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Cum­bre con­tra el «terro­ris­mo» y otros apun­tes del show

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Tras varias sema­nas de ser anun­cia­da, este 16 de julio se ha con­cre­ta­do en Washing­ton la para nada impre­de­ci­ble Reu­nión Minis­te­rial sobre el «resur­gi­mien­to del terro­ris­mo polí­ti­co de extre­ma izquier­da», diz­que ame­na­za trans­na­cio­nal, con el secre­ta­rio de Esta­do, Mar­co Rubio, como estre­lla, lite­ral­men­te hablan­do, del show.

El espa­cio ha ser­vi­do para cri­mi­na­li­zar a todo lo que hue­la a alter­na­ti­va ante el MAGA way of life, tan­to den­tro como fue­ra del terri­to­rio esta­dou­ni­den­se, y se pres­ta para for­ta­le­cer los mar­cos de jus­ti­fi­ca­ción de cara a las pró­xi­mas accio­nes vio­len­tas que ten­ga a bien des­atar la Casa Blan­ca. ¿Con­tra quién exactamente?

Para esta nue­va secue­la de una ya fati­go­sa y lar­ga saga, no es menes­ter siquie­ra leer entre líneas, pues Rubio ha resul­ta­do, cuan­to menos, claro:

«La izquier­da radi­cal pue­de adop­tar diver­sos lemas e ideo­lo­gías, pue­de lla­mar­se a sí mis­ma anti­ca­pi­ta­lis­ta, antim­pe­ria­lis­ta, comu­nis­ta, anar­quis­ta o mar­xis­ta; pero su natu­ra­le­za fun­da­men­tal es un resen­ti­mien­to dis­fra­za­do con el len­gua­je de la igual­dad, la jus­ti­cia y la libe­ra­ción», dijo e inclu­yó en su lis­ta de peli­gros para la «liber­tad» –a saber, de quién– a las per­so­nas transgénero.

El señor secre­ta­rio ha insis­ti­do en que «sabe­mos lo que debe­mos hacer, y aho­ra debe­mos hacer­lo», una fra­se que nos remi­te de for­ma expe­di­ta a la que su pre­si­den­te emplea­ra el pasa­do miér­co­les para defen­der a los gen­dar­mes de ICE, poco des­pués de que ase­si­na­ran a otra per­so­na en con­di­ción de migran­te en el Esta­do de Mai­ne: «Los hom­bres y muje­res del ICE están hacien­do un gran tra­ba­jo, uno que hay que hacer».

La «pren­sa con­ven­cio­nal, la aca­de­mia y las ins­ti­tu­cio­nes tra­di­cio­na­les» fue­ron seña­la­das como una suer­te de cóm­pli­ces del «pun­to cie­go» de la doc­tri­na anti­te­rro­ris­ta de Esta­dos Uni­dos. Rubio sabe de lo que se le acu­sa­rá y deci­dió ade­lan­tar­se: «la mera idea de que el “terro­ris­mo de extre­ma izquier­da” podría ser una ame­na­za seria se tra­ta como un sue­ño febril de la dere­cha, o peor, como una peli­gro­sa cons­pi­ra­ción fas­cis­ta», reco­no­ció preocupado.

Para mayo­res escla­re­ci­mien­tos, se encar­gó de esta­ble­cer direc­ta­men­te cone­xio­nes con los tiem­pos de la Gue­rra Fría y la polí­ti­ca macar­tis­ta: nada de lo que aca­bo de des­cri­bir es nue­vo, aseguró.

«Ya no se pue­de negar ni igno­rar, por­que es hora de erra­di­car este mal para siem­pre», espe­tó a los repre­sen­tan­tes de más 60 paí­ses pre­sen­tes en sala.

Ade­más, recal­có que la pri­me­ra res­pon­sa­bi­li­dad de cual­quier gobierno, sea cual sea su natu­ra­le­za, es la pro­tec­ción de su pue­blo, la pro­tec­ción de su país. «Esta es una obli­ga­ción sagra­da que debe tras­cen­der todas las divi­sio­nes polí­ti­cas e ideo­ló­gi­cas», expli­có, como quien lla­ma a incen­diar un bos­que para sal­var la bio­di­ver­si­dad y, mien­tras dice «bio­di­ver­si­dad», seña­la a las tres ratas, los dos asnos, el perro y la hie­dra que tie­ne en su patio.

Tam­bién se dig­nó a hablar el ase­sor de Segu­ri­dad Nacio­nal de Esta­dos Uni­dos, Stephen Miller, quien aña­dió un poco más de lo mis­mo, con cali­fi­ca­cio­nes como cán­cer para la civi­li­za­ción y ame­na­za mortal.

Estas per­so­nas no son diez locos dan­do gri­tos en una pla­za; están a la cabe­za de la mayor poten­cia mili­tar del mun­do. Y, por si alguien aún alber­ga dudas, no están jugan­do. No han juga­do nun­ca. Son los mis­mos, casi los mis­mos, del plan Cón­dor en Suda­mé­ri­ca y del plan Napalm en Viet­nam, de las bom­bas nuclea­res en Japón y de la tie­rra arra­sa­da en Medio Orien­te, los que apo­ya­ron –y un poco más– al apartheid en el cono sur afri­cano y los que apo­yan –y un poco más– al sio­nis­mo en el Levante.

La pre­via

Unas 24 horas antes de que se desa­rro­lla­ra el encuen­tro de marras, el medio de pren­sa esta­dou­ni­den­se CBS News fil­tró que, en las últi­mas sema­nas, des­de el Pen­tá­gono han sido exa­mi­na­das una serie de pre­sun­tas opcio­nes para una posi­ble acción mili­tar con­tra Cuba.

Las fuen­tes, en con­di­ción de ano­ni­ma­to, inclu­ye­ron la posi­bi­li­dad de un «asal­to aéreo, lide­ra­do por el ejér­ci­to, que invo­lu­cra­ría a miles de sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses de la 101 Divi­sión Aero­trans­por­ta­da, la úni­ca uni­dad con entre­na­mien­to para la tarea», presumieron.

No obs­tan­te, apun­ta­ron los fun­cio­na­rios cita­dos por la pla­ta­for­ma, estas sesio­nes infor­ma­ti­vas no son una evi­den­cia con­cre­ta de que el pre­si­den­te o el minis­tro de Gue­rra hayan deci­di­do lle­var a cabo una «ope­ra­ción».

El lunes, el Depar­ta­men­to de Esta­do anun­ció el lan­za­mien­to de una cam­pa­ña de gran enver­ga­du­ra con­tra la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal, a la que acu­sa de ame­na­za into­le­ra­ble para la sobe­ra­nía de Esta­dos Uni­dos, negan­do la juris­dic­ción de esta para inves­ti­gar y juz­gar a sus mili­ta­res y agen­tes de inte­li­gen­cia. Esto supo­ne tres pasos ade­lan­te en el camino, ya avan­za­do, de la impu­ni­dad de ese país.

Cuba se pro­nun­cia con­tra la «Cum­bre» y el ruido

Duran­te la jor­na­da del jue­ves, el miem­bro del Buró Polí­ti­co y minis­tro de Rela­cio­nes Exte­rio­res de la Repú­bli­ca de Cuba, Bruno Rodrí­guez Parri­lla, sig­ni­fi­có que esta cla­se de infor­ma­cio­nes, lan­za­das des­de altas ins­tan­cias de Esta­dos Uni­dos a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción, no solo son par­te de la gue­rra sicológica.

«Con esas supues­tas fil­tra­cio­nes, el gobierno de Esta­dos Uni­dos bus­ca medir la opi­nión públi­ca de sus ciu­da­da­nos, fren­te a una aven­tu­ra mili­tar que pro­vo­ca­ría un baño de san­gre y que care­ce de jus­ti­fi­ca­ción creí­ble», comen­tó el Canciller.

Ade­más, rati­fi­có que Cuba no sig­ni­fi­ca una ame­na­za para la mayor poten­cia mili­tar y nuclear del mun­do, algo que, espe­ci­fi­có, saben las agen­cias de inte­li­gen­cia estadounidenses.

El diplo­má­ti­co cri­ti­có cómo los medios de pren­sa del país vecino se suman a la cam­pa­ña de ame­na­zas de agre­sión a la isla y ase­gu­ró que «la fabri­ca­ción de men­da­ces pre­tex­tos con­tra Cuba des­de el sur de la Flo­ri­da es el nego­cio per­fec­to de un gru­po de polí­ti­cos des­acre­di­ta­dos y corrup­tos, que con­ti­núan lucran­do con el sufri­mien­to del pue­blo cubano».

La vís­pe­ra, Rodrí­guez Parri­lla tam­bién se detu­vo sobre la reu­nión minis­te­rial anun­cia­da des­de Washing­ton, a la que acu­só de bus­car reins­tau­rar la per­se­cu­ción y la repre­sión polí­ti­ca hacia quie­nes denun­cian, disien­ten y luchan con­tra las medi­das neo­li­be­ra­les, impe­ria­lis­tas, fas­cis­tas y de extre­ma dere­cha que pro­mue­ve el Gobierno estadounidense.

«No impor­tan los medios para lograr­lo ni las víc­ti­mas ni el doble rase­ro. Solo bas­ta una nue­va men­ti­ra de quien tie­ne récord en crear­las y una bue­na maqui­na­ria pro­pa­gan­dís­ti­ca que ya con­tro­lan», finalizó.

¿Dis­traer la atención?

Más allá de incre­men­tar el mar­gen de impu­ni­dad del Gobierno de Esta­dos Uni­dos y cri­mi­na­li­zar a movi­mien­tos de izquier­da, exis­te otra posi­ble moti­va­ción para desa­rro­llar esta reu­nión minis­te­rial, y es que la incur­sión mili­tar en Irán, ini­cia­da el pasa­do 22 de febre­ro, ni ha fina­li­za­do ni ha dado los fru­tos que el pre­si­den­te esperaba.

Por el con­tra­rio, ha influi­do en una cri­sis mun­dial de hidro­car­bu­ros, que ape­nas comien­za, mien­tras que las bases mili­ta­res yan­quis, que duran­te los últi­mos 30 años han vela­do por la «segu­ri­dad nacio­nal» esta­dou­ni­den­se en el Gol­fo, han que­da­do en rui­nas tras la res­pues­ta iraní.

¿Aca­so se pre­ci­sa des­viar la aten­ción a otra par­te? Qui­zá. The Washing­ton Post aca­ba de ase­gu­rar que los resul­ta­dos de su últi­ma encues­ta no favo­re­cen en lo abso­lu­to al man­da­ta­rio del país.

Los esta­dou­ni­den­ses dan al pre­si­den­te Donald Trump revi­sio­nes amplia­men­te nega­ti­vas por su mane­jo de temas cla­ve, expli­ca el rota­ti­vo. Dicen –pro­si­gue– que están ten­sos por el cos­to de la vida y son pesi­mis­tas de cara a resul­ta­dos con­cre­tos de las nego­cia­cio­nes con Irán y sus impli­ca­cio­nes para el pre­cio del com­bus­ti­ble o el pre­sun­to desa­rro­llo de la tan lle­va­da y traí­da arma nuclear.

A su vez, CBS News ha seña­la­do que la gue­rra con Irán ha expues­to algu­nas fric­cio­nes entre el pre­si­den­te y Pete Heg­seth, su secre­ta­rio de Gue­rra, pues el mag­na­te ha expre­sa­do tras bam­ba­li­nas su frus­tra­ción con el pro­gre­so de la lla­ma­da Ope­ra­ción Furia Épi­ca, cuya intran­si­gen­cia reac­cio­na­ria, de la mano de las pre­sio­nes de Israel, ha dese­cha­do opor­tu­ni­da­des para salir rápi­do y no tan mal para­do del conflicto.

Mien­tras tan­to, Heg­seth pro­po­ne estu­diar el nivel de tes­tos­te­ro­na de los sol­da­dos esta­dou­ni­den­ses mayo­res de 30 años, para ver, des­de sus están­da­res, si siguen a la altu­ra. ¿De qué? De todo este gran show, que no pocas veces se can­sa de ser solo pala­bras y los envía a matar y a morir, con­tra un enemi­go que casi siem­pre, al menos como ellos lo entien­den, no existe.

Mario Ernes­to Almei­da Bacallao

17 de julio de 2026

Fuen­te: https://​espa​nol​.alma​ya​deen​.net/​A​r​t​i​c​u​l​o​s​/​2​2​1​0​5​7​5​/​c​u​m​b​r​e​-​c​o​n​t​r​a​-el – terro­ris­mo – y‑o­tros-apun­tes-del-show

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