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Esta­dos Uni­dos lan­za nue­vas ame­na­zas con­tra Cuba: cró­ni­ca de un dolo­ro­so déjà vu

Tabla de contenidos

«Hacer lo mis­mo una y otra vez y espe­rar resul­ta­dos dife­ren­tes», así defi­nía Albert Eins­tein el con­cep­to de «locu­ra». Pare­ce poco racio­nal pedir­le cor­du­ra a la actual admi­nis­tra­ción norteamericana.

Una vez más, un gobierno de Esta­dos Uni­dos ha deci­di­do asfi­xiar la ya debi­li­ta­da eco­no­mía de Cuba, lan­zar ame­na­zas y tra­tar de pro­vo­car caos interno para gene­rar el tan ansia­do «cam­bio de régimen».

«La his­to­ria se repi­te como tra­ge­dia y lue­go como far­sa», afir­ma­ba Karl Marx. Hoy es difí­cil defi­nir si esta es la eta­pa de la tra­ge­dia o de la far­sa. Mien­tras los bui­tres de Mia­mi se fro­tan la manos y como en una leta­nía repi­ten «¡Aho­ra sí!», Cuba se sumer­ge nue­va­men­te en un bucle tem­po­ral, en un dolo­ro­so déjà vu que, como en la pelí­cu­la «El día de la mar­mo­ta», pare­ce des­ti­na­do a nun­ca acabar.

Seis déca­das de bloqueo

En pocos días se cum­pli­rán 64 años des­de que, el 3 de febre­ro de 1962, el pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano John Fitz­ge­rald Ken­nedy (Par­ti­do Demó­cra­ta) fir­mó la Orden Eje­cu­ti­va 3447 con la que comen­zó for­mal­men­te el blo­queo comer­cial, eco­nó­mi­co y finan­cie­ro con­tra Cuba. Aun­que ya el 19 de octu­bre de 1960 el enton­ces pre­si­den­te Dwight David Eisenho­wer (Par­ti­do Repu­bli­cano) había comen­za­do con las medi­das coer­ci­ti­vas y la res­tric­ción en el inter­cam­bio comer­cial con la isla con la inten­ción de des­es­ta­bi­li­zar la eco­no­mía del país caribeño.

En 1996 el sena­dor Jes­se Helms y el repre­sen­tan­te Dan Bur­ton, logra­ron que el Con­gre­so nor­te­ame­ri­cano pro­fun­di­za­ra el blo­queo con la ya cono­ci­da Ley Helms-Bur­ton con la que se ata­có la inver­sión extran­je­ra en la isla. Ade­más el blo­queo se con­vir­tió en Ley fede­ral lo que impi­de que un pre­si­den­te lo pue­da abo­lir sin auto­ri­za­ción del Congreso.

Ya duran­te su pri­mer gobierno, 2017 – 2021, Donald Trump impu­so 243 san­cio­nes para pro­fun­di­zar el blo­queo con­tra el pue­blo de la isla y, en enero de 2021, inclu­yó a Cuba en la «Lis­ta de Esta­dos patro­ci­na­do­res del terro­ris­mo» que emi­te el Depar­ta­men­to de Esta­do lo que aumen­ta las res­tric­cio­nes finan­cie­ras, ban­ca­rias y el acce­so al cré­di­to inter­na­cio­nal como así tam­bién limi­ta el comer­cio exte­rior. En su últi­ma sema­na de gobierno, el pre­si­den­te Joe Biden qui­tó a Cuba de esa lis­ta pero, inme­dia­ta­men­te que asu­mió su segun­do man­da­to Tump vol­vió a colo­car­la allí.

Todo ello a pesar de que duran­te 32 años con­se­cu­ti­vos la Asam­blea de Gene­ral de la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das (ONU) votó por aplas­tan­te mayo­ría la Reso­lu­ción pre­sen­ta­da por el gobierno de la Repú­bli­ca de Cuba que exi­ge el fin del blo­queo con­tra la isla. Deci­sión demo­crá­ti­ca de Nacio­nes Uni­das que los suce­si­vos gobier­nos de Esta­dos Uni­dos (tan­to demó­cra­tas como repu­bli­ca­nos) se han nega­do a cumplir.

Resis­tir se ha vuel­to costumbre

Duran­te 64 años Cuba no solo ha resis­ti­do el blo­queo ile­gal e ile­gí­ti­mo impues­to por Esta­dos Uni­dos, tam­bién debió sobre­po­ner­se a todo tipo de aten­ta­dos y cam­pa­ñas de des­pres­ti­gio y desinformación.

En abril de 1961, gru­pos de mer­ce­na­rios de la Bri­ga­da 2506 finan­cia­dos y entre­na­dos por la Agen­cia Cen­tral de Inte­li­gen­cia (CIA) inten­ta­ron inva­dir Cuba y fue­ron derro­ta­dos por las fuer­zas del gobierno revolucionario.

En octu­bre de 1976, se pro­du­jo el aten­ta­do con­tra un avión de la empre­sa cuba­na de avia­ción que par­tió de Bar­ba­dos. Tras la explo­sión de una bom­ba murie­ron sus 73 pasa­je­ros. El aten­ta­do se lo atri­bu­ye­ron los gru­pos extre­mis­tas de Mia­mi y habría sido eje­cu­ta­do por Orlan­do Bosch y Luis Posa­da Carri­les, dos reco­no­ci­dos terro­ris­tas cubano-ame­ri­ca­nos entre­na­dos por la CIA.

Tras el derrum­be del blo­que socia­lis­ta lide­ra­do por la Unión Sovié­ti­ca, prin­ci­pal alia­do eco­nó­mi­co del gobierno revo­lu­cio­na­rio, la eco­no­mía cuba­na se derrum­bó y la isla entró en lo que se cono­ce como «el perío­do espe­cial». Los sec­to­res de la ultra­de­re­cha cre­ye­ron que el fin del pro­ce­so cubano esta­ba cer­ca y que, para pro­du­cir el colap­so defi­ni­ti­vo, había que ata­car una de las pocas fuen­tes de ingre­so que aún que­da­ban: el turis­mo. Los gru­pos de la mafia radi­ca­da en Mia­mi rea­li­za­ron aten­ta­dos en hote­les con diver­sos tipos de ata­ques, entre ellos la colo­ca­ción de bom­bas que pro­vo­ca­ron heri­dos, muer­tos y daños materiales.

A todo ello hay que sumar­le los más de 600 inten­tos de ase­si­na­tos con­tra el líder de la revo­lu­ción Fidel Cas­tro Ruz. Todo esto es solo una par­te de una lar­ga his­to­ria de agre­sión y fra­ca­sos de inten­to de cam­bio de régimen.

No apren­die­ron nada

Enva­len­to­na­dos tras lo acon­te­ci­do el pasa­do 3 de enero: inva­die­ron Vene­zue­la, bom­bar­dea­ron Cara­cas, ase­si­na­ron a más de 100 per­so­nas (entre ellos 32 cuba­nos de la guar­dia pre­si­den­cial) y secues­tra­ron al pre­si­den­te Nico­lás Madu­ro y a su espo­sa, la dipu­tada Cilia Flo­res, los líde­res de la extre­ma dere­cha nor­te­ame­ri­ca­na comen­za­ron a decir exal­ta­dos: «¡Aho­ra es el turno de Cuba!».

El 11 de enero de 2026 en su pro­pia red social, Truth Social, el pre­si­den­te Donald Trump escri­bió: «Duran­te años Cuba ha reci­bi­do can­ti­da­des masi­vas de petró­leo y dine­ro de Vene­zue­la a cam­bio de brin­dar ser­vi­cios de segu­ri­dad a sus líde­res. ¡Ese arre­glo ha ter­mi­na­do! ¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO! Vene­zue­la está aho­ra bajo la pro­tec­ción de los Esta­dos Uni­dos de Amé­ri­ca y su pode­ro­so ejér­ci­to. Les sugie­ro enca­re­ci­da­men­te que alcan­cen un acuer­do, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE».

Más recien­te­men­te, el pasa­do mar­tes 27 de enero, en decla­ra­cio­nes a los medios duran­te un mitin en Des Moi­nes (Iowa) vol­vió a decir: «Miren lo que está pasan­do con Cuba. Duran­te déca­das vivie­ron de la Unión Sovié­ti­ca y cuan­do eso ter­mi­nó vivie­ron de Vene­zue­la. Aho­ra Vene­zue­la es libre, el petró­leo ya no va para La Haba­na, se aca­bó. Cuba es real­men­te una nación que está muy cer­ca del colap­so. Cuba cae­rá muy pron­to por­que ya no tie­nen a quién robar­le. No nece­si­ta­mos dis­pa­rar ni una bala; sin el dine­ro de Madu­ro, ese régi­men es un cas­ti­llo de nai­pes. Les dije que hicie­ran un tra­to, pero son len­tos. Aho­ra el tiem­po se les terminó».

El pasa­do 28 de enero, el repre­sen­tan­te más cabal de los sec­to­res reac­cio­na­rios de lobby cubano-ame­ri­cano de Mia­mi (y tam­bién de par­te de lobby sio­nis­ta), el actual secre­ta­rio de Esta­do, Mar­co Rubio, debió com­pa­re­cer ante el Comi­té de Rela­cio­nes Exte­rio­res del Sena­do. Allí, Rubio ase­gu­ró: «la polí­ti­ca de este gobierno no es inva­dir Cuba. Lo que esta­mos hacien­do es dejar de sub­si­diar su tira­nía. El cam­bio en Cuba lo tie­nen que hacer los cuba­nos, pero noso­tros vamos a ase­gu­rar que no ten­gan un solo dólar ni un solo barril de petró­leo para seguir opri­mien­do a su gen­te. Eso no sig­ni­fi­ca que noso­tros vaya­mos a hacer el cam­bio por la fuer­za; sig­ni­fi­ca que vamos a crear las con­di­cio­nes para que el régi­men no ten­ga otra opción que nego­ciar su salida».

Según publi­có la cade­na CNN en espa­ñol, ante la pre­gun­ta de si se bus­ca­ba for­zar un cam­bio de régi­men en Cuba, Rubio res­pon­dió: «¿Cam­bio de régi­men? Oh, no. Creo que nos encan­ta­ría ver que el régi­men allí cam­bie. Pero eso no sig­ni­fi­ca que noso­tros vaya­mos a hacer el cam­bio por la fuer­za; sig­ni­fi­ca que vamos a crear las con­di­cio­nes para que el régi­men no ten­ga otra opción que nego­ciar su salida».

Trump y Rubio están acom­pa­ña­dos en sus dia­tri­bas con­tra Cuba por el coro de lo más reac­cio­na­rio del Par­ti­do Repu­bli­cano: Ted Cruz (sena­dor por Texas), Car­los Gimé­nez y Mario Díaz-Balart (repre­sen­tan­tes por Flo­ri­da), Rick Scott (sena­dor por Flo­ri­da), María Elvi­ra Sala­zar (repre­sen­tan­te por Flo­ri­da) y Lind­sey Graham (sena­dor por Caro­li­na del Sur). Como así tam­bién por algu­nos miem­bros del Par­ti­do Demó­cra­ta entre los que se des­ta­ca el sena­dor por Nue­va Jer­sey Bob Menendez.

Blo­queo petrolero

El 22 de enero, los medios infor­ma­ron que el por­ta­avio­nes nor­te­ame­ri­cano USS Geor­ge H.W. Bush se había ins­ta­la­do fren­te a las cos­tas de Cuba, a solo 96 kiló­me­tros. Algu­nas ver­sio­nes comen­za­ron a hablar de la posi­bi­li­dad de rea­li­zar un blo­queo total a la entra­da de petró­leo en la isla.

«La ener­gía es el pun­to de estran­gu­la­mien­to para aca­bar con el régi­men», ase­gu­ró el secre­ta­rio de Esta­do de Esta­dos Uni­dos, Mar­co Rubio, en su com­pa­re­cen­cia en el ante Con­gre­so de su país el 28 de enero, según infor­mó el por­tal de noti­cias Polí­ti­co (Político.com).

Ese mis­mo día la pre­si­den­ta de Méxi­co, Clau­dia Shein­baum con­fir­mó que la empre­sa Pemex había sus­pen­di­do el envío de petró­leo a Cuba.

«Méxi­co es un país sobe­rano y Pemex toma sus pro­pias deci­sio­nes a par­tir de la rela­ción con­trac­tual que tie­ne con Cuba o de las deci­sio­nes que se tomen des­de el Gobierno de Méxi­co por razo­nes huma­ni­ta­rias. […] Méxi­co siem­pre ha sido soli­da­rio y Méxi­co va a seguir sien­do soli­da­rio, enton­ces la deci­sión de cuán­do se envía y cómo se envía es una deci­sión sobe­ra­na y está en tér­mi­nos de lo que defi­na Pemex en fun­ción de los con­tra­tos», sos­tu­vo Sheinbaum.

Lo cier­to es que, antes del 3 de enero, Cuba ya reci­bía menos del com­bus­ti­ble que nece­si­ta­ba el nor­mal fun­cio­na­mien­to de su estruc­tu­ra eco­nó­mi­ca-social, por lo que la fal­ta de com­bus­ti­ble que lle­ga de Vene­zue­la y de Méxi­co, pone a la isla en una situa­ción crítica.

El repe­ti­do cuen­to de la «segu­ri­dad nacional»

El 29 de enero la Casa Blan­ca emi­tió un comu­ni­ca­do titu­la­do «Enfren­tan­do al régi­men cubano», en el tex­to se seña­la que «el pre­si­den­te Donald J. Trump fir­mó una orden eje­cu­ti­va decla­ran­do una emer­gen­cia nacio­nal y esta­ble­cien­do un pro­ce­so para impo­ner aran­ce­les a los bie­nes de los paí­ses que ven­dan o de otra mane­ra sumi­nis­tren petró­leo a Cuba, pro­te­gien­do la segu­ri­dad nacio­nal y la polí­ti­ca exte­rior de Esta­dos Uni­dos de las accio­nes y polí­ti­cas malig­nas del régi­men cubano».

«La orden impo­ne un nue­vo sis­te­ma aran­ce­la­rio que per­mi­te a Esta­dos Uni­dos impo­ner aran­ce­les adi­cio­na­les a las impor­ta­cio­nes de cual­quier país que pro­por­cio­ne direc­ta o indi­rec­ta­men­te petró­leo a Cuba […]», agrega.

El tex­to remar­ca que «el Pre­si­den­te podrá modi­fi­car la orden si Cuba o los paí­ses afec­ta­dos toman medi­das sig­ni­fi­ca­ti­vas para abor­dar la ame­na­za o ali­near­se con los obje­ti­vos de segu­ri­dad nacio­nal y polí­ti­ca exte­rior de Esta­dos Uni­dos, […] El pre­si­den­te está abor­dan­do las depre­da­cio­nes del régi­men comu­nis­ta cubano toman­do medi­das deci­si­vas para res­pon­sa­bi­li­zar al régi­men cubano por su apo­yo a acto­res hos­ti­les, el terro­ris­mo y la ines­ta­bi­li­dad regio­nal que ponen en peli­gro la segu­ri­dad y la polí­ti­ca exte­rior de Esta­dos Unidos».

«El régi­men cubano se ali­nea con nume­ro­sos paí­ses hos­ti­les y acto­res malig­nos, alber­gan­do sus capa­ci­da­des mili­ta­res y de inte­li­gen­cia. Por ejem­plo, Cuba alber­ga la mayor ins­ta­la­ción de inte­li­gen­cia de seña­les de Rusia en el extran­je­ro, dedi­ca­da al robo de infor­ma­ción sen­si­ble de segu­ri­dad nacio­nal de Esta­dos Uni­dos», asegura.

Sin mos­trar nin­gu­na prue­ba, la decla­ra­ción argu­men­ta: «Cuba pro­por­cio­na refu­gio segu­ro a gru­pos terro­ris­tas trans­na­cio­na­les, como Hez­bo­llah y Hamas, y apo­ya a adver­sa­rios en el hemis­fe­rio occi­den­tal, soca­van­do las san­cio­nes esta­dou­ni­den­ses y la esta­bi­li­dad regional […]».

Al igual que la orden eje­cu­ti­va emi­ti­da con­tra Vene­zue­la por Barack Oba­ma (Par­ti­do Demó­cra­ta) y que fue la base para las arbi­tra­rias e ile­ga­les san­cio­nes que lue­go Trump le impon­dría al gobierno vene­zo­lano, se seña­la que «estas accio­nes cons­ti­tu­yen una ame­na­za inusual y extra­or­di­na­ria a la segu­ri­dad nacio­nal y la polí­ti­ca exte­rior de Esta­dos Uni­dos, que requie­re una res­pues­ta inme­dia­ta para pro­te­ger a los ciu­da­da­nos e intere­ses estadounidenses […]».

Un «bru­tal acto de agresión»

En res­pues­ta a la orden eje­cu­ti­va emi­ti­da el jue­ves 29 de enero por el pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano Donald Trump, el can­ci­ller de Cuba, Bruno Rodrí­guez, publi­co en la red social X: «Con­de­na­mos en los tér­mi­nos más fir­mes la nue­va esca­la­da de Esta­dos Uni­dos con­tra Cuba».

«Para jus­ti­fi­car­lo, se apo­ya en una lar­ga lis­ta de men­ti­ras que pre­ten­den pre­sen­tar a Cuba como una ame­na­za que no es», sostiene.

El diplo­má­ti­co cubano ase­gu­ró: «cada día hay nue­vas evi­den­cias de que la úni­ca ame­na­za a la paz, la segu­ri­dad y la esta­bi­li­dad de la región, y la úni­ca influen­cia malig­na es la que ejer­ce el Gobierno de Esta­dos Uni­dos con­tra las nacio­nes y los pue­blos de nues­tra Amé­ri­ca, a los que inten­ta some­ter a su dic­ta­do, des­po­jar de sus recur­sos, muti­lar su sobe­ra­nía y pri­var de su independencia».

«Esta­dos Uni­dos recu­rre tam­bién al chan­ta­je y la coer­ción, para tra­tar de que otros paí­ses se sumen a su uni­ver­sal­men­te con­de­na­da polí­ti­ca de blo­queo con­tra Cuba, a los que, de negar­se, ame­na­za con la impo­si­ción de arbi­tra­rios y abu­si­vos aran­ce­les, en vio­la­ción de todas las nor­mas del libre comer­cio», afirmó.

Por últi­mo remar­có: «denun­cia­mos ante el mun­do este bru­tal acto de agre­sión con­tra Cuba y su pue­blo, al que duran­te más de 65 años se ha some­ti­do al más pro­lon­ga­do y cruel blo­queo eco­nó­mi­co jamás apli­ca­do con­tra toda una nación y al que aho­ra se pro­me­te some­ter a con­di­cio­nes de vida extremas».

La difí­cil vida cotidiana

En Cuba la mayor par­te de la ener­gía se pro­du­ce en base al petró­leo. Las res­tric­cio­nes impues­tas para adqui­rir­lo gene­ran que la capa­ci­dad de pro­du­cir ener­gía se haya redu­ci­do enor­me­men­te lo que ha pro­vo­ca­do cor­tes de ener­gía eléc­tri­ca en casi todo el país de entre 12 y 20 horas.

La fal­ta de com­bus­ti­ble ha hecho que el trans­por­te públi­co tam­bién se vea afec­ta­do y redu­ci­do. Lo mis­mo pasa con la reco­lec­ción de resi­duos que, si antes se hacía todos los días, aho­ra se hace una vez por sema­na, lo que pro­du­ce la acu­mu­la­ción de basu­ra con la con­si­guien­te pro­pa­ga­ción de mos­qui­tos y enfer­me­da­des que estos trans­mi­ten como el den­gue y la chikungunya.

La pro­fun­di­za­ción del blo­queo ha redu­ci­do la capa­ci­dad del país de gene­rar sus pro­pios medi­ca­men­tos y ha pro­vo­ca­do que esca­seen pro­duc­tos bási­cos des­de ali­men­tos a ele­men­tos de higiene.

Una con­fe­sión de parte…

En 1991, un docu­men­to des­cla­si­fi­ca­do del gobierno de los Esta­dos Uni­dos, cono­ci­do como el Memo­rán­dum de Les­ter Mallory, y que se remon­ta a los comien­zos de la agre­sión eco­nó­mi­ca nor­te­ame­ri­cano con­tra el gobierno revo­lu­cio­na­rio de Cuba, con­fe­sa­ba que las medi­das que com­po­nía el blo­queo bus­can «pro­du­cir ham­bre, deses­pe­ra­ción y el derro­ca­mien­to del gobierno».

En 1992 la Ley Torri­ce­lli de 1992, implan­tó la prohi­bi­ción del comer­cio de sub­si­dia­rias de empre­sas esta­dou­ni­den­ses en ter­ce­ros paí­ses pudie­ran comer­cial con Cuba, lo que ata­có direc­ta­men­te el sumi­nis­tro de ali­men­tos y medicinas.

El pro­pio autor de la ley, el con­gre­sis­ta Robert Torri­ce­lli (Par­ti­do Demó­cra­ta), decla­ró con cinis­mo que el obje­ti­vo del blo­queo era «pro­vo­car el colap­so del régimen».

Una cues­tión soberana

His­tó­ri­ca­men­te el gobierno cubano ha plan­tea­do un fuer­te recha­zo a las polí­ti­cas inje­ren­cis­tas de Washing­ton, a sus ame­na­zas y a cual­quier inten­to de tute­la­je o ane­xión. Cuba ha inten­ta­do pro­pi­ciar el diá­lo­go, ha exi­gi­do el res­pe­to a su sobe­ra­nía y a las nor­mas de dere­cho internacional.

Tras las nue­vas ame­na­zas de la Casa Blan­ca y la pre­sen­cia del por­ta­avio­nes nor­te­ame­ri­cano a pocos kiló­me­tros de sus cos­tas el gobierno del pre­si­den­te Miguel Díaz-Canel recha­zan­do cual­quier inten­to de nego­cia­ción bajo coerción.

Tras la agre­sión a Vene­zue­la y las reite­ra­das ame­na­zas con­tra la isla, el gobierno cubano decla­ró «Esta­do de gue­rra» y reali­zó ejer­ci­cios mili­ta­res de arti­lle­ría, defen­sa aérea y pre­pa­ra­ción para dis­tin­to tipos de ataques.

La noche del 27 al 28 de enero pasa­do, el pre­si­den­te Díaz-Canel enca­be­zó la mar­cha de las antor­chas en con­me­mo­ra­ción al nata­li­cio del pró­cer José Mar­tí (28 de enero de 1853).

La mul­ti­tu­di­na­ria mar­cha, que se vio como una mues­tra de uni­dad del pue­blo cubano ante las ame­na­zas impe­ria­lis­tas de Esta­dos Uni­dos, con gran par­ti­ci­pa­ción de jóve­nes, par­tió de las esca­li­na­tas de la Uni­ver­si­dad y reco­rrió las calles de La Haba­na con con­sig­nas en defen­sa de la sobe­ra­nía y la inde­pen­den­cia de Cuba.

His­to­ria de una obsesión

Des­de el sur­gi­mien­to de Esta­dos Uni­dos, la ambi­ción de tomar con­trol de terri­to­rio cubano no se ha dete­ni­do. Ya «los padres fun­da­do­res» ase­gu­ra­ban que la isla debía ser par­te del terri­to­rio de las nacien­tes tre­ce colo­nias. Duran­te el siglo XIX los dis­tin­tos pre­si­den­tes nor­te­ame­ri­ca­nos inten­ta­ron com­prar al rei­no de Espa­ña ese territorio.

A prin­ci­pios de ese siglo, en 1823, en el con­tex­to del sur­gi­mien­to de la Doc­tri­na Mon­roe, el enton­ces secre­ta­rio de Esta­do, John Quincy Adams, (lue­go pre­si­den­te 1825 – 1829) for­mu­la­ría la «teo­ría de la fru­ta madu­ra», que ase­gu­ra­ba que una vez que Cuba se sepa­ra­rá de Espa­ña (como una fru­ta que se des­pren­de de un árbol) la atrac­ción hacia Esta­dos Uni­dos fun­cio­na­ria como la atrac­ción de la gra­ve­dad y sería inevi­ta­ble que se incor­po­ra­se a la Unión Norteamericana.

Duran­te el siglo XX, tras inter­ve­nir en el final de la gue­rra de inde­pen­den­cia (1898), bus­ca­ron con­ver­tir­la por la fuer­za en un pro­tec­to­ra­do. La obse­sión no ha cesa­do. El pro­yec­to neco­lo­nia­lis­ta del actual inqui­lino de la Casa Blan­ca bus­ca con­so­li­dar el coro­la­rio Trump a la doc­tri­na Mon­roe (aho­ra deno­mi­na­da por algu­nos exper­tos como la doc­tri­na Don­roe), tie­ne en su mira a Cuba y los sec­to­res ultra­reac­cio­na­rios de Mia­mi pre­sio­nan para que se dé un paso definitivo.

Cuba resis­tió y resis­te. La ame­na­za con­ti­núa y repi­te casi las mis­mas ideas. El déjà vu no termina.

Héc­tor Bernardo

30 de enero de 2026

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