legum­bres, cerea­les, fru­tas y ver­du­ras. En el Esta­do espa­ñol, el gas­to en car­ne, pes­ca­do, hue­vos, leche y deri­va­dos lác­teos supo­nen el 50,3% del gas­to per cápi­ta en ali­men­ta­ción, a lo que hay que aña­dir el con­su­mo de los ali­men­tos trans­for­ma­dos como bolle­ría, pla­tos pre­pa­ra­dos, gaseo­sas y refres­cos que supon­dría un 12,2% más (Herre­ro y Hur­ta­do, 2009). Lo ali­men­tos insa­nos, bien por su pro­duc­ción como por su com­po­si­ción, abun­dan en nues­tro medio por lo que es real­men­te difí­cil y com­pli­ca­do evi­tar y, ni siquie­ra cono­cer, los ali­men­tos con­ta­mi­na­dos de pro­duc­tos quí­mi­cos, trans­gé­ni­cos o pro­du­ci­dos bajo con­di­cio­nes inad­mi­si­bles de explo­ta­ción labo­ral y saqueo de los pue­blos. Pese a todo, siem­pre se pue­den tomar medi­das indi­vi­dua­les, empe­zan­do por trans­for­mar nues­tro con­su­mis­mo ali­men­ta­rio median­te un con­su­mo res­pon­sa­ble. Sola­men­te el acto de comer una menor can­ti­dad, abso­lu­ta y rela­ti­va, de los ali­men­tos de ori­gen ani­mal arri­ba nom­bra­dos y ali­men­tos de fabri­ca­ción indus­trial esta­mos mos­tran­do nues­tro recha­zo a la pro­duc­ción inten­si­va de las explo­ta­cio­nes agro­pe­cua­rias y avia­rias o a la esquil­ma­ción de los cala­de­ros pes­que­ros. Ade­más, debe­mos inda­gar el ori­gen de los ali­men­tos inten­tan­do con­su­mir aque­llos pro­du­ci­dos en luga­res cer­ca­nos a don­de vivi­mos y de for­ma res­pe­tuo­sa con la cla­se tra­ba­ja­do­ra y la natu­ra­le­za. Si vivi­mos en Anda­lu­cía, por ejem­plo, pro­cu­ra­re­mos que el pes­ca­do que con­su­mi­mos sea de los pes­ca­do­res anda­lu­ces que ope­ran con méto­dos tra­di­cio­na­les no inten­si­vos y des­truc­ti­vos49 o toma­re­mos las fru­tas, ver­du­ras y hor­ta­li­zas de los cam­pe­si­nos y peque­ñas explo­ta­cio­nes pró­xi­mas a nues­tra loca­li­dad y recha­za­re­mos los pro­duc­tos de los gran­des inver­na­de­ros, de lati­fun­dios o de cul­ti­vos trans­gé­ni­cos.

En los gran­des super­mer­ca­dos, por regla gene­ral, es más difí­cil encon­trar pro­duc­tos loca­les, cul­ti­va­dos y fabri­ca­dos de for­ma natu­ral y equi­li­bra­da en peque­ñas gran­jas y empre­sas ali­men­ta­rias. En las tien­das peque­ñas, en las fru­te­rías, pes­ca­de­rías y car­ni­ce­rías del barrio pue­de ser más fácil encon­trar pro­duc­tos don­de conoz­ca­mos su pro­ce­den­cia y for­ma de ela­bo­ra­ción, más fre­cuen­te­men­te en zonas cer­ca­nas al lugar o ciu­dad don­de vivi­mos. Y, sobre todo, pode­mos infor­mar­nos e infor­mar mejor en ese tipo de esta­ble­ci­mien­tos de lo que que­re­mos y por­qué lo que­re­mos50. Ya no solo como con­su­mi­do­ra, sino tam­bién como per­so­na cons­cien­te, debe­mos difun­dir y poten­ciar los esta­ble­ci­mien­tos que ven­dan pro­duc­tos loca­les y eco­ló­gi­cos, y espe­cial­men­te coope­ra­ti­vas de pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res, redes de semi­llas de varie­da­des loca­les, etcé­te­ra. Ade­más de apo­yar expe­rien­cias agroe­co­ló­gi­cas como la dis­tri­bu­ción de eco­ces­tas, los huer­tos urba­nos51, y los gru­pos de con­su­mo eco­ló­gi­cos y otros gru­pos de auto­ges­tión del con­su­mo o de auto­con­su­mo52.

Pero el con­su­mo res­pon­sa­ble y el apo­yo acti­vo a coope­ra­ti­vas y agri­cul­to­res loca­les no son sufi­cien­tes si no se acom­pa­ña de una labor edu­ca­ti­va y de con­cien­cia­ción den­tro del entorno labo­ral y social en el que nos move­mos. Sea­mos pro­fe­so­res, jar­di­ne­ros o sani­ta­rios, cual­quier pro­fe­sión en mayor o menor medi­da pue­de inter­ve­nir y alen­tar una for­ma de vida y de pro­du­cir salu­da­bles para nues­tro pue­blo a la vez que trans­for­ma­mos nues­tra for­ma de con­su­mir y de quien nos rodea. Un ejem­plo de lo que deci­mos lo cons­ti­tu­ye la ini­cia­ti­va «come­do­res uni­ver­si­ta­rios eco­ló­gi­cos» que, para este cur­so aca­dé­mi­co, el Sin­di­ca­to Anda­luz de Tra­ba­ja­do­res (SAT) de la Uni­ver­si­dad de Sevi­lla ha impul­sa­do y pues­to en mar­cha para que en los come­do­res uni­ver­si­ta­rios de los cin­co cam­pus se pue­dan dis­fru­tar de tres pro­duc­tos eco­ló­gi­cos (arroz, legum­bres y pas­tas) en sus menús dia­rios y sin aumen­to de pre­cioSeguimiento de nuestro programa de trabajo un año después de las elecciones sindicales. Alimentos ecológicos en los comedores universitarios.">53. Ade­más, los dife­ren­tes colec­ti­vos socia­les que se for­man en torno a todos estos aspec­tos de la ali­men­ta­ción, y otros rela­cio­na­dos con la salud colec­ti­va, deben tener liber­tad y capa­ci­dad para exi­gir que se cum­plan las leyes que pro­te­jan la Salud Públi­ca.

Las for­mas de lucha pue­den ser muchas y muy varia­das. Por ejem­plo, los actos de sabo­ta­jes como el rea­li­za­do en julio de 2010 en Giro­na por «Libe­ra­ción Total»comunicado.">54, o el que reivin­di­ca­ron hace pocos meses las «Cam­pe­si­nas Extre­me­ñas en Lucha» con­tra un cam­po expe­ri­men­tal a cie­lo abier­to de maíz trans­gé­ni­co en la pro­vin­cia de Bada­joz, este últi­mo con­si­de­ra­do por Eco­lo­gis­tas en Acción como un acto de legí­ti­ma defen­sa de la salud públi­ca, el medio ambien­te, la vida rural y los dere­chos bási­cos de las per­so­nasSabotaje contra un campo experimental de maíz transgénico, Badajoz, 24 de septiembre de 2011.">55. Des­ta­ca­mos tam­bién, la lucha de las lla­ma­das «madres de Itu­zain­gó» en Argen­ti­na, don­de con su «Cam­pa­ña Paren de fumi­gar» han logra­do fre­nar, y lle­var el caso ante los tri­bu­na­les en Mar­zo de 2011, a las mul­ti­na­cio­na­les que habían implan­ta­do inmen­sos cam­pos de soja trans­gé­ni­co cer­ca de zonas habi­ta­das, y pro­vo­ca­do, con la fumi­ga­ción de agro­tó­xi­cos (endo­sul­fan y gli­fo­sa­to), leu­ce­mias, enfer­me­da­des res­pi­ra­to­rios y der­ma­to­ló­gi­cos, mal­for­ma­cio­nes con­gé­ni­tas y otros pro­ble­mas de salud (Cuneo y Gas­có, 2011). Y es que la lucha con­tra los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos, pese a su recha­zo en dife­ren­tes esta­dos y nacio­nes56, debe con­ti­nuar con más fuer­za que nun­ca dado los gra­ves pro­ble­mas eco­nó­mi­cos, socia­les y eco­ló­gi­cos que plan­tean57. Debe­mos avan­zar en decla­rar nues­tros cam­pos libres de trans­gé­ni­cos, no solo las dece­nas de muni­ci­pios de Anda­lu­cía como Mari­na­le­da, El Arahal o La Alga­ba, sino lle­gar a comar­cas mucho más amplias y a todo el terri­to­rio anda­luz a tra­vés de ini­cia­ti­vas popu­la­res que prohí­ban en nues­tra tie­rra estos cul­ti­vos por sus posi­bles efec­tos nega­ti­vos sobre la salud huma­na y de todo tipo.

Esta lucha por la segu­ri­dad ali­men­ta­ria y, más aún, por la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria de los pue­blos que tra­ba­jan en el cam­po se expan­de y con­ti­nua resis­tien­do y fre­nan­do los inten­tos de las trans­na­cio­na­les y los gobier­nos por impo­ner el mode­lo agroa­li­men­ta­rio del sis­te­ma capi­ta­lis­ta en esta fase del impe­ria­lis­mo que lla­man glo­ba­li­za­ción58. Esta expan­sión de las luchas por la segu­ri­dad y la sobe­ra­nía ali­men­ta­ría es debi­do a la toma de con­cien­cia social y polí­ti­ca de las cam­pe­si­nas, indí­ge­nas y gen­te del mun­do rural que se orga­ni­zan en movi­mien­tos nacio­na­les e inter­na­cio­na­les de cam­pe­si­nos y tra­ba­ja­do­res del cam­po, des­ta­can­do la orga­ni­za­ción Vía Cam­pe­si­na59.

Todo este amplio movi­mien­to de lucha y rebel­día ter­mi­na tras­pa­san­do esa línea imper­cep­ti­ble que sepa­ra la lucha eco­no­mi­cis­ta, eco­lo­gis­ta o medioam­bien­tal de la lucha polí­ti­ca al ver­se enfren­ta­dos, y ata­ca­dos, ante el muro de un sis­te­ma eco­nó­mi­co y polí­ti­co que nun­ca deja­rá fácil­men­te su poder eco­nó­mi­co, finan­cie­ro, jurí­di­co y mili­tar. La lucha orga­ni­za­da, social, sin­di­cal y polí­ti­ca, es bási­ca para impe­dir que se vul­ne­ren dere­chos ya reco­no­ci­dos y, por tan­to, hacer cum­plir la implan­ta­ción de una ver­da­de­ra sobe­ra­nía ali­men­ta­ria. Ya hemos vis­to que el bien común, el dere­cho comu­nal debe pre­va­le­cer fren­te al dere­cho de la pro­pie­dad pri­va­da que en el esta­do actual de inter­na­cio­na­li­za­ción del poder de las empre­sas y las legis­la­cio­nes que las ampa­ran está afec­tan­do a la salud glo­bal de la pobla­ción. Los ali­men­tos, comen­zan­do por los cerea­les, el agua o el aire deben ser bie­nes comu­na­les, de todos y debe­rían ser pro­te­gi­dos por las leyes nacio­na­les e inter­na­cio­na­les. Un fren­te de lucha será exi­gir que se cum­plan las leyes de nues­tro país o, en su defec­to, que se pro­mul­guen las leyes nece­sa­rias que defien­dan este dere­cho comu­nal, que ver­da­de­ra­men­te res­pon­da a las nece­si­da­des de salud y segu­ri­dad de nues­tro pue­blo. Más allá de la reivin­di­ca­ción jurí­di­ca debe­mos luchar por la defen­sa de la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria de los pue­blos, y del nues­tro, el de Anda­lu­cía, don­de tene­mos mucho que luchar y cam­biar. En este sen­ti­do subs­cri­bi­mos la alter­na­ti­va que plan­tea la ponen­cia «Sobe­ra­nía Ali­men­ta­ria» del Pri­mer Con­gre­so Nacio­nal del SAT cele­bra­do los días 17 y 18 de diciem­bre de 201160. Tan­to por el sen­ti­do prác­ti­co que le da a la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria61 como por el con­cep­to nue­vo de la agri­cul­tu­ra, la gana­de­ría, la pes­ca y el entra­ma­do agroa­li­men­ta­rio, reivin­di­can­do la devo­lu­ción a los pue­blos y a las nacio­nes su capa­ci­dad de deci­dir, según sus pro­pios intere­ses, la polí­ti­ca agroa­li­men­ta­ria en cada momen­to. Pero para alcan­zar esta sobe­ra­nía hay que rom­per con las direc­tri­ces que ha impues­to e impo­ne la OMC (Orga­ni­za­ción Mun­dial del Comer­cio) des­de don­de ope­ran las trans­na­cio­na­les. Tam­po­co cabe Sobe­ra­nía Ali­men­ta­ria des­de la opre­sión que impo­ne el FMI (Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal) y el Ban­co Mun­dial e igual­men­te se nece­si­ta, al menos, un cam­bio radi­cal de la PAC (Polí­ti­ca Agra­ria Comu­ni­ta­ria) actual­men­te al ser­vi­cio de los terra­te­nien­tes del cam­po y de las mul­ti­na­cio­na­les agroin­dus­tria­les.

Por tan­to, la lucha polí­ti­ca y orga­ni­za­da es esen­cial en la mayo­ría de los paí­ses del mun­do para reivin­di­car cam­bios polí­ti­cos y socia­les pro­fun­dos que trans­for­men esta estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca capi­ta­lis­ta basa­da en el bene­fi­cio a tra­vés de la explo­ta­ción –y pro­duc­ción de plus­va­lía- de los tra­ba­ja­do­res y del expo­lio y des­truc­ción de la natu­ra­le­za. La esquil­ma­ción y saqueo en dife­ren­tes zonas del mun­do no es algo con­sen­ti­do o con­sen­sua­do por las comu­ni­da­des autóc­to­nas, sino que se lle­va a cabo por la fuer­za de gobier­nos loca­les e inter­na­cio­na­les, por medio de mer­ce­na­rios o para­mi­li­ta­res que pro­te­gen a las exca­va­do­ras y ase­rra­do­ras que aso­lan las gran­des sel­vas del pla­ne­ta, median­te inva­sio­nes mili­ta­res cubier­tas o encu­bier­tas o de gol­pes mili­ta­res más o menos sola­pa­dos62. En algu­nas oca­sio­nes la lucha con­tra el gobierno por pac­tar con otros gobier­nos y sus trans­na­cio­na­les a cos­ta de su pue­blo tie­ne resul­ta­dos posi­ti­vos como su derro­ca­mien­to y la lle­ga­da de un nue­vo gobierno que defien­de el acce­so real de la tie­rra a sus agri­cul­to­res loca­lesAcaparamiento de tierras, un nuevo expolio africano, Pambazuka News, 2009.">63. En otros casos las orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas de dife­ren­tes paí­ses, pero con pro­ble­mas muy pare­ci­dos, se aso­cian en coa­li­cio­nes y ligas como la Coa­li­ción de Cam­pe­si­nos Asiá­ti­cos y la Liga Inter­na­cio­nal Pana­siá­ti­ca que unen sus fuer­zas con­tra el aca­pa­ra­mien­to de tie­rras y luchan por una ver­da­de­ra refor­ma agra­ria en diez paí­ses del con­ti­nen­te asiá­ti­coAcaparamiento de tierras, un nuevo expolio africano, Pambazuka News, 2009.">64.

Pro­po­ner un nue­vo mode­lo agroa­li­men­ta­rio éti­co, sos­te­ni­ble, soli­da­rio y comu­nal en don­de los ali­men­tos sean un dere­cho para todas la per­so­nas y pue­blos del mun­do sal­ta los lími­tes de las estruc­tu­ras capi­ta­lis­tas ya que es incom­pa­ti­ble con la pro­pie­dad pri­va­da sobre los recur­sos natu­ra­les, las paten­tes pri­va­das de semi­llas o la con­ver­sión en nego­cio de una nece­si­dad bási­ca de los pue­blos a la ali­men­ta­ción sana y segu­ra. En Anda­lu­cía, como en otros muchos luga­res del mun­do, y pese a sus idio­sin­cra­sias par­ti­cu­la­res, es más nece­sa­rio que nun­ca una autén­ti­ca revo­lu­ción agra­ria, un cam­bio pro­fun­do y de raíz para con­se­guir este nue­vo mode­lo agroa­li­men­ta­rio tal y como plan­tea la ponen­cia pre­sen­ta­da en el recien­te­men­te cele­bra­do Con­gre­so del SAT en Sevi­lla y que resu­mi­mos en tres pun­tos fun­da­men­ta­les65:

  1. Con­si­de­rar el ali­men­to como un dere­cho inalie­na­ble de los pue­blos que los esta­dos deben garan­ti­zar.
  2. Expro­piar a los expro­pia­do­res los bie­nes comu­na­les, la tie­rra, el agua, las semi­llas y los recur­sos natu­ra­les arre­ba­ta­dos a los pue­blos.
  3. Rela­cio­nes hori­zon­ta­les de comer­cio sin mono­po­lios ni oli­go­po­lios agroa­li­men­ta­rios y pro­du­cir ali­men­tos salu­da­bles a tra­vés de su tra­za­bi­li­dad com­pro­ba­da66.

En defi­ni­ti­va, luchar por la salud y bien­es­tar de los pue­blos, por el con­su­mo ali­men­ta­rio salu­da­ble es sacar los ali­men­tos de los mer­ca­dos capi­ta­lis­tas y con­ver­tir­los en patri­mo­nio de las per­so­nas, los pue­blos y la Huma­ni­dad.

Con­cep­ción Cruz Rojo

Enero de 2012

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  1. El tay­lo­ris­mo apli­ca méto­dos meca­ni­cis­tas de pro­duc­ción indus­trial, con el fin de maxi­mi­zar la efi­cien­cia de la mano de obra, máqui­nas y herra­mien­tas, median­te la divi­sión sis­te­má­ti­ca de las tareas, la orga­ni­za­ción racio­nal del tra­ba­jo, el cro­no­me­tra­je de las ope­ra­cio­nes y pago de pri­mas al ren­di­mien­to. El for­dis­mo se basa en la espe­cia­li­za­ción e inten­si­dad de la pro­duc­ción en cade­na indus­trial para aba­ra­tar cos­tes y expan­dir el mer­ca­do.
  2. El valor de cam­bio es el pre­cio por el cual se ven­de o se com­pra una mer­can­cía, mien­tras que el valor de uso es la uti­li­dad que tie­ne esa mer­can­cía com­pra­da para satis­fa­cer una nece­si­dad. Pero mien­tras que el valor lo fija la can­ti­dad de tiem­po de tra­ba­jo social­men­te nece­sa­rio para pro­du­cir esa mer­can­cía, el pre­cio es la plas­ma­ción mone­ta­ria de ese valor según los vai­ve­nes de la ofer­ta y de la deman­da.
  3. Alre­de­dor del 4,5% de la pobla­ción feme­ni­na de 12 a 25 años de edad pre­ci­sa asis­ten­cia espe­cia­li­za­da por tras­tor­nos del com­por­ta­mien­to ali­men­ta­rio: Anore­xia ner­vio­sa, buli­mia ner­vio­sa, y cua­dros afi­nes.
  4. La sobe­ra­nía ali­men­ta­ria es el dere­cho de cada pue­blo a defi­nir sus pro­pias polí­ti­cas agro­pe­cua­rias y en mate­ria de ali­men­ta­ción, a pro­te­ger y regla­men­tar la pro­duc­ción agro­pe­cua­ria nacio­nal y el mer­ca­do domés­ti­co a fin de alcan­zar metas de desa­rro­llo sus­ten­ta­ble, …defien­de la opción de for­mu­lar aque­llas polí­ti­cas y prác­ti­cas comer­cia­les que mejor sir­van a los dere­chos de la pobla­ción a dis­po­ner de méto­dos y pro­duc­tos ali­men­ta­rios ino­cuos, nutri­ti­vos y eco­ló­gi­ca­men­te sus­ten­ta­bles. Decla­ra­ción Final del Foro Mun­dial sobre Sobe­ra­nía Ali­men­ta­ria, Haba­na, Cuba, 7 de sep­tiem­bre de 2001.
  5. Somos 854 millo­nes de ham­brien­tos, 1.600 millo­nes de gor­dos y 400 millo­nes de obe­sos, 4 de junio de 2008. Dis­po­ni­ble en Tarin­ga!
  6. El meta­bo­lis­mo com­pren­de el con­jun­to de reac­cio­nes quí­mi­cas de sín­te­sis y degra­da­ción que tie­nen lugar en las célu­las cor­po­ra­les. Estas reac­cio­nes están cata­li­za­das por enzi­mas que a su vez se regu­lan por hor­mo­nas que se for­man en las dife­ren­tes glán­du­las del sis­te­ma endo­crino.
  7. Las mar­ga­ri­nas se fabri­can habi­tual­men­te a par­tir de áci­dos gra­sos insa­tu­ra­dos que se hace menos insa­tu­ra­da a tra­vés de un pro­ce­so indus­trial: la hidro­ge­na­ción. En fun­ción de la gra­sa de par­ti­da y del gra­do de hidro­ge­na­ción a que se le some­te, las mar­ga­ri­nas ten­drán una rique­za mayor o menor de áci­dos gra­sos satu­ra­dos. Por ello el tér­mino comer­cial­men­te uti­li­za­do de mar­ga­ri­na total­men­te vege­tal es inco­rrec­to. Ade­más en el pro­ce­so de hidro­ge­na­ción y modi­fi­ca­ción quí­mi­ca de los áci­dos gra­sos apa­re­cen unos com­pues­tos no natu­ra­les y noci­vos para el orga­nis­mo, los áci­dos gra­sos «trans».
  8. La gra­sa del pes­ca­do (en mayor pro­por­ción en el pes­ca­do azul) es rica en áci­dos gra­sos insa­tu­ra­dos per­te­ne­cien­te a la fami­lia ome­ga-3 que des­ta­can por su acción vaso­di­la­ta­do­ra y anti­agre­gan­te pla­que­ta­ria (ambas accio­nes pro­tec­to­ras de la for­ma­ción del trom­bo vas­cu­lar).
  9. Infor­mes del Ban­co Mun­dial y de la FAO reco­no­cen que en los últi­mos años, 2007 a 2011 el pre­cio de los ali­men­tos ha aumen­ta­do más de un 80% y el núme­ro de per­so­nas con ham­bre tam­bién ha aumen­ta­do superan­do los mil millo­nes de per­so­nas.
  10. Somos 854 millo­nes de ham­brien­tos, 1.600 millo­nes de gor­dos y 400 millo­nes de obe­sos, 4 de junio de 2008.
  11. Un estu­dio recien­te mues­tra que la expo­si­ción a sus­tan­cias tóxi­cas cuyo efec­to es de lar­ga dura­ción, como las dio­xi­nas, los bife­ni­los poli­clo­ra­dos (PCB) y los pes­ti­ci­das, se acu­mu­lan en el teji­do gra­so del cuer­po y en el inte­rior de las pare­des de los vasos san­guí­neos y pro­mue­ven la arte­rioes­cle­ro­sis.
  12. La impor­ta­ción de gran­des can­ti­da­des de cerea­les a muy bajo cos­te para la ali­men­ta­ción del gana­do supo­nen en la actua­li­dad más de un ter­cio de la pro­duc­ción mun­dial de cerea­les.
  13. Toda­vía se recuer­da el pro­ble­ma de salud que oca­sio­nó la epi­de­mia de «vacas locas» en Ingla­te­rra por el con­su­mo de des­po­jos de ove­jas enfer­mas de «scra­pie» o la into­xi­ca­ción por dio­xi­nas (que se encon­tra­ron en los pien­sos que ali­men­ta­ban al gana­do vacuno) en Ale­ma­nia.
  14. Un ejem­plo de la cría inten­si­va y esquil­ma­ción de las espe­cies acuá­ti­cas la encon­tra­mos en el docu­men­tal, La pesa­di­lla de Dar­win, que mues­tra la mise­ria que rodea a la extrac­ción pes­que­ra de la per­ca, espe­cie inva­so­ra que se intro­du­jo en el lago Vic­to­ria de Áfri­ca, para su pro­duc­ción y ven­ta masi­va en los mer­ca­dos euro­peos.
  15. El aba­ra­ta­mien­to del maíz para pro­du­cir agro­com­bus­ti­bles y su alto con­su­mo de agua, y los gran­des reque­ri­mien­tos de agua que nece­si­tan los pro­duc­tos ali­men­ta­rios más ela­bo­ra­dos está pro­vo­can­do tam­bién la lla­ma­da «gue­rra del agua».
  16. Una encues­ta da a cono­cer que la pobre­za sigue en aumen­to en Esta­dos Uni­dos y que sigue sien­do el país más desigual en la dis­tri­bu­ción del ingre­so. Ger­nao Lozano, La pobre­za y la desigual­dad, los males eco­nó­mi­cos de EU, opi­nión, TV: CNN Méxi­co, 20 de sep­tiem­bre de 2011.
  17. La epi­de­mia de la nue­va gri­pe A se ini­ció en Pero­te, una peque­ña loca­li­dad mexi­ca­na que sufre la implan­ta­ción de una de las explo­ta­cio­nes por­ci­nas más gran­des del mun­do (Gran­jas Carroll, per­te­ne­cien­te a la mul­ti­na­cio­nal esta­dou­ni­den­se Smith­field). A las con­di­cio­nes de haci­na­mien­to de los ani­ma­les, con­ta­mi­na­ción y olo­res de la zona se unió la epi­de­mia de gri­pe en cer­dos y el con­ta­gio a los tra­ba­ja­do­res y habi­tan­tes del pobla­do, expan­dién­do­se la cepa a todo el mun­do. En Cruz, Con­cep­ción, Dos pan­de­mias de gri­pe, dos nom­bres (o cuan­do el nom­bre dice más de lo que pre­ten­de decir), Rebe­lión, 2009.
  18. En un estu­dio recien­te se ha encon­tra­do que en diez de vein­te prue­bas de car­ne de pollo, rea­li­za­das al azar en super­mer­ca­dos y tien­das de des­cuen­to de varias ciu­da­des ale­ma­nas (entre ellas la cono­ci­da «Lidl»), bac­te­rias resis­ten­tes a anti­bió­ti­cos (Beta-Lac­ta­ma­sa y Meti­ci­li­na). Dicha resis­ten­cia es con­se­cuen­cia del abu­so de anti­bió­ti­cos en la cría masi­va e indus­trial de ani­ma­les para evi­tar el con­ta­gio y las epi­zoo­tias en su esta­do de haci­na­mien­to. En DW​-World​.DE Deu­ts­che Welle, Ale­ma­nia, 9 de enero de 2012, Bom­bas bac­te­rio­ló­gi­cas de super­mer­ca­dos.
  19. Agro­no­ti­cias. La FAO advier­te de que 1.300 millo­nes de tone­la­das anua­les de comi­da van a parar a la basu­ra, 6 de enero de 2012.
  20. Ale­jan­dro Mazo­rra, secre­ta­rio gene­ral de la UMAG-COAG, denun­cia la PAC en esta región, que ha trans­for­ma­do el mode­lo de pro­duc­ción de gran­des explo­ta­cio­nes gana­de­ras que basa la ali­men­ta­ción de las vacas leche­ras fun­da­men­tal­men­te de pien­sos y sub­pro­duc­tos impor­ta­dos de otras zonas y reci­be ayu­das millo­na­rias en rela­ción direc­ta con la pro­duc­ción y los meno­res pre­cios al mer­ca­do. Entre­vis­ta.
  21. La lla­ma­da revo­lu­ción ver­de fue un pro­ce­so del avan­ce del capi­ta­lis­mo en el cam­po, a tra­vés del cual se masi­fi­có el uso del paque­te tec­no­ló­gi­co que inclu­ye todo tipo de agro­tó­xi­cos (pla­gui­ci­das, pes­ti­ci­das, her­bi­ci­das, etcé­te­ra), fer­ti­li­zan­tes quí­mi­cos, cré­di­to ban­ca­rio, semi­llas híbri­das y maqui­na­ria. Ade­más, supu­so apro­ve­char el uso de «basu­ra de gue­rra» y la aper­tu­ra de nue­vos mer­ca­dos de con­su­mi­do­res. Comen­zó con la par­ti­ci­pa­ción de ONG como la aso­cia­ción de la Fun­da­ción Rock­fe­ller y el Minis­te­rio de Agri­cul­tu­ra de Méxi­co. En los años 60 las fun­da­cio­nes Ford y Rock­fe­ller, jun­to a la FAO, con el obje­ti­vo de aumen­tar la pro­duc­ción de ali­men­tos intro­du­cen el refe­ri­do paque­te tec­no­ló­gi­co en los cam­pos de Lati­noa­mé­ri­ca don­de ya esta­ban deci­di­das las empre­sas que par­ti­ci­pa­rían.
  22. En el con­tex­to de la gue­rra fría, la revo­lu­ción cuba­na y los movi­mien­tos de libe­ra­ción nacio­nal en Lati­noa­mé­ri­ca, y tenien­do como pre­ce­den­te el Plan Mars­hall en los paí­ses euro­peos tras la Segun­da Gue­rra Mun­dial, los Esta­dos Uni­dos impul­san en los años 60 una serie de pro­pues­tas, como la Alian­za para el Pro­gre­so que impul­só ayu­das ali­men­ta­rias jun­to con ONG como Cári­tas y la igle­sia cató­li­ca. Así se des­ti­na a Amé­ri­ca Lati­na tone­la­das de leche en pol­vo, hari­na de maíz, hari­na blan­ca de tri­go, acei­te, y otros pro­duc­tos. Una par­te de estos pro­duc­tos se donan, otra se ven­de a tra­vés de cré­di­tos y lue­go se abre un mer­ca­do para su expor­ta­ción masi­va. La Agen­cia Esta­dou­ni­den­se para el Desa­rro­llo Inter­na­cio­nal reco­no­ce en uno de sus infor­mes ela­bo­ra­do en 1996 que «nue­ve de cada diez paí­ses impor­ta­do­res de pro­duc­tos agra­rios de Esta­dos Uni­dos son anti­guos recep­to­res de ayu­da ali­men­ta­ria».
  23. Detec­ta­das pla­gas resis­ten­tes al insec­ti­ci­da de un maíz trans­gé­ni­co, un infor­me en Esta­dos Uni­dos sugie­re que el pro­duc­to de Mon­san­to ha favo­re­ci­do inmu­ni­dad en gusa­nos, 8 de diciem­bre de 2011, Públi­co.
  24. La empre­sa trans­na­cio­nal actúan en dis­tin­tos Esta­dos y orga­nis­mos inter­na­cio­na­les, como la Orga­ni­za­ción Mun­dial del Comer­cio, logran­do domi­nar en par­tes, o casi todo el mun­do, las tie­rras, bie­nes comu­nes (inclui­do el agua), mer­ca­dos y redes de dis­tri­bu­ción del con­su­mo.
  25. El gru­po ETC esti­ma que las semi­llas y ras­gos bio­tec­no­ló­gi­cos de Mon­san­to repre­sen­tan el 87% del área total mun­dial dedi­ca­da a semi­llas mani­pu­la­das gené­ti­ca­men­te en 2007.
  26. Infor­mes recien­tes nos avi­san de la inten­ción de Bayer de intro­du­cir algo­dón trans­gé­ni­co en la Unión Euro­pea. Dis­po­ni­ble en Rebe­lión
  27. Ami­gos de la Tie­rra ha publi­ca­do en Cam­pos expe­ri­men­ta­les al aire libre con cul­ti­vos trans­gé­ni­cos los cam­pos expe­ri­men­ta­les de trans­gé­ni­cos que hay en el Esta­do espa­ñol en 2011 y que se extien­den por las dos Cas­ti­llas (León, Valla­do­lid, Zamo­ra, Alba­ce­te, Palen­cia, Ciu­dad Real, Tole­do, Sala­man­ca, Bur­gos), Anda­lu­cía (Sevi­lla, Cór­do­ba, Mála­ga), Ara­gón (Zara­go­za, Hues­ca) Extre­ma­du­ra (Bada­joz), Cata­lu­ña (Llei­da), Levan­te (Cas­te­llón) y Nava­rra. Sobre­sa­le la inci­den­cia de estos cam­pos en Sevi­lla, León, Zara­go­za, Valla­do­lid, Zamo­ra, Llei­da y Nava­rra. Des­ta­ca posi­ti­va­men­te toda la Cor­ni­sa Can­tá­bri­ca en don­de no hay nin­gún solo cam­po de expe­ri­men­ta­ción.
  28. La nano­tec­no­lo­gía es una rama de la cien­cia que tie­ne como fina­li­dad el con­trol y mani­pu­la­ción de mate­ria­les a una esca­la de áto­mos y molé­cu­las.
  29. La bio­lo­gía sin­té­ti­ca se ocu­pa de dise­ñar orga­nis­mos a par­tir de ADN sin­té­ti­co o de redi­se­ñar micro­bios pre­exis­ten­tes a tra­vés de los cono­ci­mien­tos adqui­ri­dos por la bio­lo­gía mole­cu­lar, la infor­má­ti­ca y la inge­nie­ría. A tra­vés de estos micro­bios sin­té­ti­cos, por ejem­plo, se des­com­po­ne la celu­lo­sa de la bio­ma­sa.
  30. La bio­ma­sa es la mate­ria viva (o que estu­vo viva) que la Tie­rra pro­du­ce como los árbo­les, arbus­tos, pas­tos, algas, cul­ti­vos, micro­bios, etcé­te­ra, así como sus resi­duos. Es más abun­dan­te en el Sur glo­bal, en los océa­nos tro­pi­ca­les y en los bos­ques y pas­ti­za­les de rápi­do cre­ci­mien­to. La indus­tria del sec­tor uti­li­za el tér­mino para refe­rir­se a la mate­ria que pue­de uti­li­zar como insu­mo en su pro­duc­ción.
  31. Los nano­tu­bos de car­bono se recu­bren de una capa de un com­bus­ti­ble (capaz de pro­du­cir calor por des­com­po­si­ción) y se encien­de por un extre­mo uti­li­zan­do un rayo láser o una chis­pa de alto vol­ta­je, el calor del com­bus­ti­ble ingre­sa en el nano­tu­bo, don­de se trans­por­ta miles de veces más rápi­do que en el pro­pio com­bus­ti­ble. Este calor tam­bién empu­ja a los elec­tro­nes a lo lar­go de los nano­tu­bos de car­bono, crean­do una corrien­te eléc­tri­ca con­si­de­ra­ble.
  32. Los bio­car­bu­ran­tes han sido una cau­sa no decla­ra­da del aumen­to de los pre­cios de los pro­duc­tos ali­men­ta­rios en 2007–2008 y ha obli­ga­do a nume­ro­sos cam­pe­si­nos a cam­biar su pro­duc­ción en tie­rras. En el cen­tro de India, los cam­pe­si­nos han arran­ca­do cam­pos ente­ros de jatro­fa (un arbus­to que sir­ve para pro­du­cir bio­car­bu­ran­tes). Una mujer que fue encar­ce­la­da por haber arran­ca­do jatro­fa lo dijo cla­ra­men­te: «El pro­ble­ma que tene­mos con la jatro­fa es que no nos la pode­mos comer. No pode­mos que­mar­la. No nos sir­ve para nada. Los pobres deben vivir de su tie­rra. La jatro­fa sólo sir­ve para hacer car­bu­ran­te, pero como noso­tros no tene­mos vehícu­los, care­ce de valor. Otro gran pro­ble­ma es que si nues­tros ani­ma­les se lo comen, se mue­ren». Futu­re of Food, Bri­tish Broad­cas­ting Cor­po­ra­tion, docu­men­tal del canal BBC2 pre­sen­ta­do por Geor­ge Ala­giah, 24 de agos­to de 2009. En Biney A.: Aca­pa­ra­mien­to de tie­rras, un nue­vo expo­lio afri­cano, Pam­ba­zu­ka News, 2009.
  33. Impor­tan­tes mul­ti­na­cio­na­les far­ma­céu­ti­cas como Novar­tis o Bayer for­man par­te de este com­ple­jo indus­trial, y por lo que tam­bién se le lla­ma agro­far­main­dus­tria, al pro­du­cir pro­duc­tos quí­mi­cos o fito­sa­ni­ta­rios así como medi­ca­men­tos. Son habi­tua­les los escán­da­los de estas mul­ti­na­cio­na­les far­ma­céu­ti­cas en su lucha con­tra la fabri­ca­ción de medi­ca­men­tos gené­ri­cos por par­te de paí­ses empo­bre­ci­dos impi­dien­do el acce­so de medi­ca­men­tos esen­cia­les para sus pue­blos. Cla­ro que no es de extra­ñar estos hechos cuan­do se cono­ce que estas mul­ti­na­cio­na­les se cen­tran en la inves­ti­ga­ción de medi­ca­men­tos para las enfer­me­da­des del 10% de la pobla­ción que goza del más ele­va­do nivel socio­eco­nó­mi­co. En Benach J, Mun­ta­ner C., Apren­der a mirar la Salud. Como la desigual­dad social daña nues­tra Salud, Bar­ce­lo­na, El Vie­jo Topo, 2005.
  34. «El mayor volu­men mone­ta­rio de los mer­ca­dos de car­bono es la espe­cu­la­ción secun­da­ria, es decir, la ven­ta y reven­ta de, lite­ral­men­te, puro aire», nos expli­ca Sil­via Ribei­ro en su artícu­lo publi­ca­do en la revis­ta meji­ca­na La Jor­na­da y en Rebe­lión: Avan­za uno de los más increí­bles ata­ques a los bie­nes comu­nes del pla­ne­ta y la huma­ni­dad: la pri­va­ti­za­ción del aire. Ven­dien­do aire, 2010.
  35. La ten­den­cia a la com­pra de tie­rra forá­nea se pro­du­ce bien como inver­sión de las gran­des empre­sas trans­na­cio­na­les o bien por el mie­do de no dis­po­ner de sufi­cien­te comi­da por par­te de paí­ses que no son pro­duc­to­res por­que no dis­po­nen de tie­rras sufi­cien­tes ara­bles para su pobla­ción como Chi­na, Corea del Sur, Ara­bia Sau­dí y Kuwait.
  36. El Ins­ti­tu­to inter­na­cio­nal de inves­ti­ga­ción sobre polí­ti­cas ali­men­ta­rias, con sede en Washing­ton DC, esti­ma que las tran­sac­cio­nes se ele­van a entre 20 y 30 mil millo­nes de dóla­res e impli­can entre 15 y 20 millo­nes de hec­tá­reas de tie­rras ara­bles en los paí­ses pobres de Áfri­ca, Cam­bo­ya, Pakis­tán y Fili­pi­nas.
  37. Marx nos expli­ca en el tomo I de El Capi­tal «…el espí­ri­tu de la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, que se orien­ta hacia los bene­fi­cios mone­ta­rios más inme­dia­tos- está en con­tra­dic­ción con la agri­cul­tu­ra, que debe preo­cu­par­se de toda la gama de con­di­cio­nes per­ma­nen­tes de la vida que requie­re la cade­na de las gene­ra­cio­nes huma­nas».
  38. Como reco­no­ce el Ban­co Mun­dial entre 2007 y 2011, el pre­cio de los ali­men­tos ha aumen­ta­do un 83%; simul­tá­nea­men­te, el núme­ro de per­so­nas con ham­bre tam­bién ha aumen­ta­do.
  39. La pre­sión sobre los agri­cul­to­res loca­les de la India, pri­me­ro de la «Revo­lu­ción Ver­de» y pos­te­rior­men­te de intro­duc­ción de los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos, ha pro­vo­ca­do un incre­men­to de los sui­ci­dios entre dichos agri­cul­to­res endeu­da­dos. Con el aca­pa­ra­mien­to de tie­rras se han dis­pa­ra­do las tasas de sui­ci­dio de los agri­cul­to­res en todo el mun­do y aun­que se des­co­no­cen las cifras de sui­ci­dios entre los agri­cul­to­res afri­ca­nos, según P. Sai­nath, el núme­ro ofi­cial de agri­cul­to­res que se sui­ci­da­ron en India fue de 182.936 entre 1997 y 2007. P. Sai­nath: «The Lar­gest Wave of Sui­ci­des in His­tory», en Coun­ter­Punch, 12 de febre­ro de 2009. En Biney A.: Aca­pa­ra­mien­to de tie­rras, un nue­vo expo­lio afri­cano, Pam­ba­zu­ka News, 2009.
  40. En el siguien­te enla­ce se mues­tra las con­se­cuen­cias de los ata­ques soma­líes a los gran­des bar­cos pes­que­ros que ha recu­pe­ra­do la pes­ca no solo en Soma­lia sino es otros paí­ses cer­ca­nos como Kenia.
  41. El Uni­ver­so, 25 de sep­tiem­bre de 2007, Green­pea­ce, «Bar­cos de pes­ca euro­peos saquean el Paci­fi­co».
  42. En el docu­men­tal Una visión dis­tin­ta de los «pira­tas» soma­líes se mues­tra la ale­gría de los pes­ca­do­res de paí­ses veci­nos a Soma­lia, como Kenia, que tras la apa­ri­ción de los «pira­tas» y el des­cen­so de la esquil­ma­ción pes­que­ra por par­te de gran­des buques euro­peos, com­prue­ban como pue­den vol­ver a pes­car con sus méto­dos tra­di­cio­na­les.
  43. La voz de Rusia, La eco­no­mía de Soma­lia ha cre­ci­do con la pira­te­ría, 16 de enero de 2012.
  44. Marx K.: tomo I de El Capi­tal cita­do en Bellamy Fos­ter J.: La eco­lo­gía de Marx. Mate­ria­lis­mo y natu­ra­le­za, Edi­cio­nes de Inter­ven­ción Cultura/​El Vie­jo Topo, 2004.
  45. Marx K.: tomo III de El Capi­tal (pp. 949, 950) cita­do en Bellamy Fos­ter J.: La eco­lo­gía de Marx. Mate­ria­lis­mo y natu­ra­le­za, Edi­cio­nes de Inter­ven­ción Cultura/​El Vie­jo Topo, 2004.
  46. En la Cons­ti­tu­ción de Mon­te­cris­ti de Ecua­dor de 2008 se reco­no­cen dere­chos de la natu­ra­le­za des­de una pers­pec­ti­va colec­ti­va. Así el agua fue decla­ra­da como un dere­cho humano fun­da­men­tal o la prohi­bi­ción de la comer­cia­li­za­ción de los ser­vi­cios ambien­ta­les. En Acos­ta A.: Hacia la Decla­ra­ción Uni­ver­sal de los Dere­chos de la Natu­ra­le­za. Refle­xio­nes para la acción, 24 de agos­to de 2010.
  47. Marx K.: tomo I de El Capi­tal (p. 911) cita­do en Fos­ter JB.: La eco­lo­gía de Marx. Mate­ria­lis­mo y natu­ra­le­za, Edi­cio­nes de Inter­ven­ción Cultura/​El Vie­jo Topo, 2004.
  48. Esta ley posi­bi­li­ta al Poder Judi­cial de los Esta­dos Uni­dos juz­gar cual­quier tra­fi­can­te de aquel país aca­ban­do con su auto­no­mía y sobe­ra­nía juris­dic­cio­nal, abrien­do pre­ce­den­tes peli­gro­sos en un país don­de a los gue­rri­lle­ros se les lla­ma nar­co-gue­rri­lle­ros por los bur­gue­ses nor­te­ame­ri­ca­nos.
  49. En Bar­ba­te (Cádiz) la prin­ci­pal acti­vi­dad pes­que­ra, por su impor­tan­cia his­tó­ri­ca, el volu­men de acti­vi­dad eco­nó­mi­ca y tra­ba­jo que gene­ra, pro­vie­ne de las pes­que­rías liga­das a la sar­di­na y pos­te­rior­men­te al boque­rón, basa­da en el desa­rro­llo de la flo­ta de cer­co de jare­ta o traí­ñas, de ori­gen galle­go. Esta for­ma de pes­ca, que ha logra­do con­ver­tir­se en el sím­bo­lo de iden­ti­fi­ca­ción de toda la socie­dad local, es con­si­de­ra­da abso­lu­ta­men­te res­pe­tuo­sa con el medio y la diver­si­dad mari­na.
  50. Por ejem­plo, en el mer­ca­do de abas­tos de la ciu­dad Sevi­lla, el ori­gen de sus pro­duc­tos son mayo­ri­ta­ria­men­te anda­lu­ces y de la pro­vin­cia de Sevi­lla pero tie­nen el pro­ble­ma de la gran can­ti­dad de inter­me­dia­rios que influ­ye en el pre­cio final del pro­duc­to que per­ju­di­ca a pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res.
  51. San Jeró­ni­mo, Huer­ta del Rey Moro o Mira­flo­res son ejem­plos de huer­tos urba­nos en la ciu­dad de Sevi­lla.
  52. En la ciu­dad de Sevi­lla exis­ten dife­ren­tes expe­rien­cias como la coope­ra­ti­va de pro­duc­to­res y con­su­mi­do­res «La Orti­ga», aso­cia­cio­nes de con­su­mi­do­res, comer­cia­li­za­ción por pedi­dos y otros gru­pos de auto­con­su­mo como «Cres­tas y Lechu­gas», colec­ti­vo coope­ra­ti­vo de pro­duc­ción y con­su­mo agroe­co­ló­gi­co que cul­ti­van en un huer­to cedi­do en el muni­ci­pio sevi­llano de Val­de­zo­rras.
  53. Sin­di­ca­to Anda­luz de Tra­ba­ja­do­res, sec­ción de la Uni­ver­si­dad de Sevi­lla, Segui­mien­to de nues­tro pro­gra­ma de tra­ba­jo un año des­pués de las elec­cio­nes sin­di­ca­les. Ali­men­tos eco­ló­gi­cos en los come­do­res uni­ver­si­ta­rios.
  54. «Hoy, 12 de julio de 2010, dece­nas de per­so­nas hemos sabo­tea­do dos cam­pos expe­ri­men­ta­les de maíz trans­gé­ni­co pro­pie­dad de Syn­gen­ta situa­dos en el tér­mino muni­ci­pal de Torroe­lla de Mont­grí (Baix Empor­dà, Giro­na, Cata­lun­ya).» Así empie­za su comu­ni­ca­do.
  55. Eco­lo­gis­tas en Acción. Sabo­ta­je con­tra un cam­po expe­ri­men­tal de maíz trans­gé­ni­co, Bada­joz, 24 de sep­tiem­bre de 2011.
  56. Nos refe­ri­mos a las ini­cia­ti­vas de dife­ren­tes Esta­dos euro­peos (como Irlan­da, Gre­cia, Ale­ma­nia o Fran­cia), nacio­nes y comu­ni­da­des autó­no­mas del Esta­do espa­ñol, como Eus­kal Herria, Balea­res, Cana­rias y Astu­rias, de decla­rar sus terri­to­rios libres de trans­gé­ni­cos.
  57. El Movi­mien­to Cam­pe­sino Papay (Mouv­man Peyi­zan Papay–MPP) y de la Vía Cam­pe­si­na hai­tia­na, evi­ta­ron la intro­duc­ción del paque­te de dona­ción que con­te­nía semi­llas trans­gé­ni­cas (con el gen ter­mi­na­tor) y los fer­ti­li­zan­tes y pes­ti­ci­das impres­cin­di­bles para la siem­bra. Esta ayu­da se qui­so rea­li­zar apro­ve­chan­do el esta­do de desola­ción tras el terre­mo­to que sufrió el país. El cam­pe­si­na­do recha­zó el «rega­lo», que­man­do en la pla­za públi­ca las semi­llas.
  58. Las luchas del Movi­mien­to Sin Tie­rra (MST) en Bra­sil, de los cam­pe­si­nos en Indo­ne­sia, las expe­rien­cias de ocu­pa­ción de tie­rras por el Sin­di­ca­to de los Obre­ros del Cam­po (SOC), de Anda­lu­cía o la lucha por la refor­ma agra­ria del Sin­di­ca­to Labrie­go Gale­go; las luchas de los indí­ge­nas en Méxi­co, Gua­te­ma­la, Ecua­dor, Mozam­bi­que o Malí y otros muchos movi­mien­tos que luchan por su sobe­ra­nía ali­men­ta­ria.
  59. Vía Cam­pe­si­na se crea a prin­ci­pios de los años 90 y en la actua­li­dad reúne a 148 orga­ni­za­cio­nes en 69 paí­ses de los cin­co con­ti­nen­tes. Son movi­mien­tos de cam­pe­si­nos y cam­pe­si­nas, peque­ños y media­nos pro­duc­to­res, muje­res rura­les, indí­ge­nas, sin tie­rras, jóve­nes rura­les y tra­ba­ja­do­res agrí­co­las asa­la­ria­dos. Pro­mue­ve entre sus miem­bros rela­cio­nes eco­nó­mi­cas de igual­dad, pari­dad de géne­ro, jus­ti­cia social y la pre­ser­va­ción y con­quis­ta de la tie­rra, del agua, de las semi­llas y otros recur­sos natu­ra­les; la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria; la pro­duc­ción agrí­co­la sos­te­ni­ble y una igual­dad basa­da en la pro­duc­ción a peque­ña y media­na esca­la. Ha inter­ve­ni­do en las actua­les luchas popu­la­res inter­na­cio­na­les con­tra el neo­li­be­ra­lis­mo, se enfren­tan y se opo­nen al con­trol cor­po­ra­ti­vo sobre los recur­sos natu­ra­les y la tec­no­lo­gía y ha con­ta­do con un papel des­ta­ca­do en cam­pa­ñas de gran polé­mi­ca polí­ti­ca como las diri­gi­das con­tra la OMC, los gigan­tes cor­po­ra­ti­vos mun­dia­les y los orga­nis­mos modi­fi­ca­dos gené­ti­ca­men­te (OMG) y las mul­ti­na­cio­na­les que los fomen­tan, como Mon­san­to.
  60. Bole­tín de dis­cu­sión con­gre­sual, nº 3, ponen­cia de sobe­ra­nía ali­men­ta­ria, Sevi­lla, 17, 18 de diciem­bre de 2011.
  61. La sobe­ra­nía ali­men­ta­ria es un con­cep­to que va más allá de la segu­ri­dad ali­men­ta­ria y desa­rro­llo sos­te­ni­ble ya que impli­ca, tam­bién, pro­te­ger los pro­duc­tos exce­den­tes de la baja­da de los pre­cios y con­tra el aba­ra­ta­mien­to arti­fi­cial de los pre­cios (dum­ping) rom­pien­do así con la orga­ni­za­ción actual de los mer­ca­dos agrí­co­las pues­ta en prác­ti­ca por la OMC.
  62. Tene­mos recien­te el gol­pe mili­tar apo­ya­do por los Esta­dos Uni­dos en Hon­du­ras o las gue­rras en el Pró­xi­mo Orien­te (Irak, Afga­nis­tán, Libia.) en don­de inter­vie­nen mili­tar e impu­ne­men­te los gobier­nos de la Unión Euro­pea.
  63. La resis­ten­cia y las vic­to­rias obte­ni­das por La Con­fe­de­ra­ción de Agri­cul­to­res Mal­ga­ches han mos­tra­do a los del res­to del mun­do lo que hay que hacer. Los agri­cul­to­res de Mada­gas­car se resis­tie­ron al acuer­do neo­co­lo­nia­lis­ta entre la com­pa­ñía sur­co­rea­na Dae­woo Logis­tics y el gobierno de Marc Rava­lo­ma­na. El anun­cio del acuer­do dio lugar a la caí­da del gobierno de Rava­lo­ma­na cuan­do se comu­ni­có al pue­blo que el Esta­do había lle­ga­do a un acuer­do para arren­dar 1,3 millo­nes de hec­tá­reas a Dae­woo Logis­tics duran­te un perio­do de 99 años en el este y en el oes­te de Mada­gas­car. Este con­tra­to per­mi­tía a la empre­sa cul­ti­var y expor­tar maíz y acei­te de pal­ma a Corea del Sur por la frio­le­ra de 6.000 millo­nes de dóla­res. El nue­vo pre­si­den­te mal­ga­che decla­ró que en su país la tie­rra no esta­ba en ven­ta. «Lo que que­re­mos es que, en pri­mer lugar, el gobierno faci­li­te a los agri­cul­to­res loca­les el acce­so a las tie­rras antes de nego­ciar con extran­je­ros. Uno de los prin­ci­pa­les pro­ble­mas de los agri­cul­to­res mal­ga­ches está en la pro­pie­dad de la tie­rra, por lo que cree­mos que es injus­to que el gobierno ven­da o arrien­de tie­rras a extran­je­ros cuan­do los cam­pe­si­nos loca­les no dis­po­nen de tie­rra sufi­cien­te.» En Biney A.: Aca­pa­ra­mien­to de tie­rras, un nue­vo expo­lio afri­cano, Pam­ba­zu­ka News, 2009.
  64. La Coa­li­ción de Cam­pe­si­nos Asiá­ti­cos y la Liga Inter­na­cio­nal Pana­siá­ti­ca de Cam­pe­si­nos tie­ne como lema: ¡Pare­mos el aca­pa­ra­mien­to de la tie­rra! Luche­mos por una ver­da­de­ra refor­ma agra­ria y por la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria de los pue­blos.» Su obje­ti­vo con­sis­te en «popu­la­ri­zar las vic­to­rias y los triun­fos de los cam­pe­si­nos en la lucha por una ver­da­de­ra refor­ma agra­ria que ins­pi­re y dé paso a un cam­bio favo­ra­ble a los agri­cul­to­res asiá­ti­cos. En Biney A.: Aca­pa­ra­mien­to de tie­rras, un nue­vo expo­lio afri­cano, Pam­ba­zu­ka News, 2009.
  65. Bole­tín de dis­cu­sión con­gre­sual, nº 3, ponen­cia de sobe­ra­nía ali­men­ta­ria, Sevi­lla, 17, 18 de diciem­bre de 2011.
  66. La tra­za­bi­li­dad es el segui­mien­to his­tó­ri­co de un pro­duc­to a lo lar­go de la cade­na de sumi­nis­tros, des­de su ori­gen has­ta su esta­do final como artícu­lo de con­su­mo.

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Iruzkina idatzi / Deja un comentario

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