Del gol­pe de 1953 a 2025, ¿Cómo fra­ca­sa­ron los inten­tos de Esta­dos Uni­dos de derro­car a Irán?

Tabla de contenidos

¿Por qué Esta­dos Uni­dos y sus alia­dos no han logra­do, des­de el gol­pe de 1953, derro­car al sis­te­ma ira­ní a pesar de los cam­bios de estra­te­gia y los nume­ro­sos inten­tos? ¿Y cómo ha con­ver­ti­do Irán las ame­na­zas de todo tipo en fac­to­res de resi­lien­cia en lugar de colapso?

Los gol­pes de Esta­do y los cam­bios de régi­men no fue­ron deci­sio­nes arbi­tra­rias en la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se, sino par­te de una doc­tri­na que se con­so­li­dó con el ascen­so de Esta­dos Uni­dos como poten­cia glo­bal tras la Segun­da Gue­rra Mun­dial. Con el fin del colo­nia­lis­mo euro­peo tra­di­cio­nal, Washing­ton bus­có pro­te­ger sus intere­ses glo­ba­les sin ges­tio­nar direc­ta­men­te los impe­rios, recu­rrien­do así a herra­mien­tas de influen­cia indi­rec­ta, prin­ci­pal­men­te el derro­ca­mien­to de gobier­nos con­si­de­ra­dos hos­ti­les o la rees­truc­tu­ra­ción de los sis­te­mas polí­ti­cos para ase­gu­rar su leal­tad polí­ti­ca y económica.

En este con­tex­to, los gol­pes de Esta­do se con­si­de­ra­ban una opción menos cos­to­sa que las gue­rras decla­ra­das, y con resul­ta­dos más con­tro­la­bles. Por ello, Esta­dos Uni­dos recu­rrió a esta opción en varias regio­nes, des­de Lati­noa­mé­ri­ca has­ta Asia y Asia Occi­den­tal, espe­cial­men­te duran­te la Gue­rra Fría. Irán fue el ejem­plo más cla­ro de este enfoque.

1953: El gol­pe que sen­tó las bases de la hostilidad

Las inter­ven­cio­nes esta­dou­ni­den­ses en Irán no comen­za­ron con la fun­da­ción de la Repú­bli­ca Islá­mi­ca en 1979. En agos­to de 1953, la Agen­cia Cen­tral de Inte­li­gen­cia (CIA, por sus siglas en inglés) de Esta­dos Uni­dos, en cola­bo­ra­ción con la inte­li­gen­cia bri­tá­ni­ca (MI6), orques­tó un gol­pe de Esta­do que derro­có al gobierno demo­crá­ti­ca­men­te ele­gi­do de Moha­mad Mosa­deq tras su deci­sión de nacio­na­li­zar la indus­tria petro­le­ra. La ope­ra­ción, cono­ci­da como Ajax, sen­tó un pre­ce­den­te para que Esta­dos Uni­dos derro­ca­ra un gobierno demo­crá­ti­ca­men­te ele­gi­do en Asia Occi­den­tal emplean­do simul­tá­nea­men­te dine­ro, medios de comu­ni­ca­ción, pre­sión popu­lar y fuer­za mili­tar. El monar­ca dic­ta­dor ira­ní Moha­mad Reza Pah­la­vi fue res­ti­tui­do en el poder e Irán se con­vir­tió en un alia­do estra­té­gi­co de Washing­ton, pero la con­fian­za entre la socie­dad ira­ní y Esta­dos Uni­dos que­dó des­trui­da para siempre.

1953 – 1979: El Sha como ins­tru­men­to de influencia

Tras el gol­pe, Washing­ton ya no nece­si­tó una inter­ven­ción direc­ta, ya que la pro­pia monar­quía se había con­ver­ti­do en un ins­tru­men­to de influen­cia. El Sha Moha­mad Reza Pah­la­vi con­ta­ba con un amplio apo­yo de segu­ri­dad e inte­li­gen­cia, y se esta­ble­ció el ser­vi­cio de inte­li­gen­cia (SAVAK) para con­tro­lar a la socie­dad y a la opo­si­ción. Irán se inte­gró ple­na­men­te en la estra­te­gia esta­dou­ni­den­se para con­tra­rres­tar a la Unión Sovié­ti­ca. Sin embar­go, esta esta­bi­li­dad for­za­da ali­men­tó el resen­ti­mien­to social y polí­ti­co que pos­te­rior­men­te esta­lló en la Revo­lu­ción Islá­mi­ca, una para­do­ja que con­vir­tió la inter­ven­ción esta­dou­ni­den­se en un fac­tor indi­rec­to en la caí­da del mis­mo régi­men dic­ta­to­rial que había protegido.

1979: La caí­da del alia­do y un cam­bio en las reglas del juego

Con la vic­to­ria de la Revo­lu­ción Islá­mi­ca en 1979, Esta­dos Uni­dos per­dió a uno de sus alia­dos más impor­tan­tes en la región. El acon­te­ci­mien­to no supu­so un sim­ple cam­bio de lide­raz­go, sino el colap­so del mode­lo de «Irán como poli­cía regio­nal» y el auge de un dis­cur­so polí­ti­co opues­to a la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se. A par­tir de ese momen­to, la natu­ra­le­za del con­flic­to cam­bió, y un gol­pe mili­tar direc­to se vol­vió prác­ti­ca­men­te impo­si­ble, dada la rees­truc­tu­ra­ción de las ins­ti­tu­cio­nes mili­ta­res y de segu­ri­dad del nue­vo Esta­do con el obje­ti­vo de pre­ve­nir la infil­tra­ción extranjera.

1980 – 1988: La gue­rra como alter­na­ti­va al gol­pe de Estado

Duran­te la gue­rra entre Irán e Irak, Washing­ton vio el con­flic­to como una opor­tu­ni­dad para debi­li­tar a la Repú­bli­ca Islá­mi­ca sin inter­ven­ción direc­ta. Apo­yó polí­ti­ca­men­te y median­te inte­li­gen­cia al régi­men ira­quí de Sadam Husein, con la espe­ran­za de que una gue­rra pro­lon­ga­da ago­ta­ría a Irán y lo lle­va­ría al colap­so. Sin embar­go, el resul­ta­do fue el con­tra­rio: el sis­te­ma per­du­ró, recons­tru­yó su legi­ti­mi­dad median­te una retó­ri­ca de resis­ten­cia y se esta­ble­ció una doc­tri­na de segu­ri­dad basa­da en pre­ve­nir la repe­ti­ción de la situa­ción de 1953.

Los años 90: con­ten­ción en lugar de derrocamiento

Tras la gue­rra, Esta­dos Uni­dos adop­tó una polí­ti­ca de con­ten­ción a lar­go pla­zo, recu­rrien­do a san­cio­nes, ais­la­mien­to diplo­má­ti­co y apo­yo a gru­pos de opo­si­ción en el extran­je­ro. Sin embar­go, estas herra­mien­tas no logra­ron un avan­ce interno deci­si­vo, y las ins­ti­tu­cio­nes esta­ta­les, en par­ti­cu­lar el Ejér­ci­to y el Cuer­po de Guar­dia­nes de la Revo­lu­ción Islá­mi­ca (CGRI) de Irán, per­ma­ne­cie­ron intac­tas, lo que hizo que un gol­pe de Esta­do fue­ra una opción poco realista.

2003: La caí­da de Bag­dad y la rup­tu­ra de la ilusión

Tras la inva­sión esta­dou­ni­den­se de Irak, se creía amplia­men­te que Irán sería el siguien­te. Sin embar­go, Tehe­rán apro­ve­chó el vacío de poder deja­do por el colap­so del régi­men ira­quí y expan­dió su influen­cia regio­nal, lo que lle­vó a Washing­ton a reeva­luar sus pre­sun­cio­nes. El «cam­bio de régi­men» pasó de ser un pro­yec­to a cor­to pla­zo a un obje­ti­vo lejano y peligroso.

La sedi­ción de 2009: apues­tas en la calle

Des­pués de las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de junio de 2009, albo­ro­ta­do­res con­vo­ca­dos por medios extran­je­ros inten­ta­ron, de for­ma bur­da, poner en entre­di­cho la cre­di­bi­li­dad de los comi­cios y se con­gre­ga­ron el 27 de diciem­bre en cier­tas calles de la capi­tal per­sa, Teherán.

Con las pro­tes­tas vio­len­tas del lla­ma­do Movi­mien­to Ver­de, Esta­dos Uni­dos vio la situa­ción como una opor­tu­ni­dad para un cam­bio interno, ofre­cien­do un cla­ro apo­yo polí­ti­co y mediá­ti­co. Sin embar­go, las pro­tes­tas no esca­la­ron has­ta con­ver­tir­se en un gol­pe de Esta­do; el Ejér­ci­to no deser­tó, las ins­ti­tu­cio­nes no colap­sa­ron y la estruc­tu­ra del sis­te­ma per­ma­ne­ció intacta.

El 30 de diciem­bre, 9 de dey del calen­da­rio per­sa, millo­nes de ira­níes pro­ta­go­ni­za­ron una gran epo­pe­ya al salir a las calles de todo el país para repu­diar la vio­len­cia ejer­ci­da por cier­tos gru­pos apo­ya­dos des­de el extranjero.

Esa jor­na­da, el pue­blo ira­ní expre­só un res­pal­do masi­vo a la Revo­lu­ción Islá­mi­ca y a la Repú­bli­ca Islá­mi­ca, des­ba­ra­tan­do los pla­nes del enemi­go con­tra el país.

2018 – 2020: Pre­sión máxima

Con Donald Trump, resur­gió la idea de un cam­bio de régi­men median­te una polí­ti­ca de «máxi­ma pre­sión»: reti­ra­da del acuer­do nuclear, san­cio­nes devas­ta­do­ras y una gue­rra psi­co­ló­gi­ca y mediá­ti­ca. Se apos­ta­ba a que el estran­gu­la­mien­to eco­nó­mi­co pro­vo­ca­ría una explo­sión social que for­za­ría un cam­bio polí­ti­co. Pero a pesar del daño sig­ni­fi­ca­ti­vo, el sis­te­ma no cayó y no sur­gió nin­gún movi­mien­to interno capaz de tra­du­cir la pre­sión en un cam­bio radical.

De 2020 a la actua­li­dad: Ges­tión de con­flic­tos en lugar de gol­pe de Estado

Des­de 2020, que­dó cla­ro que Esta­dos Uni­dos ha aban­do­na­do prác­ti­ca­men­te la opción de un gol­pe de Esta­do o un cam­bio de régi­men rápi­do en Irán. Recu­rrió a herra­mien­tas menos direc­tas, menos cos­to­sas y más gra­dua­les, como las san­cio­nes, la ciber­gue­rra inter­mi­ten­te y el apo­yo polí­ti­co y mediá­ti­co a los albo­ro­tos duran­te cada cri­sis inter­na. Un ejem­plo de ello es la muer­te de Mah­sa Ami­ni en 2022 y los pos­te­rio­res dis­tur­bios, que fue­ron explo­ta­dos polí­ti­ca­men­te y en los medios inter­na­cio­na­les para pre­sio­nar al gobierno iraní.

2025 y 2026: Inter­ven­ción abier­ta y vio­len­cia encubierta

Tras esta fase, Irán pre­sen­ció un acon­te­ci­mien­to suma­men­te peli­gro­so: una agre­sión con­jun­ta israe­lí-esta­dou­ni­den­se en junio de 2015 que duró doce días y cons­ti­tu­yó una cul­mi­na­ción sin pre­ce­den­tes en el cur­so de una con­fron­ta­ción direc­ta. La agre­sión se pro­mo­cio­nó con el obje­ti­vo de «eli­mi­nar el pro­gra­ma nuclear ira­ní», pero sus ver­da­de­ros obje­ti­vos iban más allá, inclu­yen­do un inten­to de rom­per el equi­li­brio de la disua­sión y crear un cho­que estra­té­gi­co que podría abrir la puer­ta a la ines­ta­bi­li­dad inter­na del sis­te­ma y su colap­so. Sin embar­go, la con­fron­ta­ción ter­mi­nó sin lograr este objetivo.

A fina­les de 2025 y prin­ci­pios de 2026, Irán fue tes­ti­go de una ola de actos van­dá­li­cos y arma­dos res­pal­da­dos des­de el extran­je­ro. La vio­len­cia se pro­du­jo des­pués de unas pro­tes­tas que se cen­tra­ron prin­ci­pal­men­te en las deman­das económicas.

Duran­te los dis­tur­bios, gru­pos terro­ris­tas arma­dos y albo­ro­ta­do­res recu­rrie­ron a una vio­len­cia extre­ma con­tra civi­les e inte­gran­tes de las fuer­zas del orden y lan­za­ron ata­ques direc­tos a infra­es­truc­tu­ras civi­les y cen­tros sen­si­bles con el obje­ti­vo de gene­rar caos e inse­gu­ri­dad en el país.

Un aná­li­sis de los méto­dos vio­len­tos emplea­dos por estos albo­ro­ta­do­res recuer­da la bru­ta­li­dad del gru­po terro­ris­ta Daesh, que, con apo­yo y arma­men­to pro­por­cio­na­do por Esta­dos Uni­dos y algu­nos paí­ses occi­den­ta­les, per­pe­tró ata­ques en Irak, Siria y otros paí­ses de la región duran­te la últi­ma década.

Tan­to el pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos, Donald Trump, como el pri­mer minis­tro israe­lí, Ben­ja­mín Netan­yahu, apo­ya­ron abier­ta­men­te a los albo­ro­ta­do­res. Inclu­so Trump ame­na­zó abier­ta­men­te con ata­ques con­tra Irán e ins­tó a los albo­ro­ta­do­res a con­ti­nuar y tomar el con­trol de las ins­ti­tu­cio­nes, pro­me­tien­do que «la ayu­da está en camino».

Según la Fun­da­ción para Asun­tos de Már­ti­res y Vete­ra­nos de Irán, 2.427 már­ti­res, inclu­yen­do miem­bros de las fuer­zas de segu­ri­dad y diver­sos sec­to­res del pue­blo, for­man par­te de un total de 3.117 falle­ci­dos registrados.

Los fun­cio­na­rios ira­níes con­si­de­ran los dis­tur­bios arma­dos y los ata­ques terro­ris­tas como par­te de una cam­pa­ña coor­di­na­da por los regí­me­nes de Esta­dos Uni­dos e Israel, cuyo obje­ti­vo es des­es­ta­bi­li­zar la Repú­bli­ca Islá­mi­ca lue­go de su fra­ca­so en la gue­rra de 12 días lan­za­da con­tra Irán en junio.

Sin embar­go, las fuer­zas de segu­ri­dad y la poli­cía ira­ní actua­ron de mane­ra inme­dia­ta para con­te­ner los dis­tur­bios y res­ta­ble­cer el orden públi­co. Pos­te­rior­men­te, el 12 de enero, millo­nes de ciu­da­da­nos se movi­li­za­ron en dis­tin­tas ciu­da­des para expre­sar su res­pal­do a la uni­dad nacio­nal y al sis­te­ma de la Repú­bli­ca Islámica.

A pesar del apo­yo finan­cie­ro, mediá­ti­co y logís­ti­co brin­da­do des­de el exte­rior a los albo­ro­ta­do­res, los inten­tos de des­es­ta­bi­li­za­ción fra­ca­sa­ron y la nor­ma­li­dad ha sido res­ta­ble­ci­da en todo el terri­to­rio iraní.

El obje­ti­vo sub­ya­cen­te, des­de 1953, ha sido evi­den­te: impo­ner un gobierno com­pla­cien­te que des­po­je a Irán de su inde­pen­den­cia mili­tar, tec­no­ló­gi­ca y eco­nó­mi­ca, y rein­cor­po­rar­lo al mar­co de la supre­ma­cía occi­den­tal simi­lar al perio­do ante­rior a 1979.

Sin embar­go, la dila­ta­da expe­rien­cia de Irán demues­tra que pla­ni­fi­car un cam­bio de régi­men no garan­ti­za nece­sa­ria­men­te su eje­cu­ción. Inclu­so si tales inten­tos se dis­cu­ten o pre­pa­ran a puer­ta cerra­da, su imple­men­ta­ción sigue depen­dien­do de fac­to­res que aún no se han mate­ria­li­za­do, en par­ti­cu­lar una divi­sión deci­si­va en los cen­tros de poder o una pér­di­da de con­trol sobre las ins­ti­tu­cio­nes mili­ta­res y de segu­ri­dad o una pér­di­da del apo­yo popu­lar. El pro­yec­to que fra­ca­só en 1979, que fra­ca­só median­te gue­rra indi­rec­ta, san­cio­nes y agre­sión direc­ta en 2025, difi­cul­ta su derrocamiento.

En este con­tex­to, el sitio web de la cade­na cata­rí Al Jazee­ra, en un recien­te artícu­lo divul­ga­do tras la ope­ra­ción mili­tar de Esta­dos Uni­dos en Vene­zue­la, titu­la­do Por qué la estra­te­gia de cam­bio de régi­men de Trump no fun­cio­na­rá en Irán, argu­men­tó que «Tehe­rán no es Cara­cas» y que «la Repú­bli­ca Islá­mi­ca se man­tie­ne fir­me ante múl­ti­ples crisis».

Al res­pec­to, remar­có que hace seis meses, Irán demos­tró al mun­do que cam­biar su régi­men no sería fácil y la gue­rra de 12 días del régi­men de Israel y Esta­dos Uni­dos con­tra el país expu­so su resiliencia.

22 de enero de 2026

Fuen­te: https://​www​.his​pantv​.com/​n​o​t​i​c​i​a​s​/​p​o​l​i​t​i​c​a​/​6​3​9​0​1​6​/​g​o​l​p​e​-​f​r​a​c​a​s​a​r​o​n​-​i​n​t​e​n​t​o​s​-​e​e​u​u​-​d​e​r​r​o​c​a​r​-​i​ran

Twitter
Facebook
Telegram

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *