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Memo­ran­do de Enten­di­mien­to entre Esta­dos Uni­dos y la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán y aná­li­sis de dicho Memorando

Tabla de contenidos

Esta sema­na se fir­mó el Memo­ran­do de Enten­di­mien­to entre Esta­dos Uni­dos e Irán, que­re­mos acla­rar que lo que se ha fir­ma­do no es un acuer­do de paz, son úni­ca­men­te las bases para poder empe­zar a negociar.

Este Memo­ran­do de Enten­di­mien­to (MOU) incluye:

  • El fin inme­dia­to y per­ma­nen­te de la gue­rra en todos los fren­tes, inclui­do el Líbano.
  • El levan­ta­mien­to inme­dia­to de las san­cio­nes con­tra el petró­leo, la ban­ca y los segu­ros ira­níes. La libe­ra­ción com­ple­ta de los acti­vos con­ge­la­dos comien­za ahora.
  • Una pro­me­sa de 300.000 millo­nes de dóla­res lide­ra­da por Esta­dos Uni­dos para la recons­truc­ción de Irán, que se fina­li­za­rá en un pla­zo de 60 días.
  • Irán se com­pro­me­te a no desa­rro­llar armas nuclea­res, con sus reser­vas bajo la super­vi­sión del OIEA.
  • Esta­dos Uni­dos levan­ta­rá su blo­queo naval y reabri­rá el Estre­cho de Ormuz en un pla­zo de 30 días.
  • El acuer­do se fir­ma­rá el 19 de junio en Sui­za. [Final­men­te el acuer­do se fir­mó el jue­ves 18 de junio de 2026]

El acuer­do com­ple­to, según lo pre­sen­ta­do por el gobierno de Esta­dos Uni­dos, es el siguiente:

  1. Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca y la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán y sus alia­dos en la gue­rra actual, al fir­mar este MOU, decla­ran el fin inme­dia­to y per­ma­nen­te de las ope­ra­cio­nes mili­ta­res en todos los fren­tes, inclui­do el Líbano, y se com­pro­me­ten a par­tir de aho­ra a no ini­ciar nin­gu­na gue­rra o cual­quier ope­ra­ción mili­tar entre sí, y a abs­te­ner­se de la ame­na­za o el uso de la fuer­za entre sí, y a garan­ti­zar la inte­gri­dad terri­to­rial y la sobe­ra­nía del Líbano. El acuer­do final con­fir­ma­rá el fin per­ma­nen­te de la gue­rra en todos los fren­tes, inclui­do el Líbano, y otras dis­po­si­cio­nes de este párrafo.
  2. Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca y la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán se com­pro­me­ten a res­pe­tar la sobe­ra­nía y la inte­gri­dad terri­to­rial de cada uno, y a abs­te­ner­se de inter­fe­rir en los asun­tos inter­nos del otro.
  3. Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca y la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán se com­pro­me­ten a nego­ciar y lograr el acuer­do final en un máxi­mo de 60 días, pro­rro­ga­ble por con­sen­ti­mien­to mutuo.
  4. Inme­dia­ta­men­te des­pués de la fir­ma de este MOU, Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca comen­za­rá la eli­mi­na­ción de su blo­queo naval y cual­quier per­tur­ba­ción o impe­di­men­to con­tra la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán, y ter­mi­na­rá com­ple­ta­men­te el blo­queo naval en un pla­zo de 30 días. Duran­te este perío­do, el trá­fi­co de buques será pro­por­cio­nal al núme­ro de trá­fi­co pre­vio a la gue­rra que está sien­do res­tau­ra­do por la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán. Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca se com­pro­me­te ade­más a reti­rar sus fuer­zas de la pro­xi­mi­dad de la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán den­tro de los 30 días pos­te­rio­res al acuer­do final.
  5. Al fir­mar este MOU, la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán hará arre­glos uti­li­zan­do sus mejo­res esfuer­zos para el paso segu­ro de buques comer­cia­les sin car­go duran­te 60 días solo del gol­fo Pér­si­co al mar de Omán, y vice­ver­sa. El trá­fi­co de buques comer­cia­les comen­za­rá inme­dia­ta­men­te, y tenien­do en cuen­ta la nece­si­dad de eli­mi­nar los obs­tácu­los téc­ni­cos y mili­ta­res y la des­mi­na­ción por par­te de la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán, se esta­ble­ce­rá den­tro de los 30 días. La Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán lle­va­rá a cabo un diá­lo­go con el Sul­ta­na­to de Omán para defi­nir la futu­ra admi­nis­tra­ción y ser­vi­cios marí­ti­mos en el estre­cho de Ormuz, en dis­cu­sión con otros esta­dos lito­ra­les del gol­fo Pér­si­co, en línea con el dere­cho inter­na­cio­nal apli­ca­ble y los dere­chos sobe­ra­nos de los esta­dos cos­te­ros del estre­cho de Ormuz.
  6. Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca se com­pro­me­te con los socios regio­na­les a desa­rro­llar un plan defi­ni­ti­vo y mutua­men­te acor­da­do con al menos 300.000 millo­nes de dóla­res para la recons­truc­ción y el desa­rro­llo eco­nó­mi­co de la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán. El meca­nis­mo para la imple­men­ta­ción de este plan se fina­li­za­rá como par­te de un acuer­do final den­tro de los 60 días. Todas las licen­cias, exen­cio­nes y per­mi­sos nece­sa­rios para las tran­sac­cio­nes finan­cie­ras per­ti­nen­tes serán otor­ga­dos por Esta­dos Uni­dos de América.

Aná­li­sis del acuer­do alcan­za­do entre Esta­dos Uni­dos e Irán

En pri­mer lugar, feli­ci­ta­mos al pue­blo ira­ní, a la resis­ten­cia y a los paí­ses y pue­blos de la región y del mun­do que anhe­lan la inde­pen­den­cia y la liber­tad por esta gran vic­to­ria. Tam­bién agra­de­ce­mos a la Repú­bli­ca Islá­mi­ca de Irán por haber vin­cu­la­do al pue­blo liba­nés, como par­te de la resis­ten­cia, a un esta­do de dis­po­si­ción al sacri­fi­cio y por haber obli­ga­do a Israel a poner fin a su agre­sión. No sub­es­ti­men lo que esta­ba ocu­rrien­do en la gue­rra con­tra Irán. Los obje­ti­vos eran el derro­ca­mien­to del sis­te­ma ira­ní y la des­truc­ción de la vida dig­na del Esta­do revo­lu­cio­na­rio ira­ní. Ese obje­ti­vo ha fra­ca­sa­do y el rum­bo ha cam­bia­do. La arro­gan­cia de la tira­nía esta­dou­ni­den­se se ha que­bra­do, y su pro­yec­to colo­nial con­tra Irán ha fra­ca­sa­do, gra­cias a los gran­des sacri­fi­cios ofre­ci­dos por este pue­blo, lide­ra­do por el líder már­tir, el imán Jame­nei —que Dios san­ti­fi­que su noble alma — , y por todos los líde­res, el pue­blo y los res­pon­sa­bles que lo die­ron todo y paga­ron el pre­cio de la inde­pen­den­cia y la dig­ni­dad que Dios les concedió.

Aho­ra el poder de Irán es una fuer­za reco­no­ci­da con voz en la región y en el mun­do, y el equi­li­brio de poder cam­bia­rá para mejor a favor de los pue­blos de la región, si Dios quie­re. Ellos que­rían una cosa, y Dios qui­so otra. La huma­ni­dad, si Dios quie­re, se bene­fi­cia­rá de este cam­bio deci­si­vo al ver al islam de Irán enfren­tar­se a toda tira­nía e incre­du­li­dad, lide­ra­das por Esta­dos Uni­dos e Israel.

El ter­cer pun­to se refie­re al Líbano. La resis­ten­cia en el Líbano se enfren­ta a la agre­sión israe­lí. Todos los indi­cios des­de 1948 mues­tran los obje­ti­vos de Israel: quie­re un Líbano debi­li­ta­do para poder ocu­par­lo y engu­llir­lo. Netan­yahu ha decla­ra­do abier­ta­men­te su deseo de un «Gran Israel». Hay quie­nes ni ven ni oyen, y quie­nes rein­ter­pre­tan todo de for­ma que con­tra­di­cen la reali­dad. Los hechos sobre el terreno indi­can una expan­sión israe­lí. No esta­mos hablan­do de inten­cio­nes; esta­mos hablan­do de expan­sión. No de inten­cio­nes de agre­sión, sino de la agre­sión en sí mis­ma. No de futu­ros obje­ti­vos cri­mi­na­les, sino de crí­me­nes en curso.

No esta­mos hablan­do de quie­nes matan a niños y muje­res como una posi­bi­li­dad futu­ra, sino de un car­ni­ce­ro que actúa con bru­ta­li­dad, inhu­ma­ni­dad y con la com­pli­ci­dad inter­na­cio­nal. ¿Qué más nece­si­ta­mos para com­pren­der las inten­cio­nes de Israel?

Su pro­yec­to en el Líbano es la eli­mi­na­ción de Hez­bo­llah en los pla­nos mili­tar, cul­tu­ral, polí­ti­co, social y a nivel del pue­blo. Esto sig­ni­fi­ca exter­mi­nio, es decir, borrar la exis­ten­cia de un amplio seg­men­to de la socie­dad liba­ne­sa median­te el ase­si­na­to, el des­pla­za­mien­to o la reubi­ca­ción en otros luga­res. Este es su plan para que les resul­te más fácil tra­gar­se el Líbano. No pen­séis que nos tie­nen en el pun­to de mira a noso­tros y que deja­rán a los demás a sal­vo. Nece­si­tan escla­vos. No se con­for­man con matar; pre­ten­den escla­vi­zar a la región. Quien no se some­ta aca­ba­rá sien­do des­arrai­ga­do, des­pla­za­do o asesinado.

El peli­gro es exis­ten­cial. No lucha­mos por un peda­zo de tie­rra, ni por un inci­den­te menor, ni para resol­ver un pro­ble­ma. Defen­de­mos la exis­ten­cia, la vida, la tie­rra, el futu­ro, a los niños, un camino, una direc­ción. Tene­mos dere­cho a defen­der­nos, y debe­mos defen­der­nos, y así lo esta­mos haciendo.

Esta resis­ten­cia actual, y la resis­ten­cia que exis­tía antes del sur­gi­mien­to de Hez­bo­lá, es una con­ti­nua­ción arrai­ga­da en la libe­ra­ción. Siem­pre se plan­tea una pre­gun­ta recu­rren­te: ¿qué se ha con­se­gui­do? ¿Has­ta dón­de habéis lle­ga­do? ¿Qué habéis logra­do con la resistencia?

Hemos frus­tra­do el pro­yec­to israe­lí. Hemos impe­di­do que nos mata­ra. Hemos impe­di­do que toma­ra el con­trol de nues­tra tie­rra y se esta­ble­cie­ra en ella. Hemos impe­di­do que lle­va­ra a cabo su pro­yec­to del «Gran Israel». Hemos frus­tra­do el pro­yec­to. No es fácil para un peque­ño gru­po de esta región, fren­te a un poder tan abru­ma­dor res­pal­da­do por Esta­dos Uni­dos y otros, frus­trar este proyecto.

¡Qué gran resis­ten­cia, qué gran pue­blo y qué gran­des defen­so­res de la resis­ten­cia, que paga­ron un alto pre­cio fren­te a uno de los pro­yec­tos con­tem­po­rá­neos más peli­gro­sos diri­gi­dos con­tra el Líbano! Si no nos hubié­ra­mos man­te­ni­do fir­mes, el Líbano no exis­ti­ría hoy. Si la resis­ten­cia y su pue­blo no se hubie­ran man­te­ni­do fir­mes, el Líbano…

Esta­dos Uni­dos y la red sio­nis­ta inter­na­cio­nal han sido derro­ta­dos y humillados

Nues­tra pos­tu­ra [se refie­re al canal @enemywatch] res­pec­to al acuer­do es cla­ra. Sea lo que sea lo que haya ocu­rri­do, en últi­ma ins­tan­cia ha supues­to para Irán una de sus mayo­res vic­to­rias estra­té­gi­cas. Si ana­li­za­mos los obje­ti­vos gene­ra­les de la gue­rra, Irán ha logra­do lo que muchos con­si­de­ra­ban impo­si­ble. No se tra­ta de una exa­ge­ra­ción, sino de una valo­ra­ción basa­da en las reali­da­des mili­ta­res, polí­ti­cas y estra­té­gi­cas que han sur­gi­do de la gue­rra. El futu­ro de la Repú­bli­ca Islá­mi­ca se ha con­so­li­da­do, en muchos sen­ti­dos, para las pró­xi­mas décadas.

Sin duda, el acuer­do ado­le­ce de defec­tos por ambas par­tes, y pare­ce que Esta­dos Uni­dos lo bus­có prin­ci­pal­men­te como un medio para esca­par de una gue­rra cuyos cos­tes se esta­ban vol­vien­do cada vez más insos­te­ni­bles. Irán, por su par­te, tenía poco que per­der al per­mi­tir tal sali­da. Muchas de las obje­cio­nes plan­tea­das por ana­lis­tas y diver­sos medios son legí­ti­mas y mere­cen ser teni­das en cuen­ta. Sin embar­go, según nues­tras fuen­tes y nues­tra eva­lua­ción, los diri­gen­tes ira­níes son ple­na­men­te cons­cien­tes de estas debi­li­da­des y de las posi­bles con­se­cuen­cias. No hay indi­cios de trai­ción ni de ren­di­ción. Los res­pon­sa­bles pare­cen haber bus­ca­do lo que con­si­de­ra­ban el mejor resul­ta­do dadas las cir­cuns­tan­cias existentes.

Sin embar­go, des­de una pers­pec­ti­va ideo­ló­gi­ca, el acuer­do tie­ne esca­so valor a lar­go pla­zo. Mien­tras Israel con­ti­núe con su ocu­pa­ción, sus polí­ti­cas expan­sio­nis­tas y sus repe­ti­das esca­la­das mili­ta­res, cual­quier acuer­do de este tipo segui­rá sien­do frá­gil. Los fun­da­men­tos de la gue­rra no han des­apa­re­ci­do. Solo han entra­do en una pau­sa temporal.

Irán salió de la gue­rra habien­do demos­tra­do resis­ten­cia estra­té­gi­ca, resi­lien­cia mili­tar y esta­bi­li­dad polí­ti­ca fren­te a una de las cam­pa­ñas mili­ta­res y de inte­li­gen­cia más inten­sas diri­gi­das con­tra él en las últi­mas déca­das. Los obje­ti­vos anun­cia­dos repe­ti­da­men­te con­tra Irán —entre ellos el cam­bio de régi­men, el colap­so de la Repú­bli­ca Islá­mi­ca, la des­truc­ción de sus capa­ci­da­des estra­té­gi­cas, la eli­mi­na­ción de su estruc­tu­ra de lide­raz­go, el des­man­te­la­mien­to de su infra­es­truc­tu­ra nuclear y de misi­les, la cap­tu­ra de sus islas estra­té­gi­cas y la rup­tu­ra del Eje de la Resis­ten­cia— no se logra­ron. En cam­bio, Irán con­ser­vó su estruc­tu­ra de gobierno, man­tu­vo su capa­ci­dad de disua­sión, pro­te­gió su sobe­ra­nía, demos­tró su capa­ci­dad para sopor­tar una gue­rra pro­lon­ga­da y obli­gó a Esta­dos Uni­dos a pasar de la esca­la­da mili­tar a las nego­cia­cio­nes. El cam­bio de régi­men des­apa­re­ció de la agen­da y, según se infor­ma, cues­tio­nes como el pro­gra­ma de misi­les de Irán y sus alia­dos regio­na­les que­da­ron fue­ra del mar­co del acuerdo.

Polí­ti­ca­men­te, Irán demos­tró que la máxi­ma pre­sión mili­tar no podía obli­gar­le a ren­dir­se. Mili­tar­men­te, demos­tró que seguía sien­do capaz de absor­ber ata­ques sin pre­ce­den­tes al tiem­po que pre­ser­va­ba su estruc­tu­ra de man­do y su capa­ci­dad de disua­sión. Diplo­má­ti­ca­men­te, obli­gó a sus adver­sa­rios a nego­ciar en lugar de dic­tar con­di­cio­nes. A nivel regio­nal, siguió sien­do un actor indis­pen­sa­ble cuyo papel no podía sim­ple­men­te eli­mi­nar­se de los asun­tos de Asia Occi­den­tal. Inclu­so eco­nó­mi­ca­men­te, a pesar de la enor­me pre­sión, Irán con­ser­vó su influen­cia estra­té­gi­ca gra­cias a su geo­gra­fía y a las rutas marítimas.

Al mis­mo tiem­po, nada de esto sugie­re que los pró­xi­mos años vayan a ser pací­fi­cos. La gue­rra en sí pue­de haber hecho una pau­sa, pero ya ha comen­za­do otra fase. La gue­rra híbri­da a tra­vés de san­cio­nes, ope­ra­cio­nes ciber­né­ti­cas, infil­tra­ción de los ser­vi­cios de inte­li­gen­cia, pre­sión eco­nó­mi­ca, cam­pa­ñas psi­co­ló­gi­cas, influen­cia mediá­ti­ca, gue­rras por poder, ase­si­na­tos selec­ti­vos e inten­tos de crear ines­ta­bi­li­dad inter­na se con­ver­ti­rá pro­ba­ble­men­te en la prin­ci­pal herra­mien­ta uti­li­za­da con­tra Irán y el Eje de la Resistencia.

Un aspec­to que qui­zá muchos de noso­tros no acep­te­mos del todo, pero que mere­ce reco­no­ci­mien­to, es la insis­ten­cia de Irán en res­pe­tar los mar­cos jurí­di­cos y la éti­ca de la gue­rra, a pesar de argu­men­tar repe­ti­da­men­te que sus adver­sa­rios no han res­pe­ta­do estos prin­ci­pios. Inde­pen­dien­te­men­te de si uno está de acuer­do con todas las deci­sio­nes o no, esto ha pre­ser­va­do una impor­tan­te dis­tin­ción moral. Si Irán hubie­ra aban­do­na­do toda res­tric­ción jurí­di­ca y éti­ca sim­ple­men­te por­que otros lo habían hecho, habría que­da­do poca espe­ran­za de que esos valo­res vol­vie­ran a los asun­tos inter­na­cio­na­les. Inclu­so en la gue­rra, hay prin­ci­pios que siguen mere­cien­do la pena defender.

Tex­to rea­li­za­do por Boltxe a par­tir de dife­ren­tes webs y tuits.

Fuen­tes por orden de publi­ca­ción: https://t.me/saifquds/26875, https://t.me/enemywatch/57216, https://t.me/enemywatch/57209

20 de junio de 2026

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