La asociación Ahaztuak 1936 – 1977, junto a técnicos y arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, localizaron el pasado fin de semana los restos de tres personas durante los trabajos de exhumación de una fosa en el municipio alavés de Ribera Alta. Según informó un portavoz de Ahaztuak, colectivo que trabaja para recuperar la memoria de la víctimas del franquismo, los restos de los cuerpos hallados pueden pertenecer a tres personas fusiladas en septiembre de 1936.
La exhumación se ha llevado a cabo en la zona del puerto de La Tejera a instancias de la familia de Primitivo Fernández de Labastida, natural de Santa Gadea del Cid (Burgos), que desapareció el 3 de septiembre de 1936. Según señaló su nieta, Nieves, fue fusilado junto a Florentino García Valencia y Mónica Barrón del Val, un matrimonio vecino de Villanueva-Soportilla, un pueblo de Burgos, y Ahaztuak cree que los cuerpos localizados son los de estas tres personas.
La fosa ha sido hallada gracias a los testimonios recogidos por familiares y personas del entorno de la zona que en la época de los hechos eran niños y adolescentes. La sociedad de Ciencias Aranzadi, que ha participado durante los últimos años en numerosas excavaciones de fosas para la recuperación de la memoria histórica, se encargará ahora de comprobar la identidad de Primitivo a través de pruebas de ADN. La confirmación de la identidad de las otras dos personas tendrá que esperar, ya que por el momento se desconoce si hay familiares del matrimonio desaparecido en 1936.
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Según ha informado un portavoz de «Ahaztuak 1936 – 1977», asociación vasca que trabaja para recuperar la memoria de la «víctimas del golpe de Estado, de la represión y del régimen franquista», los restos de los cuerpos hallados pueden pertenecer a tres personas fusiladas en septiembre de 1936.
La exhumación se ha llevado a cabo en la zona del puerto de La Tejera, en Ribera Alta, a instancias de la familia de Primitivo Fernández de Labastida Urruchi, natural de Santa Gadea del Cid (Burgos), que desapareció el 3 de septiembre de 1936.
Primitivo Fernández de Labastida, según ha señalado su nieta, Nieves, fue fusilado junto a Florentino García Valencia y Mónica Barrón del Val, un matrimonio vecino de Villanueva-Soportilla, un pueblo de Burgos, y «Ahaztuak» cree que los cuerpos localizados son los de estas tres personas.
La fosa ha sido localizada gracias a los testimonios recogidos por familiares y personas del entorno de la zona que en la época de los hechos eran niños y adolescentes.
La sociedad de Ciencias Aranzadi, que ha participado durante los últimos años en numerosas excavaciones de fosas para la recuperación de la memoria histórica, se encargará ahora de comprobar la identidad de Primitivo a través de pruebas de ADN.
La confirmación de la identidad de las otras dos personas tendrá que esperar ya que por el momento se desconoce si hay familiares del matrimonio desaparecido en 1936..
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La historia se desentierra durante este fin de semana en Álava. La asociación Ahaztuak 1936 – 1977, con la colaboración de técnicos de la sociedad Aranzadi, inició ayer la exhumación de una fosa común situada cerca del puerto de La Tejera, en el municipio de Ribera Alta. La investigación en torno a la desaparición de tres vecinos de Burgos hace 74 años ha llegado a un momento clave, cuando se han encontrado los restos de tres personas. Ahora se iniciará el proceso para confirmar si se trata de las víctimas a las que apuntan los testigos.
Estos relatos, durante mucho tiempo silenciados, resultan claves en esta labor para recuperar la memoria histórica y dar descanso, por fin, a los desaparecidos. En concreto, se cree que en esta fosa descansan Primitivo Fernández de Labastida Urruchi, un labrador de Santa Gadea del Cid (Burgos), y el matrimonio formado por Florentino García Valencia y Mónica Barrón del Val, que tenían 47 y 45 años y eran oriundos de Villanueva de Soportilla.
El caso de la Tejera se destapó al reconstruir la desaparición de Fernández de Labastida, un agricultor que colaboraba con el secretario ‑vinculado a la izquierda- del Ayuntamiento de Santa Gadea del Cid. La historia de este agricultor termina un 3 de septiembre de 1936, cuando dos requetés exigieron que le acompañaran para tomarle declaración en Vitoria. Nunca volvió a casa.
Los testimonios que recogió su familia entonces hablan de que Fernández de Labastida fue fusilado, junto a un matrimonio, en el entorno de Salinas de Añana. Los rumores de antaño y los relatos actuales recogidos durante la investigación apuntan a que, poco después, se encontraron restos de un cráneo en la zona. La presencia de animales merodeando la fosa, de hecho, obligó a los vecinos a tapar la tierra con piedras. Un familiar de Primitivo, durante un viaje en autobús a Vitoria, «incluso escuchó a unos requetés que conversaban sobre lo sucedido en esa curva del puerto», detalla su nieta Nieves. A esos soldados al parecer les encargaron fusilar a los dos hombres y, tras pedir a la mujer que abandonase la zona, decidieron también acabar con su vida. La curva pasó con el tiempo a denominarse el hoyo de los muertos.
Hasta ahí los relatos. Pero los familiares de Primitivo se movilizaron para confirman si son hechos. Así, voluntarios de Ahaztuak comenzaron el pasado 29 de mayo a realizar catas en la zona, una labor que se repitió durante tres fines de semana hasta que, el pasado día 12, se encontraron restos de un cadáver. Los investigadores, según explica un portavoz de Ahaztuak, Marcelo Álvarez, dieron entonces parte al Juzgado de Guardia de Vitoria, y ayer iniciaron la exhumación de la fosa, con la colaboración de vecinos, arqueólogos y antropólogos voluntarios de Ahaztuak y también técnicos de Aranzadi. Dos hijas y cuatro nietos de Primitivo siguieron de cerca los trabajos. Hasta la fecha no se han encontrado familiares del matrimonio burgalés, que no dejó descendencia. Ahora los parientes sólo esperan que se confirme la mala/buena noticia: «Si es el abuelo, habremos recuperado la dignidad. Si no lo es, al menos habremos hecho justicia con alguien que desapareció en similares circunstancias», cuenta Nieves.
La exhumación confirmó ayer la presencia de tres cuerpos. Dos de ellos, el de un varón y una mujer ‑que incluso portaba una peineta‑, se encontraban casi en la superficie. Presentaban un tiro cada uno en la cabeza. Debajo de ellos, se hallaron nuevos restos. Ahaztuak ya trabaja para que, el próximo 3 de septiembre, se haga un homenaje en esta zona, que ahora pretenden rebautizar como La curva de la libertad. Todo un giro en la historia