Guatemala. Post-crisis institucional: un país y sus cicatrices

Gua­te­ma­la. Post-cri­sis ins­ti­tu­cio­nal: un país y sus cicatrices

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Por Gladys Olms­tead, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 7 de Agos­to 2020

El con­flic­to entre Con­gre­so, Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia y Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad ya pre­sen­ta efec­tos sobre el sis­te­ma de jus­ti­cia y las rela­cio­nes polí­ti­cas del país. ¿Qué resul­ta­dos sal­drán de esta nue­va cri­sis? Cua­tro exper­tos, jurí­di­cos y polí­ti­cos, ana­li­zan los posi­bles efec­tos socia­les, eco­nó­mi­cos y políticos.

Des­de hace casi un año, Gua­te­ma­la vive inmer­sa en una his­to­ria que pare­ce no tener fin: la elec­ción de magis­tra­dos de Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia (CSJ) y Cor­tes de Ape­la­cio­nes. Este pro­ce­so, que debe­ría haber con­clui­do hace nue­ve meses, se ha con­ver­ti­do en una fuen­te de con­flic­tos que pro­me­te dejar secue­las pro­fun­das en el país. 

Las inves­ti­ga­cio­nes del Minis­te­rio Públi­co, apo­ya­das por reso­lu­cio­nes de la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad (CC), des­nu­da­ron el sis­te­ma. Evi­den­cia­ron cómo el méto­do de selec­ción de aspi­ran­tes a magis­tra­dos es vul­ne­ra­ble a influen­cias exter­nas, inclu­so de reos, y cómo se pro­du­cen múl­ti­ples con­flic­tos de inte­rés entre los acto­res que eli­gen a los magistrados. 

Estos hallaz­gos fue­ron sufi­cien­tes para entor­pe­cer como nun­ca antes el pro­ce­so de reno­va­ción de cor­tes pero, al mis­mo tiem­po, insu­fi­cien­tes para pro­mo­ver una depu­ra­ción de la lis­ta de quié­nes debe­rán ocu­par los más altos car­gos en el sis­te­ma de justicia. 

No-Fic­ción con­ver­só con varios ana­lis­tas sobre la elec­ción de las Cor­tes y los ras­tros que que­da­rán en la eco­no­mía y la jus­ti­cia, así como de los efec­tos que Gua­te­ma­la debe­rá afron­tar en dis­tin­tas esca­las del ámbi­to eco­nó­mi­co, social, polí­ti­co e internacional.

Los ana­lis­tas des­cri­bie­ron un pano­ra­ma en el que la intro­duc­ción de refor­mas en el sis­te­ma reno­va­ción de cor­tés se hace urgen­te, pero no será sen­ci­llo. El éxi­to de las refor­mas depen­de­rá, en par­te, del papel de los Esta­dos Uni­dos. Pero aún con un cam­bio de inqui­lino en la Casa Blan­ca, no está garan­ti­za­do que las mis­mas par­tes que hoy están en con­flic­to, Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad, Cor­te Supre­ma y la mayo­ría de dipu­tados en el Con­gre­so alcan­cen consensos.

Mien­tras, la pan­de­mia de COVID-19 aumen­ta la ‑ya exis­ten­te- mora judi­cial y con­tri­bu­ye a des­com­po­ner un sis­te­ma de jus­ti­cia que tie­ne serias difi­cul­ta­des para dar cer­te­za jurí­di­ca. Lo que, a su vez, daña la con­fian­za en el Esta­do de ciu­da­da­nos y empre­sas, y con­tri­bu­ye a man­te­ner bajos los nive­les de inversión.

Un pano­ra­ma que gene­ra algu­nas espe­ran­zas y muchas incertidumbres.

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Josué Feli­pe Baquiax es uno de los magis­tra­dos de la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia, seña­la­do de nego­ciar con Manuel Bal­di­zón y Ale­jan­dro Sini­bal­di la elec­ción las cor­tes en 2014. (Foto: Oli­ver de Ros).

Las inmi­nen­tes reformas

Si una sen­sa­ción pre­do­mi­na en el ambien­te tras pre­sen­ciar una elec­ción de cor­tes como la actual (2014−2020) es que el sis­te­ma está ago­ta­do y refor­mas que for­ta­lez­can la nomi­na­ción de jue­ces más inde­pen­dien­tes son urgen­tes. Al mis­mo tiem­po, a nadie esca­pa que esto será com­pli­ca­do, dada la resis­ten­cia que ha mos­tra­do el sta­tus quo ante los inten­tos de intro­du­cir cam­bios. Los ante­ce­den­tes son cercanos.

El ex-can­ci­ller (2000 – 2002) y ana­lis­ta polí­ti­co, Edgar Gutié­rrez, recuer­da que el tema de refor­mar la mane­ra en la que se eli­ge a los jue­ces y cómo se impar­te jus­ti­cia en el país, “ya vie­ne tra­ba­ján­do­se des­de hace más de 10 años: no es algo nue­vo”. El últi­mo inten­to fue la ini­cia­ti­va 5179 del Con­gre­so de la Repú­bli­ca pre­sen­ta­da en 2016. 

Este pro­yec­to fue el resul­ta­do de un pro­ce­so de dis­cu­sión que duró varios meses e invo­lu­cró a diver­sos sec­to­res, inclui­dos el sec­tor pri­va­do orga­ni­za­do, el Orga­nis­mo Judi­cial, la Ofi­ci­na del Pro­cu­ra­dor de los Dere­chos Huma­nos (PDH), el Minis­te­rio Públi­co (MP), la Comi­sión Inter­na­cio­nal con­tra la Impu­ni­dad (CICIG), auto­ri­da­des indí­ge­nas y la socie­dad civil. Esta ini­cia­ti­va fue pre­sen­ta­da al pleno de dipu­tados en el Con­gre­so, y lue­go fue envia­da a la Comi­sión de legis­la­ción y pun­tos cons­ti­tu­cio­na­les, don­de ter­mi­nó engavetada. 

Duran­te su posi­ble dis­cu­sión den­tro del hemi­ci­clo se des­per­tó un fuer­te movi­mien­to en con­tra del pro­yec­to de ley por par­te de par­ti­dos polí­ti­cos, el sec­tor pri­va­do orga­ni­za­do y gru­pos con­ser­va­do­res de la socie­dad civil, lo que moti­vó a que no se haya vuel­to a dis­cu­tir des­de 2017.

Des­pués esta­lla­ron los casos de corrup­ción lla­ma­dos Comi­sio­nes Para­le­las, que pusie­ron en evi­den­cia cómo el pro­ce­so de reno­va­ción de cor­tes de 2014 estu­vo pla­ga­do de trá­fi­co de influen­cias, reunio­nes secre­tas y sobor­nos. Y, aun­que sin éxi­to, se vol­vió a poner sobre la mesa la nece­si­dad de la reforma. 

El actual pro­ce­so de selec­ción de magis­tra­dos, en el que se han vuel­to a reve­lar los mis­mos pro­ble­mas, podría impul­sar defi­ni­ti­va­men­te una refor­ma, al menos par­cial, como opi­nan los exper­tos consultados.

“Yo creo que hay con­sen­sos en que el nom­bra­mien­to de los magis­tra­dos debe ser por un perío­do más lar­go. Tam­bién que la cor­te no debe nom­brar­se toda al mis­mo tiem­po, sino que debe ser inter­ca­la­do. Una carre­ra judi­cial con algún tipo de Con­se­jo, y un órgano rec­tor espe­cí­fi­co. Que el nom­bra­mien­to sea por opo­si­ción, ya no comi­sio­nes de pos­tu­la­ción, que creo que es un mode­lo que, en la prác­ti­ca, gene­ra gru­pos de inte­rés; aun­que en papel se mira­ba bien”, dice Julio Gar­cía-Mer­los, abo­ga­do dedi­ca­do al liti­gio penal, con maes­tría en Finan­zas y Tributación.

Según Lore­na Esco­bar, la inves­ti­ga­do­ra jurí­di­ca de la Aso­cia­ción de Inves­ti­ga­ción y Estu­dios Socia­les (Asíes), lo que ha evi­ta­do una refor­ma cons­ti­tu­cio­nal, y del sec­tor jus­ti­cia, ha sido la fal­ta de volun­tad polí­ti­ca. Pero, en su opi­nión, exis­ten cier­tos acuer­dos que podrían concretarse.

“Es posi­ble que se visua­li­ce el peli­gro de la ins­ti­tu­cio­na­li­dad, que no con­vie­ne a muchos, y que se gene­re la volun­tad polí­ti­ca de apo­yar y for­ta­le­cer la carre­ra pro­fe­sio­nal en el sis­te­ma de jus­ti­cia como tam­bién en los par­ti­dos polí­ti­cos”, expli­ca la ana­lis­ta jurídica.

«El hecho de que el día de la elec­ción, el Depar­ta­men­to de Esta­do saca­ra lo de la desig­na­ción de (Gus­ta­vo) Ale­jos es un men­sa­je cla­rí­si­mo», Édgar Gutié­rrez, ex-canciller. 

Cica­tri­ces políticas

La posi­bi­li­dad de refor­ma, sin embar­go, depen­de en par­te de un fac­tor que nadie obvia: Esta­dos Uni­dos y su volun­tad de impul­sar, o no, cam­bios que for­ta­lez­can la ins­ti­tu­cio­na­li­dad en Guatemala.

Has­ta el momen­to, la mayo­ría de reac­cio­nes en Esta­dos Uni­dos hacia el actual pro­ce­so de elec­ción de cor­tes han sido a favor de la refor­mas y de las ins­ti­tu­cio­nes que las res­pal­dan, como la Cor­te de Constitucionalidad.

El 23 de junio, la direc­to­ra del pro­gra­ma de Segu­ri­dad Ciu­da­da­na de la Ofi­ci­na en Washing­ton para Asun­tos Lati­no­ame­ri­ca­nos (WOLA, por sus siglas en inglés), Adria­na Bel­trán, dijo en un comu­ni­ca­do de pren­sa: «El Con­gre­so tie­ne la obli­ga­ción y res­pon­sa­bi­li­dad de ase­gu­rar a la ciu­da­da­nía un pro­ce­so que no per­mi­ta la infil­tra­ción de jue­ces vin­cu­la­dos a intere­ses pri­va­dos o ilícitos”.

Y, el 30 de junio, el sena­dor esta­dou­ni­den­se Patrick de Leahy defen­dió a la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad a tra­vés de sus redes socia­les. Y agre­gó que tan­to la Fis­cal Gene­ral como el Pre­si­den­te deben defen­der la labor de esta cor­te y de los tri­bu­na­les. Indi­can­do que éstos han sido obje­to de ata­ques por “legis­la­do­res y orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les que bus­can igno­rar sus fallos y des­ti­tuir a los jue­ces que tie­nen la defen­sa del esta­do de dere­cho”. Y agre­gó que “si se les per­mi­te tener éxi­to sería un gra­ve revés para el país y una señal de que han pre­va­le­ci­do la ile­ga­li­dad y la impunidad”.

Sin embar­go, Esta­dos Uni­dos está sumi­do en un pro­ce­so elec­to­ral cuyo resul­ta­do impac­ta­rá en Guatemala.

Según Fer­nan­do Carre­ra, ex-can­ci­ller (2013 – 2014) y ana­lis­ta, los acto­res con­tra­rios a las refor­mas están tra­tan­do de apro­ve­char los últi­mos meses de la pri­me­ra admi­nis­tra­ción de Donald Trump para con­se­guir una cor­tes a su gus­to y así pre­pa­rar­se ante un even­tual cam­bio en la Casa Blanca. 

“Nada es ries­go­so mien­tras no cam­bie el Pre­si­den­te y el Con­gre­so de EEUU” expli­ca Carre­ra, “por­que la línea que trae Biden y que traen los demás demó­cra­tas en el Con­gre­so es cla­ra­men­te de aca­bar con estos corrup­tos. Les van a dar el peso com­ple­to a las agen­cias de EEUU para que le entren duro, como le entra­ron en 2015 (cuan­do cayó el gobierno de Otto Pérez Moli­na). Ellos están jugán­do­se el todo por el todo ahorita”.

La pre­sión pro­ve­nien­te de Esta­dos Uni­dos en años como 2015 logró la apro­ba­ción de refor­mas impor­tan­tes como la de la Ley de Elec­to­ral y de Par­ti­dos Polí­ti­cos, sobre todo alre­de­dor del deli­to de finan­cia­mien­to elec­to­ral ilí­ci­to y el no repor­ta­do. En el pasa­do, el Depar­ta­men­to de Esta­do y sus polí­ti­cas hacia Gua­te­ma­la han demos­tra­do ser una de las influen­cias más pode­ro­sas e impor­tan­tes den­tro de la ins­ti­tu­cio­na­li­dad guatemalteca.

Esa pre­sión y acom­pa­ña­mien­to externo des­de Esta­dos Uni­dos es tan obvia cuan­do se hace pre­sen­te como cuan­do se echa en fal­ta. Duran­te la pre­si­den­cia de Barack Oba­ma se sin­tió. Duran­te la de Donald Trump, menos enfo­ca­da en la región y la lucha con­tra la corrup­ción, la acti­tud ha sido más ambivalente. 

La expul­sión de la CICIG y su comi­sio­na­do, Iván Velás­quez, ocu­rri­da entre 2017 y 2019, tuvo lugar sin que Esta­dos Uni­dos se mani­fes­ta­ra en con­tra de la sali­da de un actor que ha sido cla­ve en la últi­ma déca­da en el país.

Pero la admi­nis­tra­ción Trump tam­bién ha dado pasos a favor de la lucha con­tra la impunidad.

Duran­te su man­da­to dos pro­mi­nen­tes polí­ti­cos gua­te­mal­te­cos ter­mi­na­ron pre­sos en Esta­dos Uni­dos: Manuel Bal­di­zón, aprehen­di­do por lava­do de dine­ro y Mario Estra­da, cap­tu­ra­do por nar­co­trá­fi­co y cons­pi­ra­ción para el ase­si­na­to de riva­les políticos.

Ade­más, la actual admi­nis­tra­ción, aun­que de mane­ra sutil, tam­bién se ha pro­nun­cia­do duran­te el actual pro­ce­so de reno­va­ción de cortes. 

Ambos ex-can­ci­lle­res, Edgar Gutié­rrez y Fer­nan­do Carre­ra, coin­ci­den en que cuan­do el Depar­ta­men­to de Esta­do, el mes pasa­do, desig­nó al empre­sa­rio, finan­cis­ta y ope­ra­dor polí­ti­co Gus­ta­vo Ale­jos como “invo­lu­cra­do en corrup­ción sig­ni­fi­ca­ti­va” Esta­dos Uni­dos qui­so enviar un men­sa­je cla­ro acer­ca de en qué lado está en la lucha por la jus­ti­cia en Guatemala. 

“El hecho de que el día de la elec­ción, el Depar­ta­men­to de Esta­do saca­ra lo de la desig­na­ción de (Gus­ta­vo) Ale­jos es un men­sa­je cla­rí­si­mo. Y van a seguir envian­do men­sa­jes de ese tipo (des­de) Esta­dos Uni­dos, sobre­to­do. A Nacio­nes Uni­das no lo veo, la OEA menos, Unión Euro­pea está muy dis­tan­te… pero Esta­dos Uni­dos sí”, dice Gutiérrez.

Carre­ra agre­ga que este men­sa­je no pare­ce haber sido enten­di­do por la cla­se polí­ti­ca en Gua­te­ma­la “la san­ción a Gus­ta­vo Ale­jos, la toma­ron como una san­ción a Gus­ta­vo Ale­jos. No como una san­ción al gru­po, y por lo tan­to con­si­de­ran que todo con­ti­núa”, comen­ta el analista.

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Gus­ta­vo Ale­jos es el máxi­mo acu­sa­do en el caso Comi­sio­nes Para­le­las 2020 y Esta­dos Uni­dos emi­tió un comu­ni­ca­do impli­cán­do­lo en corrup­ción y negán­do­le la entra­da al país. Foto: Oli­ver de Ros.

Ade­más de lo que suce­da en Esta­dos Uni­dos, el futu­ro de las refor­mas al sis­te­ma de jus­ti­cia tam­bién depen­de­rá de lo que ocu­rra en Gua­te­ma­la, espe­cial­men­te en dos ins­ti­tu­cio­nes: el legis­la­ti­vo y la Cor­te de Constitucionalidad. 

La actual elec­ción de cor­tes ha pues­to en evi­den­cia que, al igual que suce­dió duran­te el gobierno ante­rior, cuan­do el legis­la­ti­vo estu­vo domi­na­do por lo que se deno­mi­nó como el “Pac­to de Corrup­tos”, de nue­vo exis­te una alian­za lide­ra­da por el par­ti­do ofi­cial, capaz de impo­ner­se sobre los gru­pos que desean cambios. 

Pero de la coyun­tu­ra tam­bién ha emer­gi­do un gru­po de 50 dipu­tados, más gran­de que nun­ca antes, que pare­ce favo­ra­ble a pro­mo­ver un sis­te­ma de jus­ti­cia más inde­pen­dien­te. Esto se hizo paten­te cuan­do estos 50 dipu­tados, entre ellos gran par­te de la ban­ca­da UNE, remi­tió una car­ta a la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos para denun­ciar que la ins­ti­tu­cio­na­li­dad en Gua­te­ma­la corría el ries­go de ser coop­ta­da por redes de corrupción. 

La con­so­li­da­ción de este blo­que podría favo­re­cer el impul­so de refor­mas en el futuro.

En cam­bio, las pers­pec­ti­vas sobre la situa­ción en la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad no son tan favorables.

El excan­ci­ller Gutié­rrez se mues­tra con­ven­ci­do de que esta Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad es el obje­ti­vo prin­ci­pal de los acto­res favo­ra­bles al sta­tus quo. “Lo que quie­ren es mania­tar a la CC, le quie­ren redu­cir su manu­ten­ción. Si de ellos depen­de se lle­van la elec­ción de Cor­tes has­ta abril (de 2021), y toman el con­trol de la nue­va CC. Eso es lo que les con­ven­dría. Y subir el volu­men ame­na­zan­do con la pes­qui­si­do­ra (que actual­men­te deci­de si los magis­tra­dos de la CC pue­den ser pro­ce­sa­dos) para ellos mane­jar sus tiempos”.

Gutié­rrez tam­bién con­si­de­ra que en los últi­mos años la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad ha cobra­do cier­to pro­ta­go­nis­mo, lo que ya repre­sen­ta un desgaste. 

Los magis­tra­dos de la CC han toma­do deci­sio­nes que han teni­do efec­tos direc­tos en el país. Algu­nos ejem­plos de esto son los fallos sobre la extrac­ción mine­ra y los pue­blos indí­ge­nas, la reso­lu­ción median­te la cual se orde­na­ba per­mi­tir la entra­da del comi­sio­na­do de CICIG, Iván Velás­quez, al país en agos­to de 2017, o los ampa­ros resuel­tos duran­te las elec­cio­nes gene­ra­les de 2019, median­te los cua­les se dejó fue­ra a can­di­da­tos y can­di­da­tas pre­si­den­cia­les con con­si­de­ra­ble base electoral.

“Esta ofen­si­va va a tener su cos­to para la CC. Este es su últi­mo año y yo no creo que soli­ta la CC pue­da sopor­tar este alud. Enton­ces yo sí creo que va a salir un tan­to debi­li­ta­da, menos pro­ta­go­nis­ta al menos, en los meses que les res­tan”, expli­ca el ex can­ci­ller Édgar Gutiérrez.

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La Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad se posi­cio­nó apo­yan­do al Minis­te­rio Públi­co en su inten­to de fre­nar la elec­ción de magis­tra­dos seña­la­dos, con­fron­tán­do­se así a la CSJ y el Con­gre­so. (Foto: Oli­ver de Ros).

Los efec­tos económicos

Uno de los acto­res que más ha cues­tio­na­do a la actual Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad ha sido el sec­tor pri­va­do tra­di­cio­nal, orga­ni­za­do en CACIF. Esta enti­dad fue crí­ti­ca con la Cor­te en sus reso­lu­cio­nes sobre mine­ría y pue­blos indí­ge­nas, ale­gan­do que daña­ban la cer­te­za jurí­di­ca para las inversiones. 

Duran­te el pro­ce­so actual de reno­va­ción de magis­tra­dos, el sec­tor tam­bién se ha mani­fes­ta­do en con­tra de fallos de la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad que bus­ca­ban fre­nar el pro­ce­so y pro­mo­ver una depu­ra­ción de los aspirantes. 

CACIF ha hecho más énfa­sis en que el pro­ce­so de elec­ción de magis­tra­dos fina­li­ce lo antes posi­ble y que se cum­plan los pla­zos lega­les, que en que quie­nes ocu­pen las magis­tra­tu­ras sean los mejo­res jue­ces posibles.

De nue­vo, la orga­ni­za­ción que agru­pa a una par­te de la éli­te empre­sa­rial ha mos­tra­do que apues­ta por el con­ti­nuis­mo, por un sis­te­ma de jus­ti­cia simi­lar al existente. 

Esto a su vez, remi­te a otro pro­ble­ma que se cier­ne sobre el país: si muchos de los prin­ci­pa­les empre­sa­rios se opo­nen a cam­bios que, en prin­ci­pio, pro­por­cio­na­rían más cer­te­za jurí­di­ca y por tan­to más con­fian­za a la inver­sión, ¿Qué se pue­de espe­rar de la eco­no­mía nacional?

Las pers­pec­ti­vas no son bue­nas. El ana­lis­ta Gar­cía-Mer­los expli­ca que Gua­te­ma­la con­ti­nua­rá per­dien­do inver­sio­nes. En su expe­rien­cia, un sis­te­ma de jus­ti­cia ines­ta­ble, inefi­caz y colap­sa­do como el de Gua­te­ma­la, ahu­yen­ta la inver­sión extran­je­ra. Y tie­ne efec­tos nega­ti­vos en los indi­ca­do­res inter­na­cio­na­les que miden la mane­ra en que se admi­nis­tra la jus­ti­cia y la per­cep­ción de con­fian­za que los ciu­da­da­nos tie­nen en el sis­te­ma de justicia.

“Cuan­do una per­so­na, una empre­sa, una mul­ti­na­cio­nal va a inver­tir a un país, eva­lúan si los con­tra­tos con sus pro­vee­do­res y con sus clien­tes, se van a cum­plir. Eso inci­de en la deci­sión de venir a inver­tir o no. La inver­sión bus­ca luga­res que son más ami­ga­bles y vemos que Gua­te­ma­la pier­de inver­sión”, dice el abo­ga­do, Julio García-Merlos.

cacif CC

Con­se­cuen­cias sociales

La Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia, otro actor cla­ve en la coyun­tu­ra tam­bién sufri­rá des­gas­te, opi­na­ron los analistas. 

Uno de sus pro­ble­mas es que en el actual pro­ce­so de reno­va­ción de cor­tes, cla­ra­men­te se han posi­cio­na­do como con­tra­pe­so a la Cor­te de Cons­ti­tu­cio­na­li­dad y a favor de la mayo­ría ofi­cia­lis­ta en el Con­gre­so. Esto ha daña­do su cre­di­bi­li­dad, según algu­nos analistas.

“(A los magis­tra­dos de la CSJ) nadie les da cré­di­to. En el perío­do 2015 – 2017 se doble­ga­ron a la CC y al MP, y sus elec­to­res –Otto Pérez Moli­na, Roxa­na Bal­det­ti, Manuel Bal­di­zón- hay que ver cómo están, aho­ra. Pero una vez que se debi­li­ta y sale la CICIG, vuel­ven y recu­pe­ran su ver­da­de­ra natu­ra­le­za: una Cor­te de impu­ni­dad”, con­si­de­ra el ex-can­ci­ller Gutiérrez.

Pero, ade­más, la CSJ enfren­ta otra gran reto. Como máxi­ma auto­ri­dad del Orga­nis­mo Judi­cial, ten­drá que lidiar con las con­se­cuen­cias de un sis­te­ma de jus­ti­cia aún más colap­sa­do por la sus­pen­sión del fun­cio­na­mien­to de los tri­bu­na­les por la pandemia. 

Julio Gar­cía-Mer­los comen­ta que las pers­pec­ti­vas no son bue­nas ya que actual­men­te el sis­te­ma de jus­ti­cia no resuel­ve ni siquie­ra con­flic­tos civi­les como temas de fami­lia, labo­ra­les, de con­tra­tos o arren­da­mien­tos, lo cual podría tener reper­cu­sio­nes económico-sociales:

“Estos con­flic­tos huma­nos que se dan y se van a seguir dan­do, obli­gan a bus­car otra vál­vu­la de cómo fun­cio­nar. Lo que gene­ra ines­ta­bi­li­dad, incer­ti­dum­bre, y si no se pue­den resol­ver estos con­flic­tos al final se reper­cu­te en una fal­ta de cer­te­za jurí­di­ca. A muchos nos preo­cu­pa que suman­do la cri­sis de la COVID esto podría lle­gar a pro­ble­mas socia­les que ya hemos vis­to en otros paí­ses como pro­tes­tas, bochin­ches, esta­lli­dos socia­les”, expli­ca García-Merlos.

Un sis­te­ma de jus­ti­cia colap­sa­do, atra­ve­san­do una pan­de­mia mun­dial y aho­ra suma­do a una cri­sis polí­ti­ca trae más con­se­cuen­cias nega­ti­vas que posi­ti­vas al país. Y ade­más demues­tra que se encuen­tran “lejos de empe­zar a tra­ba­jar sobre una agen­da o ruta nacio­nal, lo que están hacien­do es per­der el tiem­po en esa con­fron­ta­ción entre unos y otros de luchas de pode­res. En lugar de tener un obje­ti­vo en común como país con una agen­da de país, índi­ces a mejo­rar”, insis­te el abogado. 

Fuen­te: No-Ficción

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