Argentina. Estamos mal, bastante mal, pero nos sentimos peor

Argen­ti­na. Esta­mos mal, bas­tan­te mal, pero nos sen­ti­mos peor

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Por Juan Guahán, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de junio de 2021.

No que­dan dudas que nues­tra situa­ción socio eco­nó­mi­ca es mala. Pero la fal­ta de pers­pec­ti­vas es aún peor. La situa­ción en lo inme­dia­to y lo que nos espe­ra des­pués. Vacu­nas, eco­no­mía y elec­cio­nes. Polí­ti­cas socia­les, des­tino final de esos recur­sos y la des­igual­dad construida.

Esta­mos tran­si­tan­do uno de los peo­res momen­tos de la pan­de­mia. El esta­do de áni­mo colec­ti­vo está en su pun­to más bajo. A lo que nos ocu­rre con el virus se le agre­gan los pro­ble­mas eco­nó­mi­cos y socia­les. Todo ello le pone mar­co a este momen­to difí­cil pero que impac­ta en el con­jun­to de la socie­dad de un modo aún más negativo.

Con­vie­ne pene­trar en algu­nos aspec­tos de este fenó­meno para com­pren­der­lo un poco más y encon­trar sus rum­bos inme­dia­tos y los que son un poco más lejanos.

Des­de hace un tiem­po la lógi­ca de la cri­sis cami­na sobre dos patas: Eco­no­mía y pan­de­mia. En estos momen­tos ambos com­po­nen­tes están en sus pun­tos más altos y eso expli­ca que se poten­cien con la fal­ta de perspectivas.

A ello hay que agre­gar­le la insen­sa­ta res­pues­ta de una diri­gen­cia polí­ti­ca que agre­ga su pro­pia deses­pe­ra­ción por la pro­xi­mi­dad de un pro­ce­so elec­to­ral que, para gran par­te de ese sec­tor, cons­ti­tu­ye el eje de sus vidas.

Eso es lo que hace que, en lugar de bus­car res­pues­tas a las cues­tio­nes de fon­do, se enre­den en temas meno­res. La socie­dad lo vive como una situa­ción de des­pro­tec­ción y de fal­ta de futu­ro, que agra­van los males reales.

LA SITUACIÓN DE HOY Y LO QUE NOS ESPERA DESPUÉS

La situa­ción, en tér­mi­nos gene­ra­les, está carac­te­ri­za­da por la exis­ten­cia de con­tra­dic­cio­nes y pre­gun­tas cuyas res­pues­tas afec­tan al sen­ti­do común.

Cuan­do tra­ta­mos de aden­trar­nos a la eco­no­mía y al COVID, los dos gran­des temas de este año ‑como tam­bién lo fue­ron del año pasa­do- apa­re­cen res­pues­tas que hie­ren al sen­ti­do común.

Lla­ma­ti­va­men­te, mien­tras el país está que­bra­do, vivi­mos una gran fies­ta. Se tra­ta de un momen­to de jol­go­rio en medio de un mode­lo invia­ble. Los pre­cios de nues­tros prin­ci­pa­les pro­duc­tos de expor­ta­ción están en sus más altos nive­les históricos.

La soja mero­dea los 600 dóla­res la tone­la­da, cuan­do en diciem­bre del 2019 no lle­ga­ba a los 350. Nive­les seme­jan­tes a los que en otros momen­tos, gobier­nos de los Kirch­ner ente 2003 y 2008, per­mi­tie­ron una redis­tri­bu­ción del ingre­so, pero hoy ni siquie­ra “tapan agujeros”.

El cam­po, esa “ben­di­ción de Dios” o tam­bién el “hecho mal­di­to” de un mode­lo nefas­to, per­mi­te una “llu­via de dóla­res”. En mayo ingre­sa­ron 3.545 millo­nes de dóla­res, com­ple­tan­do los 13.301 millo­nes que entra­ron en estos pri­me­ros 5 meses del año.

No que­dan dudas que los actua­les pre­cios inter­na­cio­na­les per­mi­ten un ingre­so de divi­sas pro­ve­nien­tes de la agro-expor­ta­ción, que es el más alto de los últi­mos 18 años y le dan un peque­ño res­pi­ro a nues­tra devas­ta­da economía.

La can­ti­dad de dóla­res que ingre­san al Ban­co Cen­tral ayu­dan a con­tro­lar la infla­ción que con­ti­núa dema­sia­do alta. La esti­ma­ción, que cir­cu­la en los minis­te­rios para el mes de mayo, está en el orden del 3,5 al 4%. En cam­bio, para la canas­ta bási­ca ali­men­ta­ria la infla­ción esti­ma­da –para el mes pasa­do– está entre el 4,2% al 4,5%. Ambas cifras, que cau­san estra­gos en los sec­to­res popu­la­res y son un pata­dón a la mesa de los argen­ti­nos se pro­du­ce en medio de un ajus­te que está car­ga­do de temo­res por lo que podría pasar cuan­do cul­mi­nen los pro­ce­sos electorales.

Lo más pro­ba­ble es que este­mos vivien­do una de esas tra­di­cio­na­les “bur­bu­jas”, lo que pasa es que aho­ra la cri­sis es tan pro­fun­da que ni siquie­ra se la pue­de apro­ve­char en la coyun­tu­ra. Aun­que es pro­ba­ble que ten­ga­mos que pagar las cuen­tas cuan­do ésta se haya desinflado.

Ni hablar de los pro­ble­mas que apa­re­ce­rán cuan­do esos pre­cios –por algún moti­vo- vuel­van a los nive­les tra­di­cio­na­les. En este sen­ti­do no es menor la impor­tan­cia del “fac­tor Chi­na”, que está com­pran­do ali­men­tos para recom­po­ner su stock de chan­chos, lue­go de la masi­va matan­za que hicie­ron para con­tro­lar una pan­de­mia en sus mega gran­jas indus­tria­les; las mis­mas que nos quie­ren enca­jar a nosotros.

Otra para­do­ja está en lo que nos acon­te­ce con el COVID. Por el anti­ci­po de la segun­da olea­da que se pro­du­jo en el oto­ño e invierno euro­peos, se sabía de su lle­ga­da, tal cual lo vie­ne mani­fes­tan­do el Pre­si­den­te. Sin embar­go, no supi­mos pre­ver­lo, ni tam­po­co aten­der­lo, como corres­pon­de. No se hizo lo sufi­cien­te con el equi­pa­mien­to hos­pi­ta­la­rio (camas, oxí­geno), ni tam­po­co con los equi­pos de salud.

Algo más gra­ve aún, no se efec­tua­ron las míni­mas pre­vi­sio­nes pre­su­pues­ta­rias. El gobierno insis­te en la “res­pon­sa­bi­li­dad ciu­da­da­na” pero no da cuen­ta que ni siquie­ra se con­tem­pla­ron las par­ti­das pre­su­pues­ta­rias para algún tipo de IFE, que en el 2020 lle­gó a 9 millo­nes de per­so­nas, aho­ra bus­can res­pues­tas de urgen­cia. Hacer­lo en su momen­to hubie­ra per­mi­ti­do paliar la situa­ción de millo­nes de per­so­nas y hubie­ra crea­do las con­di­cio­nes para una menor nece­si­dad de cir­cu­la­ción. No que­dan dudas que esas res­tric­cio­nes en el Pre­su­pues­to están rela­cio­na­das con las nego­cia­cio­nes y limi­ta­cio­nes impues­tas por el FMI, des­ti­na­das a redu­cir nues­tro défi­cit fis­cal. Esto prue­ba que la pan­de­mia del COVID mata, pero la pan­de­mia del FMI lo faci­li­ta. ¡Que nadie se haga el tonto!

Qui­zás esta últi­ma per­cep­ción per­mi­ta sin­te­ti­zar esa pers­pec­ti­va según la cual no tene­mos un pen­sa­mien­to estra­té­gi­co para pro­du­cir trans­for­ma­cio­nes con vis­tas al futu­ro, pero tam­po­co damos res­pues­tas ade­cua­das y posi­bles al presente.

VACUNAS, ECONOMÍA Y ELECCIONES

Ya se tie­ne dicho de qué modo las elec­cio­nes están detrás de las dife­ren­tes medi­das que se adop­tan en mate­ria de eco­no­mía y vacunas.

El gobierno se encuen­tra ante una situa­ción com­ple­ja. Sabe que, a pesar de los temo­res que se le tie­ne al COVID, la mayo­ría de la socie­dad tie­ne como prin­ci­pal pro­ble­ma la cues­tión de la eco­no­mía. El gobierno sabe que en esa mate­ria es poco lo que tie­ne por ofre­cer. Un cre­ci­mien­to modes­to de la eco­no­mía que que­da­rá lejos de com­pen­sar la caí­da del año pasa­do, una infla­ción galo­pan­te, que pro­cu­ra­rá que no se des­bor­de y muy poco más.

Es por eso que el gobierno apues­ta toda su for­ta­le­za a las vacu­nas. En ese sen­ti­do lo acom­pa­ñan las encues­tas según las cua­les mejo­ra la opi­nión sobre su ges­tión cuan­do se le pre­gun­ta a per­so­nas vacu­na­das o fami­lia­res direc­tos de los mis­mos. Así vis­tas las cosas tie­ne una mejor posi­ción estra­té­gi­ca que la opo­si­ción. Los recien­tes acuer­dos con Rusia para fabri­car la Sput­nik V en nues­tro país, las com­pras de vacu­nas indias por par­te de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires y la pró­xi­ma lle­ga­da de millo­nes de dosis aflo­ja­rán –en este tema- la ten­sión pública. 

Por eso el gobierno fogo­nea el deba­te en torno a la pan­de­mia y las vacu­nas, más que sobre la eco­no­mía. La opo­si­ción pare­ce no haber­lo enten­di­do y sigue enfras­ca­da en dis­cu­sio­nes y denun­cias sobre vacu­nas. Las dos prin­ci­pa­les fuer­zas polí­ti­cas pare­cen tener como con­sig­na: ¡Del FMI mejor no hablar…!

En el deba­te sobre las vacu­nas, muy pocas voces acep­tan que los dos aspec­tos más nota­bles de tal dis­cu­sión ver­san sobre dine­ro y geo­po­lí­ti­ca. Por eso resul­tan tan oscu­ras cues­tio­nes como sus con­tra­tos y entregas.

El mayor temor del gobierno es que, más allá de las vacu­nas, el males­tar por el tema eco­nó­mi­co siga cre­cien­do y que ello lle­ve a figu­ras como Flo­ren­cio Ran­daz­zo a vol­ver a inten­tar una “ter­ce­ra vía”, que podría com­pli­car los pla­nes ofi­cia­les. En el gobierno saben que la lla­ma­da “uni­dad del pero­nis­mo” es la car­ta insus­ti­tui­ble a la hora de los votos. Ella per­mi­te ganar elec­cio­nes, aun­que esa mez­co­lan­za des­pués no per­mi­ta saber si el des­tino es trans­for­mar la reali­dad o sim­ple­men­te man­te­ner­se en la admi­nis­tra­ción del Estado.

POLÍTICAS SOCIALES Y DESTINO DE ESOS RECURSOS. LA DESIGUALDAD CONSTRUIDA

Los últi­mos años son cla­ros res­pec­to a lo que pasa con las polí­ti­cas socia­les. Así como están plan­tea­das, son una res­pues­ta insu­fi­cien­te a la dura situa­ción social de gran par­te de la población.

Ellas pro­fun­di­zan la des­igual­dad y los recur­sos esta­ta­les afec­ta­dos a las mis­mas ali­men­tan las ganan­cias de los sec­to­res más con­cen­tra­dos. Las actua­les polí­ti­cas eco­nó­mi­cas son una autén­ti­ca “fábri­ca de pobres”

Mien­tras las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas estén al ser­vi­cio de los intere­ses de los más pode­ro­sos, las polí­ti­cas socia­les serán uti­li­za­das para encu­brir esos intereses.

(¿y si se pro­ba­ra cam­biar y modi­fi­car las polí­ti­cas económicas…?)

Las ten­den­cias seña­la­das fue­ron par­ti­cu­lar­men­te gra­ves duran­te el año 2020 y lo que va del 2021. Así se des­pren­de de un recien­te Infor­me del eco­no­mis­ta Clau­dio Lozano. Duran­te ese perío­do, fuer­te­men­te influen­cia­do por polí­ti­cas des­ti­na­das a paliar los défi­cits ali­men­ta­rios, los ingre­sos de los sec­to­res más pobres siguie­ron cayen­do pero las ganan­cias de los empre­sa­rios del sec­tor ali­men­ta­rio se incre­men­ta­ron, eso ocu­rrió par­ti­cu­lar­men­te en aque­llos con mayor capa­ci­dad de fijar pre­cios en pro­duc­tos de pri­me­ra necesidad.

Del tra­ba­jo de refe­ren­cia se pue­den extraer algu­nos datos que debe­rían lla­mar la aten­ción de los gober­nan­tes sobre el des­tino que tuvie­ron los mayo­res fon­dos des­ti­na­dos a dar­le con­ten­ción ali­men­ta­ria a la pobla­ción de meno­res recursos.

Algu­nos de los prin­ci­pa­les “gana­do­res” de este perío­do for­ma­ron par­te de la “Mesa con­tra el Ham­bre” cons­ti­tui­da por Alber­to Fer­nán­dez al comien­zo de su man­da­to y des­ti­na­da a lo ‑que decía- que iba a ser su prin­ci­pal preo­cu­pa­ción: el hambre. 

Enca­be­za esa lis­ta de “gana­do­res” la empre­sa Cre­sud, de Eduar­do Elsz­tain, uno de los mayo­res pro­pie­ta­rios de tie­rras y super­mer­ca­dos del país, due­ño de IRSA, pro­duc­tor de gra­nos, caña de azú­car y car­ne, cuyas ganan­cias del pri­mer tri­mes­tre de este año se incre­men­ta­ron –res­pec­to a las que tuvo en el mis­mo perío­do del año ante­rior- en un 145,3%; le siguie­ron Los Gro­bo, los prin­ci­pa­les ges­to­res del fenó­meno soje­ro que –ade­más de ese “yuyi­to”- tie­nen otros cul­ti­vos y pres­tan diver­sos ser­vi­cios agrí­co­las, con una ganan­cia del 136,6%; lue­go la ali­men­ta­ria Mori­xe, una Socie­dad Anó­ni­ma pre­si­di­da por Igna­cio Noel, con ganan­cias del 110,1%; sigue Moli­nos Río de la Pla­ta, que fue­ra la empre­sa líder de los Bun­ge & Born y aho­ra está en manos del Gru­po Pérez Com­panc, “ape­nas” ganó el 96,1%; cie­rran la lis­ta, con meno­res ganan­cias, en igual perío­do, Arcor, Mas­te­llo­ne y Ledesma.

El autor de este Infor­me, para­dó­ji­ca­men­te miem­bro del gobierno des­de su car­go de Direc­tor del Ban­co Nación dice: “Den­tro de los acto­res que logra­ron bene­fi­ciar­se en este con­tex­to de cri­sis se encuen­tran los res­pon­sa­bles del ham­bre en la Argen­ti­na que, a par­tir de su capa­ci­dad para fijar pre­cios, logra­ron tra­du­cir el exce­den­te en ganan­cias millonarias”

El resul­ta­do alcan­za­do, don­de se obser­va que “a mayor ham­bre, mayo­res ganan­cias para los sec­to­res más pode­ro­sos”,  no pare­ce que sea el camino más apro­pia­do para com­ba­tir el ham­bre, pero…¡Así son las cosas!

Itu­rria /​Fuen­te

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