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La gue­rra con­tra Irán y la eco­no­mía en Europa

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El impac­to des­truc­ti­vo de la gue­rra con­tra Irán en el cre­ci­mien­to euro­peo y la polí­ti­ca monetaria

Mien­tras el Ban­co Cen­tral Euro­peo entra en un perío­do de silen­cio antes de su reu­nión pre­vis­ta para el pró­xi­mo jue­ves para deci­dir sobre los tipos de inte­rés, los res­pon­sa­bles polí­ti­cos se enfren­tan a una situa­ción eco­nó­mi­ca cada vez más dete­rio­ra­da, mar­ca­da por la estan­fla­ción y la ines­ta­bi­li­dad geo­po­lí­ti­ca, según un artícu­lo publi­ca­do en la web de Euronews.

Mien­tras las prin­ci­pa­les eco­no­mías euro­peas, inclui­das Ale­ma­nia e Ita­lia, redu­cen sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te sus pre­vi­sio­nes de cre­ci­mien­to y los cos­tes ener­gé­ti­cos siguen aumen­tan­do, Frank­furt se ve obli­ga­da a apun­ta­lar una eco­no­mía en des­ace­le­ra­ción man­te­nien­do la infla­ción bajo control.

Según el sitio web de Deu­ts­che Welle, la minis­tra de Eco­no­mía ale­ma­na, Kathe­ri­na Reiche, de la Unión Demó­cra­ta Cris­tia­na (CDU), solo tie­ne malas noti­cias que trans­mi­tir des­de Ber­lín. Pre­vé que la gue­rra en el gol­fo Pér­si­co limi­te el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co de Ale­ma­nia a tan solo un 0,5% este año. Por su par­te, la pre­si­den­ta del Ban­co Cen­tral Euro­peo, Chris­ti­ne Lagar­de, no ofre­ció una direc­ción cla­ra en su dis­cur­so del lunes en Ber­lín con moti­vo del 75 ani­ver­sa­rio de la Aso­cia­ción de Ban­que­ros Ale­ma­nes. Tam­bién alu­dió a la difi­cul­tad de eva­luar la situa­ción actual y tomar deci­sio­nes sobre los tipos de inte­rés, según Euronews.

Lagar­de expli­có que la natu­ra­le­za inter­mi­ten­te del con­flic­to —entre gue­rras, altos el fue­go, nego­cia­cio­nes de paz, su colap­so, blo­queo naval, su levan­ta­mien­to y su pos­te­rior res­ta­ble­ci­mien­to— difi­cul­ta enor­me­men­te la eva­lua­ción de la dura­ción y la mag­ni­tud de las consecuencias.

En su artícu­lo, Euro­news infor­ma que los ban­cos cen­tra­les sue­len recor­tar las tasas de inte­rés para esti­mu­lar el cré­di­to y el con­su­mo cuan­do el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co se des­ace­le­ra. Sin embar­go, en un con­tex­to don­de la infla­ción se man­tie­ne per­sis­ten­te, dada la vola­ti­li­dad de los pre­cios de la ener­gía debi­do a la gue­rra con Irán, cual­quier fle­xi­bi­li­za­ción inme­dia­ta de la polí­ti­ca mone­ta­ria podría con­lle­var el ries­go de exa­cer­bar la inflación.

Otro miem­bro del Con­se­jo de Gobierno del Ban­co Cen­tral Euro­peo, Mar­tins Kazaks, gober­na­dor del Ban­co de Leto­nia, afir­mó que «el nivel de incer­ti­dum­bre sigue sien­do muy alto».

Según decla­ró al Finan­cial Times, no exis­tía una nece­si­dad urgen­te de ele­var el tipo de inte­rés por enci­ma del nivel actual del 2%.

Ade­más, el con­sen­so actual del mer­ca­do res­pec­to a la deci­sión que toma­rá el Ban­co Cen­tral Euro­peo la pró­xi­ma sema­na es que man­ten­ga los tipos de inte­rés, sobre todo por­que se espe­ra que el BCE man­ten­ga el sta­tu quo monetario.

A pesar de las pre­sio­nes estan­fla­cio­na­rias vin­cu­la­das a la gue­rra en Irán, pare­ce que los res­pon­sa­bles polí­ti­cos están adop­tan­do una estra­te­gia de espe­rar y ver para deter­mi­nar si la infla­ción cau­sa­da por el aumen­to de los pre­cios de la ener­gía pro­vo­ca­rá un efec­to domi­nó más peli­gro­so en la economía.

En su últi­mo infor­me, el Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal (FMI) pre­sen­tó un pano­ra­ma cau­to y rela­ti­va­men­te som­brío de la eco­no­mía mun­dial, en par­ti­cu­lar para Europa.

En sus pro­yec­cio­nes más recien­tes, publi­ca­das este mes, el FMI reba­jó su pre­vi­sión de cre­ci­mien­to para la zona del euro del 1,4% al 1,1%.

El FMI ha iden­ti­fi­ca­do explí­ci­ta­men­te la gue­rra con­tra Irán como el fac­tor prin­ci­pal de esta revi­sión, advir­tien­do que un con­flic­to pro­lon­ga­do podría pro­vo­car un aumen­to dura­de­ro de los cos­tes del ries­go ener­gé­ti­co en la eco­no­mía mundial.

La Reser­va Fede­ral y el Ban­co de Inglaterra

Al otro lado del Atlán­ti­co, la Reser­va Fede­ral tam­bién se enfren­ta a un pro­ble­ma de infla­ción, aun­que se bene­fi­cia de una eco­no­mía nacio­nal que mues­tra una mayor resiliencia.

Según los últi­mos datos, la tasa de infla­ción en Esta­dos Uni­dos alcan­zó el 3,3% este mes, un aumen­to atri­bui­do a las mis­mas fluc­tua­cio­nes en los pre­cios de la ener­gía que tam­bién afec­tan a Euro­pa. Este hecho ha frus­tra­do en gran medi­da las espe­ran­zas de que el pre­si­den­te de la Reser­va Fede­ral, Jero­me Powell, recor­ta­ra los tipos de inte­rés en la reu­nión de esta semana.

Tras la deci­sión de los res­pon­sa­bles mone­ta­rios de man­te­ner los tipos de inte­rés sin cam­bios en mar­zo, el tipo de inte­rés de los fon­dos fede­ra­les se sitúa actual­men­te en un ran­go obje­ti­vo del 3,5% al 3,75%.

La Reser­va Fede­ral había indi­ca­do pre­via­men­te que seguía sien­do posi­ble un recor­te de tipos de inte­rés en 2026, a pesar de que el mer­ca­do labo­ral esta­dou­ni­den­se con­ti­núa ajustado.

Sin embar­go, las pre­vi­sio­nes ante­rio­res de una serie de recor­tes de tipos de inte­rés este año se han des­va­ne­ci­do en gran medi­da, mien­tras que el esce­na­rio de «tipos de inte­rés más altos duran­te más tiem­po» está recu­pe­ran­do fuerza.

Los res­pon­sa­bles de la polí­ti­ca mone­ta­ria tam­bién han adop­ta­do un tono más fir­me. Con­si­de­ran que la infla­ción per­sis­ten­te y la ines­ta­bi­li­dad geo­po­lí­ti­ca hacen que el momen­to opor­tuno para cual­quier posi­ble fle­xi­bi­li­za­ción mone­ta­ria sea aún más incierto.

El Ban­co de Ingla­te­rra se encuen­tra en una situa­ción simi­lar a la de sus homó­lo­gos euro­peos. Según las cifras publi­ca­das esta sema­na, la infla­ción en el Rei­no Uni­do tam­bién alcan­zó el 3,3% este mes, debi­do prin­ci­pal­men­te al aumen­to del cos­te de las impor­ta­cio­nes de energía.

Las pers­pec­ti­vas eco­nó­mi­cas del Rei­no Uni­do siguen sien­do frá­gi­les y el ban­co cen­tral con­ti­núa man­te­nien­do una polí­ti­ca mone­ta­ria res­tric­ti­va mien­tras el cre­ci­mien­to lucha por recu­pe­rar impulso.

El tipo de inte­rés de refe­ren­cia del Ban­co de Ingla­te­rra se man­tie­ne en el 3,75%, sin cam­bios des­de el últi­mo recor­te en diciem­bre de 2025. Los mer­ca­dos anti­ci­pan en gene­ral que este tipo se man­ten­drá en la reu­nión de la pró­xi­ma semana.

Mien­tras tan­to, la retó­ri­ca de los res­pon­sa­bles polí­ti­cos sigue cen­tra­da en la infla­ción impor­ta­da, ali­men­ta­da por las ten­sio­nes rela­cio­na­das con la gue­rra con­tra Irán. Si bien los inver­so­res habían anti­ci­pa­do varias baja­das de tipos de inte­rés en pri­ma­ve­ra y verano, aho­ra las expec­ta­ti­vas se incli­nan hacia un enfo­que que se eva­lua­rá reu­nión tras reunión.

En un con­tex­to en el que las eco­no­mías siguen sien­do frá­gi­les y los mer­ca­dos ener­gé­ti­cos son par­ti­cu­lar­men­te ines­ta­bles, el con­sen­so gene­ra­li­za­do en los mer­ca­dos es a favor de una pau­sa coor­di­na­da por par­te de los tres prin­ci­pa­les ban­cos cen­tra­les en la reu­nión de esta semana.

Dado que se espe­ra que el Ban­co Cen­tral Euro­peo, la Reser­va Fede­ral y el Ban­co de Ingla­te­rra man­ten­gan sus tipos de inte­rés sin cam­bios, es pro­ba­ble que la aten­ción de los inver­so­res se des­pla­ce de las deci­sio­nes en sí mis­mas al tono y la redac­ción uti­li­za­dos por los res­pon­sa­bles de la polí­ti­ca monetaria.

Dado que la eco­no­mía mun­dial sigue estan­do estre­cha­men­te liga­da a las incer­ti­dum­bres deri­va­das del con­flic­to con Irán, los ana­lis­tas exa­mi­na­rán minu­cio­sa­men­te cada pala­bra en bus­ca de pis­tas sobre la pro­ba­ble dura­ción de esta polí­ti­ca restrictiva.

En defi­ni­ti­va, la direc­ción de la polí­ti­ca mone­ta­ria duran­te el res­to de 2026 segui­rá estan­do con­di­cio­na­da por diná­mi­cas geo­po­lí­ti­cas que esca­pan por com­ple­to al con­trol de los gober­na­do­res de los ban­cos centrales.

26 de abril de 2026

Fuen­te: https://french.presstv.ir/Detail/2026/04/26/767566/Guerre-contre‑l%E2%80%99Iran%C2%A0 – une-temp%C3%AAte-%C3%A9conomique-pour-la-Banque-centrale-europ%C3%A9enne

La con­ti­nua­ción de la gue­rra con­tra Irán podría obli­gar a Ale­ma­nia a decla­rar el esta­do de emer­gen­cia presupuestaria

Matthias Miersch, pre­si­den­te del gru­po par­la­men­ta­rio del Par­ti­do Social­de­mó­cra­ta Ale­mán, cita­do por Deu­ts­che Welle, plan­teó la posi­bi­li­dad de un aumen­to de la deu­da públi­ca del país, debi­do al blo­queo del estre­cho de Ormuz y a la per­sis­ten­cia de la cri­sis ener­gé­ti­ca vin­cu­la­da a la gue­rra en Asia Occidental.

«El gobierno tie­ne el deber de evi­tar el colap­so de la eco­no­mía. No quie­ro exa­ge­rar los peo­res esce­na­rios, pero en el peor de los casos, deben con­si­de­rar­se todas las opcio­nes», explicó.

Miersch aña­dió: «Entre estas opcio­nes se encuen­tra la decla­ra­ción de un esta­do de emer­gen­cia fis­cal, es decir, la adop­ción de una deci­sión que per­mi­ta supe­rar el lími­te de endeu­da­mien­to y, si fue­ra nece­sa­rio, con­traer nue­vas deudas».

Según Deu­ts­che Welle, el Par­la­men­to ale­mán pue­de, median­te una medi­da deno­mi­na­da «supe­rar el lími­te de la deu­da«, hacer una excep­ción a la nor­ma legal que limi­ta la deu­da en caso de emergencia.

Jens Spahn, pre­si­den­te del gru­po de par­ti­dos cris­tia­nos, había adver­ti­do repe­ti­da­men­te en varias oca­sio­nes sobre los peli­gros de con­traer nue­va deu­da, pero Miersch res­pon­dió a estas crí­ti­cas dicien­do: «Quien la recha­ce de plano, en lugar de tomar las medi­das pre­ven­ti­vas nece­sa­rias, pare­ce no com­pren­der la mag­ni­tud de la tur­bu­len­cia a la que nos enfren­ta­re­mos si con­ti­núa la cri­sis rela­cio­na­da con la gue­rra con­tra Irán».

Advir­tió que nadie pue­de pre­de­cir cómo actua­rán el pre­si­den­te esta­dou­ni­den­se Donald Trump y el pri­mer minis­tro israe­lí Ben­ja­min Netanyahu.

Según él, el blo­queo con­ti­nua­do del estre­cho de Ormuz ten­dría «con­se­cuen­cias que van mucho más allá del mer­ca­do petro­le­ro; ya no se tra­ta solo de com­bus­ti­ble o trans­por­te aéreo, sino de toda la cade­na de sumi­nis­tro, que corre el ries­go de colap­sar con reper­cu­sio­nes eco­nó­mi­cas muy amplias».

Por lo tan­to, según Miersch, el gobierno debe estar pre­pa­ra­do para «pre­ser­var la cohe­sión social, en par­ti­cu­lar median­te paque­tes de apo­yo adicionales».

Este polí­ti­co ale­mán con­si­de­ra los pagos direc­tos una opción y afir­ma: «La reduc­ción de los pre­cios del com­bus­ti­ble, dada la urgen­cia de la situa­ción, exi­ge la apli­ca­ción de una polí­ti­ca integral».

«Para una posi­ble ayu­da futu­ra, tene­mos más tiem­po y pode­mos actuar de for­ma más espe­cí­fi­ca, por ejem­plo, median­te pagos direc­tos suje­tos a impues­tos, como duran­te la pan­de­mia del coro­na­vi­rus», dijo.

Este méto­do es «más equi­li­bra­do social­men­te, por­que las per­so­nas adi­ne­ra­das devuel­ven una mayor par­te de esta ayu­da a tra­vés de los impues­tos», señaló.

26 de abril de 2026

Fuen­te: https://french.presstv.ir/Detail/2026/04/26/767575/La-guerre-contre‑l%E2%80%99Iran-aggrave-la-crise-%C3%A9nerg%C3%A9tique-en-Allemagne

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