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Hez­bo­llah superó a Israel, el regre­so del cuer­po de eli­te Radwan

Tabla de contenidos

Con­clu­sio­nes clave

  • Infor­mes recien­tes indi­can que los com­ba­tien­tes de Hez­bo­llah, inclui­da la fuer­za de eli­te Rad­wan, han regre­sa­do a las zonas de com­ba­te en el sur del Líbano.
  • El desa­rro­llo sigue a casi 10.000 vio­la­cio­nes de alto el fue­go israe­líes regis­tra­das des­de el acuer­do de octu­bre de 2024.
  • A pesar de meses de ata­ques, Hez­bo­llah pare­ce ser capaz de redis­tri­buir fuer­zas en una de las regio­nes más moni­to­rea­das del mundo.
  • Los últi­mos acon­te­ci­mien­tos sugie­ren que la mode­ra­ción ante­rior de Hez­bo­llah refle­ja­ba la pacien­cia estra­té­gi­ca, no el colap­so militar.

Los com­ba­tien­tes de Hez­bo­llah están ope­ran­do una vez más en el sur del Líbano, lo que plan­tea pre­gun­tas sobre la estra­te­gia mili­tar de Israel des­pués de más de un año de ata­ques sos­te­ni­dos en todo el país.

Esta sema­na, Hez­bo­llah reanu­dó las ope­ra­cio­nes al esti­lo de la gue­rri­lla en el sur del Líbano, con enfren­ta­mien­tos con­cen­tra­dos alre­de­dor de la ciu­dad de Khi­yam cer­ca de la inter­sec­ción de las fron­te­ras liba­ne­sa, israe­lí y siria, infor­mó Reuters el 10 de mar­zo, citan­do fuen­tes liba­ne­sas fami­lia­ri­za­das con los combates.

Esas fuen­tes dije­ron que el gru­po había reor­ga­ni­za­do sus fuer­zas en peque­ñas uni­da­des móvi­les capa­ces de ata­ques anti­tan­que y manio­bras rápi­das, lo que refle­ja un retorno al tipo de tác­ti­cas de gue­rri­lla que Hez­bo­llah uti­li­zó en enfren­ta­mien­tos ante­rio­res con Israel.

El mis­mo infor­me indi­có que los miem­bros de la fuer­za Rad­wan de Hez­bo­llah, la uni­dad de com­ba­te de éli­te del gru­po, habían regre­sa­do a las áreas del sur des­pués de reti­rar­se pre­via­men­te des­pués del alto el fue­go de octu­bre de 2024.

Los infor­mes de los medios israe­líes apun­tan en la mis­ma direc­ción. Ynet infor­mó el 9 de mar­zo que Hez­bo­llah había redis­tri­bui­do com­ba­tien­tes de la uni­dad Rad­wan hacia el sur del Líbano des­pués de que los ata­ques israe­líes apun­ta­ran a lo que Israel des­cri­bió como infra­es­truc­tu­ra y ins­ta­la­cio­nes de entre­na­mien­to de Radwan.

La impor­tan­cia de esta redis­tri­bu­ción radi­ca no sólo en la lucha en sí, sino tam­bién en don­de está sucediendo.

El sur del Líbano, en par­ti­cu­lar la estre­cha fran­ja entre el río Lita­ni y la fron­te­ra israe­lí, es una de las regio­nes más moni­to­rea­das en el Medio Oriente.

Los dro­nes israe­líes patru­llan el área cons­tan­te­men­te, apo­ya­dos por saté­li­tes, sis­te­mas de vigi­lan­cia elec­tró­ni­ca, ins­ta­la­cio­nes de radar y redes de inte­li­gen­cia desa­rro­lla­das duran­te déca­das de confrontación.

Sin embar­go, Hez­bo­llah pare­ce capaz de mover a los com­ba­tien­tes de vuel­ta a ese espa­cio, reor­ga­ni­zar uni­da­des y invo­lu­crar a las fuer­zas israe­líes cer­ca de la frontera.

Este regre­so sigue a meses de acti­vi­dad mili­tar israe­lí en todo el Líbano des­pués del acuer­do de alto el fue­go alcan­za­do en octu­bre de 2024.

Según cifras cita­das por la FPNUL y obser­va­do­res inter­na­cio­na­les, las fuer­zas israe­líes han lle­va­do a cabo miles de vio­la­cio­nes de la sobe­ra­nía liba­ne­sa des­de ese acuer­do, inclui­das incur­sio­nes en el espa­cio aéreo, ata­ques aéreos, incen­dios de arti­lle­ría y ope­ra­cio­nes terres­tres al nor­te de la Línea Azul.

La FPNUL dijo a prin­ci­pios de este año que la acti­vi­dad mili­tar israe­lí den­tro del terri­to­rio liba­nés con­ti­nuó sus­ci­tan­do preo­cu­pa­ción por las vio­la­cio­nes de la Reso­lu­ción 1701 del Con­se­jo de Segu­ri­dad y la inte­gri­dad terri­to­rial del Líbano.

Los fun­cio­na­rios israe­líes argu­men­tan que la mayo­ría de estas ope­ra­cio­nes apun­ta­ron a la infra­es­truc­tu­ra de Hez­bo­llah: depó­si­tos de armas, túne­les, pues­tos de coman­do y redes logísticas.

Si esa afir­ma­ción es pre­ci­sa, el momen­to pre­sen­te se vuel­ve par­ti­cu­lar­men­te llamativo.

Des­pués de meses de ata­ques sos­te­ni­dos diri­gi­dos a des­man­te­lar la capa­ci­dad ope­ra­ti­va de Hez­bo­llah, el gru­po pare­ce capaz de redis­tri­buir com­ba­tien­tes en el mis­mo área que Israel ha esta­do tra­tan­do de remo­de­lar. En efec­to, el cam­po de bata­lla pare­ce como si se hubie­ra reiniciado.

Otra posi­bi­li­dad es cada vez más difí­cil de igno­rar. Human Rights Watch advir­tió recien­te­men­te que los civi­les en el Líbano siguen en gra­ve ries­go de ope­ra­cio­nes mili­ta­res israe­líes, citan­do ata­ques con­tra edi­fi­cios resi­den­cia­les, ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras e infra­es­truc­tu­ra civil.

La ofi­ci­na de dere­chos huma­nos de la ONU tam­bién infor­mó que los ata­ques aéreos israe­líes con­tra ciu­da­des liba­ne­sas como Baal­bek y Nabat­yeh mata­ron a civi­les y pidió inves­ti­ga­cio­nes sobre si esos ata­ques cum­plie­ron con el dere­cho inter­na­cio­nal humanitario.

Si Hez­bo­llah toda­vía pue­de ope­rar efec­ti­va­men­te en el sur del Líbano des­pués de meses de bom­bar­deo, la impli­ca­ción se vuel­ve difí­cil de evitar.

O Israel no logró degra­dar sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te las capa­ci­da­des ope­ra­ti­vas de Hez­bo­llah, o una par­te sus­tan­cial de su cam­pa­ña apun­tó a entor­nos civi­les en lugar de infra­es­truc­tu­ra mili­tar cen­tral. El actual resur­gi­mien­to de Hez­bo­llah da mayor cre­di­bi­li­dad a esta últi­ma suposición.

La últi­ma redis­tri­bu­ción tam­bién arro­ja nue­va luz sobre el com­por­ta­mien­to de Hez­bo­llah duran­te los meses pos­te­rio­res al alto el fue­go. Duran­te gran par­te de ese perío­do, Hez­bo­llah se abs­tu­vo de res­pon­der direc­ta­men­te a las vio­la­cio­nes israe­líes del acuerdo.

Muchos ana­lis­tas inter­pre­ta­ron esta res­tric­ción como evi­den­cia de debi­li­dad. Algu­nos argu­men­ta­ron que la orga­ni­za­ción había sido seve­ra­men­te daña­da por los ata­ques y ase­si­na­tos israe­líes. Otros sugi­rie­ron que la pre­sión polí­ti­ca den­tro del Líbano había limi­ta­do sus opciones.

Los desa­rro­llos actua­les sugie­ren una inter­pre­ta­ción dife­ren­te. Lo que pare­cía ser pasi­vi­dad pue­de haber sido pacien­cia estra­té­gi­ca. El entorno regio­nal está expe­ri­men­tan­do cam­bios impor­tan­tes duran­te el mis­mo período.

En Siria, el colap­so del gobierno de Assad y el sur­gi­mien­to de un lide­raz­go mili­tan­te pro-occi­den­tal alte­ró dra­má­ti­ca­men­te la pro­fun­di­dad estra­té­gi­ca de Hezbollah.

Al mis­mo tiem­po, las ten­sio­nes entre Israel, Esta­dos Uni­dos e Irán se inten­si­fi­ca­ban cons­tan­te­men­te hacia lo que muchos espe­ra­ban se con­ver­ti­ría en una gue­rra regio­nal más amplia.

En ese con­tex­to, Hez­bo­llah pudo haber toma­do una deci­sión cal­cu­la­da para con­ser­var su fuerza.

En lugar de esca­lar pre­ma­tu­ra­men­te, el gru­po absor­bió la pre­sión israe­lí mien­tras pre­ser­va­ba sus capa­ci­da­des ope­ra­ti­vas cen­tra­les. La últi­ma lucha sugie­re que el cálcu­lo aho­ra pue­de estar desarrollándose.

En lugar de colap­sar bajo ata­ques israe­líes sos­te­ni­dos, Hez­bo­llah pare­ce capaz de vol­ver a entrar en el cam­po de bata­lla en sus pro­pios tér­mi­nos. Para Israel, esa posi­bi­li­dad con­lle­va impli­ca­cio­nes incó­mo­das, por decir lo menos.

Duran­te meses, el dis­cur­so mili­tar israe­lí hizo hin­ca­pié en el domi­nio de la inte­li­gen­cia y la orien­ta­ción de pre­ci­sión como la base de su estra­te­gia para el Líbano. Sin embar­go, el regre­so de Hez­bo­llah al sur del Líbano sugie­re que el pano­ra­ma de inte­li­gen­cia de Israel pue­de haber sido mucho menos com­ple­to de lo que se pre­sen­ta públicamente.

Las impli­ca­cio­nes polí­ti­cas pue­den resul­tar igual de significativas.

Gran par­te de la narra­ti­va israe­lí sobre la gue­rra en el Líbano se basó en la supo­si­ción de que la pre­sión sos­te­ni­da ero­sio­na­ría gra­dual­men­te la capa­ci­dad de Hez­bo­llah para ope­rar cer­ca de la frontera.

Pero si Hez­bo­llah es nue­va­men­te capaz de des­ple­gar com­ba­tien­tes en el sur y enfren­tar a las fuer­zas israe­líes, esa narra­ti­va se vuel­ve cada vez más difí­cil de sostener.

En ese sen­ti­do, los acon­te­ci­mien­tos que se desa­rro­llan a lo lar­go de la fron­te­ra liba­ne­sa pue­den no repre­sen­tar sim­ple­men­te otra fase del con­flic­to. Pue­den repre­sen­tar el momen­to en que una narra­ti­va amplia­men­te acep­ta­da sobre la gue­rra comien­za a desmoronarse.

12 de mar­zo de 2026

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