Nación Mapuche.  “Si uno mira bien la historia, los mapuches han buscado el diálogo con la sociedad”

Nación Mapu­che. “Si uno mira bien la his­to­ria, los mapu­ches han bus­ca­do el diá­lo­go con la sociedad”

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Jose Bengoa*/ Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 de agos­to de 2020

El autor de His­to­ria del pue­blo mapu­che y el poe­ta Eli­cu­ra Chihuai­laf ana­li­za­ron el con­flic­to his­tó­ri­co del Esta­do con el mun­do indí­ge­na en el ciclo Con­ver­sa­cio­nes LT.

Andrés Chihuai­laf via­jó a San­tia­go en 1940. Como pre­si­den­te del Fren­te Uni­co Arau­cano, naci­do a ins­pi­ra­ción del Fren­te Popu­lar, venía a par­ti­ci­par de una Comi­sión de Asun­tos Indí­ge­nas crea­da por el gobierno. La comi­sión espe­ra­ba aten­der una serie de deman­das pen­dien­tes de la comu­ni­dad mapu­che y ela­bo­ró un pro­yec­to que con­si­de­ra­ba la res­ti­tu­ción de tie­rras y la nuli­dad de las com­pras de tie­rras pre­sun­ta­men­te ile­ga­les. “Fue un momen­to que pudo ser un par­tea­guas”, dice hoy el antro­pó­lo­go José Ben­goa, autor de la His­to­ria del pue­blo mapu­che. Pero, según cuen­ta, las pre­sio­nes polí­ti­cas frus­tra­ron el proyecto.

La his­to­ria de rela­cio­nes entre el pue­blo mapu­che y el Esta­do de Chi­le ha atra­ve­sa­do dife­ren­tes perío­dos. “Avan­za y retro­ce­de”, dice Ben­goa. “El momen­to actual es de extre­mo retro­ce­so, no hay nin­gún diá­lo­go o con­ver­sa­ción. La úni­ca polí­ti­ca es poli­cial-mili­tar y carcelaria”.

Autor de Mapu­che, colo­nos y el Esta­do Nacio­nal, Ben­goa par­ti­ci­pó en el ciclo Con­ver­sa­cio­nes LT jun­to a Eli­cu­ra Chihuai­laf, poe­ta, ensa­yis­ta y una de las figu­ras inte­lec­tua­les más rele­van­tes del pue­blo mapu­che. Autor de De sue­ños azu­les y con­tra­sue­ños, el poe­ta es des­cen­dien­te de Andrés Chihuai­laf. Can­di­da­to al Pre­mio Nacio­nal de Lite­ra­tu­ra, es autor tam­bién de la car­ta abier­ta Reca­do con­fi­den­cial a los chilenos.

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Acá reco­ge­mos algu­nos frag­men­tos edi­ta­dos del diálogo.

“El con­flic­to comien­za con la Ocu­pa­ción­de la Arau­ca­nía (1883) y ahí que­da cla­ro que el con­flic­to no lo hemos gene­ra­do noso­tros como pue­blo mapu­che, sino el Esta­do chi­leno”, dice Eli­cu­ra Chihuai­laf. “Lue­go hay una serie de momen­tos y de acon­te­ci­mien­tos que van sub­ra­yan­do la idea o la ideo­lo­gía del Esta­do chi­leno res­pec­to al ocul­ta­mien­to per­ma­nen­te. Inclu­so para el Cen­te­na­rio se plan­tea una idea de la pre­ten­di­da blan­que­dad chi­le­na, y que sucin­ta­men­te dice que Chi­le es un país de blan­cos, don­de gra­cias a lo benigno no fue nece­sa­ria la impor­ta­ción de negros, y don­de la pre­sen­cia de lo indí­ge­na al sur de Chi­le y en las más bajas capas del pue­blo es visi­ble solo al ojo del exper­to. Enton­ces es tre­men­do, por­que hay una nega­ción de la her­mo­sa more­ni­dad de Chile”.

José Ben­goa: «En un perio­do de la Inde­pen­den­cia de Chi­le, la cues­tión arau­ca­na era muy valorada»

Para José Ben­goa, en los últi­mos 30 años ha habi­do encuen­tros y tam­bién tro­pie­zos. “Cuan­do se dis­cu­tió la Ley Indí­ge­na fue un momen­to de espe­ran­za, salía­mos de la dic­ta­du­ra, año 90 – 91. Eso lamen­ta­ble­men­te pasó por dis­tin­tas manos y ter­mi­nó en el Con­gre­so don­de fue cer­ce­na­da; sin embar­go algo que­dó en esa legis­la­ción. Des­pués lamen­ta­ble­men­te el pri­mer Cona­di en manos indí­ge­nas fue abso­lu­ta­men­te per­se­gui­do, todo esto en el con­flic­to de Ral­co que fue muy com­pli­ca­do y mos­tró que la Con­cer­ta­ción no tenía más áni­mo de resol­ver este tema. Lue­go vino la comi­sión (Nue­vo Tra­to) que pre­si­día el ex pre­si­den­te Ayl­win y que no que­dó en nada”.

Últi­ma­men­te, “lo que se ha hecho es entre­gar bonos, por­que la agri­cul­tu­ra cam­pe­si­na y la agri­cul­tu­ra mapu­che ha sido aco­go­ta­da”, afir­ma el his­to­ria­dor. “Se le ha entre­ga­do man­ga ancha a las fores­ta­les para que hagan una plan­ta­ción de pinos y euca­lip­tus que han deja­do a las comu­ni­da­des mapu­ches en una situa­ción extre­ma­da­men­te gra­ve. Un ter­cio de las comu­ni­da­des reci­ben agua con camio­nes alji­bes. Esta for­ma de desa­rro­llo expli­ca que la gen­te esté des­con­ten­ta y se enoje”.

Para Chihuai­laf, el reco­no­ci­mien­to cons­ti­tu­cio­nal de los pue­blos indí­ge­nas “debió haber ocu­rri­do hace mucho”. “Esta es una bús­que­da de expli­car por qué el diá­lo­go no resul­ta, y tam­bién la cons­ta­ta­ción de que los pue­blos nati­vos nun­ca hemos vivi­do en demo­cra­cia (…) Una y otra vez el Esta­do y cier­tos gru­pos de poder impo­nen su visión, sigue vigen­te el pro­ble­ma con­cep­tual: ¿qué se entien­de por desa­rro­llo? Por­que vemos una for­ma de desa­rro­llo que ha afec­ta­do no solo a nues­tro pue­blo sino al Chi­le pro­fun­do. Noso­tros que­re­mos el desa­rro­llo con la natu­ra­le­za, no con­tra la naturaleza”.

Coro­na­do, ence­rra­do y des­te­rra­do: la insó­li­ta his­to­ria del Rey de la Araucanía

Duran­te el siglo XX los mapu­ches tuvie­ron par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca, ¿por qué la perdieron?

José Ben­goa: Duran­te el siglo XX los mapu­ches tuvie­ron una can­ti­dad impor­tan­te de dipu­tados, en bue­na par­te del arco polí­ti­co, no sola­men­te por la izquier­da. Hubo dipu­tados muy famo­sos, como Venan­cio Coñue­pán, con­ser­va­dor, que fue minis­tro de Ibá­ñez. En el siglo XX hubo inten­tos de la éli­te mapu­che por esta­ble­cer una rela­ción equi­li­bra­da e inclu­so de inte­gra­ción res­pe­tuo­sa con el mun­do chi­leno. Sin embar­go, eso ter­mi­nó muy mal, ter­mi­nó con un por­ta­zo. Si uno mira bien la his­to­ria, los mapu­ches han bus­ca­do el diá­lo­go. El tema cen­tral es un tema men­tal, esta­ble­cer que la diver­si­dad es una rique­za y debe­mos ser res­pe­tuo­sos con ella y acep­tar la dife­ren­cia. Las ideas de uni­fi­ca­ción y el cen­tra­lis­mo deben ser saca­das de la Cons­ti­tu­ción, es fun­da­men­tal una nue­va Cons­ti­tu­ción. Y creo que hay más con­di­cio­nes que antes.

¿Cuá­les serían las con­di­cio­nes míni­mas para encon­trar una solución?

Eli­cu­ra Chihuai­laf: El gran pro­ble­ma son las tie­rras que han sido usur­pa­das. Que haya volun­tad polí­ti­ca y este es el momen­to para que ello ocu­rra. El desa­rro­llo ha depre­da­do los bos­ques nati­vos y ha aten­ta­do con­tra el agua. Se nece­si­ta volun­tad polí­ti­ca para enfren­tar esta reali­dad. Para mí, el camino es la fran­que­za total para con­ver­sar y abor­dar el pro­ble­ma conceptual.

FUENTE: La Tercera

Itu­rria /​Fuen­te

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