La Casa Blanca acaba de publicar la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, documento, firmado por el presidente Trump, que traza las líneas fundamentales de la política de Estados Unidos. Este texto de tan gran importancia ha sido esencialmente ignorado por nuestro mainstream político-mediático, el mismo que informa a diario sobre las declaraciones mediáticas de Trump. Precisamente por eso es particularmente importante que conozcamos los conceptos fundamentales vertidos en ese documento.
Ante todo, se subraya en ese documento que en aras de «garantizar que América [léase «Estados Unidos»] siga siendo el país más fuerte, rico y poderoso del mundo en los decenios futuros, se necesita una estrategia coherente y enfocada hacia cómo interactuar con el mundo». Esa estrategia se basa en dos pilares vinculados entre sí:
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«Queremos reclutar, entrenar, equipar y desplegar el ejército más poderoso, letal y tecnológicamente avanzado del mundo para proteger nuestros intereses, desestimular las guerras y, si fuese necesario, ganarlas de manera rápida y decisiva, con el menor número posible de bajas entre nuestras fuerzas».
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«Queremos la economía más fuerte, dinámica, innovadora y avanzada del mundo. La economía de Estados Unidos es el cimiento mismo del modo de vida estadounidense. Nuestra economía es también el cimiento de nuestra posición mundial y la base necesaria de nuestras fuerzas armadas».
Para eso se divide el mundo en áreas de responsabilidad, cada una de ellas a cargo de uno de los «mandos combatientes» de Estados Unidos de América, alimentados estos por colosales gastos militares. Esos gastos no son determinados por administraciones precisas sino por una agrupación bipartidista: un verdadero partido transversal de la guerra, que se compone de políticos republicanos y demócratas.
Así lo confirma el hecho que el Congreso estadounidense está a punto de adoptar una ley que asigna el Departamento de Guerra 8.000 millones de dólares más que los 900.000 millones que la administración Trump había solicitado.
El Departamento de Guerra dispone además de fondos suplementarios por más de 100.000 millones de dólares que pueden ser utilizados en la concepción de nuevas armas y en actividades espaciales de naturaleza militar. Con esos fondos adicionales, el presupuesto del Pentágono para el año fiscal 2026 sobrepasa los 1.000 millardos de dólares1.
Pero además se destinan al armamento nuclear otros 30.000 millones de dólares, que no aparecen en el presupuesto militar sino en el presupuesto del Departamento de Energía. La Estrategia de Seguridad 2025 recalca, en efecto:
Queremos la disuasión nuclear más robusta, creíble y moderna del mundo, además de las defensas contra los misiles de nueva generación, para proteger al pueblo estadounidense, los bienes estadounidenses en el extranjero y a los aliados de los estadounidenses.
También hay que incluir en los gastos vinculados al sector militar otras sumas que no figuran en el presupuesto del Departamento de Guerra… como el presupuesto que se asigna al Departamento de Veteranos, que para el año fiscal 2026 solicitó una suma récord, ascendente a 441.300 millones de dólares, un aumento de alrededor de 10% en relación con el año fiscal anterior, para la asistencia médica y social a los veteranos y los militares retirados.
Otro presupuesto vinculado a cuestiones militares y de armamento es el que se asigna al Departamento de Seguridad de la Patria2, que, según el presupuesto que propone la administración Trump, recibirá en 2026, la suma de 107.000 millones de dólares (2 tercios más que en 2025) y financiamientos específicos destinados a reforzar las fronteras, que podrían alcanzar los 43.800 millones de dólares.
Ese presupuesto se ve reforzado por el del United States Immigration and Customs Enforcement [Servicio de Inmigración y Control de Aduanas] (ICE)3, que se elevará en 2026 a alrededor de 30.000 millones de dólares para incrementar la capacidad de los centros de detención de migrantes a más 100.000 personas. Eso hace del ICE una de las agencias federales de policía más grandes de Estados Unidos. En los carteles de reclutamiento del ICE se afirma: «Estados Unidos ha sido invadido por criminales y depredadores. Te necesitamos A TI para expulsarlos».
Mientras que procede al arresto y la deportación de un creciente número de migrantes, poniendo énfasis en los que provienen de Venezuela y de otros países latinoamericanos, la administración Trump promueve la Trump Gold Card que concede la residencia en Estados Unidos a los extranjeros que, después de haber pagado al Departamento de Seguridad de la Patria un arancel no reembolsable de 15.000 dólares, desembolsan además una «contribución» de un millón de dólares.
Pero si usted hace una «contribución» de 5 millones de dólares –además del arancel de inscripción – , usted puede obtener la Trump Platinum Card, que le permite pasar hasta 270 días en Estados Unidos sin pagar impuestos sobre sus ingresos no estadounidenses.
Manlio Dinucci
14 de diciembre de 2025
Fuente: ![]()
https://www.voltairenet.org/article223367.html
Este texto resume brevemente el contenido de la revista de prensa internacional Grandangolo transmitida el 12 de diciembre de 2025 por el canal italiano de televisión Byoblu.