10 historias de mujeres revolucionarias que no te enseñaron en la escuela

Mucha gen­te sabe que Nadezh­da Krups­ka­ya al igual que su com­pa­ñe­ro Lenin, lle­gó a ser una polí­ti­ca revo­lu­cio­na­ria, bol­che­vi­que, gra­cias a sus pro­pios esfuer­zos. Esta­ba muy invo­lu­cra­da en diver­sas acti­vi­da­des polí­ti­cas y pro­yec­tos edu­ca­ti­vos: inclu­yen­do las fun­cio­nes de minis­troa de Edu­ca­ción en la Unión Sovié­ti­ca a par­tir de 1929 has­ta su muer­te en 1939.

Antes de la revo­lu­ción, era secre­ta­ria del perió­di­co polí­ti­co Iskra , la mayor par­te de la ges­tión de toda la corres­pon­den­cia que cru­zó al con­ti­nen­te tuvo que ser codi­fi­ca­da. Des­pués de la revo­lu­ción, dedi­có su vida a la mejo­ra de las opor­tu­ni­da­des edu­ca­ti­vas para los tra­ba­ja­do­res y cam­pe­si­nos, por ejem­plo, su lucha por hacer biblio­te­cas a dis­po­si­ción de toda la pobla­ción.

Cons­tan­za Mar­kie­vicz

Cons­tan­za Mar­kie­vicz fue una revo­lu­cio­na­ria, con­de­sa anglo-irlan­de­sa, nacio­na­lis­ta, sufra­gis­ta, socia­lis­ta y miem­bro del par­ti­do polí­ti­co Sinn Fein y Fian­na Fáil. Ella par­ti­ci­pó en los esfuer­zos por la inde­pen­den­cia de Irlan­da, inclu­yen­do la suble­va­ción de Pas­cua en 1916, don­de tuvo un papel pro­ta­gó­ni­co.
Duran­te ese epi­so­dio fue heri­da por un fran­co­ti­ra­dor bri­tá­ni­co antes de ser for­za­da a ren­dir­se. En con­se­cuen­cia, fue la úni­ca mujer entre los 70 pre­sos que se encon­tra­ban en régi­men de ais­la­mien­to.

Fue, enton­ces, con­de­na­da a muer­te, pero final­men­te per­do­na­da por ser mujer. El fis­cal afir­mó que lle­gó a supli­car: “Sólo soy una mujer, no se pue­de dis­pa­rar a una mujer.” Sin embar­go, los regis­tros de ensa­yos his­tó­ri­cos dicen que en reali­dad dijo: “Real­men­te creo que su cala­ña tuvo la decen­cia de pegar­me un tiro”.

Cons­tan­za fue una de las pri­me­ras muje­res en el mun­do en con­se­guir una posi­ción minis­te­rial (Minis­tra de Tra­ba­jo de la Repú­bli­ca de Irlan­da, 1919–1922) y fue tam­bién la pri­me­ra mujer ele­gi­da para la Cáma­ra de los Comu­nes en Lon­dres (diciem­bre de 1918), una posi­ción que fue recha­za­da debi­do al fra­ca­so del par­ti­do polí­ti­co irlan­dés, el Sinn Féin.

Petra Herre­ra

Duran­te la Revo­lu­ción Mexi­ca­na, las muje­res com­ba­tien­tes, cono­ci­das como sol­da­de­ras, iban a la bata­lla jun­to a los hom­bres, a pesar de que a menu­do eran víc­ti­mas de abu­sos. Uno de los más cono­ci­dos fue Petra Herre­ra, quien se dis­fra­zó de hom­bre y lle­gó a ser lla­ma­do “Pedro Herre­ra”. Se ha esta­ble­ci­do su repu­tación demos­tran­do un lide­raz­go ejem­plar (como la vola­du­ra de los puen­tes) y ter­mi­nó “sien­do” una mujer.

Ella par­ti­ci­pó en la segun­da bata­lla de Torreón, el 30 de mayo de 1914, jun­to con otras 400 muje­res, lle­gan­do a ser acla­ma­da ganan­do todo el cré­di­to por la vic­to­ria en la bata­lla. Des­afor­tu­na­da­men­te, Pan­cho Villa no esta­ba dis­pues­to a dar ese cré­di­to a una mujer y no la pro­mo­vió a “gene­ral”. En res­pues­ta, Petra dejó las fuer­zas de Villa y for­mó su pro­pia bri­ga­da com­pues­ta por muje­res sola­men­te.

Nwan­ye­ru­wa

Nwan­ye­ru­wa per­te­ne­cien­te a una etnia Ibo de Nige­ria, fue res­pon­sa­ble de una gue­rra cor­ta, que gene­ral­men­te se con­si­de­ra como el pri­mer gran reto para las auto­ri­da­des bri­tá­ni­cas en la cos­ta este de Áfri­ca, duran­te el perío­do colo­nial.

El 19 de noviem­bre de 1929, hubo una dis­cu­sión entre Nwan­ye­ru­wa y un ofi­cial del cen­so inglés, Mark Eme­reu­wa por haber­la envia­do a “con­tar su cabras, ove­jas y ami­gos.” Enten­dien­do que sig­ni­fi­ca­ba que serían gra­va­dos (tra­di­cio­nal­men­te, las muje­res no pagan impues­tos), se dis­cu­tió la situa­ción con otras muje­res.

Las pro­tes­tas dura­ron más de dos meses. Cer­ca de 25 mil muje­res de toda la región par­ti­ci­pa­ron en las mani­fes­ta­cio­nes en con­tra de los cam­bios en las leyes fis­ca­les y del poder ili­mi­ta­do de las auto­ri­da­des. Al final, la posi­ción de la mujer ganó, por­que las auto­ri­da­des bri­tá­ni­cas aban­do­na­ron sus pla­nes de impues­tos y la renun­cia for­za­da de muchas auto­ri­da­des del cen­so.

Laksh­mi Seh­gal

Laksh­mi Seh­gal, cono­ci­da como “Capi­tán Laksh­mi” fue una revo­lu­cio­na­ria en el Movi­mien­to por la inde­pen­den­cia de la India, una ofi­cial del Ejér­ci­to Nacio­nal Indio y, más tar­de, minis­tra de Asun­tos de la Mujer en el gobierno de Azad Hind. En la déca­da de 1940, se orde­nó en el regi­mien­to Rani Jhan­si: un regi­mien­to com­pues­to úni­ca­men­te por muje­res, que tenían como obje­ti­vo derro­car al Raj bri­tá­ni­co en la India colo­nial.

El regi­mien­to, que fue uno de los pocos com­pues­to sólo por muje­res para luchar en la Segun­da Gue­rra Mun­dial, en ambos lados, fue lla­ma­do así en home­na­je a otro revo­lu­cio­na­rio de la mujer en la India, Rani Laksh­mi­bai – uno de los líde­res del motín de la India en 1857.

Sop­hie Scholl

La revo­lu­cio­na­ria ale­ma­na Sop­hie Scholl fue una de las fun­da­do­ras del gru­po no vio­len­to de resis­ten­cia anti-nazi, lla­ma­do Whi­te Rose, que pro­mo­vió la resis­ten­cia acti­va al Régi­men de Adolf Hitler con una cam­pa­ña anó­ni­ma de pan­fle­tos y gra­fi­tis.

En febre­ro de 1943, ella y otros miem­bros del gru­po fue­ron arres­ta­dos por repar­tir folle­tos en la Uni­ver­si­dad de Münich y con­de­na­dos a muer­te en la gui­llo­ti­na. Las copias de los folle­tos, reti­tu­la­dos “El Mani­fies­to de los estu­dian­tes de Münich” fue­ron saca­dos de con­tra­ban­do del país y lan­za­dos por millo­nes des­de avio­nes de las fuer­zas alia­das por toda Ale­ma­nia.

Blan­ca Cana­les

Blan­ca Cana­les fue una nacio­na­lis­ta puer­to­rri­que­ña que ayu­dó a orga­ni­zar las “Hijas de la Liber­tad” – ala de las muje­res del Par­ti­do Nacio­na­lis­ta de Puer­to Rico. Ella fue una de las pocas muje­res en la his­to­ria en lide­rar una revuel­ta con­tra los Esta­dos Uni­dos, en lo que se cono­ció como la Encues­ta de Jayu­ya.

En 1948, fue apro­ba­da una ley seve­ra, cono­ci­da como Ley Mor­da­za o Ley 53, que pena­li­za­ba la impre­sión, publi­ca­ción, ven­ta o exhi­bi­ción de cual­quier mate­rial que pro­mo­vie­ra la ten­sión, para­li­za­cion o des­truc­ción del gobierno colo­nial de la isla.

En res­pues­ta, los nacio­na­lis­tas comen­za­ron a pla­near una revo­lu­ción arma­da. El 30 de octu­bre de 1950, Blan­ca y otros toma­ron las armas, que habían escon­di­do en su casa y mar­cha­ron hacia el pue­blo de Jayu­ya, toman­do la esta­ción de poli­cía, que­man­do la ofi­ci­na de correos, cor­tan­do las líneas tele­fó­ni­cas y enar­bo­lan­do el pabe­llón de Puer­to Rico, en desafío de la Ley 53.

Como resul­ta­do de ello, el pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos decla­ró la ley mar­cial y orde­nó al ejér­ci­to y la fuer­za aérea ata­car la ciu­dad. Los nacio­na­lis­tas resis­tie­ron tan­to como pudie­ron, pero fue­ron dete­ni­dos y tres días más tar­de con­de­na­dos a cade­na per­pe­tua. Gran par­te de Jayu­ya fue des­trui­da y el inci­den­te no fue cubier­to ade­cua­da­men­te por la pren­sa esta­dou­ni­den­se, inclu­so el pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos lle­gó a decir que había sido “un inci­den­te entre los puer­to­rri­que­ños”.

Celia Sán­chez

La mayo­ría de la gen­te sabe de Fidel Cas­tro y el Che Gue­va­ra, pero pocos han oído hablar de Celia Sán­chez, la mujer en el seno de la Revo­lu­ción Cuba­na, don­de inclu­so se pue­de decir era una gran pro­ta­go­nis­ta revo­lu­cio­na­ria. Des­pués del gol­pe de Esta­do del 10 de mar­zo de 1952, Celia se unió a la lucha con­tra el gobierno de Ful­gen­cio Batis­ta. Ella fue uno de los fun­da­do­ras del Movi­mien­to 26 de Julio y líder de los gru­pos de com­ba­te a lo lar­go de la revo­lu­ción. Logró los recur­sos de los gru­pos e inclu­so orga­ni­zó el des­em­bar­co de Gran­ma, que lle­vó a 82 lucha­do­res de Méxi­co a Cuba para derro­car a Batis­ta. Des­pués de la revo­lu­ción, Celia Cas­tro con­ti­nuó defien­do la Revo­lu­ción has­ta su muer­te.

Kath­leen Clea­ver Neal

Kath­leen Clea­ver Neal fue una de los miem­bros de los Pan­te­ras Negras y pri­me­ra mujer del Par­ti­do en frmar par­te par­te del cuer­po de “toma­do­res de deci­sio­nes”.

Fue la por­ta­voz y secre­ta­ria de la pren­sa, tam­bién la res­pon­sa­ble de orga­ni­za­ción de una cam­pa­ña nacio­nal para libe­rar a Huey New­ton, el minis­tro de Defen­sa de los Pant­hers.

Ella y otras muje­res como Ange­la Davis, lle­ga­ron a ser los dos ter­cios de los cua­dros de las pan­te­ras, a pesar de la idea de que el par­ti­do esta­ba for­ma­do en su mayo­ría por hom­bres.

Asmaa Mah­fouz

Asmaa Mah­fouz es una revo­lu­cio­na­rio moder­na, a quien apo­ya el cré­di­to de haber infla­ma­do la revuel­ta de enero de 2011, en Egip­to, a tra­vés de un video publi­ca­do en Inter­net, ani­man­do a otros a unir­se a ella en las pro­tes­tas de la pla­za Tah­rir.

Es con­si­de­ra­da una de las líde­res de la revo­lu­ción egip­cia y una des­ta­ca­da miem­bro de la Coa­li­ción de la Juven­tud de la revo­lu­ción egip­cia. Vea el video:

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Iruzkina idatzi / Deja un comentario

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