El médi­co dijo: «Vine a tor­tu­rar­te», los dete­ni­dos de Gaza des­cri­ben el abu­so de la pri­sión israelí

Tabla de contenidos

Con­clu­sio­nes clave

  • Dos exde­te­ni­dos en Gaza des­cri­bie­ron la tor­tu­ra sis­te­má­ti­ca, el des­cui­do médi­co y los tra­tos degra­dan­tes en los cen­tros de deten­ción israelíes.
  • El perio­dis­ta Kha­der Bakr Abdel Aal dijo que los dete­ni­dos fue­ron some­ti­dos a pali­zas, pri­va­ción del sue­ño, des­car­gas eléc­tri­cas y enca­de­na­mien­to prolongado.
  • Los tes­ti­mo­nios fue­ron publi­ca­dos en el Día Inter­na­cio­nal en Apo­yo a las Víc­ti­mas de la Tortura.

Dos pales­ti­nos libe­ra­dos de la deten­ción israe­lí han des­cri­to un sis­te­ma de tor­tu­ra, abu­so y tra­to inhu­mano den­tro de las cár­ce­les y cen­tros de deten­ción israe­líes, que rela­ta meses de vio­len­cia físi­ca, negli­gen­cia médi­ca, humi­lla­ción y abu­so psicológico.

Sus tes­ti­mo­nios fue­ron publi­ca­dos el sába­do para con­me­mo­rar el Día Inter­na­cio­nal en Apo­yo a las Víc­ti­mas de la Tor­tu­ra y fue­ron publi­ca­dos por Quds News Network.

Los exde­te­ni­dos dije­ron que los abu­sos no fue­ron inci­den­tes ais­la­dos, sino par­te de una polí­ti­ca sis­te­má­ti­ca lle­va­da a cabo en los cen­tros de deten­ción israe­líes que retie­nen a los pales­ti­nos de la Fran­ja de Gaza.

Cal­va­rio en el Hos­pi­tal Al-Shifa

El perio­dis­ta pales­tino Kha­der Bakr Abdel Aal dijo que fue dete­ni­do en el Com­ple­jo Médi­co Al-Shi­fa de la Ciu­dad de Gaza el 18 de mar­zo de 2024, des­pués de per­ma­ne­cer en la ciu­dad duran­te todo el geno­ci­dio israe­lí que comen­zó el 7 de octu­bre de 2023.

Según rela­tó, los sol­da­dos lo espo­sa­ron inme­dia­ta­men­te por la espal­da, le ven­da­ron los ojos, lo des­nu­da­ron y lo some­tie­ron, jun­to con dece­nas de otros dete­ni­dos, a horas de bru­ta­les palizas.

Abdel Aal des­cri­bió la expe­rien­cia como «dura y humi­llan­te», y agre­gó que la ausen­cia de pro­tec­ción inter­na­cio­nal para los perio­dis­tas pales­ti­nos los dejó expues­tos des­de el comien­zo de la guerra.

Dijo que apro­xi­ma­da­men­te 150 dete­ni­dos fue­ron trans­por­ta­dos jun­tos antes de ser sepa­ra­dos en auto­bu­ses más peque­ños, don­de per­ma­ne­cie­ron enca­de­na­dos por ambas manos y pies mien­tras con­ti­nua­ban sopor­tan­do agre­sio­nes físicas.

Según Abdel Aal, los gol­pes cau­sa­ron cos­ti­llas frac­tu­ra­das que tar­da­ron meses en sanar.

«Vine a torturarte»

Antes de ser tras­la­da­do a la deten­ción, Abdel Aal dijo que fue lle­va­do a un pun­to de detec­ción médi­ca cer­ca de Gaza, don­de los dete­ni­dos fue­ron foto­gra­fia­dos y registrados.

Cuan­do infor­mó a un médi­co que sufría de una afec­ción cró­ni­ca de la piel, dijo que el médi­co respondió:

«No he veni­do a tra­tar­te. He veni­do a torturarte».

Dijo que lue­go fue devuel­to a la deten­ción sin reci­bir aten­ción médica.

Muer­te, negli­gen­cia médi­ca y abu­so continuo

Abdel Aal tam­bién rela­tó la muer­te del dete­ni­do Kamal Radi den­tro de una de las sec­cio­nes de la prisión.

Según su tes­ti­mo­nio, Radi fue gol­pea­do duran­te casi una hora antes de ser devuel­to a su cel­da en esta­do crítico.

Pos­te­rior­men­te falle­ció bajo cus­to­dia policial.

Abdel Aal dijo que las auto­ri­da­des de la pri­sión infor­ma­ron pos­te­rior­men­te al hijo de Radi, que esta­ba dete­ni­do en otra sec­ción, que su padre había muerto.

El perio­dis­ta dijo que pasó 91 días den­tro del cam­po de deten­ción de Sde Tei­man, des­cri­bien­do el perío­do como «una serie con­ti­nua de torturas».

Dijo que a los dete­ni­dos se les prohi­bía hablar, rezar o dor­mir nor­mal­men­te, mien­tras que el acce­so a los baños se res­trin­gía a solo unos minu­tos cada día.

A lo lar­go de su deten­ción, dijo que los pre­sos per­ma­ne­cie­ron espo­sa­dos y con los ojos ven­da­dos casi con­ti­nua­men­te y enfren­tán­do­se a cas­ti­gos por cual­quier movi­mien­to o inten­to de comunicarse.

Según Abdel Aal, las uni­da­des de reda­da de pri­sio­nes israe­líes entra­ban en sec­cio­nes de deten­ción casi sema­nal­men­te para lle­var a cabo pali­zas masi­vas, inclu­so duran­te las fes­ti­vi­da­des religiosas.

Según él, la vio­len­cia pare­cía no estar rela­cio­na­da con los inte­rro­ga­to­rios ni con la reco­pi­la­ción de infor­ma­ción de inte­li­gen­cia, sino que tenía como úni­co obje­ti­vo humi­llar a los detenidos.

Des­car­gas eléc­tri­cas y pri­va­ción del sueño

Abdel Aal dijo que los méto­dos de tor­tu­ra tam­bién incluían des­car­gas eléc­tri­cas, pri­va­ción pro­lon­ga­da del sue­ño y repe­ti­dos tras­la­dos entre cen­tros de detención.

Des­cri­bió los tras­la­dos a tri­bu­na­les u hos­pi­ta­les como «via­jes de tor­tu­ra», dicien­do que los dete­ni­dos se veían obli­ga­dos a per­ma­ne­cer duran­te horas en posi­cio­nes dolo­ro­sas bajo el sol en super­fi­cies de asfal­to abrasadoras.

Tam­bién recor­dó haber desa­rro­lla­do una gra­ve sep­ti­ce­mia duran­te su detención.

Des­pués de ser tras­la­da­do a un hos­pi­tal espo­sa­do de pies y manos y bajo fuer­te vigi­lan­cia, dijo que fue agre­di­do nue­va­men­te, sufrien­do una lesión en la cabe­za que cau­só una hemo­rra­gia abundante.

Temien­do más abu­so, dijo que ocul­ta­ba las cir­cuns­tan­cias que rodea­ban sus lesiones.

«Dis­co­te­ca», habi­ta­cio­nes de abuso

El exde­te­ni­do Musab Amdoukh des­cri­bió otra for­ma de abu­so que, según dijo, era emplea­da ruti­na­ria­men­te den­tro de los cen­tros de deten­ción israelíes.

Dijo que los pri­sio­ne­ros fue­ron lle­va­dos a habi­ta­cio­nes cono­ci­das entre los dete­ni­dos como las habi­ta­cio­nes «dis­co» o «músi­ca», don­de se repro­du­jo con­ti­nua­men­te un soni­do extre­ma­da­men­te fuer­te para evi­tar el sue­ño y some­ter a los pri­sio­ne­ros a una inten­sa pre­sión psicológica.

Amdoukh dijo que los dete­ni­dos tam­bién fue­ron some­ti­dos a repe­ti­das pali­zas, humi­lla­cio­nes y tra­tos degradantes.

Entre las prác­ti­cas que des­cri­bió esta­ba la de obli­gar a algu­nos pri­sio­ne­ros a beber agua de mane­ra humi­llan­te con la inten­ción de des­po­jar­los de su dignidad.

Estos tes­ti­mo­nios se suman a un cre­cien­te cuer­po de rela­tos de pales­ti­nos libe­ra­dos de la deten­ción israe­lí que han des­cri­to la tor­tu­ra sis­te­má­ti­ca, el enca­de­na­mien­to pro­lon­ga­do, el des­cui­do médi­co y otros abu­sos den­tro de las cár­ce­les israe­líes des­de el comien­zo del geno­ci­dio en Gaza.

27 de junio de 2026

Pales­ti­ne Chronicle

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