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Los BRICS y la cobar­día de la men­te colonizada

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El secues­tro de Nico­lás Madu­ro debe­ría haber sido el deto­nan­te. Pero nos men­ti­mos si deci­mos eso. El momen­to lle­gó mucho antes. Lle­gó el momen­to en que las pri­me­ras bom­bas caye­ron sobre Gaza. Lle­gó el momen­to en que los hos­pi­ta­les fue­ron ata­ca­dos, en que los cam­pos de refu­gia­dos fue­ron ani­qui­la­dos, en que niños —miles y miles de niños— fue­ron res­ca­ta­dos de los escom­bros o aban­do­na­dos a su suer­te. Lle­gó el momen­to en que Israel, arma­do, finan­cia­do y pro­te­gi­do diplo­má­ti­ca­men­te por Esta­dos Uni­dos, comen­zó el exter­mi­nio sis­te­má­ti­co de un pue­blo mien­tras el mun­do emi­tía decla­ra­cio­nes de preocupación.

Esa fue la chis­pa. Fue enton­ces cuan­do los BRICS debie­ron poner­se de pie. Y no hicie­ron nada.

Los BRICS están fracasando

La Dra. Vic­to­ria Pano­va, jefa del Con­se­jo de Exper­tos del BRICS de Rusia, se sen­tó en un des­lum­bran­te estu­dio de Dubái y admi­tió lo que ya sabía­mos1, pero no nos atre­vía­mos a decir en voz alta: el BRICS está fra­ca­san­do. No es por fal­ta de poder eco­nó­mi­co. No es por fal­ta de peso demo­grá­fi­co. Está fra­ca­san­do por­que sus líde­res care­cen del cora­je para ser libres.

«Hay un silen­cio abso­lu­to en el esce­na­rio inter­na­cio­nal», reco­no­ció Pano­va, con sus pala­bras flo­tan­do en el aire como una acu­sa­ción. «Eso es lo que más me molesta».

Esto debe­ría preo­cu­par­nos a todos. Debe­ría qui­tar­nos el sue­ño. El pre­si­den­te en fun­cio­nes de una nación sobe­ra­na ha sido expul­sa­do de su país por Esta­dos Uni­dos —el mis­mo Esta­dos Uni­dos que ha derro­ca­do gobier­nos des­de Gua­te­ma­la has­ta Irán, des­de Chi­le has­ta Libia— y la pode­ro­sa alian­za BRICS, que repre­sen­ta a casi la mitad de la huma­ni­dad, ¿qué ha emi­ti­do? Una decla­ra­ción de la socie­dad civil. Un susu­rro en el desierto.

Memo­ria mus­cu­lar del colonialismo

Esto no es fuer­za. Esto no es mul­ti­po­la­ri­dad. Es la memo­ria mus­cu­lar del colo­nia­lis­mo, el tem­blor here­da­do de pue­blos a los que se les ense­ñó duran­te gene­ra­cio­nes que la ley del hom­bre blan­co es la úni­ca ley, que la mone­da del hom­bre blan­co es la úni­ca mone­da, que la vio­len­cia del hom­bre blan­co es legí­ti­ma mien­tras que su pro­pia sobe­ra­nía es negociable.

Bra­sil —¡sí, Bra­sil!— vetó la mem­bre­sía de Vene­zue­la en los BRICS. Lula, el ícono de la izquier­da, el hom­bre que fue encar­ce­la­do por un sis­te­ma judi­cial pla­ga­do de influen­cias de la CIA, le dio la espal­da a Madu­ro. Y cuan­do los esta­dou­ni­den­ses fue­ron a por Madu­ro de todos modos, Bra­sil no dijo nada. ¿Creía Lula que su doci­li­dad le daría segu­ri­dad? Pre­gún­ten­le a Mos­sa­degh, quien pen­só que el cons­ti­tu­cio­na­lis­mo lo pro­te­ge­ría. Pre­gún­ten­le a Gada­fi, quien entre­gó las armas y abrió sus yaci­mien­tos petro­lí­fe­ros a Occi­den­te. Pre­gún­ten­le a Allen­de, quien cre­yó en la demo­cra­cia has­ta que las bom­bas caye­ron sobre La Mone­da. El impe­rio no per­do­na a quie­nes se arro­di­llan. Sim­ple­men­te son los últi­mos que mata.

La men­te colo­ni­za­da siem­pre ha creí­do esto. Cree que si se calla, si sigue las reglas escri­tas por sus opre­so­res, será recom­pen­sa­da con un lugar en la mesa. Nun­ca lo es. La mesa no es para ella. Nun­ca lo ha sido.

Pano­va ha deja­do al des­cu­bier­to la ver­dad fun­da­men­tal que ace­cha a los BRICS como un fan­tas­ma en un ban­que­te: «Trump pue­de tra­tar con cada país, uno por uno, fácil­men­te, inclu­yen­do a Chi­na. Qui­zá no fácil­men­te, pero aun así. El poten­cial com­par­ti­do de los BRICS es lo úni­co que per­mi­te la acción conjunta».

Tie­ne razón. Trump —ese Trump vul­gar, errá­ti­co y gáns­ter— entien­de el poder en su for­ma más bru­tal. Sabe que una mana­da de lobos pue­de aba­tir pre­sas que des­trui­rían a cual­quier lobo soli­ta­rio. Así que aís­la. Amenaza.

¿Y los BRICS? Cele­bran cum­bres. Emi­ten comu­ni­ca­dos. Crean gru­pos de tra­ba­jo, con­se­jos de exper­tos y mar­cos para futu­ras deli­be­ra­cio­nes. Pro­gra­man reunio­nes de «sher­pas» y diá­lo­gos minis­te­ria­les. Ponen a prue­ba su acuer­do de reser­va de con­tin­gen­cia sie­te veces sin uti­li­zar­lo jamás. Ope­ran bajo la pre­mi­sa de que pue­den imple­men­tar polí­ti­cas ade­cua­das para un mun­do prós­pe­ro de coope­ra­ción mutua­men­te bene­fi­cio­sa mien­tras el Impe­rio vio­la niños, come­te geno­ci­dio y secues­tra presidentes.

Se supo­nía que el Nue­vo Ban­co de Desa­rro­llo sería la res­pues­ta. Una ins­ti­tu­ción finan­cie­ra libre de las cruen­tas con­di­cio­na­li­da­des del FMI, libre de los pro­gra­mas de ajus­te estruc­tu­ral que han des­man­te­la­do los ser­vi­cios públi­cos des­de Argen­ti­na has­ta Zam­bia, libre de los pac­tos fáus­ti­cos del Ban­co Mun­dial que dejan a las nacio­nes endeu­da­das duran­te gene­ra­cio­nes. ¿Y qué ha hecho el NBD con este man­da­to? Reali­zó «sie­te prue­bas». Prue­bas exi­to­sas, nos ase­gu­ra Pano­va. Prue­bas que nun­ca se han materializado.

Argen­ti­na debe­ría haber sido la adver­ten­cia. Cuan­do el FMI empe­zó a ron­dar como bui­tres a esta nación heri­da, cuan­do las fuer­zas de cho­que neo­li­be­ra­les se pre­pa­ra­ban para impo­ner sus cono­ci­das medi­das de aus­te­ri­dad —recor­tes de pen­sio­nes, pri­va­ti­za­cio­nes de bie­nes públi­cos, todo el desas­tro­so reper­to­rio de polí­ti­cas habi­tua­les — , los BRICS debe­rían haber ofre­ci­do una alter­na­ti­va. El Acuer­do de Reser­va para Con­tin­gen­cias exis­te pre­ci­sa­men­te para este pro­pó­si­to. Fue dise­ña­do para libe­rar a las nacio­nes del con­trol depre­da­dor del FMI.

En cam­bio, Argen­ti­na que­dó aban­do­na­da a los lobos. Milei lle­gó al poder. El país aho­ra se arro­di­lla ante las mis­mas ins­ti­tu­cio­nes que lo han esta­do des­tru­yen­do duran­te déca­das. Y los BRICS se que­da­ron de bra­zos cru­za­dos sin hacer nada. Como siem­pre, deja­ron que todo suce­die­ra. Como un pato inmóvil.

Esto no es pru­den­cia. Esto no es diplo­ma­cia. Esto es una ren­di­ción dis­fra­za­da de pro­ce­di­mien­to institucional.

Gaza, Irán, Vene­zue­la… ¿dón­de están los BRICS?

Pres­ten aten­ción al absur­do del momen­to actual. Esta­dos Uni­dos ha des­ple­ga­do por­ta­avio­nes de ata­que en el Gol­fo, ame­na­zan­do a Irán, miem­bro del BRICS. Per­mi­tie­ron y arma­ron un geno­ci­dio en Gaza que mató a dece­nas de miles de per­so­nas. Secues­tra­ron al pre­si­den­te de Vene­zue­la. Impu­sie­ron más de 20.000 san­cio­nes a Rusia. Des­ató una gue­rra eco­nó­mi­ca con­tra China.

Y cuan­do los paí­ses BRICS se reúnen en una cum­bre, hablan de inte­li­gen­cia artificial.

«Este foro se cen­tró más en la IA», seña­ló Pano­va sobre la Cum­bre Mun­dial de Gobierno, «en los desa­fíos tec­no­ló­gi­cos actua­les que enfren­ta la gente».

Desa­fíos tec­no­ló­gi­cos. Mien­tras caen bom­bas. Mien­tras los niños mue­ren de ham­bre. Mien­tras la cla­se de Eps­tein toma el con­trol de toda la infra­es­truc­tu­ra nece­sa­ria para la super­vi­ven­cia huma­na. Mien­tras el dere­cho inter­na­cio­nal se hace tri­zas y se espar­ce como con­fe­ti. La casa está en lla­mas y los arqui­tec­tos del nue­vo orden mun­dial dis­cu­ten el cableado.

Cobar­día

La pato­lo­gía es pro­fun­da. No se tra­ta sim­ple­men­te de fal­ta de volun­tad polí­ti­ca, sino de fal­ta de ima­gi­na­ción. Tras cin­co siglos de domi­na­ción euro­pea, tras los bar­cos negre­ros, las plan­ta­cio­nes y la extrac­ción de todo recur­so valio­so, tras las fron­te­ras arbi­tra­rias tra­za­das en Ber­lín y los gol­pes de esta­do orques­ta­dos des­de Lan­gley, el mun­do colo­ni­za­do aún no pue­de creer­se del todo que ten­ga dere­cho a decir no.

La India pro­po­ne una mone­da digi­tal BRICS. Lue­go cede. Bra­sil se posi­cio­na como defen­sor de la coope­ra­ción Sur-Sur. Lue­go veta a Vene­zue­la. Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos aco­ge las con­ver­sa­cio­nes de paz entre Rusia y Ucra­nia. Lue­go apo­ya a Israel. Todos quie­ren los bene­fi­cios de la mul­ti­po­la­ri­dad. Nadie quie­re pagar el precio.

El pre­cio es sim­ple: desa­fío. Desa­fío real. No el desa­fío retó­ri­co de las cum­bres, ni los artícu­los aca­dé­mi­cos sobre la des­do­la­ri­za­ción, ni los mar­cos para futu­ras deli­be­ra­cio­nes. Desa­fío sig­ni­fi­ca cor­tar todo el comer­cio con un Esta­do que come­te geno­ci­dio e infli­ge a otro pue­blo los mis­mos horro­res que han sufri­do los pro­pios paí­ses BRICS y san­cio­nar­lo has­ta su ani­qui­la­ción. Desa­fío sig­ni­fi­ca decir­le a Esta­dos Uni­dos: libe­ren a Madu­ro o se enfren­ta a repre­sa­lias eco­nó­mi­cas uni­fi­ca­das de nacio­nes que repre­sen­tan a tres mil millo­nes de per­so­nas. Desa­fío sig­ni­fi­ca acti­var el Acuer­do de Reser­va de Con­tin­gen­cia jus­to cuan­do el FMI tie­ne en la mira a una nación vul­ne­ra­ble. Desa­fío sig­ni­fi­ca cons­truir el sis­te­ma de pagos alter­na­ti­vo no en cin­co años, ni des­pués de nue­vas «prue­bas», sino aho­ra, mien­tras el impe­rio está dis­traí­do por sus pro­pias con­tra­dic­cio­nes internas.

El Con­se­jo de Esclavos

Trump, a pesar de toda su mons­truo­si­dad, ha acla­ra­do algo impor­tan­te. Ha des­ga­rra­do el velo que afir­ma­ba que la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se ope­ra­ba median­te reglas e ins­ti­tu­cio­nes. No es así. Ope­ra median­te la fuer­za y la ame­na­za de la fuer­za. El «orden inter­na­cio­nal basa­do en reglas» siem­pre ha sido una fic­ción, una his­to­ria con­ta­da para legi­ti­mar la domi­na­ción. A Trump no le impor­tan esas his­to­rias. Dice lo que siem­pre ha sig­ni­fi­ca­do el impe­rio: obe­de­cer o ser destruido.

Esta cla­ri­dad es un rega­lo, si los BRICS tie­nen la sabi­du­ría de reci­bir­la. No hay acuer­do posi­ble con un impe­rio que secues­tra pre­si­den­tes y lo lla­ma jus­ti­cia. No hay nego­cia­ción con un sis­te­ma que con­ge­la acti­vos sobe­ra­nos y lo lla­ma san­cio­nes. No hay diá­lo­go con un gru­po de per­so­nas que vio­lan y tor­tu­ran niños mien­tras sus ser­vi­cios de inte­li­gen­cia se delei­tan vien­do las imá­ge­nes. No hay alian­za posi­ble con una nación que per­mi­te el geno­ci­dio y lo lla­ma defen­sa propia.

Solo hay resis­ten­cia o sumisión.

Pano­va lla­mó a Trump «el mejor agen­te de los BRICS», bro­mean­do que su pre­sión esta­ba for­ta­le­cien­do la alian­za. Qui­zá. Qui­zá las indig­ni­da­des se acu­mu­len has­ta que inclu­so el miem­bro más cau­te­lo­so reco­noz­ca que la segu­ri­dad solo resi­de en la soli­da­ri­dad y la fuer­za. Qui­zá el pró­xi­mo secues­tro, la pró­xi­ma ola de san­cio­nes, la pró­xi­ma inva­sión ame­na­zan­te final­men­te rom­pan el hechizo.

Pero no soy opti­mis­ta. La men­te colo­ni­za­da es resi­lien­te en su sumi­sión. Encuen­tra infi­ni­tas razo­nes para ser pacien­te, para dia­lo­gar, para man­te­ner la ambi­güe­dad estra­té­gi­ca. Se dice a sí mis­ma que el tiem­po corre a su favor, que la demo­gra­fía favo­re­ce al Sur Glo­bal, que el impe­rio está deca­yen­do de todos modos, así que ¿para qué provocarlo?

Es el Con­se­jo de Escla­vos que se han acos­tum­bra­do a sus cadenas.

¿Lucha­rán los BRICS?

El mun­do obser­va. Los miles de millo­nes de seres huma­nos que han sido sofo­ca­dos por el impe­ria­lis­mo occi­den­tal duran­te gene­ra­cio­nes obser­van. Ven las cum­bres, los comu­ni­ca­dos y las con­sul­tas de exper­tos. Ven a sus líde­res estre­char­se la mano y posar para fotos. Y se pre­gun­tan: ¿Cuán­do lucha­rán por noso­tros? ¿Cuán­do cons­trui­rán el mun­do que pro­me­tie­ron? ¿Cuán­do deja­rán de pedir per­mi­so a quie­nes quie­ren ver­nos a todos encadenados?

Los BRICS tie­nen poder eco­nó­mi­co. Tie­nen pobla­ción. Tie­nen recur­sos natu­ra­les. Tie­nen todo lo que nece­si­tan, excep­to la volun­tad de ser libres.

Y has­ta que encuen­tren esa volun­tad —has­ta que deci­dan que la sobe­ra­nía no es nego­cia­ble, que la soli­da­ri­dad no es opcio­nal, que las vidas del Sur Glo­bal impor­tan más que la apro­ba­ción de Washing­ton— segui­rán sien­do lo que siem­pre han sido: una pro­me­sa incum­pli­da, una revo­lu­ción pos­ter­ga­da, una coa­li­ción de nacio­nes que han apren­di­do a arro­di­llar­se y han olvi­da­do cómo poner­se de pie.

Un autor ruso2 hizo recien­te­men­te esta obser­va­ción: «La eli­te sovié­ti­ca ter­mi­nó cre­yen­do la pro­pa­gan­da esta­dou­ni­den­se sobre la Unión Sovié­ti­ca. Y esta mis­ma eli­te demo­ni­zó a la Unión Sovié­ti­ca has­ta el pun­to de aniquilarla».

Los BRICS pade­cen la mis­ma aflic­ción: una infe­rio­ri­dad inter­na­li­za­da, la creen­cia de que la apro­ba­ción occi­den­tal con­fie­re legi­ti­mi­dad y la sos­pe­cha de que, en el fon­do, el impe­rio qui­zá ten­ga razón sobre ellos. Has­ta que se depu­ren de esto, com­par­ti­rán el des­tino sovié­ti­co: no derro­ta­dos des­de fue­ra, sino disuel­tos des­de dentro.

El impe­rio no es inven­ci­ble. Está sobre­car­ga­do, endeu­da­do y se está pudrien­do por den­tro. Pero no cae­rá solo. Nece­si­ta un empu­jón. Y los BRICS, a pesar de todo su poten­cial, aún no han apren­di­do a impulsar.

El tiem­po se aca­ba. Los gáns­te­res están a la puer­ta. Y los BRICS siguen deliberando.

Karim Bet­ta­che

12 de febre­ro de 2026

Cogi­do de https://​inves​ti​gac​tion​.net/​l​e​s​-​b​r​i​c​s​-​e​t​-​l​a​-​l​a​c​h​e​t​e​-​d​e​-​l​e​s​p​r​i​t​-​c​o​l​o​n​i​se/

Fuen­te: https://​bett​beat​.subs​tack​.com/​p​/​b​r​i​c​s​-​a​n​d​-​t​h​e​-​c​o​w​a​r​d​i​c​e​-​o​f​-​t​h​e​-​c​o​l​o​n​i​z​e​d​?​u​t​m​_​s​o​u​r​c​e​=​p​o​s​t​-​e​m​a​i​l​-​t​i​t​l​e​&​p​u​b​l​i​c​a​t​i​o​n​_​i​d​=​4​3​7​1​3​0​&​p​o​s​t​_​i​d​=​1​8​7​4​8​4​9​6​6​&​u​t​m​_​c​a​m​p​a​i​g​n​=​e​m​a​i​l​-​p​o​s​t​-​t​i​t​l​e​&​i​s​F​r​e​e​m​a​i​l​=​t​r​u​e​&​r​=​1​3​w​i​z​h​&​t​r​i​e​d​R​e​d​i​r​e​c​t​=​t​r​u​e​&​u​t​m​_​m​e​d​i​u​m​=​e​m​ail

  1. https://​www​.you​tu​be​.com/​w​a​t​c​h​?​v​=​g​U​-​V​-​j​H​x​y50
  2. https://​www​.nefa​rious​rus​sians​.com/​p​/​t​h​e​-​d​i​s​a​p​p​e​a​r​a​n​c​e​-​o​f​-​b​a​r​b​a​r​i​ans
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