Código ético: El de clase

Con res­pec­to a la polé­mi­ca que ha sur­gi­do en las últi­mas sema­nas sobre el tema del nue­vo con­se­je­ro de Tra­ba­jo del Gobierno Vas­co, cuan­do menos resul­ta alar­man­te ver como dos de las prin­ci­pa­les orga­ni­za­cio­nes que for­man lo que lla­man la nue­va Izquier­da Aber­tza­le, LAB y Sor­tu (a tra­vés de Bil­du), tie­nen opi­nio­nes total­men­te con­tra­rias sobre el tema.
Cuan­do se duda de la iden­ti­dad pro­pia se recu­rre a la alie­na­ción de la per­so­na. Siem­pre ha sido una cons­tan­te nues­tra el saber que la con­cien­cia de iden­ti­dad como nación es la que ha man­te­ni­do la leal­tad en la lucha del pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co a lo lar­go de nues­tra his­to­ria recien­te lo que jun­to al apo­yo en la memo­ria y la actua­li­za­ción cons­cien­te en las nue­vas reali­da­des per­mi­tie­ron man­te­ner el rum­bo del movi­mien­to obre­ro y popu­lar hacia el obje­ti­vo final de la libe­ra­ción nacio­nal y de cla­se, ele­men­tos inse­pa­ra­bles.
No pre­ten­de­mos inci­dir en la solu­ción de los pro­ble­mas inter­nos del gobierno vas­con­ga­da, al final y al cabo esa no es nues­tra gue­rra. Úni­ca­men­te pre­ten­de­mos dejar cla­ro que en nues­tra Eus­kal Herria, con un 90% de pobla­ción que no tie­ne otra apor­ta­ción posi­ble a la eco­no­mía de su país que la de su fuer­za de tra­ba­jo, el pro­le­ta­ria­do es la úni­ca cla­se sobre la que se pue­de cons­truir el país, a pesar de que se le pre­ten­da inter­pre­tar y diri­guir con códi­gos éti­cos y legis­la­cio­nes aje­nas a su pue­blo y a su cla­se. Por­que no olvi­de­mos que las peti­cio­nes que se hagan de cum­plir las leyes en este o en cual­quier otro caso, lo úni­co que harán será pedir que se cum­plan unas leyes espa­ño­las o fran­ce­sas, pero nun­ca las leyes deci­di­das de for­ma libre por las per­so­nas que vivi­mos y cons­trui­mos Eus­kal Herria.
Se equi­vo­can quie­nes pre­ten­dan crear un poder cons­tiu­yen­te des­de la izquier­da o la dere­cha, apo­yán­do­se en el res­pe­to a las leyes injus­tas extran­je­ras, da igual que sean las que con­di­cio­nan la Admi­nis­tra­ción Con­cur­sal, las que obli­gan a la colo­ca­ción de ban­de­ras extran­je­ras o cual­quier otra, dado que dichas leyes han sido escri­tas e impues­tas para diri­gir y rubri­car el domi­nio de una mino­ría pará­si­ta y corrup­ta sobre la cla­se mayo­ria­ta­ria, es decir, sobre la cla­se tra­ba­ja­do­ra.
De la con­cien­cia de nues­tro ser nacio­nal y de cla­se nace la sub­je­ti­vi­dad uni­la­te­ral y uni­ver­sal que sólo des­de una dia­léc­ti­ca revo­lu­cio­na­ria pue­de secues­trar de la igno­ran­cia y opre­sión los tris­tes espe­jis­mos que lla­man «lega­li­dad y demo­cra­cia».
Se demues­tra que sin inde­pen­den­cia polí­ti­ca, social y eco­nó­mi­ca, a lo más que se pue­de lle­gar es a inten­tar mini­mi­zar el impac­to de las deci­sio­nes empre­sa­ria­les según el pro­pio cri­te­rio de la per­so­na que apli­que esas leyes, pero que no se podrá ir más allá, dado que esas mis­mas per­so­nas que apli­can las leyes serán las que se encar­gen de que la expro­pia­ción de los expro­pia­do­res sea imposible.Ellos son los que guar­dan y per­pe­túan el pilar prin­ci­pal del sis­te­ma que es la pro­pie­dad privada,diluyendo la lucha de cla­ses entre bur­gue­sía y pro­le­ta­ria­do a un pro­ble­ma de unas indem­ni­za­cio­nes más o menos gran­de (o peque­ñas las mayo­rías de las veces) para escon­der la lucha por el con­trol de los medios de pro­duc­cio­nes nacio­na­les.
Por todo ello, no que­re­mos otro códi­go de con­duc­ta y actua­ción que nues­tra con­cien­cia de cla­se y nacio­nal demos­tra­da en la lar­ga tra­di­ción de luchas lle­va­das a cabo por el pro­le­ta­ria­do vas­co duran­te su his­to­ría.
Boltxe Kolek­ti­boa
17 de febre­ro de 2015

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