En la mañana del 13 de mayo, los residentes cercanos a la mezquita de al-Hikma, en la zona este de Deir al-Balah, comenzaron a recibir llamadas telefónicas de alguien que se identificaba como el «capitán Abu Omar», un oficial del ejército israelí, ordenándoles que evacuaran sus hogares y se trasladaran más de 200 metros al oeste de la mezquita. Les dio menos de una semana para marcharse.
Esa misma tarde, combatientes armados leales a Shawqi Abu Nuseira, un líder miliciano de Gaza que, según los residentes, está armado y protegido por el ejército israelí, irrumpieron en los mismos barrios que el ejército había advertido horas antes. Según los residentes, transmitieron el mismo mensaje, ordenándoles que evacuaran.
La escena en Deir al-Balah forma parte de un patrón más amplio que se está desarrollando en toda Gaza. Desde principios de mayo, las fuerzas israelíes han ido empujando los bloques de hormigón amarillos que delimitan la llamada «línea amarilla»1 hacia el interior de zonas de la Franja que, en teoría, están bajo control de Hamas. Según Reuters2, la línea ha ocupado un 11% adicional del territorio de Gaza, lo que eleva al 65% la superficie total bajo control militar israelí. Al inicio del alto el fuego en octubre de 2025, Israel controlaba el 53% de la Franja, un acuerdo que se suponía temporal y que debía conducir a una retirada gradual de Israel del enclave. La nueva expansión ha pasado a conocerse como la «línea naranja», confinando a más de 2,2 millones de palestinos a lo que queda de Gaza.
Abu Nuseira, según residentes del centro de Gaza y de Jan Yunis, fue en su día un militante veterano de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina en Gaza, con un largo historial de lucha contra Israel. Perdió a un hijo en las primeras semanas de la guerra de 2023, tras lo cual comenzó a actuar de forma más agresiva contra Hamas.
Él y su milicia operan ahora desde una zona bajo control israelí y en Gaza se les considera en general colaboradores que reciben armas y apoyo logístico de Israel.
En un vídeo3 publicado en la página de Facebook de la milicia, Abu Nuseira aparece rodeado de hombres fuertemente armados y enmascarados. Afirma que está «protegiendo la vida de la gente» y que su «sufrimiento continuado está vinculado a la negativa de Hamas a ceder la administración de la Franja de Gaza». Cuando termina de hablar, sus hombres corean repetidamente: «Muerte a Hamas».
Muhammad al-Amour, residente en el este de Deir al-Balah, declaró a Mondoweiss que algunas familias recibieron llamadas directas de evacuación del ejército israelí, y que las milicias llegaron a esas mismas zonas ese mismo día, «notificando a los residentes, incluidas docenas de personas desplazadas y hogares cercanos a la línea amarilla en el este de Deir al-Balah». Al-Amour dijo que los residentes se tomaron en serio las advertencias y comenzaron a evacuar sus hogares, por temor a que las milicias les dispararan o el ejército les bombardease si se quedaban. «Esto le ha ocurrido repetidamente a otras familias en diferentes zonas a lo largo de la guerra», afirmó.
El nuevo «muro de Berlín» de Gaza
En Jan Yunis, al sur, la línea naranja se ha desplazado hasta situarse a unos 200 metros de las zonas donde se refugian los desplazados. Los palestinos han comparado las líneas amarilla y naranja con el Muro de Berlín y, en otras ocasiones, con el muro del apartheid que atraviesa la Cisjordania ocupada. Esta frontera invisible separa a decenas de miles de familias de sus hogares, tierras y propiedades en zonas donde el ejército sigue demoliendo lo que queda en pie.
Mahmoud al-Raqab, un residente desplazado de Jan Yunis que vive a unos 300 metros de la línea amarilla, declaró a Mondoweiss que el continuo avance de la línea hacia las zonas residenciales es «extremadamente peligroso».
«La tristeza, la ansiedad y el miedo nos abruman a medida que esta expansión continúa hacia lo que queda de nuestra tierra, nuestro barrio y nuestras tiendas», dijo. «Está reduciendo los espacios de los que disponemos, impidiéndonos incluso caminar cerca de nuestros hogares y aumentando la probabilidad de que se confisquen más tierras, casas, tiendas y negocios».
Al-Raqab afirmó que considera que lo que está sucediendo es idéntico a la confiscación de tierras y las restricciones de movimiento impuestas a los palestinos en Cisjordania y las zonas de amortiguación. «Está destruyendo cualquier esperanza de que el resto de mi familia y nuestros vecinos puedan algún día volver a vivir junto a ellos», declaró al-Raqab a Mondoweiss.
«El ejército está ampliando su ocupación sobre vastas tierras agrícolas y zonas abiertas cerca de la calle Salah al-Din y las regiones orientales, al tiempo que excava profundas zanjas para impedir la entrada en la zona y privar a los palestinos de la posibilidad de volver a cultivarla», añadió. La región oriental se considera la «cesta de verduras» de Gaza, donde se encuentran granjas, olivos y cítricos, y el sustento de decenas de miles de familias que poseen tierras en el este de Jan Yunis.
«Se trata de un nuevo muro del apartheid que se está erigiendo en la Franja de Gaza», afirmó. «Hoy colocan bloques de hormigón. Mañana construirán muros altos. Están separando nuestras tierras, colocando barreras entre nosotros y nuestros hogares, imponiendo restricciones a nuestro desplazamiento hacia nuestras casas, granjas y tierras, separando a las personas de sus propiedades y zonas de origen, y devorando gradualmente nuestra tierra ante nuestros ojos».
Al-Raqab dijo que ha visto cómo la línea avanzaba aproximadamente ocho veces en los últimos 12 meses, y que él mismo fue testigo de la expansión más reciente de la Línea Naranja. Afirmó que esta cortaba nuevas zonas que se extendían desde el Hospital Dar al-Salam hasta la rotonda de Bani Suhaila, al este de Khan Younis, a lo largo de la calle Salah al-Din, ya que él vive en una zona adyacente a la línea.
«No tenemos nada que ver con esta línea», dijo. «No podemos ignorarla e irnos a nuestras casas: nos matarían inmediatamente. No es heroísmo ir a que te maten. No es un asunto personal para mí, mi hogar y mi tierra. La ocupación está robando toda mi patria, no solo mi tierra. Y si ahora no podemos hacer nada para recuperar nuestra tierra, eso no significa que nos olvidemos de ella. La mantendremos en nuestros corazones y mentes hasta que regresemos».
Tareq S. Hajjaj
19 de mayo de 2026
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https://mondoweiss.net/2025/11/theres-a-yellow-line-dividing-gaza-is-it-here-to-stay/
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https://www.reuters.com/world/israeli-maps-outline-expanded-zone-military-control-gaza-2026 – 04-29/
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https://www.facebook.com/reel/976520525233422