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John Bellamy Fos­ter: «La cri­sis ener­gé­ti­ca es en reali­dad una cri­sis glo­bal del capital»

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John Bellamy Fos­ter (Seattle, 1953) es pro­fe­sor de socio­lo­gía en la Uni­ver­si­dad de Ore­gón y edi­tor de la revis­ta Monthly Review. Su tra­ba­jo se ha cen­tra­do en la crí­ti­ca del capi­ta­lis­mo, la cri­sis eco­ló­gi­ca y la rela­ción entre socie­dad y natu­ra­le­za, con­vir­tién­do­se una de las refe­ren­cias cen­tra­les del eco­so­cia­lis­mo contemporáneo.

¿Cómo inter­pre­tas la actual cri­sis ener­gé­ti­ca: como un pro­ble­ma de pre­cios a cor­to pla­zo o como un signo del ago­ta­mien­to del mode­lo de com­bus­ti­bles fósiles?

La cri­sis ener­gé­ti­ca inme­dia­ta se debe, por supues­to, al cie­rre del estre­cho de Ormuz por par­te de Irán como resul­ta­do de la gue­rra de Esta­dos Uni­dos e Israel con­tra Irán. Pre­su­mi­ble­men­te, eso es algo a cor­to pla­zo. Pero para solu­cio­nar­lo se reque­ri­ría que Esta­dos Uni­dos reco­no­cie­ra la derro­ta en la gue­rra. Las reper­cu­sio­nes podrían vol­ver­se mucho más gra­ves si Washing­ton se nie­ga a retro­ce­der y pro­lon­ga la gue­rra, o si deci­de esca­lar el con­flic­to, lo que podría lle­var a la des­truc­ción de la infra­es­truc­tu­ra petro­le­ra en toda la región. Sin embar­go, esto no repre­sen­ta una cri­sis ener­gé­ti­ca directamente.

Esta­dos Uni­dos, gra­cias a la revo­lu­ción del frac­king, sigue esta­ble­cien­do récords tan­to en la pro­duc­ción de petró­leo cru­do como de gas natu­ral, superan­do a menu­do la deman­da inter­na, y aho­ra es el prin­ci­pal pro­duc­tor y con­su­mi­dor mun­dial. Esto no dura­rá para siem­pre, pero repre­sen­ta una trans­for­ma­ción radi­cal res­pec­to a hace un par de déca­das. Mien­tras tan­to, la cap­tu­ra mili­tar de Nico­lás Madu­ro en Vene­zue­la, la gue­rra con­tra Irán y la nue­va expan­sión agre­si­va en el Árti­co, inclu­yen­do el inten­to de tomar Groen­lan­dia, bus­can con­tro­lar el petró­leo mun­dial y garan­ti­zar el dólar esta­dou­ni­den­se, vin­cu­la­do al sis­te­ma del petrodólar.

En Euro­pa, la gue­rra entre Rusia y Ucra­nia, que tam­bién es una gue­rra por poder de la OTAN, lle­vó a la des­truc­ción par­cial del gaso­duc­to Nord Stream y a la inte­rrup­ción del sumi­nis­tro de petró­leo de esa fuen­te, sin men­cio­nar el efec­to de las san­cio­nes, lo que ha colo­ca­do a Euro­pa en una posi­ción mucho más des­fa­vo­ra­ble en rela­ción con la ener­gía. Nada de esto es en sí mis­mo una cri­sis ener­gé­ti­ca; tie­ne más que ver con la geo­po­lí­ti­ca de la energía.

Lo real­men­te sig­ni­fi­ca­ti­vo hoy es, de hecho, el fin de fac­to de la tran­si­ción ener­gé­ti­ca, es decir, el fin de cual­quier inten­to serio de ale­jar­se de los com­bus­ti­bles fósi­les en Esta­dos Uni­dos y, en muchos aspec­tos, en Euro­pa, debi­do a los efec­tos del auge de la IA, la remi­li­ta­ri­za­ción y el aban­dono de la miti­ga­ción del cam­bio cli­má­ti­co. La deman­da ener­gé­ti­ca de los cen­tros de datos de IA es enor­me, eclip­san­do todo lo demás. El nue­vo cen­tro de datos Stra­tos apro­ba­do en Utah será varias veces más gran­de que Manhat­tan y tan gran­de como Washing­ton D.C. Usa­rá tan­ta ener­gía como la que con­su­me actual­men­te todo el esta­do de Utah.

En estas cir­cuns­tan­cias, la codi­cia por la ener­gía aumen­ta a pasos agi­gan­ta­dos. No solo la pro­duc­ción de com­bus­ti­bles fósi­les en Esta­dos Uni­dos y Cana­dá alcan­za nive­les récord, sino que se espe­ra que el con­su­mo aumen­te rápi­da­men­te. En con­se­cuen­cia, se están reac­ti­van­do plan­tas de car­bón y se rein­tro­du­ce la ener­gía nuclear. Esto no es tan­to una cri­sis ener­gé­ti­ca, sino par­te de la cri­sis estruc­tu­ral glo­bal del capi­tal. El pro­ble­ma núme­ro uno es la ace­le­ra­ción del cam­bio cli­má­ti­co. Aho­ra esta­mos en una situa­ción en la que el tiem­po que nos sepa­ra de los pun­tos de infle­xión pla­ne­ta­rios debe con­si­de­rar­se en años más que en décadas.

¿Qué reve­la la vola­ti­li­dad del petróleo?

La vola­ti­li­dad del pre­cio del petró­leo tie­ne que ver con la incer­ti­dum­bre y la espe­cu­la­ción. Los aspec­tos geo­po­lí­ti­cos des­cri­tos ante­rior­men­te ace­le­ran la vola­ti­li­dad del mer­ca­do, la cual se ve agra­va­da por la espe­cu­la­ción financiera.

¿Qué podría des­en­ca­de­nar un blo­queo pro­lon­ga­do del estre­cho de Ormuz?

Irán cerró el estre­cho de Ormuz debi­do a la gue­rra ini­cia­da por Esta­dos Uni­dos e Israel. Esto es dife­ren­te del blo­queo ini­cia­do por Esta­dos Uni­dos en res­pues­ta, para impe­dir que los bar­cos ira­níes pasa­ran por el estrecho.

El resul­ta­do más pro­ba­ble de todo esto es que Washing­ton even­tual­men­te ten­drá que reco­no­cer la derro­ta, por­que las reper­cu­sio­nes eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas que enfren­ta son dema­sia­do serias. La pre­gun­ta es: ¿cuán­to dura­rá el actual enfren­ta­mien­to? Cuan­do Irán vuel­va a abrir el estre­cho y se levan­te el blo­queo esta­dou­ni­den­se, las cosas habrán cam­bia­do, por­que se reco­no­ce­rá que Irán con­tro­la el estre­cho. Irán podrá impo­ner pea­jes a los envíos de petró­leo des­de el gol­fo Pér­si­co, aumen­tan­do los pre­cios del petró­leo, pero no de mane­ra sig­ni­fi­ca­ti­va com­pa­ra­do con los aumen­tos de pre­cios que resul­tan del cie­rre del estre­cho en sí.

Esto tam­bién repre­sen­ta un gran revés para el con­trol esta­dou­ni­den­se del petró­leo mun­dial, para el sis­te­ma del petro­dó­lar y, en últi­ma ins­tan­cia, para el papel del dólar como mone­da hegemónica.

¿Qué rela­ción ves entre la depen­den­cia del petró­leo y la cre­cien­te mili­ta­ri­za­ción de la polí­ti­ca internacional?

Esta­dos Uni­dos apli­ca la pala­bra «estra­té­gi­co» a todo lo rela­cio­na­do con los sumi­nis­tros de petró­leo mun­dia­les o nacio­na­les. Es decir, con­si­de­ra el petró­leo (y el gas natu­ral) como un asun­to mili­tar o estra­té­gi­co inmediato.

Los últi­mos movi­mien­tos impe­ria­les esta­dou­ni­den­ses en Pales­ti­na, Vene­zue­la, Irán, Groen­lan­dia y tam­bién, ante­rior­men­te, en Rusia, han esta­do moti­va­dos en gran medi­da por el obje­ti­vo de con­tro­lar el sumi­nis­tro mun­dial de petró­leo y el sis­te­ma del petro­dó­lar, como ele­men­to cru­cial en la ten­ta­ti­va de res­tau­rar la hege­mo­nía impe­rial esta­dou­ni­den­se en decli­ve. No es casua­li­dad que la Mari­na de Esta­dos Uni­dos esté emplea­da prin­ci­pal­men­te aho­ra en Asia Occidental.

¿Debe­ría­mos ver la «tran­si­ción ener­gé­ti­ca» capi­ta­lis­ta como un pro­yec­to ago­ta­do, una tác­ti­ca de mar­ke­ting des­car­ta­da o el pre­lu­dio de un nue­vo rea­lis­mo extrac­ti­vis­ta y militarizado?

Sí, el pro­yec­to de des­car­bo­ni­za­ción o tran­si­ción ener­gé­ti­ca ha sido más o menos ofi­cial­men­te decla­ra­do ter­mi­na­do por Esta­dos Uni­dos y otros gran­des intere­ses capi­ta­lis­tas del núcleo impe­rial, aun­que en Chi­na continúa.

¿Qué te sugie­re el emer­gen­te mode­lo ener­gé­ti­co chino?

Chi­na toda­vía depen­de mucho del car­bón como com­bus­ti­ble fósil y ha inten­ta­do libe­rar­se de esa depen­den­cia. En todo lo demás, son líde­res mun­dia­les en ener­gía alter­na­ti­va y no fósil. Han avan­za­do más que cual­quier otro país en elec­tri­fi­ca­ción y son líde­res mun­dia­les en solar y eólica.

Se están movien­do rápi­da­men­te hacia el pico y la reduc­ción de sus emi­sio­nes de car­bono, con el obje­ti­vo de alcan­zar emi­sio­nes netas cero antes de 2060. Aun­que han expan­di­do las plan­tas de car­bón des­de 2020, esto ha sido prin­ci­pal­men­te para esta­ble­cer­lo como ener­gía base y res­pal­dar fuen­tes alter­na­ti­vas, con la inten­ción de ope­rar las plan­tas de car­bón por deba­jo de su capa­ci­dad y con­ti­nuar cons­tru­yen­do alternativas.

Chi­na es aho­ra la prin­ci­pal fuen­te de tec­no­lo­gía de ener­gía no fósil del mun­do y, des­de un pun­to de vis­ta cien­tí­fi­co, su mode­lo repre­sen­ta la prin­ci­pal espe­ran­za mun­dial — dada la inac­ción de Occi­den­te — para com­ba­tir el cam­bio climático.

¿Cómo se entre­la­zan la cri­sis ener­gé­ti­ca y la cri­sis climática?

Debi­do al capi­ta­lis­mo y al enfo­que en las ganan­cias y la acu­mu­la­ción a cor­to pla­zo, el mun­do está en gran medi­da en un esta­do de nega­ción en lo que res­pec­ta al calen­ta­mien­to glo­bal. La cien­cia cli­má­ti­ca nos dice que los com­bus­ti­bles fósi­les deben per­ma­ne­cer en el subsuelo.

Cual­quier retra­so empeo­ra la situa­ción, con el cam­bio cli­má­ti­co ame­na­zan­do la vida y los medios de sub­sis­ten­cia de miles de millo­nes de per­so­nas (así como otras innu­me­ra­bles espe­cies) en este siglo. Los even­tos cli­má­ti­cos extre­mos ya están aumen­tan­do. Este es el mayor desa­fío que jamás haya enfren­ta­do la civi­li­za­ción humana.

El con­su­mo per cápi­ta de ener­gía tam­bién debe dis­mi­nuir. En Esta­dos Uni­dos, el con­su­mo per cápi­ta es el doble que en Euro­pa. Nos enfren­ta­mos a un sis­te­ma irra­cio­nal que bene­fi­cia a muy pocos y que, cada vez más, es exter­mi­nis­ta res­pec­to a la huma­ni­dad en su con­jun­to. No solo debe­mos preo­cu­par­nos por el cam­bio cli­má­ti­co hoy, sino tam­bién por un posi­ble inter­cam­bio ter­mo­nu­clear gene­ral, que pro­vo­ca­ría un invierno nuclear y la ani­qui­la­ción de la pobla­ción mundial.

¿Qué tipo de trans­for­ma­ción es nece­sa­ria para resol­ver esta com­bi­na­ción de ines­ta­bi­li­dad ener­gé­ti­ca, gue­rra y degra­da­ción ecológica?

La crea­ción de una socie­dad basa­da en la igual­dad sus­tan­ti­va y la sos­te­ni­bi­li­dad eco­ló­gi­ca: el socia­lis­mo real.

17 de mayo de 2026

Fuen­te: https://​dia​rio​so​cia​lis​ta​.net/​2​0​2​6​/​0​5​/​1​7​/​j​o​h​n​-​b​e​l​l​a​m​y​-​f​o​s​t​e​r​-​l​a​-​c​r​i​s​i​s​-​e​n​e​r​g​e​t​i​c​a​-​e​s​-​e​n​-​r​e​a​l​i​d​a​d​-​u​n​a​-​c​r​i​s​i​s​-​g​l​o​b​a​l​-​d​e​l​-​c​a​p​i​t​a​l​/​?​u​t​m​_​s​o​u​r​c​e​=​t​e​l​e​g​ram

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