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Por qué Irán está ganan­do la guerra

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Irán está libran­do una gue­rra asi­mé­tri­ca casi per­fec­ta: absor­be los ata­ques, inu­ti­li­za las bases, des­tru­ye los rada­res y man­tie­ne el con­trol del estre­cho de Ormuz sin per­der su capa­ci­dad de lan­za­mien­to de misiles.

El mode­lo de gue­rra basa­do en ata­ques aéreos de con­fron­ta­ción entre Esta­dos Uni­dos e Israel está sien­do pues­to a prue­ba por una gue­rra asi­mé­tri­ca estra­té­gi­ca muy dife­ren­te, pla­nea­da por pri­me­ra vez por Irán hace más de vein­te años.

Es impor­tan­te com­pren­der esto al inten­tar eva­luar el ver­da­de­ro equi­li­brio de poder en la gue­rra. Es como com­pa­rar peras con man­za­nas; son fun­da­men­tal­men­te diferentes.

Esta­dos Uni­dos e Israel están lan­zan­do enor­mes can­ti­da­des de muni­cio­nes de lar­go alcan­ce con­tra Irán y, con la excep­ción de las armas nuclea­res, ya han des­ple­ga­do prác­ti­ca­men­te todo su arse­nal. Pero, ¿con qué fin y con qué resul­ta­do? No lo sabemos.

Sin embar­go, sabe­mos que Irán tie­ne un plan de gue­rra asi­mé­tri­co. Y esto ape­nas comien­za, avan­zan­do gra­dual­men­te hacia su ple­na imple­men­ta­ción. Aún no se ha reve­la­do todo el arse­nal de misi­les de Irán, ni sus misi­les más recien­tes, dro­nes sumer­gi­bles ni lan­chas rápi­das de ata­que equi­pa­das con misi­les anti­bu­que, que toda­vía no han sido desplegadas.

Por lo tan­to, des­co­no­ce­mos por com­ple­to el poten­cial de Irán y no pode­mos pre­de­cir el impac­to que podría tener su des­plie­gue total. Hez­bo­llah ya está ple­na­men­te ope­ra­ti­vo y los yeme­níes (apa­ren­te­men­te) espe­ran auto­ri­za­ción para cerrar el estre­cho de Bab el-Man­deb, ade­más del blo­queo del estre­cho de Ormuz.

El ori­gen de este para­dig­ma asi­mé­tri­co ira­ní radi­ca en la des­truc­ción total del man­do mili­tar cen­tra­li­za­do de Irak por par­te de Esta­dos Uni­dos en 2003, como resul­ta­do de un ata­que aéreo masi­vo que duró tres semanas.

El pro­ble­ma al que se enfren­ta­ban los ira­níes tras la gue­rra de Irak era cómo Irán podría cons­truir una estruc­tu­ra mili­tar disua­so­ria cuan­do no poseía —ni podía poseer— una fuer­za aérea com­pa­ra­ble a la de un adver­sa­rio de ese cali­bre. Esto era aún más sig­ni­fi­ca­ti­vo si se tie­ne en cuen­ta que Esta­dos Uni­dos podía obser­var el alcan­ce de la infra­es­truc­tu­ra mili­tar ira­ní median­te sus cáma­ras sate­li­ta­les de alta resolución.

La pri­me­ra solu­ción con­sis­tió sim­ple­men­te en man­te­ner expues­ta la menor par­te posi­ble de la infra­es­truc­tu­ra mili­tar ira­ní, de modo que el res­to no pudie­ra ser obser­va­do des­de el espa­cio. Sus com­po­nen­tes debían ser ente­rra­dos a gran pro­fun­di­dad (fue­ra del alcan­ce de la mayo­ría de las bombas).

La segun­da res­pues­ta fue que los misi­les ente­rra­dos a gran pro­fun­di­dad podrían, de hecho, con­ver­tir­se en la «fuer­za aérea» de Irán; es decir, podrían reem­pla­zar una fuer­za aérea con­ven­cio­nal. Por eso Irán lle­va más de vein­te años cons­tru­yen­do y alma­ce­nan­do misiles.

Gra­cias a su inten­sa inves­ti­ga­ción en tec­no­lo­gía de misi­les, Irán fabri­ca, según se infor­ma, entre diez y doce mode­los de misi­les balís­ti­cos y de cru­ce­ro. Algu­nos son hiper­só­ni­cos; otros pue­den lan­zar diver­sas sub­mu­ni­cio­nes explo­si­vas orien­ta­bles (para eva­dir los inter­cep­to­res de defensa).

Des­de pro­fun­dos silos sub­te­rrá­neos repar­ti­dos por todo Irán (un país del tama­ño de Euro­pa Occi­den­tal, con abun­dan­tes cade­nas mon­ta­ño­sas y bos­ques) se lan­zan misi­les de gran tama­ño. Ade­más, se des­plie­gan estra­té­gi­ca­men­te misi­les tie­rra-mar a lo lar­go de la cos­ta iraní.

La ter­ce­ra res­pues­ta con­sis­tió en encon­trar una solu­ción al éxi­to de la deca­pi­ta­ción masi­va del man­do mili­tar de Sad­dam Hus­sein en 2003, median­te la tác­ti­ca occi­den­tal de con­mo­ción y miedo.

En 2007 se intro­du­jo la doc­tri­na mosaico.

La idea sub­ya­cen­te a esta doc­tri­na era divi­dir la infra­es­truc­tu­ra mili­tar de Irán en coman­dos pro­vin­cia­les autó­no­mos, cada uno con sus pro­pios depó­si­tos de muni­cio­nes, silos de misi­les y, cuan­do pro­ce­die­ra, sus pro­pias fuer­zas nava­les y milicias.

Los coman­dan­tes reci­bie­ron pla­nes de bata­lla pre­de­fi­ni­dos, así como la auto­ri­dad para empren­der accio­nes mili­ta­res por ini­cia­ti­va pro­pia en caso de un ata­que de deca­pi­ta­ción con­tra la capi­tal. Los pla­nes de bata­lla y los pro­to­co­los se acti­va­rían auto­má­ti­ca­men­te tras la deca­pi­ta­ción de un Líder Supremo.

El artícu­lo 110 de la Cons­ti­tu­ción ira­ní de 1979 otor­ga al Líder Supre­mo la auto­ri­dad exclu­si­va sobre las fuer­zas arma­das. Nadie, ni nin­gu­na ins­ti­tu­ción, pue­de anu­lar ni revo­car sus direc­ti­vas. Si el nue­vo Líder fue­ra ase­si­na­do pos­te­rior­men­te, las ins­truc­cio­nes pre­via­men­te dele­ga­das entra­rían en vigor y serían irre­ver­si­bles por cual­quier otra autoridad.

En resu­men, la maqui­na­ria mili­tar ira­ní, en caso de un ata­que selec­ti­vo, fun­cio­na como una máqui­na de repre­sa­lia auto­ma­ti­za­da y des­cen­tra­li­za­da que no pue­de dete­ner­se ni con­tro­lar­se fácilmente.

La comen­ta­ris­ta mili­tar Patri­cia Marins observa:

Irán está libran­do una gue­rra asi­mé­tri­ca casi per­fec­ta, absor­bien­do ata­ques, inha­bi­li­tan­do estra­té­gi­ca­men­te las bases cir­cun­dan­tes, des­tru­yen­do rada­res y man­te­nien­do el con­trol del estre­cho de Ormuz sin per­der su capa­ci­dad de lan­za­mien­to de misiles.

Esta­dos Uni­dos e Israel se encuen­tran en una situa­ción extre­ma­da­men­te difí­cil por­que solo cono­cen un tipo de gue­rra: el bom­bar­deo aéreo indis­cri­mi­na­do de obje­ti­vos mayo­ri­ta­ria­men­te civi­les, tras haber fra­ca­sa­do en su inten­to de des­truir ciu­da­des sub­te­rrá­neas con misiles.

Aho­ra se enfren­tan a un Irán estra­té­gi­ca­men­te bien posi­cio­na­do que lucha según sus pro­pios tér­mi­nos y pla­zos. ¿Qué ha hecho Irán? Se ha cen­tra­do en resis­tir los bom­bar­deos y ha man­te­ni­do casi todo su arse­nal en gran­des bases sub­te­rrá­neas que Esta­dos Uni­dos e Israel ya han inten­ta­do —sin éxi­to— pene­trar con enor­mes can­ti­da­des de municiones.

Otra lec­ción impor­tan­te que Irán apren­dió de la gue­rra de Irak de 2003 fue que la «for­ma de gue­rra» de Esta­dos Uni­dos e Israel se cen­tra­ba exclu­si­va­men­te en ata­ques aéreos masi­vos y de cor­ta dura­ción para des­man­te­lar las estruc­tu­ras de man­do y lide­raz­go y que­brar la volun­tad de lucha de la pobla­ción. La vul­ne­ra­bi­li­dad de una estruc­tu­ra de man­do cen­tra­li­za­da se con­tra­rres­ta­ba con la estruc­tu­ra «mosai­co», que des­cen­tra­li­za­ba y des­ac­ti­va­ba el man­do en múl­ti­ples ins­tan­cias, impi­dien­do así su colap­so en caso de un ata­que sorpresa.

Según el aná­li­sis ira­ní, el antí­do­to con­sis­tía en «pro­lon­gar la gue­rra»: la deci­sión estra­té­gi­ca de los actua­les líde­res ira­níes de optar por una gue­rra pro­lon­ga­da se deri­va direc­ta­men­te de esta idea —que los ejér­ci­tos occi­den­ta­les están dise­ña­dos para la tác­ti­ca de «ata­car y huir»— y de su creen­cia de que el pue­blo ira­ní tie­ne una mayor capa­ci­dad para sopor­tar el dolor de la gue­rra que la pobla­ción israe­lí u occidental.

La lógi­ca que jus­ti­fi­ca pro­lon­gar una gue­rra más allá de lo que le con­vie­ne a Trump se redu­ce esen­cial­men­te a cues­tio­nes logísticas.

Pre­sión logís­ti­ca iraní

Israel y Esta­dos Uni­dos se pre­pa­ra­ron y equi­pa­ron ini­cial­men­te para una gue­rra cor­ta. En el caso de Esta­dos Uni­dos, una gue­rra muy cor­ta: des­de la maña­na del sába­do, cuan­do fue ase­si­na­do Jomei­ni, has­ta el lunes, cuan­do debían abrir los mer­ca­dos estadounidenses.

Irán res­pon­dió a las pocas horas del ase­si­na­to del aya­to­lá Jame­nei con la Ope­ra­ción Mosaic, ata­can­do bases esta­dou­ni­den­ses en el Gol­fo Pér­si­co. Los infor­mes indi­can que el Cuer­po de la Guar­dia Revo­lu­cio­na­ria Islá­mi­ca (CGRI) uti­li­zó misi­les balís­ti­cos y dro­nes obso­le­tos, algu­nos de ellos fabri­ca­dos entre 2012 y 2013. El obje­ti­vo de este uso inten­si­vo de misi­les y dro­nes anti­cua­dos era, sin duda, ago­tar el arse­nal de misi­les inter­cep­to­res de las bases esta­dou­ni­den­ses en el Golfo.

Simul­tá­nea­men­te, se empren­dió un pro­ce­so simi­lar de reduc­ción del arse­nal de inter­cep­to­res de Israel. El ago­ta­mien­to de las exis­ten­cias de inter­cep­to­res en los esta­dos del Gol­fo y en Israel se hizo evi­den­te. Esto cons­ti­tu­yó la pri­me­ra fase de la pre­sión logística.

La segun­da capa la cons­ti­tu­ye la pre­sión eco­nó­mi­ca y ener­gé­ti­ca deri­va­da del cie­rre del estre­cho de Ormuz a todos los «adver­sa­rios», pero no a los «ami­gos». El obje­ti­vo de cerrar Ormuz es pro­vo­car una cri­sis finan­cie­ra y de abas­te­ci­mien­to en Occi­den­te para «redu­cir» las pers­pec­ti­vas eco­nó­mi­cas que podría ofre­cer la gue­rra. Debi­li­tar los mer­ca­dos equi­va­le a debi­li­tar la deter­mi­na­ción de Trump.

La ter­ce­ra pre­sión se cen­tra en el apo­yo públi­co a la gue­rra en Esta­dos Uni­dos. La nega­ti­va de Irán a acep­tar un alto el fue­go o nego­cia­cio­nes, optan­do en cam­bio por una gue­rra pro­lon­ga­da, frus­tra las expec­ta­ti­vas públi­cas, desa­fía el con­sen­so y gene­ra ansie­dad e incer­ti­dum­bre. Y ya empie­zan a lle­gar filas de ataú­des cubier­tos con la ban­de­ra estadounidense.

¿Cuá­les son los pro­ba­bles obje­ti­vos estra­té­gi­cos de Irán?

¿Cuá­les podrían ser enton­ces los obje­ti­vos fina­les de Irán? En pri­mer lugar, eli­mi­nar la cons­tan­te ame­na­za de un ata­que mili­tar; for­zar el levan­ta­mien­to del cons­tan­te blo­queo impues­to al pue­blo ira­ní median­te san­cio­nes; la devo­lu­ción de sus acti­vos con­ge­la­dos y el fin de la ocu­pa­ción israe­lí de Gaza y los terri­to­rios palestinos.

Es posi­ble que Irán tam­bién crea que pue­de alte­rar el equi­li­brio geo­po­lí­ti­co en la región del gol­fo Pér­si­co arre­ba­tan­do a Esta­dos Uni­dos el con­trol de pun­tos nava­les estra­té­gi­cos y corre­do­res marí­ti­mos en la zona, y abrién­do­los a los buques de los BRICS sin san­cio­nes, incau­ta­cio­nes ni blo­queos por par­te de Washing­ton. Esto cons­ti­tui­ría, en efec­to, una «liber­tad de nave­ga­ción» inver­sa, en el sen­ti­do ori­gi­nal del término.

Resul­ta evi­den­te que los líde­res ira­níes com­pren­den per­fec­ta­men­te que el éxi­to del des­plie­gue de su plan de gue­rra asi­mé­tri­ca podría alte­rar el equi­li­brio geo­es­tra­té­gi­co no solo de Asia Occi­den­tal, sino del mun­do entero.

¿Y qué hay del plan de Trump? El bió­gra­fo del pre­si­den­te Trump, Michael Wolff, decla­ró hace unos días:

Él [Trump] no tie­ne nin­gún plan. No sabe lo que está pasan­do. De hecho, es inca­paz de for­mu­lar un plan. Crea una situa­ción de incer­ti­dum­bre, y esto se con­vier­te, en su men­te, en moti­vo de orgu­llo: nadie sabe qué voy a hacer a con­ti­nua­ción. Así que todos me temen, lo cual me da la máxi­ma ven­ta­ja. No tener un plan se con­vier­te en el plan.

Wolff sugie­re que la metá­fo­ra es la de Trump como artista:

Está en el esce­na­rio, impro­vi­san­do, y está muy orgu­llo­so de esta habi­li­dad, que es considerable.

Wolff des­cri­be a Trump en estos términos:

Vamos a dete­ner la gue­rra. Vamos a empe­zar la gue­rra. Vamos a bom­bar­dear­los; vamos a nego­ciar; vamos a con­se­guir una ren­di­ción incon­di­cio­nal. Nada suce­de a menos que él [Trump] lo deci­da. Y eso cam­bia a cada ins­tan­te, pero en algu­nos casos, le da ventaja.

En reali­dad, lo úni­co que le impor­ta a Trump es ser vis­to como un gana­dor. Ayer decla­ró que Esta­dos Uni­dos había «gana­do» la gue­rra: «Gana­mos. Gana­mos la apues­ta. Des­de el pri­mer momen­to». Pero en pocas sema­nas, la vul­ne­ra­bi­li­dad de su incon­sis­ten­cia podría hacer­se más evi­den­te con el des­plo­me de los mer­ca­dos de petró­leo, accio­nes y bonos. Trump lla­ma a dies­tra y sinies­tra, bus­can­do a alguien que le ofrez­ca una «sali­da» vic­to­rio­sa de la gue­rra que él mis­mo inició.

Pero los ira­níes tie­nen voz y voto en cómo ter­mi­na la gue­rra. Y dicen que esto es solo el principio…

Alas­tair Croo­ke, exdi­plo­má­ti­co británico

20 de mar­zo de 2026

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