Lenin y la cuestión nacional. Con la vista puesta en el 4-D

Acu­sar a los par­ti­da­rios de la liber­tad de auto­de­ter­mi­na­ción, es decir, de la liber­tad de sepa­ra­ción, de que fomen­tan el sepa­ra­tis­mo, es tan necio e hipó­cri­ta como acu­sar a los par­ti­da­rios de la liber­tad de divor­cio de fomen­tar el des­mo­ro­na­mien­to de los víncu­los fami­lia­res. Del mis­mo modo que en la socie­dad bur­gue­sa inter­vie­nen con­tra la liber­tad de divor­cio los defen­so­res de los pri­vi­le­gios y de la vena­li­dad, en los que se fun­da el matri­mo­nio bur­gués, negar en el Esta­do capi­ta­lis­ta la liber­tad de auto­de­ter­mi­na­ción, es decir, de sepa­ra­ción de las nacio­nes, no sig­ni­fi­ca otra cosa que defen­der los pri­vi­le­gios de la nación domi­nan­te y de los pro­ce­di­mien­tos poli­cía­cos de admi­nis­tra­ción, en detri­men­to de los demo­crá­ti­coshttp://www.matxingunea.org/media/pdf/lenin_sobre_el_derecho_de_las_naciones_a_la_autodeterminacion.pdf).">1

Nos ha pare­ci­do muy cla­ri­fi­can­te y ple­na­men­te actual este párra­fo de Vla­di­mir Ilich Lenin para enten­der la impor­tan­cia de la cues­tión nacio­nal y la nece­si­dad de sobe­ra­nía de los pue­blos opri­mi­dos. Hacien­do un para­le­lis­mo con otra impor­tan­te sobe­ra­nía, la per­so­nal. Solo des­de esa inter­de­pen­den­cia per­so­nal y social podre­mos con­tri­buir a que cada una de noso­tras y nues­tro pue­blo se des­ha­ga de sus ata­du­ras men­ta­les y polí­ti­cas. Con la vis­ta pues­ta en el día de Anda­lu­cía, el 4 de diciem­bre, que este año cele­bra su 40 aniver­sa­rio, nos ani­ma­mos a lan­zar una serie de refle­xio­nes basán­do­nos en Lenin dada su impor­tan­cia teó­ri­ca y prác­ti­ca. No es casua­li­dad que fue­ra la revo­lu­ción bol­che­vi­que quien defen­dió por pri­me­ra vez la liber­tad de los pue­blos opri­mi­dos bajo el yugo del régi­men zaris­ta. La revo­lu­ción de los soviets, entre muchos decre­tos pro­gre­sis­tas, ela­bo­ra, el 15 de noviem­bre de 1917, el decre­to que garan­ti­za el dere­cho gene­ral a la auto­de­ter­mi­na­ción y a la sepa­ra­ción de las nacio­nes. El mis­mo día, el par­la­men­to fin­lan­dés emi­te una decla­ra­ción por el que asu­me todos los pode­res como nación.

Recor­dar tam­bién la impor­tan­cia de Lenin en Lati­noa­mé­ri­ca y su con­tri­bu­ción a la cues­tión nacio­nal, como su figu­ra fue aplas­ta­da y silen­cia­da, por ejem­plo, en la Argen­ti­na de los 30.000 des­apa­re­ci­doshttp://www.lahaine.org/mundo.php/video-lenin-siglo-xxi).">2. El hecho cla­ro es que, pese a la impor­tan­cia inmen­sa que repre­sen­tó y repre­sen­ta Lenin en el pen­sa­mien­to y movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio mun­dial, su figu­ra ha sido vehe­men­te y furio­sa­men­te demo­ni­za­da, odia­da, des­de una igno­ran­cia y anti­co­mu­nis­mo rabio­so que inclu­ye a los movi­mien­tos de izquier­das. Igual­men­te, Lenin fue des­te­rra­do de la faz del estruc­tu­ra­lis­mo, del post­mo­der­nis­mo y de todas las modas «post» que se han pro­mo­cio­na­do en la Aca­de­mia euro­pea y lati­noa­me­ri­ca­na. Por supues­to, hablar de Lenin «chi­rría» tam­bién en los ambien­tes supues­ta­men­te pro­gre­sis­tas y de izquier­da de Anda­lu­cía.

Fue Lenin, no Michel Fou­cault, quien apor­ta la idea de que el poder son rela­cio­nes, una cues­tión que desa­rro­lla el diri­gen­te ruso en El Esta­do y la revo­lu­ción. Fou­cault insis­te en las ideas de que la ver­dad de la his­to­ria es el indi­vi­duo, el Esta­do siem­pre te va a matar y no impor­ta quien ejer­ce la domi­na­ción, lo que real­men­te impor­ta es cómo fun­cio­na (con cla­ros tin­tes libe­ra­les). Pero su supues­ta apor­ta­ción de que la cues­tión del poder son rela­cio­nes se que­da ahí, no avan­za en la impor­tan­cia de que tam­bién son deter­mi­na­cio­nes, son rela­cio­nes de poder y de fuer­za entre las cla­ses socia­les, cues­tio­nes que siem­pre ha defen­di­do el mar­xis­mo en la toma del poderhttp://www.lahaine.org/mundo.php/video-lenin-siglo-xxi). Intervención de Nestor Kohan 1:40 minutos.">3. Cuan­do una figu­ra de tan­to cala­do como Lenin es aplas­ta­da por la reac­ción, los refor­mis­mos y la repre­sión ideo­ló­gi­ca, es curio­so que los gran­des estra­te­gas impe­ria­lis­tas son los que ter­mi­nan reco­no­cien­do su valor. En este sen­ti­do Nés­tor Kohan lla­ma la aten­ción sobre unos momen­tos de la pelí­cu­la, Sal­va­dor Allen­de de Patri­cio Guz­mán, cuan­do entre­vis­tan al emba­ja­dor de Esta­dos Uni­dos en Chi­le, inte­gran­te de la CIA, y eje­cu­tor del gol­pe de esta­do chi­leno. ¿Ir al socia­lis­mo sin enfren­tar el apa­ra­to de Esta­do?, ¿qué que­rían inven­tar?, todo con una son­ri­sa sar­cás­ti­ca y bur­lo­na sobre las miles de per­so­nas muer­tas y des­apa­re­ci­das, «esto ya lo des­cu­brió Lenin». Enemi­gos cla­ros del socia­lis­mo como los que pro­mo­vie­ron el fas­cis­mo chi­leno dan la razón a Lenin en el tema del poder y de los pro­ce­sos de cam­bios revo­lu­cio­na­rios4.

Es por ello que su mar­xis­mo y su dia­léc­ti­ca supu­sie­ron una influen­cia tre­men­da para la lucha de libe­ra­ción nacio­nal de muchas par­tes del mun­do, en lati­noa­me­ri­ca­na y en pue­blos afri­ca­nos y asiá­ti­cos, des­ta­cán­do­se, qui­zá, la lucha viet­na­mi­ta como la más sig­ni­fi­ca­ti­va. Pero, ¿Qué apor­tó y apor­ta Lenin en la actua­li­dad en rela­ción a la cues­tión nacio­nal? Con­si­de­ra­mos que mucho, tan­to para Anda­lu­cía como para otras nacio­nes opri­mi­das den­tro y fue­ra del Esta­do espa­ñol. Al prin­ci­pio del tex­to, Sobre el dere­cho de las nacio­nes a la auto­de­ter­mi­na­ciónhttp://www.matxingunea.org/media/pdf/lenin_sobre_el_derecho_de_las_naciones_a_la_autodeterminacion.pdf).">5, Lenin deja cla­ro que:

La épo­ca del triun­fo defi­ni­ti­vo del capi­ta­lis­mo sobre el feu­da­lis­mo estu­vo liga­da a movi­mien­tos nacio­na­les. La base eco­nó­mi­ca de esos movi­mien­tos estri­ba en que, para la vic­to­ria com­ple­ta de la pro­duc­ción mer­can­til, es nece­sa­rio que terri­to­rios con pobla­ción de un solo idio­ma adquie­ran cohe­sión esta­tal…, el Esta­do nacio­nal es por ello típi­co, lo nor­mal en el perio­do capi­ta­lis­ta6.

La his­to­ria le da la razón a Lenin en su famo­so deba­te con Rosa Luxem­burg y la cues­tión pola­ca y rusa, don­de Polo­nia ter­mi­na trans­for­mán­do­se en un esta­do inde­pen­dien­te. Rela­cio­na­do con el Esta­do plu­ri­na­cio­nal espa­ñol, tam­bién Lenin hace una intere­san­te refle­xión citan­do a Kaustky:

Los Esta­dos de com­po­si­ción abi­ga­rra­da en el sen­ti­do nacio­nal (los titu­la­dos Esta­dos de nacio­na­li­da­des, a dife­ren­cia de los Esta­dos nacio­na­les) son «siem­pre Esta­dos cuya estruc­tu­ra­ción inter­na, por estas u otras razo­nes, ha resul­ta­do anor­mal o se ha desa­rro­lla­do poco» (atra­sa­da). De suyo se entien­de que Kaustky habla de anor­ma­li­da­des exclu­si­va­men­te de no corres­pon­der a lo más ade­cua­do a las exi­gen­cias del capi­ta­lis­mo en desa­rro­llo7.

Lenin sigue dicien­do que el sig­ni­fi­ca­do de la auto­de­ter­mi­na­ción de las nacio­nes debe basar­se en el examen de las con­di­cio­nes his­tó­ri­co-eco­nó­mi­cas de los movi­mien­tos nacio­na­les. De esta for­ma, la teo­ría mar­xis­ta pro­po­ne que el aná­li­sis de cual­quier pro­ble­ma social, se debe encua­drar en su mar­co his­tó­ri­co y tenien­do en cuen­ta sus par­ti­cu­la­ri­da­des con­cre­tas que dis­tin­guen a este país de los demás en ese con­tex­to his­tó­ri­co. Sin embar­go, hay que con­si­de­rar que Lenin habla­ba en una épo­ca de los ini­cios del capi­ta­lis­mo impe­ria­lis­ta y de los mono­po­lios del capi­tal, en don­de exis­tían paí­ses de la Euro­pa con­ti­nen­tal con demo­cra­cias bur­gue­sas ya desa­rro­lla­das y esta­dos pre­ca­pi­ta­lis­tas como lo era la Rusia zaris­ta de su tiem­po.

El esfuer­zo es ana­li­zar la situa­ción actual en el Esta­do espa­ñol, como en su con­fi­gu­ra­ción se han crea­do nacio­nes y terri­to­rios con impor­tan­tes desigual­da­des socio-eco­nó­mi­cas, de cen­tro-peri­fe­ria. Es el caso de Anda­lu­cía que no desa­rro­lló una bur­gue­sía que retro­ali­men­ta­ra sus inver­sio­nes y ganan­cias en su terri­to­rio, y esta pecu­lia­ri­dad his­tó­ri­ca tuvo su reper­cu­sión en la ausen­cia de poten­tes movi­mien­tos nacio­na­les bur­gue­ses, a dife­ren­cia de otras nacio­nes opri­mi­das. Sin embar­go, su iden­ti­dad como pue­blo ha sido cons­tan­te des­de la uni­fi­ca­ción for­za­da por las armas de los reyes cató­li­cos. Algu­nos hitos sig­ni­fi­ca­ti­vos que pode­mos des­ta­car fue­ron la cons­pi­ra­ción de 1641 del duque de Medi­na Sido­nia que, con el apo­yo de la noble­za por­tu­gue­sa, ideó una Anda­lu­cía inde­pen­dien­te de Cas­ti­lla; o el «Esta­do libre de Anda­lu­cía» idea­do por Blas Infan­te. El pri­mer tex­to que plas­ma la volun­tad polí­ti­ca de que Anda­lu­cía se cons­ti­tu­ya como enti­dad pro­pia con capa­ci­dad de auto­go­bierno es la Cons­ti­tu­ción de Ante­que­ra, redac­ta­da en esa ciu­dad en 1883. En la Asam­blea de Ron­da de 1918 fue­ron apro­ba­dos la ban­de­ra y el escu­do anda­lu­ces. Hechos que se mani­fies­tan y expre­san sim­bó­li­ca­men­te bajo un fon­do de movi­li­za­cio­nes y cam­bios pro­duc­ti­vos en la tran­si­ción del feu­da­lis­mo al capi­ta­lis­mo en la penín­su­la ibé­ri­ca. A comien­zos del siglo XX, las luchas se carac­te­ri­za­ron por radi­ca­les movi­mien­tos de izquier­da que se ges­ta­ron en las luchas cam­pe­si­nas y, emer­gien­do con fuer­za, las luchas de la inci­pien­te cla­se obre­ra situa­da fun­da­men­tal­men­te en las ciu­da­des8. En 1933 las Jun­tas Libe­ra­lis­tas de Anda­lu­cía aprue­ban el himno anda­luz, pro­yec­tán­do­se un Esta­tu­to que no pudo ver la luz por el gol­pe fas­cis­ta de 1936, impo­si­bi­li­tan­do la tra­mi­ta­ción par­la­men­ta­ria de un Esta­tu­to ya en cier­nes. El terror fas­cis­ta se ceba en Anda­lu­cía, hom­bres y muje­res ase­si­na­das o hui­das para incor­po­rar­se a los fren­tes de gue­rra; solo la zona orien­tal des­de mála­ga resis­tió duran­te más tiem­po, por lo que fue dura­men­te cas­ti­ga­da con la matan­za más terri­ble de pobla­ción civil del fas­cis­mo fran­quis­ta, la des­ban­dá9.

Duran­te la dic­ta­du­ra fran­quis­ta se desa­rro­lla una amplia cla­se tra­ba­ja­do­ra (obre­ra y cam­pe­si­na) y jun­to a algu­nos sec­to­res de la inte­lec­tua­li­dad anda­lu­za un desa­rro­llo de la con­cien­cia de pue­blo que cul­mi­nó con las movi­li­za­cio­nes del 4 de diciem­bre de 1977, en ple­na tran­si­ción. Pese a las manio­bras pos­te­rio­res y el resul­ta­do de un PSOE que per­mi­te la intro­duc­ción de polí­ti­cas neo-libe­ra­les y un agra­va­mien­to de la depen­den­cia de Anda­lu­cía al Esta­do espa­ñol y euro­peo; esas y ante­rio­res luchas popu­la­res han que­da­do en el ima­gi­na­rio colec­ti­vo del pue­blo anda­luz. Actual­men­te, Anda­lu­cía sufre espe­cial­men­te las con­di­cio­nes de cri­sis eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca del impe­ria­lis­mo mun­dial, ante­sa­la de nue­vas gue­rras impe­ria­lis­tas. En este sen­ti­do la actua­li­dad de Lenin sigue estan­do vigen­te para los pue­blos del mun­do:

Lucha con­tra los pri­vi­le­gios y vio­len­cia de la nación opre­so­ra y nin­gu­na tole­ran­cia con res­pec­to a la nación opri­mi­da hacia sus pri­vi­le­gios… Reco­no­cer a todos el dere­cho a la sepa­ra­ción; apre­ciar cada cues­tión con­cre­ta tocan­te a la sepa­ra­ción des­de un pun­to de vis­ta que eli­mi­ne toda desigual­dad de dere­chos, todo pri­vi­le­gio, todo exclu­si­vis­mo. Tome­mos la posi­ción de la nación opre­so­ra. ¿Pue­de aca­so ser libre un pue­blo que opri­me a otros pue­blos? No… La lar­ga his­to­ria, la secu­lar his­to­ria de repre­sión de los movi­mien­tos de las nacio­nes opri­mi­das, la pro­pa­gan­da sis­te­má­ti­ca de esta repre­sión por par­te de las cla­ses «altas», han crea­do enor­mes obs­tácu­los a la cau­sa de la liber­tad del mis­mo pue­blo ruso en sus pre­jui­cios, etc.10

Con­si­de­ra­mos ple­na­men­te actual este párra­fo a la hora de ana­li­zar los acon­te­ci­mien­tos polí­ti­cos que esta­mos vivien­do en el Esta­do espa­ñol. Es con­ti­nuo oir tan­to en la calle como en los medios de comu­ni­ca­ción comen­ta­rios sim­plis­tas y meca­ni­cis­tas sobre «lo malo que son los nacio­na­lis­mos», cla­ro no se están refi­rien­do al nacio­na­lis­mo espa­ñol. Sus­cri­bi­mos estas apor­ta­cio­nes de Lenin, que con­si­de­ra­mos uni­ver­sa­les: 1) Nues­tra lucha debe ser con­tra los pri­vi­le­gios y su vio­len­cia, pero tam­bién nin­gu­na tole­ran­cia a los pri­vi­le­gios de la bur­gue­sía de una nación opri­mi­da. 2) Reco­no­cer a todos el dere­cho a la sepa­ra­ción con­si­de­ran­do las con­di­cio­nes con­cre­tas, esto es, que dicha sepa­ra­ción no impli­que desigual­dad de dere­chos o pri­vi­le­gios. 3) El pue­blo al que per­te­ne­ce una nación opre­so­ra nun­ca será libre si per­mi­te la opre­sión sobre otras nacio­nes. 4) La lar­ga his­to­ria de repre­sión sobre los movi­mien­tos de las nacio­nes opri­mi­das por par­te de las «cla­ses altas».

Lenin deja cla­ro tam­bién que reco­no­cer la igual­dad nacio­nal supo­ne reco­no­cer el dere­cho a la sepa­ra­ción y estu­diar la acti­tud de las dife­ren­tes cla­ses de la socie­dad ante el pro­ble­ma. En la situa­ción de Anda­lu­cía se podría par­tir de con­si­de­rar a que cla­se le intere­sa la inte­gra­ción espa­ño­la, ¿a la cla­se obre­ra y cam­pe­si­na? ¿A los peque­ños pro­pie­ta­rios y autó­no­mos de pue­blos y ciu­da­des? Ambas en un alto gra­do de pre­ca­rie­dad labo­ral y des­em­pleo. ¿O le intere­sa a la cla­se bur­gue­sa de gran­des pro­pie­ta­rios y cor­po­ra­cio­nes esta­ta­les y supra­es­ta­ta­les que obtie­nen las rique­zas de nues­tra tie­rra y se las lle­van a sus cen­tros de poder?, de Madrid como pun­to más cer­cano. En una posi­ción inter­me­dia tene­mos una pobla­ción ocu­pa­da en el sec­tor ser­vi­cios con una situa­ción de pre­ca­rie­dad cada vez mayor, que podría­mos lla­mar «cla­se media». Como se plas­man estas rela­cio­nes de las dife­ren­tes cla­ses en su capa­ci­dad de deci­sión, sobre sus vidas reales, sus con­di­cio­nes labo­ra­les y, en defi­ni­ti­va, en su cali­dad de vida que las impul­sen a luchar por sus reivin­di­ca­cio­nes socia­les y polí­ti­cas. O, por el con­tra­rio, que las hacen ser más desen­can­ta­das y des­mo­vi­li­za­das.

En Anda­lu­cía, como decía­mos, hubo una ausen­cia de poten­tes movi­mien­tos nacio­na­les cuan­do se pro­du­jo el ascen­so de la bur­gue­sía, como sí ocu­rrió, espe­cial­men­te en el País Vas­co y en Cata­lun­ya. A esto se une la pos­te­rior emi­gra­ción masi­va de «mano de obra» bara­ta anda­lu­za hacia esos terri­to­rios. Sien­do ver­dad que la cla­se obre­ra vas­ca y cata­la­na es de alto con­te­ni­do anda­luz, inclui­do la van­guar­dia de sus luchas, hubo con­tra­dic­cio­nes y cho­ques cul­tu­ra­les que supo apro­ve­char las bur­gue­sías de esas nacio­nes opri­mi­das y el pro­pio Esta­do espa­ñol. Tam­bién hubo emi­gra­ción anda­lu­za de «ida y vuel­ta», espe­cial­men­te del medio rural que recu­pe­ró y aban­de­ró su dig­ni­dad como pue­blo. Sobre todo para un sec­tor de la pobla­ción que vol­vió de la Euro­pa rica del nor­te don­de ya se había for­ma­do una aris­to­cra­cia obre­ra con tin­tes racis­tas hacia la pobla­ción migran­te tra­ba­ja­do­ra, inclui­da la anda­lu­za. Estas cir­cuns­tan­cias y la pro­pia his­to­ria que se desa­rro­lla­ba en Anda­lu­cía pue­de ayu­dar a enten­der que el sen­ti­mien­to anda­luz empie­za por algo tan bási­co como su dig­ni­dad y recu­pe­rar sus valo­res eco­nó­mi­cos y cul­tu­ra­les más genui­nos que duran­te siglos fue usur­pa­do por la reac­ción espa­ño­la.

El caso de Vene­zue­la es para­dig­ma­ti­co de la into­xi­ca­ción infor­ma­ti­va sobre un gobierno sobe­rano que está en el pun­to de mira del impe­ria­lis­mo de Esta­dos Uni­dos y la Unión Euro­pea por sus enor­mes rique­zas natu­ra­les, pero sobre todo, de petro­leo. Mien­tras se agre­de la sobe­ra­nía de otros paí­ses y se bal­ca­ni­za el Orien­te Pró­xi­mo por los mis­mos moti­vos (lite­ral­men­te se des­tru­yen Esta­dos nacio­nes como Irak y Libia). Y mien­tras se per­mi­te la sobe­ra­nía ple­na al gobierno de Trump sobre terri­to­rio anda­luz (base de Morón), la posi­bi­li­dad de que un pue­blo, como el cata­lán, quie­ra votar su pro­pia sobe­ra­nía resul­ta into­le­ra­ble. Por lo que la máqui­na into­xi­ca­do­ra de los medios de comu­ni­ca­ción empie­za a fun­cio­nar a gran velo­ci­dad pro­pa­gan­do el mie­do a la dis­gre­ga­ción del Esta­do, el mito de que con Euro­pa esta­re­mos mejor o que la eco­no­mía se des­plo­ma con los inde­pen­den­tis­mos.

No solo los peque­ños Esta­dos, sino tam­bién Rusia, por ejem­plo, depen­den por ente­ro, en el sen­ti­do eco­nó­mi­co, de la poten­cia del capi­tal finan­cie­ro impe­ria­lis­ta de los paí­ses bur­gue­ses «ricos». No solo los Esta­dos bal­cá­ni­cos, Esta­dos en minia­tu­ra, sino tam­bién la Amé­ri­ca del siglo XIX ha sido, eco­nó­mi­ca­men­te, una colo­nia de Euro­pa, según ha dicho ya Marx en El Capi­tal11.

Es por eso que a la Unión Euro­pea no le intere­sa la des­es­ta­bi­li­za­ción de sus Esta­dos depen­dien­tes y peri­fé­ri­cos, como el espa­ñol que, mien­tras tan­to, para evi­tar su desas­tre, algu­nos par­ti­dos vuel­ven a insis­tir en las Auto­no­mías o en la Espa­ña fede­ra­ti­va que resul­ta, en pala­bras de Lenin, de lo más absur­do. Por­que el dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción, no pue­de enten­der­se por dere­cho ni a la fede­ra­ción ni a la auto­no­mía, aun­que de for­ma abs­trac­ta ambas se encua­dran en la ante­rior. El dere­cho a la fede­ra­ción es un absur­do, ya que la fede­ra­ción es un con­tra­to bila­te­ral. ¡Ten­dría que exis­tir los Esta­dos res­pec­ti­vos para dicho con­tra­to!:

los mar­xis­tas no defien­den «el dere­cho» a la auto­no­mía, sino a la auto­no­mía mis­ma, como prin­ci­pio gene­ral y uni­ver­sal de un Esta­do demo­crá­ti­co de com­po­si­ción nacio­nal hete­ro­gé­neo, con mar­ca­das dife­ren­cias en las con­di­cio­nes geo­grá­fi­cas y en las de otro tipo. Por eso reco­no­cer «el dere­cho de las nacio­nes a la auto­no­mía» sería tan absur­do, como reco­no­cer «el dere­cho de las nacio­nes a la fede­ra­ción»12.

Pero antes resul­tan memo­ra­bles y escla­re­ce­do­res los argu­men­tos de Lenin fren­te a sus detrac­to­res en el impre­sio­nan­te párra­fo que hemos des­ta­ca­do enca­be­zan­do este escri­to. La liber­tad al divor­cio, al abor­to, a la sepa­ra­ción de los pue­blos solo pue­de pro­pug­nar­se des­de posi­cio­nes ver­da­de­ra­men­te demo­crá­ti­cas. Solo des­de una posi­ción cohe­ren­te y pro­gre­sis­ta las per­so­nas y colec­ti­vos deben apo­yar a las pare­jas que quie­ren libre­men­te estar jun­tas, sin coac­cio­nes reac­cio­na­rias de nin­gún tipo. En el otro extre­mo, deben ser arro­pa­das las pare­jas que desean sepa­rar­se en las mejo­res con­di­cio­nes posi­bles, como tam­bién nece­si­tan todo nues­tro apo­yo las muje­res que deci­den abor­tar; dado que todas estas situa­cio­nes no son nada fáci­les para nadie. En otro nivel, la cons­cien­cia y deci­sión colec­ti­va es impres­cin­di­ble para la sepa­ra­ción de una nación con sus difi­cul­ta­des con­si­guien­tes. Solo des­de posi­cio­nes demo­crá­ti­cas y socia­lis­tas y con orga­ni­za­cio­nes de mili­tan­tes libres y deci­di­das se favo­re­ce­rá esas liber­ta­des legí­ti­mas.

En defi­ni­ti­va, que­da muy evi­den­te, a tra­vés de este tex­to de Lenin, su posi­ción y la de su par­ti­do en la cues­tión nacio­nal. Sus argu­men­ta­cio­nes así como toda la biblio­gra­fía social­de­mó­cra­ta rusa sobre la cues­tión nacio­nal deja cla­ro que este dere­cho se inter­pre­ta en el sen­ti­do de dere­cho a la sepa­ra­ción. Que el dere­cho a la sepa­ra­ción se resuel­ve, no por el par­la­men­to cen­tral, sino úni­ca­men­te por el par­la­men­to de la región que se sepa­ra. Un tex­to que con­si­de­ra­mos en su con­jun­to todo un des­plie­gue del aná­li­sis mar­xis­ta en un tema que con­ti­nua­men­te ter­mi­na salien­do con fuer­za, espe­cial­men­te en épo­cas de cri­sis eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas, cuan­do sal­tan las con­tra­dic­cio­nes del sis­te­ma capi­ta­lis­ta y se pola­ri­za la lucha de cla­ses y las reivin­di­ca­cio­nes de sobe­ra­nía polí­ti­ca. Reivin­di­ca­cio­nes que se plan­tean muchas veces no solo des­de las cla­ses popu­la­res de dichas nacio­nes sino tam­bién des­de sus bur­gue­sías y peque­ñas bur­gue­sías.

El mapa polí­ti­co mun­dial mues­tra que el cen­tro del impe­ria­lis­mo, Esta­dos Uni­dos, jun­to con la Unión Euro­pea y Japón fun­da­men­tal­men­te, lle­va en su seno sus pro­pias peri­fe­rias: por ejem­plo, los paí­ses medi­te­rrá­neos fren­te a Gran Bre­ta­ña y el eje fran­co-ale­mán. Anda­lu­cía, a su vez, es peri­fe­ria del debi­li­ta­do Esta­do espa­ñol. Autén­ti­cos peo­nes para la agre­sión (tam­bién eco­nó­mi­ca) a paí­ses empo­bre­ci­dos de Áfri­ca, Asía y Lati­noa­me­ri­ca para impe­dir la hege­mo­nía de Chi­na, Rusia y otros paí­ses inde­pen­dien­tes del impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se. En este con­tex­to inter­na­cio­nal, Anda­lu­cía se aho­ga en esa depen­den­cia eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca y, sobre todo, mili­tar. No olvi­da­mos las bases de Morón, Rota y Gibral­tar.

Por ello, defen­der una ver­da­de­ra sobe­ra­nía para Anda­lu­cía resul­ta impres­cin­di­ble. Un sis­te­ma por y para Anda­lu­cía que apro­ve­che lo mejor de sus tie­rras y sus gen­tes, agri­cul­tu­ra eco­ló­gi­ca, cui­da­do del agua y desa­rro­llo de indus­trias de trans­for­ma­ción, indus­trias ener­gé­ti­cas reno­va­bles y otras que se poten­cien tras la inno­va­ción y desa­rro­llo que se paten­tan en Anda­lu­cía (que no son pocas). La mejo­ra de la edu­ca­ción y sani­dad sin pri­va­ti­za­cio­nes de nin­gún tipo, la cul­tu­ra popu­lar. En suma que mejo­re las duras con­di­cio­nes de vida de la pobla­ción anda­lu­za sin inje­ren­cias extran­je­ras, sin orga­nis­mos mili­ta­res impe­ria­lis­tas en su terri­to­rio y que supere las gra­ves limi­ta­cio­nes del Esta­do espa­ñol. Una nue­va socie­dad anti­pa­triar­cal, don­de las muje­res ten­ga­mos un peso nuclear en las luchas y toma de deci­sio­nes. Esa es nues­tra meta, nues­tro hori­zon­te y a par­tir de ahí podre­mos plan­tear prio­ri­da­des tác­ti­cas, pla­nes de cor­to y medio pla­zo más fac­ti­bles. Pero sin ese hori­zon­te, las luchas serán humos, posi­cio­nar­nos cla­ra­men­te sobre él es pri­mor­dial para «no per­der el rum­bo».

Pero, ¿como con­se­guir nues­tro obje­ti­vo? ¿Cua­les los pasos para orien­tar las accio­nes que arre­ba­te el poder a la cla­se capi­ta­lis­ta? Lenin en la impor­tan­te cues­tión del aná­li­sis y el méto­do defen­día una pra­xis polí­ti­ca colec­ti­va que nece­si­ta una pro­fun­da com­pren­sión de la reali­dad, él mis­mo se valió de la dia­léc­ti­ca (fun­da­men­tal­men­te tras el esta­lli­do de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial) y de la capa­ci­dad teó­ri­ca del mar­xis­mo. Com­pren­dió que es la cla­se tra­ba­ja­do­ra el ámbi­to en que se expre­sa­ban las rela­cio­nes de fuer­za, de poder. Y quien advier­te, como ya comen­tá­ba­mos al comien­zo de este escri­to, que las rela­cio­nes de poder actúan sobre las fuer­zas socia­les, que a su vez expre­san alian­zas de sec­to­res socia­les en pug­na, don­de una de ella hege­mo­ni­za al res­to. Así, cada situa­ción refle­ja unas rela­cio­nes de fuer­za, que son socia­les y de cla­se. Ínti­ma­men­te liga­do a su teo­ría del poder, esta la del esta­do, con la nece­si­dad indis­cu­ti­ble de la toma del poder por y para las cla­ses popu­la­res. Poten­ciar el sen­ti­mien­to de pue­blo con el de cla­se sigue sien­do más nece­sa­rio que nun­ca y en este sen­ti­do jue­ga un impor­tan­te papel la orga­ni­za­ción polí­ti­ca y de colec­ti­vos popu­la­res anda­lu­ces.

La explo­ta­ción del capi­ta­lis­mo actual tie­ne pro­fun­das y nega­ti­vas con­se­cuen­cias en Anda­lu­cía, sobre el pro­pio pue­blo anda­luz y su iden­ti­dad, sobre su exten­sa cla­se tra­ba­ja­do­ra, que no ha solu­cio­na­do la social­de­mo­cra­cia espa­ño­la en los últi­mos cua­ren­ta años, sino todo lo con­tra­rio, ha pro­fun­di­za­do aún más su depen­den­cia y explo­ta­ción de sus recur­sos. Que ha con­ti­nua­do la explo­ta­ción labo­ral y la opre­sión patriar­cal que acen­túa aún más las con­se­cuen­cias de la cri­sis sobre las muje­res anda­lu­zas. Esta gra­ve situa­ción tie­ne cla­ras inter­re­la­cio­nes con la nega­ti­va influen­cia de los refor­mis­mos de todo tipo que han pene­tra­do en nues­tra socie­dad des­de la tran­si­ción. Fren­te a ello, con­si­de­ra­mos fun­da­men­tal otra idea desa­rro­lla­da des­de el mar­xis­mo por Lenin, el del apren­di­za­je colec­ti­vo que se for­ja en las varia­das luchas con­cre­tas.

En cada cul­tu­ra nacio­nal exis­ten, aun­que no estén desa­rro­lla­dos, ele­men­tos de cul­tu­ra demo­crá­ti­ca y socia­lis­ta, pues en cada nación hay una masa tra­ba­ja­do­ra y explo­ta­da, cuyas con­di­cio­nes de vida engen­dran inevi­ta­ble­men­te una ideo­lo­gía demo­crá­ti­ca y socia­lis­ta. Pero en cada nación exis­te asi­mis­mo una cul­tu­ra bur­gue­sa (y, ade­más, en la mayo­ría de los casos, ultra-reac­cio­na­ria y cle­ri­cal), y no sim­ple­men­te en for­ma de «ele­men­tos», sino como cul­tu­ra domi­nan­te. Por eso, la «cul­tu­ra nacio­nal» en gene­ral es la cul­tu­ra de los terra­te­nien­tes, de los curas, de la bur­gue­sía […] El sig­ni­fi­ca­do de la con­sig­na de cul­tu­ra nacio­nal depen­de de la corre­la­ción obje­ti­va entre todas las cla­ses del país dado y de todos los paí­ses del mun­do». (Lenin en Notas crí­ti­cas sobre el pro­ble­ma nacio­nal.)

Así, las nacio­nes, no son blo­ques mono­lí­ti­cos cul­tu­ra­les, por­que no lo son socia­les, ni eco­nó­mi­cos. La impor­tan­cia que tie­ne los ele­men­tos de cul­tu­ra demo­crá­ti­ca, femi­nis­ta en dife­ren­tes expre­sio­nes. En el mun­do del fla­men­co, en tra­di­cio­nes socia­les colec­ti­vas: crian­zas en gru­pos de muje­res y hom­bres; patios de vecinas/​os; o en otros ele­men­tos natu­ra­les y en rela­ción con el medio ambien­te, la tie­rra o el mar. Poten­ciar estos y otros pro­ce­sos de empo­de­ra­mien­to colec­ti­vo, de cons­truc­ción de poder popu­lar anda­luz, en el mar­co del for­ta­le­ci­mien­to de lo anda­luz con la cons­truc­ción de teji­dos socia­les, polí­ti­cos, femi­nis­tas, sin­di­ca­les o juve­ni­les. En este obje­ti­vo hacia una nue­va socie­dad anda­lu­za las luchas femi­nis­tas tie­nen un papel pri­mor­dial, empe­zan­do por la más ele­men­tal, la que ase­gu­re nues­tra pro­pia super­vi­ven­cia físi­ca, psí­qui­ca y social. Que­re­mos, por tan­to, una Anda­lu­cía que deci­da para sí, para su pue­blo, para su cla­se tra­ba­ja­do­ra; una libe­ra­ción inte­gral del pue­blo anda­luz.

Con­cep­ción Cruz Rojo

Cádiz, diciem­bre de 2017

  1. V. I. Lenin: Sobre el dere­cho de las nacio­nes a la auto­de­ter­mi­na­ción, 2014, pp. 15–16 (http://​www​.matxin​gu​nea​.org/​m​e​d​i​a​/​p​d​f​/​l​e​n​i​n​_​s​o​b​r​e​_​e​l​_​d​e​r​e​c​h​o​_​d​e​_​l​a​s​_​n​a​c​i​o​n​e​s​_​a​_​l​a​_​a​u​t​o​d​e​t​e​r​m​i​n​a​c​i​o​n​.​pdf).
  2. Lucio Oli­ver, Gil­ber­to López y Rivas y Nés­tor Kohan: [Vídeo] Lenin siglo XXI, mar­zo de 2017 (http://​www​.lahai​ne​.org/​m​u​n​d​o​.​p​h​p​/​v​i​d​e​o​-​l​e​n​i​n​-​s​i​g​l​o​-​xxi).
  3. Lucio Oli­ver, Gil­ber­to López y Rivas y Nés­tor Kohan: [Vídeo] Lenin siglo XXI, mar­zo de 2017 (http://​www​.lahai​ne​.org/​m​u​n​d​o​.​p​h​p​/​v​i​d​e​o​-​l​e​n​i​n​-​s​i​g​l​o​-​xxi). Inter­ven­ción de Nes­tor Kohan 1:40 minu­tos.
  4. Lucio Oli­ver, Gil­ber­to López y Rivas y Nés­tor Kohan: [Vídeo] Lenin siglo XXI, mar­zo de 2017 (http:/www.lahaine.or/g/mundo.php/video-lenin-siglo-xxi). Inter­ven­ción de Nes­tor Kohan 1:28 minu­tos.
  5. V. I. Lenin: Sobre el dere­cho de las nacio­nes a la auto­de­ter­mi­na­ción, 2014 (http://​www​.matxin​gu​nea​.org/​m​e​d​i​a​/​p​d​f​/​l​e​n​i​n​_​s​o​b​r​e​_​e​l​_​d​e​r​e​c​h​o​_​d​e​_​l​a​s​_​n​a​c​i​o​n​e​s​_​a​_​l​a​_​a​u​t​o​d​e​t​e​r​m​i​n​a​c​i​o​n​.​pdf).
  6. Idem., p. 2.
  7. Idem., p. 3.
  8. La cla­se jor­na­le­ra, los obre­ros de las minas o del ferro­ca­rril en Anda­lu­cía se orga­ni­za­ron a tra­vés de socie­da­des, cen­tros obre­ros o sin­di­ca­les, des­ta­cán­do­se las huel­gas y luchas en el trie­nio bol­che­vi­que.
  9. La masa­cre pro­du­ci­da por la avia­ción nazi, las tro­pas terres­tres y los buques de la arma­da sobre la pobla­ción que huía de Mála­ga el 8 de febre­ro de 1937 se cono­ce como la des­ban­dá. Fue el ata­que con­tra civi­les más san­grien­ta del gol­pe fas­cis­ta. Entre 4.500 y 6.500 se esti­ma el núme­ro de ase­si­na­dos. La carre­te­ra Mála­ga-Alme­ría se halla enca­jo­na­da entre las mon­ta­ñas y el mar, los fas­cis­tas ale­ma­nes, ita­lia­nos y fran­quis­tas estu­dia­ron bien la car­ni­ce­ría que que­rían pro­du­cir.
  10. Idem., p. 10.
  11. Idem. p. 3.
  12. Idem. p. 25 (nota a pie de pági­na).

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2 Responses

  1. Yo veo en todo este asun­to el pro­ble­ma de cual es la nación domi­nan­te que se supo­ne opri­me a las otras. Si se "auto­de­ter­mi­nan" por cada lado, Gali­cia, Pais Vas­co, Anda­lu­cía, Cata­lu­ña, Astu­rias, Can­ta­bria, Cas­ti­lla, León, Extre­ma­du­ra, Valen­cia etc. Espa­ña no exis­te y por tan­to no pue­de ser la nación domi­nan­te, por­que o bien algu­nas de las nom­bra­das no son nacio­nes y las otras son las que se impo­nen o si todas lo son (las 17 comu­ni­da­des autó­no­mas), Espa­ña no exis­te (exis­ti­rían Gali­cia, Pais Vas­co, Anda­lu­cía, Cas­ti­lla etc) y por tan­to no hay nación que domi­ne a otras. En defi­ni­ti­va aquí hay que dilu­ci­dar si Espa­ña es pre­ci­sa­men­te la unión de todas esas pecua­lia­ri­da­des regio­na­les en una his­to­ria y una voca­ción común y por tan­to no hay nación domi­nan­te o si por el con­tra­rio Espa­ña no exis­te y tam­po­co hay pues una nación domi­nan­te.

  2. “El nues­tro no es un nacio­na­lis­mo cual­quie­ra, al con­tra­rio, es algo espe­cí­fi­co. Al decir nacio­na­lis­mo que­re­mos expre­sar patrio­tis­mo, liber­tad, inde­pen­den­cia (…)

    Nues­tros amos y seño­res son los esta­dos espa­ñol y fran­cés. Todos sabe­mos que son capi­ta­lis­tas y que para ayu­dar a sus intere­ses enca­de­nan a Eus­kal Herria. En la lucha por ins­tau­rar el socia­lis­mo en nues­tro terri­to­rio, nos refe­ri­mos a algo con­cre­to: aca­bar con las fuer­zas capi­ta­lis­tas del esta­do espa­ñol y fran­cés, inclui­dos algu­nos capi­ta­lis­tas con ape­lli­dos vas­cos que cola­bo­ran con ellos.

    Por esa razón, para ETA, el Abe­rri Egu­na y el 1 de Mayo son idén­ti­cos. Pre­ci­sa­men­te por­que denun­cia­mos la reali­dad actual, no nos está per­mi­ti­do dife­ren­ciar esos hechos dicien­do que uno es el día de la patria y otro el de los tra­ba­ja­do­res. No. Nues­tra lucha es úni­ca, como es úni­ca la opre­sión que sufre el pue­blo. Nues­tro obje­ti­vo es la liber­tad y el desa­rro­llo de los vas­cos, del pue­blo tra­ba­ja­dor vas­co.”
    Txa­bi Etxe­ba­rrie­ta.

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