Las veleidades de Islandia- Dean Baker

A quie­nes pen­sa­ron que ya habían pre­sen­cia­do sufi­cien­te locu­ra finan­cie­ra por par­te de este peque­ño país-isla les espe­ra una gran sor­pre­sa: la chi­fla­du­ra no ha hecho más que empe­zar. Islan­dia pare­ce estar con­si­de­ran­do adop­tar el dólar cana­dien­se como mone­da ofi­cial. Resul­ta difí­cil saber por dón­de empe­zar a ridi­cu­li­zar tal con­si­de­ra­ción. Si tuvie­ran algo de sen­ti­do común, los islan­de­ses esta­rían dan­do gra­cias cada día al dios de las peque­ñas divi­sas por el hecho de que su país ten­ga pro­pia mone­da y de que no for­ma­ra par­te de la euro­zo­na en el momen­to de implo­sión del sis­te­ma finan­cie­ro.

Gra­cias a tener su pro­pia divi­sa, Islan­dia pudo lle­var a cabo los ajus­tes nece­sa­rios fren­te a la cri­sis per­mi­tien­do que el valor de su mone­da dis­mi­nu­ye­ra en rela­ción con las de sus socios comer­cia­les. Esto enca­re­ció las impor­ta­cio­nes redu­cien­do con­si­de­ra­ble­men­te su volu­men. La coro­na islan­de­sa, con un valor decre­cien­te, aba­ra­tó las expor­ta­cio­nes y las con­du­jo a un aumen­to de volu­men repen­tino. El efec­to de este cam­bio en los pre­cios rela­ti­vos fue que el défi­cit  de mer­ca­do masi­vo de Islan­dia, el cual se dis­pa­ró a más del 28 por cien­to del PIB en 2008, pro­yec­ta­ra vol­ver­se un supe­rá­vit de más del 3,0 por cien­to del PIB este año. Este increí­ble giro ha res­ta­ble­ci­do el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co en 2011 y comen­za­do a dis­mi­nuir la tasa de des­em­pleo del país.

La tasa de des­em­pleo del 6,7 por cien­to regis­tra­da en el cuar­to tri­mes­tre del 2011 supo­ne un nivel alto en rela­ción con los están­da­res de Islan­dia, pero pin­ta muy bien en com­pa­ra­ción con las de los paí­ses en cri­sis vin­cu­la­dos al euro. La tasa de des­em­pleo más recien­te­men­te regis­tra­da en Por­tu­gal fue del 13,6 por cien­to, en Irlan­da del 14,5 por cien­to, en Gre­cia del 19,2 por cien­to y en Espa­ña del 22,9 por cien­to.

Estos paí­ses sufrie­ron la des­gra­cia de estar en el euro por tres moti­vos. En pri­mer lugar, esta­ban suje­tos a la per­ma­nen­te obse­sión del Ban­co Cen­tral Euro­peo (BCE) con la infla­ción. Mien­tras que gran par­te de la car­ga de la deu­da del ciu­da­dano islan­dés medio fue palia­da con dos años de una infla­ción del 12 por cien­to (2008 y 2009), los deu­do­res de los paí­ses en cri­sis de la euro­zo­na han teni­do que sufrir la cele­bra­ción del BCE por per­pe­tuar una infla­ción baja.

En segun­do lugar, al no poder deva­luar su mone­da, los paí­ses de la euro­zo­na no pudie­ron con­fiar en un aumen­to en las expor­ta­cio­nes netas con el fin de pro­por­cio­nar el mis­mo estí­mu­lo al cre­ci­mien­to que Islan­dia. Final­men­te, ser par­te de la zona euro sig­ni­fi­ca­ba que el BCE, jun­to con sus alia­dos el FMI y la Comi­sión Euro­pea, podían exi­gir recor­tes pre­su­pues­ta­rios e incre­men­tos en los impues­tos inclu­so a mitad de una rece­sión agu­da, dece­le­ran­do aún más las eco­no­mías de los paí­ses en cri­sis.

Los des­equi­li­brios crea­dos por los exce­sos finan­cie­ros de Islan­dia en la últi­ma déca­da empe­que­ñe­cen cual­quier cosa vis­ta en paí­ses afec­ta­dos de la euro­zo­na. El défi­cit de su cuen­ta corrien­te explo­tó a un increí­ble 26 por cien­to del PIB en 2006. Esto bas­tó para lla­mar la aten­ción del FMI, una orga­ni­za­ción a la que nor­mal­men­te no moles­tan las exu­be­ran­cias irra­cio­na­les de los mer­ca­dos pri­va­dos. Si Islan­dia no goza­ra de la liber­tad de uti­li­zar la deva­lua­ción de su mone­da como par­te fun­da­men­tal de su pro­ce­so de ajus­te, podría estar aho­ra con­tem­plan­do una déca­da o más de estan­ca­mien­to y de alto des­em­pleo.

Sin embar­go, en vez de cele­brar su bue­na suer­te, los líde­res islan­de­ses pare­cen estar resuel­tos a for­zar al país a entrar en el mis­mo tipo de cor­sé que sus menos afor­tu­na­dos veci­nos. Si Islan­dia se unie­ra a cual­quier gran blo­que mone­ta­rio, per­de­ría inme­dia­ta­men­te la fle­xi­bi­li­dad que le ha pro­te­gi­do en su recu­pe­ra­ción de la cri­sis. Por este moti­vo, debe­ría ir con extre­mo cui­da­do con los tér­mi­nos bajo los que renun­cia al con­trol de su mone­da.

Aun así, la elec­ción de Islan­dia es espe­cial­men­te biza­rra. Sien­do uno de los gran­des expor­ta­do­res de petró­leo, la mone­da de Cana­dá tie­ne ten­den­cia a seguir los cam­bios del pre­cio del cru­do. Esto sig­ni­fi­ca que cuan­do el pre­cio del petró­leo sea alto, la mone­da cana­dien­se y la islan­de­sa aumen­ta­rán de valor. Habrá enton­ces un efec­to direc­to en el aumen­to de los bie­nes y ser­vi­cios islan­de­ses rela­ti­vos a los pre­cios de otros paí­ses.

Ello hará a Islan­dia menos com­pe­ti­ti­va en la eco­no­mía mun­dial. Aca­ba­rá enton­ces adqui­rien­do impor­ta­cio­nes bara­tas del extran­je­ro en vez de pro­du­cir bie­nes y ser­vi­cios domés­ti­cos y sus expor­ta­cio­nes, por ejem­plo el turis­mo, dis­mi­nui­rán al deci­dir el res­to que Islan­dia es dema­sia­do cara.

Cana­dá tam­bién tie­ne este pro­ble­ma. En los últi­mos meses ha habi­do varios ejem­plos en los que gran­des fabri­can­tes anun­cia­ron su deci­sión de tras­la­dar­se a los Esta­dos Uni­dos para bene­fi­ciar­se de los cos­tes rela­ti­va­men­te bajos. La dife­ren­cia entre Cana­dá e Islan­dia en esta his­to­ria es que Cana­dá dis­fru­ta­rá de ingre­sos gra­cias al petró­leo que le ayu­da­rán a mejo­rar el des­pla­za­mien­to resul­tan­te de un aumen­to en el valor de su mone­da. Islan­dia tie­ne pocas pro­ba­bi­li­da­des de poder par­ti­ci­par de la rique­za del petró­leo cana­dien­se de la mis­ma for­ma.

La últi­ma vez que los líde­res de Islan­dia se infec­ta­ron de ideas absur­das sobre la eco­no­mía con­tra­ta­ron a Fre­de­rick Mish­kin, un pro­mi­nen­te eco­no­mis­ta esta­dou­ni­den­se que decía que todo iba bien aun a sabien­das de que el sis­te­ma finan­cie­ro esta­ba apun­to de implo­sio­nar. Espe­re­mos que los agen­tes públi­cos tomen un rum­bo más serio esta vez.

Dean Baker es codi­rec­tor del Cen­ter for Eco­no­mic and Policy Research (CEPR). Es tam­bién autor de Plun­der and Blun­der: The Rise and Fall of the Bub­ble Eco­nomy y Fal­se Pro­fits: Reco­ver­ying From the Bub­ble Eco­nomy.

Tra­duc­ción para www​.sin​per​mi​so​.info: Vicen­te Abe­lla Aran­da

http://​www​.sin​per​mi​so​.info/​t​e​x​t​o​s​/​i​n​d​e​x​.​p​h​p​?​i​d​=​4​789

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