En colaboración con Antimperialistas.com, Al Mayadeen reproduce un diálogo con el ministro de Asuntos Exteriores en funciones del Yemen, Abdulwahid Abu Ras.
La fortaleza de Yemen y sus avanzados valores civilizatorios son un ejemplo para la humanidad, y especialmente dignos de admiración en el Sur Global. ¿Los yemenitas se sienten a veces solos en su lucha?
En primer lugar, estamos librando esta batalla con plena convicción. Y, como dijimos, sentimos que hay muchas personas que comparten estos valores en el Sur del planeta, así como en España y en América Latina: Valores de confrontación con la injusticia, de resistencia frente a la arrogancia y la hegemonía. Sin embargo, las capacidades de cada cual para hacer frente a estas realidades difieren.
En este período, Yemen adquirió los elementos necesarios para esta confrontación, o las capacidades que lo habilitaron para desempeñar este papel. Existió una voluntad popular integral, un amplio impulso popular, una plena aceptación social y una convicción clara respecto de esta postura. El pueblo sabe que la confrontación es inevitable y que otros, o los enemigos, se dirigen hacia él para imponerle sus agendas diabólicas.
Por ello, tomó su decisión. Lo que hacen hoy las instituciones del Estado al adoptar la decisión de confrontar no es sino la traducción de esta voluntad popular. Existe una total sintonía entre el liderazgo en el Yemen y las orientaciones del pueblo; el liderazgo representa su voluntad.
Sentimos, de hecho, que hay muchas voces a nuestro alrededor, pero, como dijimos, la capacidad de hacerlas oír varía. Con la ayuda de Dios, confiamos en que estos hombres y mujeres libres, en todas partes, hagan oír su voz en los próximos períodos, porque el silencio no sirve de nada.
Vimos en Venezuela cómo la postura del sistema estadounidense fue arrogante, atropelló todos los valores y las normas, y pisoteó el derecho internacional. Por ello, consideramos que la única solución para todos es actuar, aunque sea de múltiples formas y con distintos medios. La responsabilidad es colectiva, y los libres existen en gran número.
Sin embargo, la ausencia de coordinación, la falta de integración de esfuerzos y la debilidad de la comunicación en este ámbito permitieron a las partes hostiles lograr algunos de sus objetivos y avanzar a niveles relativamente elevados.
¿Cómo se vive la caída de Siria dentro del Eje de la Resistencia antisionista?
Hubo una conspiración muy grande contra la región en general y contra los países del Eje de la Resistencia en particular. Lo doloroso es que Siria fue el eslabón más débil de esta cadena. El enemigo aprovechó el estado de fragmentación existente dentro del sistema de gobierno sirio y, a través de sus instrumentos, emiratíes y otros en la región, logró avanzar en este terreno.
En cuanto al impacto, es cierto que sentimos dolor por este sacrificio, tanto por la caída de Siria como por los enormes sacrificios ofrecidos por Hezbollah en el Líbano, por los movimientos de resistencia en Palestina, encabezados por Hamas, por la República Islámica de Irán y también por Yemen, donde hubo sacrificios muy grandes.
Pero estamos convencidos de que la voluntad supera estos hechos dolorosos, y de que estos sacrificios se corresponden con una determinación, una firmeza y una resistencia muy grandes. La caída de Siria y la pérdida de estas grandes figuras forjan en todos nosotros la resolución y la voluntad.
Como pueblos, debemos intensificar nuestra acción en la próxima etapa y aprovechar las experiencias del período pasado. Estamos convencidos, por los valores y principios que compartimos, de que estos valores triunfarán al final.
El futuro de la humanidad depende de la fortaleza de Asia Occidental y de la resistencia de Irán frente a la ofensiva sionista. ¿Es visible con claridad este punto de inflexión en la lucha, en la guerra que el pueblo yemenita libra siempre con valentía?
Los acontecimientos recientes, tanto a nivel regional como global, generaron un grado muy alto de conciencia respecto al accionar sionista, especialmente en la región. Este accionar se manifestó con gran claridad en sus brazos y actividades regionales, y uno de sus ejemplos más evidentes fueron los crímenes israelíes en Palestina, particularmente en Gaza.
Estos crímenes sonaron como una alarma para los pueblos de la región, en Asia Occidental, en la República Islámica de Irán, y vemos incluso que este despertar de conciencia trasciende ampliamente los límites regionales.
Es cierto que existe una actitud de sumisión por parte de muchos regímenes, pero consideramos que dichos regímenes ya formaban parte de la conspiración gestada en el período anterior.
Hoy, los pueblos están despiertos, en un proceso de liberación y con voluntad. Además, muchos de ellos ya no tienen nada que perder: hicieron enormes sacrificios y sufrieron grandes pérdidas, y saben que, si no actúan, las pérdidas serán aún mayores.
Por ello, estamos convencidos de que lo que ocurre hoy, este movimiento reciente y esta orientación hacia la resistencia frente a la agresión, constituye una transformación de enorme alcance y un eje de referencia sobre el cual se apoyarán muchos proyectos exitosos en la región, con la ayuda de Dios.
¿Está la fuerza del eje regional de resistencia antisionista y antiimperialista cada vez más vinculada a una posible unidad de acción?
Ha habido infiltraciones sionistas incluso a nivel de los pueblos, no solo de los regímenes. Sin embargo, el nivel de voluntad de las fuerzas libres que hoy están en movimiento es suficiente para unificar estos esfuerzos en términos generales. No esperamos que todos actúen, porque eso es imposible. No todos se movilizan; hay muchos que sostienen ideas desviadas, incompatibles con los principios humanos.
Las fuerzas disponibles son suficientes, y más que suficientes, para la acción. En cuanto a los demás, tendrán dos opciones: o se movilizan, o se convierten en víctimas de estas agresiones continuas.
Estados Unidos e Israel, en última instancia, quieren que los demás sean combustible para sus guerras en la región. No queda otra opción que integrarse a este movimiento de confrontación y resistencia, cuya dinámica se ha reactivado recientemente, o rendirse y convertirse en víctima.
Las fuerzas de la resistencia ya tomaron la decisión de actuar. Estamos convencidos de que hay muchos libres, incluso a escala global, cuyos esfuerzos se articulan y se unen de diversas maneras, conforme a las exigencias de la etapa y a la magnitud del conflicto.
Esta es nuestra lectura del escenario en este momento.
¿La unidad y el apoyo del eje antiimperialista de Asia Occidental (Irán/Rusia/China) van más allá de una colaboración ocasional? ¿Se percibe el crecimiento de esta fuerza y su integración con el eje regional?
En primer lugar, en lo que respecta a la forma de cooperación, existe cooperación dentro de los países del eje, el eje de la lucha y la resistencia. Esta cooperación adopta diversas formas, la más destacada es la coordinación de posiciones frente a los grandes desafíos actuales; este es hoy el aspecto más relevante de la cooperación.
Somos conscientes de las grandes dificultades que atraviesan todos los países del eje y de la limitación de sus capacidades. Conocemos la magnitud de la conspiración que se intenta actualmente para atacar a Irán en esta etapa.
Por ello, la cooperación y la coordinación se mantienen en este marco, así como la suma de esfuerzos y la distribución de roles conforme a dicha coordinación.
En cuanto al lado ruso, consideramos que Rusia aún no percibió plenamente la magnitud de los riesgos que representa el imperialismo estadounidense, especialmente en esta etapa.
Vemos cómo el criminal Trump intenta seducir a Rusia por distintos medios, buscando alejarla de un papel activo y positivo en esta batalla.
Occidente, encabezado por británicos, franceses, alemanes y estadounidenses, intenta hundir a Rusia en la guerra de Ucrania para que no atienda las batallas que se libran en otros lugares; Siria es el mejor ejemplo de ello.
La cooperación con Rusia no está a la altura de los acontecimientos y requiere una revisión de sus posiciones, así como una comprensión más profunda de los peligros que se le avecinan, incluidos los intentos de controlar los estrechos marítimos y la navegación internacional. Rusia, y otros, pasan por alto este punto.
Desde esta perspectiva, afirmamos nuestra disposición a cooperar y coordinar con estas fuerzas para enfrentar esta arrogancia, así como nuestra disposición a colaborar con Rusia y a coordinarnos con los demás libres en este ámbito.
¿Cómo podría la creación artificial de Somalilandia por el imperialismo amenazar al Yemen?
El Yemen declaró una posición clara y explícita de rechazo total a cualquier presencia israelí en el territorio de la República Federal de Somalia.
Sin duda, la presencia sionista en suelo somalí constituye, en esencia, un ataque contra el Yemen, el mar Rojo, el mar Arábigo, el estrecho de Bab Al Mandeb y los países de la región.
Por ello, el Yemen anunció una postura clara, incluso militar: cualquier presencia israelí en territorio somalí será atacada directamente. Existe coordinación y cooperación con numerosos países de la región en este sentido.
Consideramos que este proyecto nació muerto, porque el pueblo somalí no aceptará ninguna presencia israelí en su tierra. Existe una postura firme tanto a nivel oficial como popular: el pueblo somalí rechaza esa presencia y rechaza la normalización con la entidad enemiga israelí; con mayor razón, rechaza su presencia en su territorio.
Esta es una posición de principios. el Yemen no lo aceptará y lo enfrentará militarmente, junto con muchos países de la región, con Somalia a la cabeza.
¿Cómo podrían países como Yibuti, Eritrea y Etiopía amenazar al Yemen?
No vemos ninguna amenaza procedente de los países de la región contra el Yemen, salvo en el caso de que exista coordinación con el enemigo israelí. El problema del régimen en Etiopía es que comenzó a involucrarse en coordinaciones sospechosas con Israel, y estas actividades podrían formar parte de un plan para atacar a Yemen y a otros países de la región.
Respecto a Eritrea, Sudán y Yibuti, consideramos que deben existir relaciones positivas y eficaces entre nosotros. La región es de todos; el mar Rojo nos concierne a todos, Eritrea, Yemen, Yibuti, Sudán y otros.
Nuestra mirada hacia ellos es verdaderamente positiva, y vemos en su presencia un papel activo, positivo y constructivo en la dirección correcta.
Más allá de su solidaridad internacional antiimperialista con Irán y Palestina, ¿cuáles son las prioridades del Yemen en política interna y exterior para el futuro?
En política exterior, reiteramos en numerosas ocasiones, a través de los discursos del líder Abdul-Malik Badr Al Din Al Houthi, que Dios lo proteja, y de las declaraciones del presidente de la República, que la causa palestina es nuestra brújula para definir la naturaleza de nuestras relaciones exteriores, así como lo que conviene a Yemen sin perjudicar a otros.
Estamos dispuestos a cooperar, coordinar, dialogar, comunicarnos y mantener representación diplomática, en cualquier forma, con todos, excepto con Estados Unidos, el Reino Unido e Israel. Nuestras relaciones exteriores se rigen por las posturas adoptadas hacia Yemen y hacia la región.
Cuanto mayor sea la disposición a que la región viva en armonía y paz, sin injerencias en sus asuntos internos y con el fin de toda forma de ocupación, mejores y más positivas serán nuestras relaciones con esas partes.
En cambio, frente a los actores hostiles que encarnan el espíritu de dominación, hegemonía y saqueo de los recursos de los pueblos, especialmente de Yemen, o que buscan aniquilar causas justas, en primer lugar, la palestina, adoptaremos una postura negativa, clara y pública.
Respecto a la conspiración actual contra la República Islámica de Irán, cualquier guerra que se lance contra Irán no beneficiará a nadie; la región entera arderá.
Aun así, afirmamos que Irán, con sus instituciones, posee las capacidades necesarias para preservar su existencia, continuar esta confrontación, obtener importantes logros, frustrar muchas conspiraciones y causar daños a los agresores.
Cualquier nueva agresión estadounidense en la región debe saber que se adentrará en un pantano del que quizá no pueda salir como lo está planeando.
¿Cuál es su mensaje desde el Yemen al movimiento de resistencia y a quienes se oponen al imperialismo en el mundo? ¿Deberían emprender revoluciones en sus países y adoptar una postura unificada?
Hacemos un llamamiento a todos, especialmente a los libres del mundo, a las fuerzas libres y a los pueblos con conciencia viva, para que se beneficien de la experiencia yemenita.
La experiencia del Yemen fue exitosa y pionera en este ámbito: el pueblo logró llevar al centro de decisión a quienes representan sus orientaciones y establecer una plena armonía entre la voluntad popular y la acción oficial.
Todos deben aprender de esta experiencia. Es cierto que se encuentra en sus primeras etapas, pero es una experiencia eficaz e influyente, que ha demostrado su efectividad en los acontecimientos recientes.
La postura del Yemen fue activa y decisiva en la guerra del Diluvio de Al Aqsa. Durante los dos últimos años de guerra, el Yemen fue el único que se mantuvo hasta el final, y hoy está dispuesto a librar la batalla con mayor fuerza y un impacto aún más efectivo, con la ayuda de Dios.
Esta experiencia merece ser estudiada y aprovechada. No llamamos a generar conflictos internos en otros pueblos, porque ello podría beneficiar a Estados Unidos; pero elevar el nivel de conciencia a partir de experiencias exitosas puede iluminar a los pueblos y conducirlos a posiciones y acciones que los preparen para enfrentar, con mayor capacidad, la arrogancia y el imperialismo estadounidense.
6 de febrero de 2026