En el marco de la guerra entre Estados Unidos-Israel y la República Islámica de Irán, el Líbano se ha convertido en una pieza importante en el desesperado accionar de Occidente por reconfigurar el dominio de la región de Asia Occidental, a través de la caotización y la clara intención de conducir a los países a una guerra regional.
Conviene subrayar que el Eje de la Resistencia, aunque anteriormente debilitado, no ha sido eliminado y la clara demostración de ello, lo vimos en estos últimos días. La activación partió desde Ansar Hallah en el Yemén, cuando anunciaron el cierre total del mar Rojo, una ruta marítima importante de hidrocarburos, y con Hezbollah, la resistencia libanesa, que mediante un anuncio oficial el último domingo, comunicó la reanudación de ataques contra territorios ocupados, debido al recrudecimiento de la ofensiva de la entidad sionista –a pesar del acuerdo de cese al fuego de finales del 2024– sobre territorio libanés.
Otro punto clave del comunicado del grupo de la resistencia chiíta, fueron las condolencias al pueblo iraní por el martirio del Líder Supremo Ali Jamenei donde reafirmaron su compromiso de continuar el camino de la lucha y la resistencia con firmeza y determinación junto a Irán, su liderazgo, su Gobierno, la Guardia Revolucionaria, el Ejército y su pueblo, hasta derrotar a los arrogantes y tiranos agresores y alcanzar la victoria final y completa.
El apoyo a Irán y su introducción a la guerra que se despliega en Asia Occidental, pone en actividad el Eje de la Resistencia bajo la estrategia de la Unidad de Frentes, que se reactivó no solo con Hezbollah, sino con Ansar Allah y con las milicias chíitas irakíes, que desarrollaremos más adelante.
La resistencia libanesa destacó que el Líder mártir consolidó los pilares de la República Islámica, fortaleció sus bases y convirtió al país en un estado sólido y presente en los ámbitos científico, militar y de la resistencia.
Hezbollah vuelve al terreno
La reactivación del grupo libanés comprendió una ola de misiles avanzados y una ráfaga de drones en la medianoche del último domingo, al sitio de defensa antimisiles Mishmar al-Karmel, perteneciente al ejército israelí, al sur de la ciudad ocupada de Haifa.
El recrudecimiento de la ofensiva sionista no se hizo esperar frente al regreso de la resistencia libanesa, pese a que el ejército ocupante viene generando ataques desde hace 15 meses atrás, sin recibir una repuesta del grupo chiíta.
Ese mismo día, Israel atacó Dahijyeh, los suburbios de Beirut y el sur de Líbano, dejando al menos 52 muertos y 154 heridos, según la Unidad de Gestión de Desastres de Líbano.
El ejército israelí envío una advertencia y una orden de evacuación a los residentes de 53 ciudades del sur del Líbano y el valle de Beka, para desplazarse ante el inicio de un inminente bombardeo donde justificaban, se encontraban zonas estratégicas pertenecientes a Hezbollah.
Ante estos recientes acontecimientos, la resistencia libanesa declaró que su acción parte de una defensa legítima y que busca poner fin a la agresión israelí-estadounidense contra su país.
Mahmud Qamati, vicepresidente del Consejo Político de Hezbollah, habló sobre la reanudación de los ataques con misiles y drones de la resistencia contra los territorios ocupados y expresó, «nuestra paciencia se ha agotado y no tendremos otra opción que volver a la resistencia».
Añadió, «el enemigo sionista quería una guerra abierta y desde el acuerdo del alto al fuego no lo ha tenido. Así que dejemos que esta guerra sea abierta».
El gobierno libanés apuñala a la resistencia
En contraste, este último lunes, el gobierno libanés liderado por el presidente Joseph Aoun y su primer ministro Nawaf Salam, decidió prohibir toda la actividad militar y de seguridad de Hezbollah y ordenó a las fuerzas armadas aplicar medidas inmediatas para garantizar el monopolio estatal de las armas, de esta manera, cumplir con las presiones externas occidentales.
Tras la tensa sesión del gabinete celebrada en el Palacio Presidencial de Baabda donde se discutió la reciente decisión, Salam y el comandante del Ejército, el general Rudolph Haykal, tuvieron un desacuerdo.
El general planteó la necesidad de llegar a un acuerdo y coordinación con Hezbollah, además, reiteró la falta de recursos para implementar el plan, manifestando, «no puedo pedirle a un soldado que gana 200 dólares que luche en el norte, el este y el sur, y que luche contra su propio pueblo».
A lo que Salam, replicó, «la seguridad no se logra mediante acuerdos» y agregó, «deben implementarlo por todos los medios posibles».
En consecuencia, la resistencia libanesa condenó la decisión del ejecutivo para prohibir su actividad militar y forzar su desarme, remarcando que todas las partes deben trabajar para evitar un estallido interno en medio de la agresión enemiga.
En esa línea, Mohammad Raad, diputado y líder del bloque parlamentario de Hezbollah, que cuestionó la legitimidad de las medidas adoptadas por el ejecutivo libanés, criticó al gobierno por la falta de decisiones y la incapacidad para actuar ante los reiterados ataques que la entidad sionista viene perpetrando a diario desde el acuerdo de cese al fuego de finales del 2024.
El diputado manifestó, «sin embargo, dada esta clara debilidad y deficiencia, no vemos justificación para que el presidente y su gobierno tomen medidas tan agresivas contra los libaneses que rechazan la ocupación, acusándolos de violar la paz que el enemigo ha negado mantener durante un año y cuatro meses. El enemigo ha impuesto un estado de guerra diario al pueblo libanés, mientras que el gobierno ha sido incapaz de detener sus continuos ataques o incluso utilizar sus supuestas amistades internacionales para obligar al enemigo a cesar su guerra contra nuestro país».
Y agregó, «los libaneses esperaban una resolución que prohibiera la agresión, pero en cambio, se encuentran con una resolución que prohíbe la resistencia a la agresión»
Presiones externas
Este martes, el presidente del Líbano se reunió con el Comité Quinteto, para afirmar a sus miembros que la decisión tomada el lunes por su gobierno, de defender el derecho exclusivo del Estado libanés a decidir en asuntos de guerra y de tener el monopolio de las armas, es una decisión definitiva e irrevocable.
Así mismo, solicitó al comité que presione a Israel para que cese sus ataques contra el Líbano y aseguró disposición para reanudar las negociaciones.
El Comité Quinteto llamado también el «Mecanismo», es un organismo que nació tras el cese al fuego del 2024, parecido al que se creó al finalizar la guerra entre Hezbollah e Israel en el 2006, pero más ampliado, donde trabaja el Estado libanés junto a Estados Unidos, Francia, Arabia Saudita, Qatar y Egipto, para buscar una coordinación militar, supervisar el alto al fuego y lograr el desarme de Hezbollah en el sur del país.
En la misma reunión del martes, se debatió la demanda del jefe del comité, el general estadounidense Michael Lenny, que solicitó que el ejército libanés debía retirarse a una profundidad de 15 kilómetros, propuesta que fue rechazada por Haykal, que cuestionó al gobierno sobre cómo respondería el ejército a los ataques israelíes.
Ante esta situación, el presidente Aoun ordenó al comandante del ejército no enfrentarse a la ocupación, si avanzaban hacia cualquier zona o lanzaban una invasión terrestre, justificándose y diciendo que no estaba dispuesto a arriesgar la vida de los soldados simplemente porque alguien hubiera decidido arrastrar al país a la guerra, en referencia a la reactivación de la resistencia.
Conviene precisar, que el Mecanismo y el gobierno libanés vienen fracasando en su intento de desarmar a Hezbollah, principalmente porque la entidad sionista nunca cumplió ningún acuerdo ni norma, todo lo contrario, continúo atacando y ocupando. Además, por la negativa de la resistencia libanesa a desarmarse, ante la presencia del ejército israelí sobre territorio del Líbano.
Nueva invasión terrestre y recrudecimiento de la ofensiva
A pesar de las claras intenciones funcionales a la entidad sionista, por parte del ejecutivo libanés; Israel continuó con su ofensiva y bombardeó la sede de Al-Manar TV en el suburbio del sur de Beirut, además de las oficinas de la radio Al Nour.
A su vez, el ejército israelí anunció la eliminación de Reza Khazaei tras un ataque aéreo contra Beirut. Khazaei dirigió a las Fuerzas Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní y fue figura clave en la reconstrucción de las capacidades ofensivas de Hezbollah.
Paralelamente, las autodenominadas Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) anunciaron el despliegue de tropas en el sur del país, después de la retirada del ejército libanés de sus posiciones, más allá de los cinco puestos que controlaban desde la última invasión del 2024, asegurando que la nueva invasión al sur del territorio libanés es parte de una «estrategia de refuerzo de la defensa avanzada».
Israel Katz, el ministro de Defensa israelí, instruyó a los soldados a avanzar y tomar el control de nuevos puntos en el sur de Líbano.
Entre tanto, el ejército libanés concretaba la decisión política de retirarse de las aldeas fronterizas y evacuar todos los puntos cercanos a la frontera. Mientras, las fuerzas de ocupación introducían deliberadamente tanques, a cientos de metros en territorio libanés bajo cobertura aérea y de artillería, en un intento de establecer nuevas posiciones.
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) confirmaron la incursión israelí mediante un comunicado, soldados de la entidad sionista fueron vistos cruzando hacia zonas cercanas a las localidades de Markaba, Adaysseh, Kfarkela y Ramia, antes de regresar al sur de la Línea Azul.
La FPNUL señaló que, desde el último conflicto y el acuerdo de cese de hostilidades, el ejército israelí ha mantenido cinco posiciones y dos zonas de amortiguación dentro del Líbano, lo que constituye una violación al acuerdo de cese al fuego y a la normativa internacional.
Vale señalar, que, en el 2024, ya entrado en vigencia el acuerdo del cese al fuego, Israel lanzó una invasión terrestre sobre el sur del Líbano, con tropas y tanques cruzando la frontera en varios lugares –más allá de la línea azul que delimita la separación entre ambos países y que la ONU patrulla– asegurando que se trataba de una operación «limitada, localizada y selectiva».
Cabe añadir, que el gobierno libanés, también denunció la construcción de un muro que consta de dos paredes de separación de hormigón en forma de T cerca de la ciudad de Yarun en el sur, que se extiende más allá de la Línea Azul, representando otra grave violación más, a la Resolución 1701 y de la soberanía e integridad territorial libanesa.
La estrategia de la entidad sionista, como lo hemos visto también en estos dos años de genocidio perpetrado a lo largo de la Franja de Gaza y en el Líbano, consiste en desplazar a la población, dejando territorio libre para ocupar y ampliar los puntos de permanencia como se replicó en estos últimos días nuevamente en el sur del territorio libanés, ante la inacción del gobierno de Aoun.
Hezbollah responde a la invasión
Sin embargo, lo que Tel Aviv no previó fue que sus tanques se enfrentarían a fuego directo, lo que fue rápidamente reivindicado por la resistencia libanesa, que confirmó la destrucción de tanques israelíes en varias zonas del territorio libanés.
Y detalló mediante un comunicado, que atacó con un conjunto de drones los sitios de radares y las salas de control de la base israelí de Ramat David en el norte de la Palestina ocupada, en respuesta a la ofensiva sionista, remarcando su compromiso con la defensa de su territorio y su pueblo.
La base aérea de Meron, un centro de monitoreo y operaciones aéreas en el norte, así como las bases de Nafah y Rawiya, el cuartel sur de Kela, en los Altos del Golán sirios ocupados y el emplazamiento de Ma’ayan Baruch, en la Alta Galilea, también fueron objetivos confirmados de Hezbollah.
Así mismo, los combatientes de la resistencia libanesa comunicaron la destrucción de tanques Merkava, uno en el emplazamiento de Samaqa, otro en el de Metula y un tercero en Tel Nahas, además, derribaron un dron sobre la ciudad de Nabatieh.
Al cabo de un día, el campo de batalla en el sur cambió drásticamente. La Resistencia Islámica sorprendió a Israel desplegando sus fuerzas en las líneas del frente, con capacidades militares que le permitieron atacar tanques que avanzaban y bombardear posiciones.
En una reciente aparición, el líder de Hezbollah, Naim Qassem, convocó a la «unidad nacional» en medio de la ofensiva israelí y la guerra contra Irán.
«No apuñalen a la Resistencia por la espalda y saldremos victoriosos», dijo Qassem.
Las declaraciones del líder de Hezbollah se producen después del anuncio del gobierno libanés, en el que declaraba ilegal a la milicia y donde exigía su desarme.
En referencia a la postura del partido, Qassem declaró, «que quede claro que mientras exista la ocupación, la resistencia y sus armas son un derecho humano, legal e internacional legítimo, según el Acuerdo de Taif, según todas las leyes divinas, incluso en el discurso de juramento, como en la declaración del gobierno, porque la confrontación debe llevarse a cabo de la manera apropiada».
Además, afirmó que el Israel «pretende crear una brecha entre la resistencia y el pueblo», pero reparó que «el pueblo sabe que el desplazamiento se produjo como resultado de la agresión y sus peligrosos objetivos» y «nadie puede crear una brecha entre nosotros».
Desplazamiento y crisis humanitaria
Tras el recrudecimiento de los ataques israelíes que asolan Beirut y el sur del Líbano, se está desatando una crisis humanitaria, más de 65.000 civiles libaneses se desplazan hacia el norte del país, y otros hacia Siria buscando refugio y colapsando los pasos fronterizos.
El ejército de Israel ordenó este miércoles a los residentes del sur del Líbano que abandonen sus casas y se desplacen de inmediato al norte del río Litani, poco antes de lanzar bombardeos sobre la zona, repitiendo la estrategia de desplazamiento y ocupación de territorios.
El gobierno del Líbano viene realizando tareas logísticas, principalmente dando refugio a los desplazados.
Recordemos que, durante la peor parte de la guerra con Israel, en 2024, un millón y medio de personas, la cuarta parte de la población nacional, fue desplazada de sus casas.
Con el acuerdo de cese al fuego de septiembre del 2024, muchos libaneses desplazados comenzaron a regresar al sur del país. Sin embargo, la entidad sionista aprovechó el cese de los ataques del grupo chiíta para continuar entrando en nuevas aldeas y ocupando.
Unidad de frentes
La introducción de Hezbollah en la guerra que Occidente desató en la región de Asia Occidental, marca una escalada a una guerra regional y deja de verse como un intercambio bilateral entre Estados Unidos-Israel e Irán.
Como en su momento, el martirizado Líder Supremo Ali Jamenei expresó que una ofensiva a la República Islámica de Irán significaría una guerra a nivel regional, esto conduciría a una zona de batalla con escenarios superpuestos que se explayarían desde el golfo Pérsico hasta el mar Mediterráneo.
Con la reactivación de Hezbollah, integrante fundamental del Eje de la Resistencia, la confrontación se vuelve multifrontal, activando el frente libanés, en sintonía con otros frentes simultáneos de la región como las milicias de Ansar Allah en el Yemen, las milicias chiítas irakíes y sirias, lo que haría más dificultoso una desescalada rápida.
Este accionar pone en ejecución la estrategia de la Unidad de Frentes acunada por el Eje de la Resistencia, que se desarrolló bajo la dirección del Mayor General Qasem Soleimani, que comandó la Fuerza Quds –rama del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán– que potenció a los integrantes del eje.
La Unidad de Frentes recurre a la coordinación militar y política de diversos actores y milicias en la región para accionar como un bloque en contra de la avanzada estadounidense e israelí sobre la zona de Asia Occidental, lo que busca abrir varios frentes simultáneos para desgastar a las fuerzas israelíes.
En consecuencia, pone a prueba la capacidad militar israelí y obligaría a Estados Unidos a la intervención directa en varios de los frentes abiertos para proteger a su aliado sionista.
Todo esto sugiere que desafía la durabilidad de la arquitectura estadounidense en la región y la autodenominada supremacía militar israelí.
Este escenario abre la puerta a proyecciones sobre el desarrollo de la guerra, en tanto los actores vayan moviendo sus fichas en el tablero.
En primer término, con un tipo de guerra multifrontal, Irán en lugar de ser contendida podría erigirse con mayor fuerza en la región, acelerando el declive del orden occidental, gracias a sus aliados regionales –donde el Líbano juega un rol crucial en la activación del Eje de la Resistencia– y sus aliados multipolares.
En segundo término, Teherán podría ejecutar una guerra de desgaste prolongado, donde dosificaría con estrategia sus ataques para deteriorar a Estados Unidos e Israel, apoyándose en los otros frentes activos como el del Líbano con Hezbollah que intentaría saturar la capacidad de defensa israelí.
Sin embargo, esto implicaría también una presión tanto para Irán como para el Líbano, que deberían sostener una capacidad económica, la cohesión social y estabilidad política, teniendo en cuenta que Israel trabajaría para intentar desencadenar una fractura interna.
Lo anterior configura un panorama donde el Líbano es una pieza importante para Irán y el Eje de la Resistencia en esta guerra, que no solo busca la reorganización hegemónica de toda la región del Asia Occidental, sino que abriría paso a la invasión israelí sobre territorio libanés.
La reactivación de Hezbollah y el apoyo del pueblo libanés marcan la lucha, que se abre en esta guerra criminal occidental, por la soberanía de su nación y de la región.
Lucia Izaguirre, periodista y miembro del equipo editorial de PIA Global
5 de marzo de 2026