Said Bouamama 001a

La fabri­ca­ción ideo­ló­gi­ca del con­sen­ti­mien­to de las nue­vas gue­rras imperialistas

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Las gue­rras impe­ria­lis­tas se mul­ti­pli­can des­de la des­apa­ri­ción de la URSS, que tam­bién sig­ni­fi­có el final de todos los equi­li­brios sur­gi­dos de la derro­ta del nazis­mo. De Irak a Siria, pasan­do por Libia. Sudán o Líbano, etc, las gran­des poten­cias occi­den­ta­les en gene­ral y Esta­dos Uni­dos en par­ti­cu­lar inter­vie­nen mili­tar­men­te, direc­ta y/​o indi­rec­ta­men­te, en nom­bre de la defen­sa de «gran­des valo­res uni­ver­sa­les»: los dere­chos huma­nos, los dere­chos de las muje­res, la pro­tec­ción de las mino­rías, etc. Estos nue­vos dis­cur­sos ideo­ló­gi­cos de legi­ti­ma­ción de las gue­rras tra­tan de fabri­car un con­sen­ti­mien­to popu­lar de las gue­rras lleno de con­se­cuen­cias para los pue­blos de los paí­ses agre­di­dos, pero tam­bién para los de los paí­ses agresores.

Pers­pec­ti­va histórica

Los dis­cur­sos de legi­ti­ma­ción de las gue­rras han evo­lu­cio­na­do des­de el naci­mien­to del capi­ta­lis­mo en el siglo XVII de for­ma para­le­la a las muta­cio­nes del nue­vo sis­te­ma capi­ta­lis­ta. En su fase pre­im­pe­ria­lis­ta, la del capi­ta­lis­mo ante­rior al domi­nio de los mono­po­lios, el obje­ti­vo prin­ci­pal de las gue­rras era el saqueo y la des­truc­ción de civi­li­za­cio­nes ente­ras. Estos saqueos y des­truc­cio­nes se jus­ti­fi­ca­ron en pri­mer lugar por medio de la «doc­tri­na del des­cu­bri­mien­to» (que afir­ma que las Amé­ri­cas que «des­cu­bren» los con­quis­ta­do­res care­cían de pro­pie­ta­rios) y a con­ti­nua­ción por medio de la inter­ven­ción del racis­mo (que afir­ma que las per­so­nas indí­ge­nas no son total­men­te huma­nas y, en con­se­cuen­cia, que los con­quis­ta­do­res tie­nen una misión de huma­ni­za­ción). La escla­vi­tud, la colo­ni­za­ción, la evan­ge­li­za­ción por la fuer­za, el tra­ba­jo for­za­do, etc., se jus­ti­fi­ca­ban al ser con­si­de­ra­dos los medios nece­sa­rios para hacer huma­nos a unos pue­blos que esta­ban toda­vía en una fase ani­mal o para hacer evo­lu­cio­nar a unos «pue­blos infantiles».

La segun­da glo­ba­li­za­ción del capi­ta­lis­mo (1850−1914) toma el rele­vo de la pri­me­ra (1492−1850) con la carre­ra para colo­ni­zar Áfri­ca en la segun­da mitad del siglo XIX. El pro­gre­so del saber cien­tí­fi­co, la «famo­sa Ilus­tra­ción» y sus con­se­cuen­cias polí­ti­cas (afir­ma­cio­nes huma­nis­tas, uiver­sa­lis­tas, etc.), el desa­rro­llo del movi­mien­to obre­ro, etc., todo estos fac­to­res pro­vo­can una muta­ción de los dis­cur­sos de jus­ti­fi­ca­ción de la con­quis­ta. Así, la colo­ni­za­ción del con­ti­nen­te afri­cano se jus­ti­fi­ca en nom­bre de la abo­li­ción de la escla­vi­tud. Ya no se tra­ta de hacer huma­nos a unos ani­ma­les, sino de civi­li­zar a unos pue­blos que se han que­da­do estan­ca­dos en un esta­dio ante­rior de evo­lu­ción. La misión de huma­ni­za­ción cede el paso a la misión civilizadora.

La expe­rien­cia del nazis­mo y la derro­ta de este hacen que todas estas ideo­lo­gías que­den brus­ca­men­te obso­le­tas pues­to que, en efec­to, los nazis some­tie­ron Euro­pa en nom­bre de unas ideo­lo­gías simi­la­res. Ellos tam­bién defen­dían una jerar­qui­za­ción entre las «razas» huma­nas, pero la exten­día a los pue­blos euro­peos. Ellos tam­bién pre­ten­dían «civi­li­zar» el mun­do bajo la direc­ción de la «raza» más avan­za­da: la aria.

La nue­va poten­cia hege­mó­ni­ca, Esta­dos Uni­dos, ini­cia­rá el nue­vo dis­cur­so de legi­ti­ma­ción bajo el nom­bre de «gue­rra fría». Por lo tan­to, en ade­lan­te es en nom­bre del «peli­gro comu­nis­ta» como se libran las gue­rras y como se jus­ti­fi­ca el man­te­ni­mien­to de la colo­ni­za­ción y des­pués de las inje­ren­cias en los nue­vos Esta­dos independientes.

Los efec­tos sis­té­mi­cos de la des­apa­ri­ción de la URSS

La des­apa­ri­ción del con­tra­pe­so a la hege­mo­nía esta­dou­ni­den­se sume al mun­do en una situa­ción iné­di­ta. Por pri­me­ra vez des­de los orí­ge­nes del capi­ta­lis­mo, el uni­la­te­ra­lis­mo es casi total. En efec­to, recor­de­mos que tras una pri­me­ra fase mul­ti­po­lar (duran­te la pri­me­ra glo­ba­li­za­ción), Gran Bre­ta­ña y Fran­cia se impo­nen rápi­da­men­te como las dos poten­cias hege­mó­ni­cas. Cada una de estas dos poten­cias riva­les esta­ba obli­ga­da a tener en cuen­ta a la otra y cons­ti­tuía un con­tra­pe­so. A par­tir de 1945 esta fun­ción de con­tra­pe­so la desem­pe­ña­rán la URSS y los demás paí­ses socialistas.

Las ven­ta­jas del uni­la­te­ra­lis­mo son colo­sa­les para el capi­tal esta­dou­ni­den­se. La refle­xión estra­té­gi­ca esta­dou­ni­den­se se orien­ta­rá lógi­ca­men­te a las con­di­cio­nes que se deben ins­tau­rar para que per­du­re una situa­ción tan ren­ta­ble. De ahí se des­pren­de­rán dos ejes estra­té­gi­cos que hay que jus­ti­fi­car por medio de nue­vos dis­cur­sos de legi­ti­ma­ción ideo­ló­gi­ca. El pri­me­ro con­sis­te en ope­rar una ciru­gía polí­ti­ca en los espa­cios estra­té­gi­cos del pla­ne­ta (en tér­mi­nos de recur­sos o de vías de trans­por­te) y de ahí pro­vie­ne una serie de gue­rras de bal­ca­ni­za­ción cuyo obje­ti­vo es divi­dir en varios Esta­dos a aque­llas nacio­nes que dis­po­nen de una base terri­to­rial y de rique­zas, lo cual podría pro­por­cio­nar­les en el futu­ro la posi­bi­li­dad de recha­zar la tute­la esta­dou­ni­den­se: Yugos­la­via, Irak, Sudán, Libia, Siria, etc. Este ciclo no se ha cerra­do todavía.

El segun­do eje es la ins­ta­la­ción de peque­ños Esta­dos vasa­llos fuer­te­men­te arma­dos y total­men­te depen­dien­tes de Esta­dos Uni­dos cuya fun­ción es ser los ges­to­res loca­les de este. Ruan­da, con su cer­ca­nía al Con­go y sus inmen­sas rique­zas, se aña­de así a Israel, que tie­ne esta fun­ción des­de hace mucho tiem­po. Eso mis­mo se pla­ni­fi­ca en otros luga­res, como Marrue­cos para con­tro­lar a la vez el Nor­te de Áfri­ca y el Sahel.

Esta estra­te­gia de gue­rras suce­si­vas solo es posi­ble difun­dien­do de for­ma masi­va la idea de un peli­gro inmi­nen­te que requie­re una polí­ti­ca ofen­si­va. Esa fue la orden dada a las estruc­tu­ras de ela­bo­ra­ción ideo­ló­gi­ca esta­dou­ni­den­ses (los múl­ti­ples labo­ra­to­rios de ideas finan­cia­dos por las agen­cias de segu­ri­dad o por el ejér­ci­to). El resul­ta­do de ello fue la teo­ría del «cho­que de civilizaciones».

Una de la razo­nes de que se haya ele­gi­do esta teo­ri­za­ción como eje cen­tral del dis­cur­so polí­ti­co esta­dou­ni­den­se es su gene­ra­li­dad y que se pue­de apli­car a múl­ti­ples situa­cio­nes, una carac­te­rís­ti­ca que se había vuel­to nece­sa­ria debi­do a las muta­cio­nes rápi­das e impre­vis­tas de la situa­ción mun­dial. El pro­gre­so eco­nó­mi­co chino, la crea­ción de los BRICS, las expe­rien­cias de aso­cia­ción como el ALBA en Amé­ri­ca Lati­na, etc., todos estos fac­to­res hacían nece­sa­rio for­mu­lar una teo­ría gene­ral que per­mi­tie­ra legi­ti­mar una inter­ven­ción mili­tar en cual­quier par­te del mun­do, des­de el mar de Chi­na a Vene­zue­la, des­de Siria a Ucra­ni, etc.

La teo­ría del cho­que de civi­li­za­cio­nes y sus consecuencias

Esta teo­ría naci­da en la déca­da de 1990 se con­vier­te rápi­da­men­te en la prin­ci­pal matriz ideo­ló­gi­ca uti­li­za­da para legi­ti­mar las gue­rras impe­ria­lis­tas. La obra de Samuel Hun­ting­ton publi­ca­da en 1997 (El cho­que de civi­li­za­cio­nes) adquie­re el esta­tu­to de para­dig­ma de las accio­nes y de los dis­cur­sos del gobierno esta­dou­ni­den­se. Su razo­na­mien­to con­tie­ne varias ideas fuer­za. La pri­me­ra es una defi­ni­ción esen­cia­lis­ta y ahis­tó­ri­ca de las «civi­li­za­cio­nes». Este plan­tea­mien­to sos­tie­ne que las civi­li­za­cio­nes tie­nen un eje cen­tral reli­gio­so y por ello son incom­pa­ti­bles unas con otras. Los enfren­ta­mien­tos, los con­flic­tos y las gue­rras con­tem­po­rá­neos no se expli­can por aque­llo que hay en jue­go des­de el pun­to de vis­ta eco­nó­mi­co o polí­ti­co, sino por esta incom­pa­ti­bi­li­dad eter­na entre reli­gio­nes con­si­de­ra­das ahis­tó­ri­cas y homo­gé­neas, y por eso el enfren­ta­mien­to entre civi­li­za­cio­nes es inevi­ta­ble y per­ma­nen­te. La con­clu­sión prin­ci­pal es la nece­si­dad impe­rio­sa de defen­der la civi­li­za­ción occi­den­tal que está ame­na­za­da por las demás.

No es de extra­ñar que la defi­ni­ción de las demás civi­li­za­cio­nes lle­ve a una ver­da­de­ra car­to­gra­fía de las gue­rras recien­tes. La pri­me­ra civi­li­za­ción enemi­ga es, por supues­to, la «civi­li­za­ción ára­bo-islá­mi­ca», de la que hay que pro­te­ger­se por todos los medios. De ello se des­pren­den las «gue­rras con­tra el terro­ris­mo» en el exte­rior, que se corres­pon­den pre­ci­sa­men­te a aque­llos paí­ses que poseen los recur­sos y/​o las vías de acce­so a las ener­gías estra­té­gi­cas que son el petró­leo y el gas. Tam­bién se des­pren­de de ello el desa­rro­llo de la isla­mo­fo­bia de Esta­do en los paí­ses occi­den­ta­les, isla­mo­fo­bia que se defi­ne como una auto­de­fen­sa fren­te a un «enemi­go inte­rior» que hay que erra­di­car. La segun­da civi­li­za­ción se deno­mi­na orto­do­xa y se rela­cio­na extra­ña­men­te con la gue­rra en Ucra­nia. La ter­ce­ra se deno­mi­na «con­fu­cia­na» y se hace eco de las estra­te­gias esta­dou­ni­den­ses que tie­nen por obje­ti­vo con­te­ner a Chi­na y cor­tar­le el acce­so a los recur­sos naturales.

La ideo­lo­gía del «cho­que de civi­li­za­cio­nes» se corres­pon­de exac­ta­men­te a los terri­to­rios de gue­rra que pro­yec­ta el impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se en un momen­to de la his­to­ria mun­dial en el que este ha per­di­do la hege­mo­nía eco­nó­mi­ca y comer­cial, pero tam­bién la cien­tí­fi­ca y tec­no­ló­gi­ca. Res­ta­ble­cer por la fuer­za y la des­truc­ción una hege­mo­nía en deca­den­cia es la úni­ca estra­te­gia que se des­pren­de de la teo­ría del «cho­que de civi­li­za­cio­nes». Dicha estra­te­gia requie­re pro­vo­car un mie­do social sin el cual se recha­za­rían los sacri­fi­cios exi­gi­dos para finan­ciar las gue­rras actua­les y futuras.

Es extre­ma­da­men­te urgen­te lle­var a cabo las cam­pa­ñas masi­vas que visi­bi­li­cen con­cre­ta­men­te quién tie­ne inte­rés en lle­var a cabo estas gue­rras, el empeo­ra­mien­to de las con­di­cio­nes de vida de la pobla­ción que nece­si­tan estas gue­rras y la fas­cis­ti­za­ción que les acom­pa­ña como medio para neu­tra­li­zar al «fren­te interno». En efec­to, no se pue­de cum­plir este pro­gra­ma de gue­rra sin, por una par­te, empo­bre­cer masi­va­men­te a la pobla­ción y, por otra, sin repri­mir cual­quier contestación.

Saïd Boua­ma­ma

6 de febre­ro de 2026

Este tex­to se publi­có en el núme­ro 11 de la revis­ta cata­la­na Catar­si de enero de 2026 (pp. 114 – 117).

Fuen­te: https://​boua​ma​mas​.word​press​.com/​2​0​2​6​/​0​2​/​0​6​/​l​a​-​f​a​b​r​i​q​u​e​-​i​d​e​o​l​o​g​i​q​u​e​-​d​u​-​c​o​n​s​e​n​t​e​m​e​n​t​-​d​e​s​-​n​o​u​v​e​l​l​e​s​-​g​u​e​r​r​e​s​-​i​m​p​e​r​i​a​l​i​s​te/

Tra­du­ci­do del fran­cés para Rebe­lión por Bea­triz Mora­les Bastos.

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