Tras Níger, Mali y Burkina Faso han notificado oficialmente su retirada de la Corte Penal Internacional (CPI). Estos dos países del Sahel consideran que la institución se ha desviado de su misión original y denuncian un sistema de justicia internacional que consideran politizado y selectivo.
Mali y Burkina Faso han notificado oficialmente su retirada de la Corte Penal Internacional (CPI), sumándose así a Níger en una iniciativa conjunta de los tres miembros de la Alianza de Estados del Sahel (AES). Las notificaciones, enviadas el 24 de junio a la institución con sede en La Haya, representan un paso más en la intención declarada de los tres países de redefinir su relación con las organizaciones internacionales.
En sus respectivas cartas, Bamako y Ouagadougou justifican su decisión por una pérdida de confianza en el Tribunal, al que acusan de no responder ya a los principios de imparcialidad que habían regido su creación.
El gobierno maliense cree que «la administración de una justicia penal internacional justa» se ve ahora «obstaculizada con frecuencia por la instrumentalización de la Corte con fines políticos». Por su parte, Burkina Faso considera que la CPI «se ha alejado gradualmente de sus ideales fundacionales», convirtiéndose, en su opinión, en «una herramienta selectiva y politizada», en detrimento de la objetividad y la imparcialidad.
Durante varios años, la CPI ha sido objeto de críticas recurrentes, sobre todo en África, donde varios gobiernos y observadores la acusan de centrar la mayor parte de sus enjuiciamientos en funcionarios africanos, mientras que otros conflictos importantes, según ellos, escapan a su ámbito de actuación o a sus procedimientos.
Para los tres Estados miembros de la Alianza de Estados del Sahel, esta decisión forma parte de una política más amplia de reafirmación de su soberanía y reorganización de sus alianzas internacionales.
2 de julio de 2026