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Una teo­ría mar­xis­ta de la cri­sis en el mun­do contemporáneo

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Entre­vis­ta al eco­no­mis­ta bri­tá­ni­co Michael Roberts, publi­ca­da en chino por la Aca­de­mia Chi­na de Cien­cias Socia­les en 2025 en World Socia­list Research.

1. Michael Roberts, ¡gra­cias por su tiem­po! ¿Podría con­tar­nos bre­ve­men­te cuán­do cono­ció y acep­tó el mar­xis­mo y qué impac­to tuvo su tra­ba­jo ante­rior en la City de Londres?

Si se tie­ne una pers­pec­ti­va mar­xis­ta sobre el fun­cio­na­mien­to del capi­tal finan­cie­ro, es mucho menos pro­ba­ble que se dé por sen­ta­do que todo irá bien con la inver­sión finan­cie­ra. Una lec­ción que apren­dí para los tra­ba­ja­do­res, y que tam­bién se apli­ca a Chi­na, es: man­tén­gan­se al mar­gen de los mer­ca­dos finan­cie­ros. Mejor aún, los fon­dos de pen­sio­nes de los tra­ba­ja­do­res no debe­rían depen­der de la inver­sión en bol­sa, ya que al hacer­lo pier­den con­ti­nua­men­te las con­tri­bu­cio­nes de los tra­ba­ja­do­res. Pero tam­bién fun­cio­na a la inver­sa. Un cono­ci­mien­to pro­fun­do del fun­cio­na­mien­to del sis­te­ma finan­cie­ro pue­de ayu­dar­nos a expli­car mejor las fra­gi­li­da­des y espe­cu­la­cio­nes del mismo.

2. ¿Cuál crees que es la idea cen­tral del mar­xis­mo? ¿Qué rela­ción exis­te entre el mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co y la crí­ti­ca de la eco­no­mía política?

Las ideas cen­tra­les del mar­xis­mo se pue­den redu­cir a dos con­cep­tos clave.

En pri­mer lugar, la his­to­ria de la orga­ni­za­ción huma­na des­de tiem­pos pri­mi­ti­vos es la his­to­ria de la lucha de cla­ses. La con­cep­ción mate­ria­lis­ta de la his­to­ria sos­tie­ne que el cam­bio, para bien o para mal, está impul­sa­do por los intere­ses mate­ria­les de las cla­ses y, en par­ti­cu­lar, por la cla­se domi­nan­te (seño­res feu­da­les, empre­sas capi­ta­lis­tas) y la cla­se trabajadora.

Si bien los indi­vi­duos pue­den desem­pe­ñar pape­les cla­ve en momen­tos his­tó­ri­cos (deci­sio­nes y accio­nes de reyes o líde­res revo­lu­cio­na­rios), en últi­ma ins­tan­cia, el cam­bio depen­de de la eco­no­mía y las cla­ses socia­les. Como dijo Marx: «Los hom­bres hacen su pro­pia his­to­ria, pero no la hacen a su anto­jo; no la hacen bajo cir­cuns­tan­cias ele­gi­das por ellos mis­mos, sino bajo cir­cuns­tan­cias ya exis­ten­tes, dadas y trans­mi­ti­das des­de el pasado».

La segun­da idea cen­tral es la ley del valor bajo el capi­ta­lis­mo. El capi­ta­lis­mo es un sis­te­ma de pro­duc­ción para el bene­fi­cio de los due­ños de los medios de pro­duc­ción, quie­nes explo­tan a aque­llos que no poseen nada más que su capa­ci­dad de tra­ba­jar para ellos. El tra­ba­jo crea todos los bie­nes y ser­vi­cios que usa­mos y nece­si­ta­mos, pero el valor de ese tra­ba­jo es apro­pia­do por los due­ños de los medios de pro­duc­ción como «plus­va­lía», por enci­ma de lo que el tra­ba­ja­dor reci­be por su labor. Esa plus­va­lía se acu­mu­la como capital.

Nues­tras nece­si­da­des socia­les depen­den enton­ces de las deci­sio­nes de los capi­ta­lis­tas sobre si es ren­ta­ble o no. Esta expli­ca­ción del fun­cio­na­mien­to de la eco­no­mía moder­na es nega­da por los apo­lo­gis­tas del capi­ta­lis­mo, pero es inne­ga­ble­men­te clara.

3. La teo­ría de la cri­sis es una par­te impor­tan­te de la crí­ti­ca de Marx a la eco­no­mía polí­ti­ca. Ha habi­do muchos deba­tes entre los mar­xis­tas sobre cómo com­pren­der la teo­ría de la cri­sis de Marx. ¿Qué opi­nas de la teo­ría de la cri­sis de Marx y de la rela­ción entre la sobre­pro­duc­ción, el sub­con­su­mo y la ten­den­cia a la baja de la tasa de ganancia?

Sí, una teo­ría de las cri­sis bajo el capi­ta­lis­mo es muy impor­tan­te. Los apo­lo­gis­tas del capi­ta­lis­mo nie­gan la exis­ten­cia de cri­sis endé­mi­cas en la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, es decir, caí­das regu­la­res y recu­rren­tes en la pro­duc­ción, la inver­sión y el empleo. Para ellos, tales cri­sis son even­tos alea­to­rios, casos ais­la­dos o el resul­ta­do de malas deci­sio­nes, espe­cu­la­cio­nes o negli­gen­cia. Los apo­lo­gis­tas nie­gan que las cri­sis sean inhe­ren­tes al sis­te­ma capi­ta­lis­ta de pro­duc­ción con fines de lucro. Pero la ley del valor de Marx reve­la por qué las cri­sis regu­la­res son endémicas.

La pro­duc­ción capi­ta­lis­ta solo se lle­va a cabo si se obtie­nen ganan­cias, y Marx demues­tra que sur­ge una con­tra­dic­ción entre el impul­so por pro­du­cir más y la ren­ta­bi­li­dad de esa pro­duc­ción (es decir, las ganan­cias en rela­ción con el capi­tal inver­ti­do). Los capi­ta­lis­tas com­pi­ten entre sí para ganar cuo­ta de mer­ca­do y una mayor por­ción de las ganan­cias apro­pia­das a los trabajadores.

Para obte­ner una ven­ta­ja, recu­rren al uso de tec­no­lo­gía que aho­rra mano de obra para redu­cir cos­tos y aumen­tar la pro­duc­ti­vi­dad labo­ral. Marx argu­men­tó que el bene­fi­cio solo pro­vie­ne del tra­ba­jo rea­li­za­do, por lo que si la inver­sión se des­ti­na cada vez más a maqui­na­ria, etc., en rela­ción con la mano de obra, la pro­duc­ti­vi­dad pue­de aumen­tar, pero a cos­ta de una ten­den­cia a la baja de la ren­ta­bi­li­dad. Con el tiem­po, la ren­ta­bi­li­dad pue­de caer tan­to que pro­vo­que una dis­mi­nu­ción de los bene­fi­cios totales.

Enton­ces, los capi­ta­lis­tas dejan de inver­tir, cie­rran la pro­duc­ción y des­pi­den a los tra­ba­ja­do­res. El des­em­pleo aumen­ta jun­to con los bie­nes y ser­vi­cios sin ven­der. Esto es una rece­sión. Solo pue­de rever­tir­se logran­do que la ren­ta­bi­li­dad vuel­va a aumen­tar, lo que requie­re eli­mi­nar a los tra­ba­ja­do­res inne­ce­sa­rios, las empre­sas débi­les y man­te­ner los sala­rios bajos. Enton­ces, todo el pro­ce­so pue­de comen­zar de nue­vo. Las rece­sio­nes son un pro­ce­so de «lim­pie­za» nece­sa­rio para que el capi­tal se recu­pe­re. Marx expo­ne su teo­ría de las cri­sis con mayor cla­ri­dad en El Capi­tal, volu­men 3, capí­tu­los 13 – 15.

Sin embar­go, muchos mar­xis­tas no acep­tan que la ley de ten­den­cia decre­cien­te de la tasa de ganan­cia, tal como se expli­ca en estos capí­tu­los, sea rele­van­te para las cri­sis del capi­ta­lis­mo. En cam­bio, con­si­de­ran otras dos teo­rías prin­ci­pa­les. La pri­me­ra es la del «sub­con­su­mo». Esto ocu­rre cuan­do los tra­ba­ja­do­res no pue­den adqui­rir todos los bie­nes y ser­vi­cios pro­du­ci­dos por los capi­ta­lis­tas por­que no tie­nen sufi­cien­te dinero.

Tan­to Marx como Engels refu­ta­ron esta teo­ría del sub­con­su­mo, seña­lan­do que los tra­ba­ja­do­res nun­ca ten­drán sufi­cien­te dine­ro para adqui­rir toda la pro­duc­ción ven­di­da, pre­ci­sa­men­te por­que los sala­rios no con­tie­nen todo el valor crea­do y rea­li­za­do, ya que los capi­ta­lis­tas se han apro­pia­do de la plus­va­lía (la dife­ren­cia entre el valor de las mer­can­cías ven­di­das y los sala­rios que reci­ben los tra­ba­ja­do­res; es decir, las ganan­cias). La cues­tión es que los capi­ta­lis­tas no nece­si­tan ven­der todas sus mer­can­cías a los tra­ba­ja­do­res; gran par­te de las ven­tas se rea­li­zan a otros capi­ta­lis­tas (por ejem­plo, el ace­ro se ven­de a los fabri­can­tes de auto­mó­vi­les para la pro­duc­ción de coches, etc.).

La otra teo­ría alter­na­ti­va es la de la «sobre­pro­duc­ción». Los capi­ta­lis­tas sim­ple­men­te siguen pro­du­cien­do para acu­mu­lar más ganan­cias sin con­si­de­rar si pue­den ven­der su pro­duc­ción en el mer­ca­do. Pro­du­cen en exce­so en rela­ción con la deman­da. El pro­ble­ma con esta expli­ca­ción de las cri­sis es que no expli­ca cuán­do la pro­duc­ción se vuel­ve «exce­si­va». Pue­de que nun­ca ocu­rra, o podría ocu­rrir en cual­quier momen­to. Esta teo­ría care­ce de lógica.

Dicho de otro modo, si la ofer­ta está en línea con la deman­da, ¿pue­de haber una cri­sis de inver­sión y pro­duc­ción en el capi­ta­lis­mo? Marx diría que sí, por­que la ren­ta­bi­li­dad de lo que se pro­du­ce es lo que deci­de si los capi­ta­lis­tas invier­ten o no. De hecho, así es como se desa­rro­llan las cri­sis. La ren­ta­bi­li­dad cae, lue­go las ganan­cias tota­les, y enton­ces los capi­ta­lis­tas inten­tan ven­der más para com­pen­sar la caí­da de las ganan­cias. Pero eso sig­ni­fi­ca «sobre­pro­duc­ción», lo que obli­ga a los capi­ta­lis­tas a bajar los pre­cios y/​o redu­cir la pro­duc­ción. La sobre­pro­duc­ción es el resul­ta­do de la sobre­acu­mu­la­ción de capi­tal, es decir, de la dis­mi­nu­ción de la ren­ta­bi­li­dad del capi­tal inver­ti­do, y no al revés.

4. En 2020, usted publi­có el libro Engels 200: Su con­tri­bu­ción a la eco­no­mía polí­ti­ca, en el que pre­sen­tó sis­te­má­ti­ca­men­te la inves­ti­ga­ción de Engels sobre eco­no­mía polí­ti­ca y su con­tri­bu­ción a la eco­no­mía polí­ti­ca mar­xis­ta. Sin embar­go, exis­te la opi­nión de que la cri­sis cau­sa­da por la caí­da de la tasa de ganan­cia es en reali­dad un pun­to de vis­ta de Engels, y que exa­ge­ró o inclu­so mani­pu­ló el aná­li­sis de Marx sobre la ten­den­cia a la baja de la tasa de ganan­cia al edi­tar el volu­men 3 de El Capi­tal. ¿Qué opi­na de esta postura?

Esta opi­nión ha sido expre­sa­da por varios mar­xis­tas (en par­ti­cu­lar, el eru­di­to mar­xis­ta ale­mán Michael Hein­rich), quie­nes afir­man haber leí­do escri­tos iné­di­tos de Marx que, al pare­cer, mues­tran a Engels modi­fi­can­do las pala­bras de Marx para dar mayor rele­van­cia a la ley de la ten­den­cia decre­cien­te de la tasa de ganan­cia. Estos mar­xis­tas tam­bién sos­tie­nen que Marx aban­do­nó dicha ley en la déca­da de 1870, por lo que no debe­ría con­si­de­rar­se rele­van­te para la eco­no­mía mar­xis­ta ni para la teo­ría de la crisis.

Pero otros estu­dio­sos han demos­tra­do cla­ra­men­te que Engels no dis­tor­sio­nó sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te el tex­to de Marx, como en los capí­tu­los 13 a 15 del volu­men 3, don­de se expo­ne la ley de la ren­ta­bi­li­dad. Tam­po­co hay prue­bas de que Marx aban­do­na­ra esta ley en la déca­da de 1870; al con­tra­rio, con­ti­nuó tra­ba­jan­do en ella.

Por ejem­plo, en esa déca­da, Marx dedi­có mucho tiem­po a ana­li­zar la tasa de ganan­cia median­te diver­sas fór­mu­las mate­má­ti­cas. Cuan­do Engels edi­tó el volu­men 3 de El Capi­tal, exclu­yó el tra­ba­jo mate­má­ti­co de Marx sobre la tasa de ganan­cia, a pesar de que este habría con­fir­ma­do que Marx seguía man­te­nien­do su ley. Todo esto se expli­ca en mi libro Marx 200 y en mi libro Engels 200, con todas las referencias.

Los mar­xis­tas que defien­den esta pos­tu­ra tam­bién han trans­for­ma­do la ley del valor de Marx en una teo­ría del dine­ro; es decir, el valor no se crea median­te el tra­ba­jo pro­duc­ti­vo, sino que solo se mate­ria­li­za al ven­der los bie­nes pro­du­ci­dos en el mer­ca­do. Por lo tan­to, sin ven­ta, no hay valor. Esta no era la visión de Marx. El valor es el resul­ta­do del esfuer­zo del tra­ba­jo humano en la pro­duc­ción; la can­ti­dad de ese valor que final­men­te se mate­ria­li­za depen­de de la ven­ta en el mer­ca­do. Pero no exis­te valor alguno sin la pro­duc­ción del tra­ba­jo humano. Detrás de esta teo­ría revi­sa­da se escon­de un inten­to de reem­pla­zar la ren­ta­bi­li­dad como cau­sa últi­ma de las cri­sis por una teo­ría de la ines­ta­bi­li­dad mone­ta­ria o cre­di­ti­cia, simi­lar a la visión de eco­no­mis­tas con­ven­cio­na­les como Keynes.

5. Des­de su pun­to de vis­ta, ¿cuá­les son las prin­ci­pa­les dife­ren­cias entre la eco­no­mía polí­ti­ca mar­xis­ta y otras escue­las eco­nó­mi­cas (como la eco­no­mía neo­clá­si­ca, el key­ne­sia­nis­mo, etc.)? ¿Pode­mos con­si­de­rar la teo­ría de la cri­sis como una dife­ren­cia impor­tan­te, o inclu­so esen­cial, entre la eco­no­mía polí­ti­ca mar­xis­ta y la eco­no­mía occi­den­tal convencional?

La dife­ren­cia fun­da­men­tal radi­ca, sobre todo, en que otras escue­las eco­nó­mi­cas, inclu­so las más radi­ca­les y hete­ro­do­xas que no acep­tan la per­fec­ción de los mer­ca­dos, no están de acuer­do con la ley del valor de Marx. No acep­tan que la con­tra­dic­ción cla­ve de la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta sea la pro­duc­ción con fines de lucro, no para satis­fa­cer nece­si­da­des socia­les, y que el aumen­to de la pro­duc­ción, a la lar­ga, entra en con­flic­to con el aumen­to de la ren­ta­bi­li­dad, lo que da lugar a auges y rece­sio­nes, es decir, crisis.

La escue­la neo­clá­si­ca tra­di­cio­nal nie­ga que las cri­sis pue­dan pro­du­cir­se en mer­ca­dos bien ges­tio­na­dos o en mer­ca­dos libres de la inter­fe­ren­cia de gobier­nos, mono­po­lios o sin­di­ca­tos. Los eco­no­mis­tas hete­ro­do­xos nie­gan el papel del lucro en las cri­sis y atri­bu­yen las cau­sas a una «fal­ta de deman­da» (Key­nes), a la ines­ta­bi­li­dad finan­cie­ra (Minsky), a los mono­po­lios (Sweezy, Sti­glitz) o a una mala regulación.

Y esta es una dife­ren­cia cru­cial, por­que todas estas escue­las sugie­ren que la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta pue­de modi­fi­car­se o corre­gir­se para que el capi­ta­lis­mo fun­cio­ne mejor. Key­nes afir­mó que un mayor gas­to públi­co o inyec­cio­nes mone­ta­rias serían sufi­cien­tes; el hete­ro­do­xo Minsky dijo: regu­len los ban­cos y las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras, y enton­ces el capi­ta­lis­mo será esta­ble. Estos enfo­ques refor­mis­tas son erró­neos tan­to en teo­ría como en la práctica.

La teo­ría de la cri­sis de Marx demues­tra que el capi­ta­lis­mo no pue­de refor­mar­se de esa mane­ra. Las cri­sis son endé­mi­cas del capi­ta­lis­mo por­que, en últi­ma ins­tan­cia, son cau­sa­das por la caí­da de la ren­ta­bi­li­dad. La úni­ca for­ma de aca­bar con las cri­sis es reem­pla­zar el capi­ta­lis­mo por una eco­no­mía pla­ni­fi­ca­da bajo pro­pie­dad común, es decir, sin capitalistas.

6. En su inves­ti­ga­ción, ¿qué impac­tos tie­ne la finan­cia­ri­za­ción del capi­ta­lis­mo en la eco­no­mía real y en la cla­se trabajadora?

Una de las carac­te­rís­ti­cas de los últi­mos 50 años en las eco­no­mías moder­nas del Nor­te Glo­bal ha sido el auge del sec­tor finan­cie­ro, no solo de los ban­cos, sino tam­bién de los fon­dos de cober­tu­ra, los fon­dos de inver­sión, los fon­dos de segu­ros, el capi­tal pri­va­do, las crip­to­mo­ne­das, etc. Cada vez más, los capi­ta­lis­tas han redi­ri­gi­do la inver­sión de sus bene­fi­cios acu­mu­la­dos hacia acti­vos finan­cie­ros y la espe­cu­la­ción, en lugar de inver­tir­los en nue­vas tec­no­lo­gías y sec­to­res pro­duc­ti­vos. Este es el fenó­meno de la «finan­cia­ri­za­ción».

Sin embar­go, algu­nos mar­xis­tas y otros se han deja­do sedu­cir tan­to por este desa­rro­llo que han comen­za­do a afir­mar que el capi­ta­lis­mo ha cam­bia­do de rum­bo. Ya no es un sis­te­ma de pro­duc­ción con fines de lucro median­te la explo­ta­ción del tra­ba­jo en fábri­cas, ofi­ci­nas, etc., sino que aho­ra es sim­ple­men­te un sis­te­ma mone­ta­rio don­de el dine­ro gene­ra más dine­ro. Esto sig­ni­fi­ca que los tra­ba­ja­do­res han per­di­do su papel como pro­duc­to­res de valor en el capi­ta­lis­mo. Aho­ra los capi­ta­lis­tas pue­den obte­ner valor sim­ple­men­te median­te arti­ma­ñas mone­ta­rias. El capi­ta­lis­mo se ha con­ver­ti­do en capi­tal finan­cie­ro, que domi­na al capi­tal productivo.

Esto es un dis­pa­ra­te. Si bien las ganan­cias finan­cie­ras en algu­nas eco­no­mías, como la de Esta­dos Uni­dos y el Rei­no Uni­do, son con­si­de­ra­bles —has­ta un 25 % de las ganan­cias tota­les — , la gran mayo­ría de las ganan­cias aún pro­vie­nen de la ven­ta de bie­nes y ser­vi­cios pro­du­ci­dos por los tra­ba­ja­do­res. Esto se obser­va espe­cial­men­te en el lla­ma­do Sur Glo­bal, don­de la manu­fac­tu­ra se ha vuel­to pre­do­mi­nan­te, no las finan­zas. A nivel mun­dial, la cla­se tra­ba­ja­do­ra nun­ca ha sido tan nume­ro­sa y la mayor par­te de la acu­mu­la­ción capi­ta­lis­ta sigue pro­vi­nien­do del tra­ba­jo de los obre­ros en la pro­duc­ción. El capi­ta­lis­mo sigue sien­do el mismo.

7. ¿Qué opi­na de la actual cri­sis del capi­ta­lis­mo en el sis­te­ma eco­nó­mi­co glo­bal, espe­cial­men­te de la cri­sis finan­cie­ra de los últi­mos años? ¿Qué pers­pec­ti­vas pue­de ofre­cer­nos la eco­no­mía polí­ti­ca mar­xis­ta para com­pren­der la cri­sis del capitalismo?

Este es un tema com­ple­jo. En el siglo XXI hemos expe­ri­men­ta­do las dos mayo­res cri­sis de la his­to­ria del capi­ta­lis­mo: 2008 – 2009 y 2020. Hay moti­vos para pre­ver que se pro­du­ci­rá otra cri­sis antes de que fina­li­ce esta déca­da. Esta podría des­en­ca­de­nar­se por una nue­va cri­sis finan­cie­ra, simi­lar a la de 2008. En esta oca­sión, dicha cri­sis podría no ori­gi­nar­se en los ban­cos pro­pia­men­te dichos, sino que podría ser con­se­cuen­cia del aumen­to de la deu­da cor­po­ra­ti­va y el cos­te de su servicio.

Actual­men­te, alre­de­dor del 20% de las empre­sas en Euro­pa, Japón y Esta­dos Uni­dos se deno­mi­nan «zom­bis», es decir, son como muer­tos vivien­tes, ya que no gene­ran sufi­cien­tes bene­fi­cios para cubrir siquie­ra el cos­te de su deu­da actual y, por lo tan­to, deben seguir endeu­dán­do­se. Estas empre­sas corren un gra­ve ries­go de quie­bra, lo que podría pro­vo­car un efec­to domi­nó en el que inclu­so empre­sas ren­ta­bles se verían afectadas.

8. Usted con­si­de­ra que, des­de el fin de la Gran Rece­sión en 2009, las prin­ci­pa­les eco­no­mías capi­ta­lis­tas han esta­do sumi­das en una Lar­ga Depre­sión. ¿Exis­te algu­na dife­ren­cia entre esta Lar­ga Depre­sión y las depre­sio­nes pro­lon­ga­das ante­rio­res en la his­to­ria del capi­ta­lis­mo? ¿Qué estra­te­gias debe­ría adop­tar Chi­na en res­pues­ta al impac­to glo­bal de la Lar­ga Depresión?

Defino una depre­sión, a dife­ren­cia de una rece­sión o cri­sis eco­nó­mi­ca, como un perío­do en el que, tras una cri­sis, la ten­den­cia de cre­ci­mien­to de la pro­duc­ción, la inver­sión y, sobre todo, la ren­ta­bi­li­dad, es mucho menor que antes de la cri­sis. Esta ten­den­cia a la baja pue­de pro­lon­gar­se duran­te décadas.

En ese sen­ti­do, la Gran Depre­sión que he iden­ti­fi­ca­do, des­de la déca­da de 2010 en ade­lan­te, es simi­lar a la depre­sión de fina­les del siglo XIX (1873−1897) y a la Gran Depre­sión de 1929 – 1942. A fecha de 2025, la depre­sión actual con­ti­núa, ya que la cri­sis pan­dé­mi­ca de 2020 no gene­ró un aumen­to sig­ni­fi­ca­ti­vo de la ren­ta­bi­li­dad, por lo que el cre­ci­mien­to de la inver­sión y del PIB real sigue sien­do inclu­so más débil que en la déca­da de 2010.

Chi­na ha evi­ta­do todas estas cri­sis en el capi­ta­lis­mo. Esto se debe a que su eco­no­mía está domi­na­da por un amplio sec­tor esta­tal y una pla­ni­fi­ca­ción guber­na­men­tal sóli­da, lo que per­mi­te supe­rar cual­quier ines­ta­bi­li­dad en su sec­tor capi­ta­lis­ta y que la inver­sión y la pro­duc­ción con­ti­núen rela­ti­va­men­te sin interrupciones.

Si las eco­no­mías capi­ta­lis­tas de Occi­den­te entran en otra rece­sión, el comer­cio y la inver­sión en Chi­na se verán afec­ta­dos, pero Chi­na cuen­ta aho­ra con una enor­me base inter­na, ha inver­ti­do fuer­te­men­te en nue­vas tec­no­lo­gías y con­ti­núa diri­gien­do y pla­ni­fi­can­do dicha inver­sión prin­ci­pal­men­te a tra­vés del sec­tor esta­tal. Chi­na nece­si­ta expan­dir el sec­tor esta­tal y la pla­ni­fi­ca­ción para redu­cir la ines­ta­bi­li­dad en su sec­tor capi­ta­lis­ta, par­ti­cu­lar­men­te expues­ta por la caí­da en pica­do de su sec­tor inmo­bi­lia­rio (en su mayo­ría de base capitalista).

9. Las mone­das digi­ta­les y la tec­no­lo­gía block­chain han sido temas can­den­tes en el cam­po de la tec­no­lo­gía finan­cie­ra en los últi­mos años, y han teni­do un pro­fun­do impac­to en la eco­no­mía y el sis­te­ma finan­cie­ro glo­ba­les. ¿Cuál es su opi­nión sobre estas inno­va­cio­nes finan­cie­ras y las finan­zas digi­ta­les? ¿Podrían con­du­cir a una cri­sis eco­nó­mi­ca glo­bal más grave?

Las crip­to­mo­ne­das, como se las cono­ce, al igual que el bit­coin, son sim­ple­men­te otra for­ma de acti­vo finan­cie­ro espe­cu­la­ti­vo, como el oro o las pin­tu­ras. No son for­mas alter­na­ti­vas de dine­ro que pue­dan reem­pla­zar las mone­das fidu­cia­rias emi­ti­das por el Esta­do, como el dólar o el yuan.

Las mone­das digi­ta­les en gene­ral ya exis­ten en una for­ma: se pagan las fac­tu­ras con tar­je­ta, telé­fono o trans­fe­ren­cia ban­ca­ria sin nece­si­dad de dine­ro en efec­ti­vo. Un posi­ble avan­ce sería una mone­da digi­tal de un ban­co cen­tral que pres­cin­die­ra de los ban­cos comer­cia­les. Has­ta aho­ra, este desa­rro­llo ha avan­za­do poco. Mien­tras tan­to, las crip­to­mo­ne­das son otra for­ma de lo que Marx deno­mi­nó «capi­tal fic­ti­cio», que aña­de aún más ries­go de una futu­ra cri­sis financiera.

10. Dada la cre­cien­te popu­la­ri­dad de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial y la auto­ma­ti­za­ción, ¿cómo apli­car el mar­xis­mo para ana­li­zar el impac­to del pro­gre­so tec­no­ló­gi­co en los modos de pro­duc­ción y las rela­cio­nes socia­les? En su inves­ti­ga­ción, ¿cuál es la corre­la­ción entre el pro­gre­so tec­no­ló­gi­co y el cre­ci­mien­to económico?

Esto es com­ple­jo. La inte­li­gen­cia arti­fi­cial (IA) es sim­ple­men­te una nue­va tec­no­lo­gía que bus­ca reem­pla­zar el tra­ba­jo humano y aumen­tar su pro­duc­ti­vi­dad, incre­men­tan­do así la explo­ta­ción labo­ral por par­te del capi­tal. Las nue­vas tec­no­lo­gías pue­den pro­vo­car gran­des pér­di­das de empleo, espe­cial­men­te en los sec­to­res y ocu­pa­cio­nes que reem­pla­zan, pero tam­bién pue­den, con el tiem­po, crear nue­vas indus­trias y empleos.

Pen­se­mos en la revo­lu­ción indus­trial, la revo­lu­ción eléc­tri­ca, la indus­tria auto­mo­triz y la revo­lu­ción infor­má­ti­ca. La tec­no­lo­gía siem­pre ha sido cla­ve para el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co al aumen­tar la pro­duc­ti­vi­dad labo­ral, sobre todo cuan­do el tama­ño de la fuer­za labo­ral deja de cre­cer, como ocu­rre hoy en China.

Se argu­men­ta que la IA es un desa­rro­llo total­men­te nue­vo que reem­pla­za­rá por com­ple­to el tra­ba­jo humano por­que pue­de supe­rar la inte­li­gen­cia huma­na. Sin embar­go, las prue­bas que res­pal­dan esta afir­ma­ción son dudo­sas. Gran par­te de la IA con­sis­te sim­ple­men­te en un pro­ce­sa­mien­to rápi­do del cono­ci­mien­to humano exis­ten­te y no pue­de reem­pla­zar la capa­ci­dad crea­ti­va de la inte­li­gen­cia huma­na. Ade­más, la IA tar­da­rá tiem­po, inclu­so déca­das, en exten­der sus efec­tos de mejo­ra de la pro­duc­ti­vi­dad a las eco­no­mías. En mi opi­nión, no es un fac­tor revo­lu­cio­na­rio capaz de sal­var el capitalismo.

11. El tec­no­feu­da­lis­mo es una pers­pec­ti­va sur­gi­da en los últi­mos años para des­cri­bir los cam­bios socia­les pro­vo­ca­dos por la tec­no­lo­gía en la nube. Según esta pers­pec­ti­va, los gigan­tes tec­no­ló­gi­cos y las gran­des pla­ta­for­mas digi­ta­les poseen los datos y el poder como seño­res feu­da­les, mien­tras que los usua­rios comu­nes sir­ven a estos seño­res digi­ta­les como pro­duc­to­res de datos no remu­ne­ra­dos, como sier­vos. La nue­va for­ma de ren­ta reem­pla­za al bene­fi­cio como prin­ci­pal for­ma de acu­mu­la­ción. ¿Está de acuer­do con uti­li­zar el tec­no­feu­da­lis­mo para defi­nir la eta­pa actual de la socie­dad occidental?

El tec­no­feu­da­lis­mo, como con­cep­to, sugie­re que la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, es decir, la pro­duc­ción con fines de lucro median­te la explo­ta­ción del tra­ba­jo, ha sido reem­pla­za­da por un feu­da­lis­mo don­de los mono­po­lios digi­ta­les sim­ple­men­te extraen ren­tas. Pero, ¿de dón­de pro­vie­nen estas ren­tas? Marx seña­ló que la ren­ta, el inte­rés y las ganan­cias pro­vie­nen de la mis­ma fuen­te: la plus­va­lía apro­pia­da del valor crea­do por la fuer­za de tra­ba­jo huma­na. Es erró­neo argu­men­tar que las empre­sas que ven­den tec­no­lo­gía en la nube no pro­du­cen mer­can­cías para la ven­ta y el lucro, como en cual­quier pro­ce­so capi­ta­lis­ta. La mayor par­te de las ganan­cias de Ama­zon pro­vie­nen de la dis­tri­bu­ción y el trans­por­te de pro­duc­tos; la mayor par­te de las ganan­cias de Face­book pro­vie­nen de la publi­ci­dad; y la mayor par­te de las de Goo­gle también.

La mayor par­te de las ganan­cias de Micro­soft y Apple pro­vie­nen de la ven­ta de hard­wa­re y soft­wa­re infor­má­ti­co. Esto no es feu­da­lis­mo, sino capi­ta­lis­mo puro y duro. El capi­ta­lis­mo no ha muer­to, y suge­rir que sí es una idea peli­gro­sa para los tra­ba­ja­do­res, por­que impli­ca que la mano de obra podría no ver al capi­tal como su enemi­go en su con­jun­to, sino solo una peque­ña par­te de él, de modo que no hay nece­si­dad de reem­pla­zar el capi­ta­lis­mo, sino sim­ple­men­te un capi­ta­lis­mo de «mono­po­lio feudal».

12. La teo­ría del valor-tra­ba­jo es la idea cen­tral de la eco­no­mía mar­xis­ta. En la era de la auto­ma­ti­za­ción y la eco­no­mía digi­tal, ¿cómo se apli­ca esta teo­ría al aná­li­sis de la eco­no­mía moder­na? ¿ Qué opi­nas de los datos como nue­vo fac­tor de producción?

Los datos o el cono­ci­mien­to pro­vie­nen de la acti­vi­dad huma­na. Por lo tan­to, el cono­ci­mien­to tie­ne valor de la mis­ma mane­ra que los obje­tos físi­cos lo tie­nen para la socie­dad y para el capi­tal. El cono­ci­mien­to es mate­rial: requie­re la ener­gía del tra­ba­jo humano; es decir, tra­ba­jo men­tal, al igual que el tra­ba­jo físi­co. Ambos son mate­ria­les y crean valor. Así, el capi­tal pue­de apro­piar­se de la plus­va­lía de los tra­ba­ja­do­res del cono­ci­mien­to que emplea, y lo hace cada vez más en todos los sec­to­res y en todo el mun­do. Dicha plus­va­lía se mate­ria­li­za en paten­tes, dere­chos de pro­pie­dad inte­lec­tual, etc.

El cono­ci­mien­to o tra­ba­jo men­tal es tan «mate­rial» como el tra­ba­jo físi­co. La acti­vi­dad men­tal tie­ne lugar en las sinap­sis del cere­bro humano y se com­bi­na con el tra­ba­jo físi­co median­te el uso de una compu­tado­ra, etc. Por lo tan­to, el tra­ba­jo men­tal crea valor tan­to como el tra­ba­jo físi­co. Y los tra­ba­ja­do­res del cono­ci­mien­to for­man par­te del pro­le­ta­ria­do tan­to como los tra­ba­ja­do­res manua­les que rea­li­zan tareas físicas.

En efec­to, el capi­tal explo­ta cada vez más a los tra­ba­ja­do­res inte­lec­tua­les para apro­piar­se de la plus­va­lía (ganan­cia). Por lo tan­to, no hay nece­si­dad de inven­tar un nue­vo tér­mino para la cla­se tra­ba­ja­do­ra, como «mul­ti­tud». Esto impli­ca que la cla­se tra­ba­ja­do­ra, aque­llos que solo se ganan la vida ven­dien­do su fuer­za de tra­ba­jo y no poseen medios de pro­duc­ción, ya no exis­te. Este tér­mino ocul­ta la lucha de cla­ses entre el tra­ba­jo y el capi­tal, lo que gene­ra con­fu­sión res­pec­to a la nece­si­dad de reem­pla­zar el capitalismo.

13. ¿Ha amplia­do el desa­rro­llo del capi­ta­lis­mo digi­tal la bre­cha Norte-Sur?

Sí, está amplian­do esa bre­cha. Pero esa bre­cha se está amplian­do de todos modos. El Sur Glo­bal (con la excep­ción de Chi­na) no está alcan­zan­do al Nor­te Glo­bal, inde­pen­dien­te­men­te de cómo se mida: por PIB per cápi­ta, por pro­duc­ti­vi­dad por tra­ba­ja­dor, por ingre­sos per cápi­ta o por reduc­ción de la des­igual­dad. La bre­cha Nor­te-Sur se mani­fies­ta en el con­trol de un blo­que impe­ria­lis­ta de eco­no­mías con pobla­cio­nes rela­ti­va­men­te bajas que domi­nan al res­to del mun­do, don­de resi­de la mayor par­te de la humanidad.

14. ¿Qué polí­ti­cas eco­nó­mi­cas cree que adop­ta­rá el pre­si­den­te Donald Trump y qué impac­to ten­drán estas polí­ti­cas en la eco­no­mía global?

No pode­mos estar segu­ros de lo que hará Trump. Pero afir­ma que impon­drá aran­ce­les altí­si­mos a las impor­ta­cio­nes esta­dou­ni­den­ses, espe­cial­men­te a las pro­ce­den­tes de Chi­na. Ase­gu­ra que su obje­ti­vo es que la indus­tria esta­dou­ni­den­se recu­pe­re su anti­guo esplen­dor a cos­ta del res­to del mun­do. Sobre todo, quie­re con­ti­nuar con la polí­ti­ca de admi­nis­tra­cio­nes esta­dou­ni­den­ses ante­rio­res de estran­gu­lar, asfi­xiar y rever­tir el pro­gre­so eco­nó­mi­co de Chi­na, con­si­de­ra­da la prin­ci­pal ame­na­za a la hege­mo­nía estadounidense.

De hecho, Trump tam­bién res­pal­da­rá nue­vas pro­vo­ca­cio­nes mili­ta­res para res­trin­gir a Chi­na. A nivel interno, pre­ten­de redu­cir los impues­tos a las empre­sas para que los ricos y las gran­des com­pa­ñías paguen aún menos que aho­ra y eli­mi­nar las regu­la­cio­nes sobre la indus­tria y la miti­ga­ción del cam­bio cli­má­ti­co. Su gabi­ne­te está com­pues­to ínte­gra­men­te por mul­ti­mi­llo­na­rios ges­to­res de fon­dos de inver­sión y capi­tal pri­va­do que bus­ca­rán bene­fi­ciar a los ricos a cos­ta de la mayo­ría de los estadounidenses.

A nivel mun­dial, si Trump lle­va a cabo estas polí­ti­cas, el comer­cio mun­dial retro­ce­de­rá y las ten­sio­nes entre la alian­za occi­den­tal lide­ra­da por Esta­dos Uni­dos y Chi­na aumen­ta­rán peli­gro­sa­men­te. La des­igual­dad de rique­za e ingre­sos entre paí­ses y den­tro de ellos se incre­men­ta­rá, y las gue­rras en Ucra­nia y Orien­te Medio con­ti­nua­rán, con el ries­go de que tam­bién se extien­dan a Asia.

15. ¿Las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas pro­me­ti­das por Trump, como las reduc­cio­nes masi­vas de impues­tos y el aumen­to del gas­to mili­tar, supon­drán una ame­na­za para la esta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca mun­dial al pro­vo­car un incre­men­to de los nive­les de deu­da global?

Sí, la deu­da glo­bal ya se encuen­tra en máxi­mos his­tó­ri­cos en rela­ción con la pro­duc­ción mun­dial. En par­ti­cu­lar, el gobierno esta­dou­ni­den­se está regis­tran­do défi­cits pre­su­pues­ta­rios con­si­de­ra­bles para finan­ciar la gue­rra en Ucra­nia y en favor de Israel, y pla­nea aumen­tos masi­vos en el gas­to mili­tar para finan­ciar futu­ras accio­nes a nivel glo­bal. Trump quie­re que Euro­pa pague más por esto, pero mien­tras tan­to, la deu­da públi­ca esta­dou­ni­den­se está alcan­zan­do máxi­mos his­tó­ri­cos y el cos­to del ser­vi­cio de esa deu­da en intere­ses ya supera el gas­to públi­co en edu­ca­ción, salud y otros ser­vi­cios públicos.

16. ¿Las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas de Trump agra­va­rán las con­tra­dic­cio­nes del sis­te­ma capi­ta­lis­ta glo­bal, pro­vo­can­do sobre­pro­duc­ción y una ten­den­cia a la crisis?

Todo esto se da en un con­tex­to glo­bal de bajo cre­ci­mien­to y comer­cio, esca­sa inver­sión y bajo aumen­to de la pro­duc­ti­vi­dad. Las prin­ci­pa­les eco­no­mías capi­ta­lis­tas, con la posi­ble excep­ción de Esta­dos Uni­dos, están estan­ca­das o inclu­so en ple­na rece­sión, espe­cial­men­te en Euro­pa. Exis­te una alta pro­ba­bi­li­dad de que estas eco­no­mías sufran una gra­ve rece­sión a fina­les de esta déca­da, que se exten­de­rá al res­to del mun­do, como ocu­rrió en 2008 y 2020. Solo Chi­na pue­de aspi­rar a supe­rar esta crisis.

17. ¿Refle­jan las polí­ti­cas eco­nó­mi­cas de Trump el auge del nacio­na­lis­mo eco­nó­mi­co y el pro­tec­cio­nis­mo en el con­tex­to de la glo­ba­li­za­ción? ¿Agra­va­rán estas polí­ti­cas la des­igual­dad eco­nó­mi­ca mun­dial? ¿Cómo pue­den los paí­ses en desa­rro­llo res­pon­der a la des­igual­dad en el sis­te­ma eco­nó­mi­co global?

El pro­tec­cio­nis­mo y el nacio­na­lis­mo por par­te de otros no son una solu­ción alter­na­ti­va a Trump. Los paí­ses en desa­rro­llo nece­si­tan unir­se para coope­rar en mate­ria de comer­cio, inver­sión y reduc­ción de la des­igual­dad. Pero para lograr­lo, la pobla­ción de estos paí­ses debe con­tar con gobier­nos que defien­dan los dere­chos labo­ra­les y la pro­pie­dad común de los recur­sos y acti­vos, y que pla­ni­fi­quen sus eco­no­mías en coope­ra­ción global.

Lamen­ta­ble­men­te, casi todos los gobier­nos del Sur Glo­bal no defien­den estas polí­ti­cas. Están con­tro­la­dos por dés­po­tas o apo­yan a las gran­des empre­sas en sus paí­ses de ori­gen y al impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se en el extran­je­ro. Has­ta que estos gobier­nos cam­bien, no pre­veo gran­des avan­ces en cuan­to a cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, reduc­ción de la des­igual­dad, pleno empleo y mejo­res ser­vi­cios públicos.

18. Lle­vas mucho tiem­po escri­bien­do blogs. ¿Qué influen­cia ha teni­do este esti­lo de escri­tu­ra en tu for­ma de pen­sar y en el inter­cam­bio de ideas? ¿Podrías com­par­tir tus inves­ti­ga­cio­nes recien­tes o tu plan de inves­ti­ga­ción en el futuro?

El obje­ti­vo de este blog y de mis libros es pro­fun­di­zar en la com­pren­sión del fun­cio­na­mien­to del capi­ta­lis­mo, sus con­tra­dic­cio­nes y sus pun­tos débi­les, con miras a su sus­ti­tu­ción. Con­si­de­ro que el aná­li­sis de Marx sobre el capi­ta­lis­mo es el más con­vin­cen­te, por lo que bus­co defen­der sus ideas, tal como las entien­do, fren­te a alter­na­ti­vas que, en últi­ma ins­tan­cia, se redu­cen a inten­tar mejo­rar el fun­cio­na­mien­to del capi­ta­lis­mo. Mi blog no está diri­gi­do a aca­dé­mi­cos, sino a acti­vis­tas que bus­can un cam­bio posi­ti­vo en el mundo.

Esto no sig­ni­fi­ca que igno­re cues­tio­nes difí­ci­les o com­ple­jas de teo­ría o evi­den­cia esta­dís­ti­ca. Al con­tra­rio, inten­to expli­car­las con mayor cla­ri­dad. Actual­men­te, estoy pre­pa­ran­do un nue­vo libro sobre la situa­ción del capi­ta­lis­mo y la eco­no­mía mun­dial en la déca­da de 2020. Se tra­ta, en reali­dad, de una con­ti­nua­ción de mi libro La lar­ga depre­sión, publi­ca­do en 2016. Han ocu­rri­do muchas cosas des­de enton­ces y aún que­dan más por venir en esta década.

14 de junio de 2026

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