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Sobre la actua­li­dad del mar­xis­mo, Hai­ze Gorriak entre­vis­ta a Iña­ki Gil de San Vicente

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«La lec­ción que debe­mos extraer no solo de la expe­rien­cia vas­ca y vene­zo­la­na, sino de la mun­dial, es que la for­ma­ción teó­ri­ca mar­xis­ta siem­pre actua­li­za­da sobre los más recien­tes cam­bios del capi­ta­lis­mo, es una nece­si­dad permanente.»

El mar­xis­mo, no es un dog­ma úni­co, para­do y cerra­do. El mar­xis­mo ante todo es dia­léc­ti­co y el mar­xis­mo está suje­to a todo tipo de actua­li­za­ción de aná­li­sis. A esto Lenin le lla­mó aná­li­sis con­cre­to de la reali­dad concreta.

Los aná­li­sis que valen para Euro­pa occi­den­tal qui­zá no sir­van para Nues­tra Amé­ri­ca. O los aná­li­sis que sir­ven para la reali­dad de la Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca de Corea qui­zá no sean de uti­li­dad para Eus­kal Herria. Cada pue­blo tie­ne unas con­di­cio­nes y para esas con­di­cio­nes se deben usar los aná­li­sis mar­xis­tas adecuados.

Hemos que­ri­do dia­lo­gar con Iña­ki Gil de San Vicen­te sobre estas cues­tio­nes. Varias veces lo hemos hecho en varios for­ma­tos, pero siem­pre sobre aspec­tos geo­po­lí­ti­cos. Esta vez que­re­mos hacer­lo sobre la actua­li­dad del marxismo.

Eske­rrik asko, Iña­ki por el tiem­po, sabe­mos en Hai­ze Gorriak que siem­pre estás muy ocu­pa­do y agra­de­ce­mos el esfuer­zo que haces en res­pon­der a estas cuestiones.

En varios tex­tos inclu­so en algún libro has insis­ti­do en la impor­tan­cia de la dia­léc­ti­ca… ¿Sigue tenien­do la dia­léc­ti­ca la impor­tan­cia que le con­ce­des para la tarea de uti­li­zar bien el mar­xis­mo en los aná­li­sis de nues­tras realidades?

Para mí, una de las mejo­res for­mas de expli­car cru­da y direc­ta­men­te qué es y para qué sir­ve la dia­léc­ti­ca mar­xis­ta es la fra­se de Jor­ge Sand con la que Marx cie­rra su demo­le­do­ra crí­ti­ca al refor­mis­mo de Proudhon en Mise­ria de la filo­so­fía de 1847: «Luchar o morir; la lucha san­grien­ta o la nada. Es el dile­ma inexo­ra­ble». En el mar­co de la lucha de cla­ses y sobre todo en su for­ma de lucha de libe­ra­ción nacio­nal y anti­im­pe­ria­lis­ta, la dia­léc­ti­ca en acción, su des­en­vol­vi­mien­to y avan­ce inmi­se­ri­cor­de hacia la uni­dad y lucha de con­tra­rios que deter­mi­na en el pro­ble­ma en el que esta­mos inmer­sos, esta dia­léc­ti­ca nos con­du­ce siem­pre al «dile­ma inexo­ra­ble» de tener que optar entre «luchar o morir».

En el mar­co más espe­cí­fi­co del pen­sa­mien­to, de la lógi­ca, de la filo­so­fía, de la cul­tu­ra, de las cien­cias, de la epis­te­mo­lo­gía, etc., y de la crea­ti­vi­dad esté­ti­ca, en este mar­co la dia­léc­ti­ca tam­bién nos lle­va tar­de o tem­prano, pero inevi­ta­ble­men­te, al «momen­to de opción», es decir, al momen­to en el que debe­mos tomar deci­sio­nes arries­ga­das para nues­tro futu­ro. Dado que mal­vi­vi­mos en un mun­do estruc­tu­ra­do por y para la opre­sión de la mayo­ría por la mino­ría, dado que la uni­dad y lucha de con­tra­rios rige nues­tra vida, siem­pre lle­ga el momen­to en el que esa reali­dad obje­ti­va gene­ra diver­sos gra­dos de res­pues­tas sub­je­ti­vas que pue­den ter­mi­nar cho­can­do con­tra el poder, sien­do la mayo­ría de ellas tími­das, par­cia­les, dubi­ta­ti­vas y ten­den­tes a la clau­di­ca­ción refor­mis­ta o derro­tis­ta: muy pocas son revo­lu­cio­na­rias en un pri­mer instante.

Se me dirá que para lle­gar a ese pun­to no hace fal­ta la dia­léc­ti­ca, que solo bas­ta la cohe­ren­cia per­so­nal y un pen­sa­mien­to míni­ma­men­te crí­ti­co. Y aquí radi­ca el pro­ble­ma y la tram­pa: el pri­me­ro, el pro­ble­ma, con­sis­te en que la igno­ran­cia fun­cio­nal impues­ta nos hace creer que la dia­léc­ti­ca es un inven­to inser­vi­ble de filó­so­fos abs­tru­sos que diva­gan con una ter­mi­no­lo­gía incom­pren­si­ble, inven­to apro­ve­cha­do por buró­cra­tas de izquier­da para enga­tu­sar­nos con su labia. La tram­pa con­sis­te en que, ya en este agu­je­ro, recha­za­mos la dia­léc­ti­ca en nues­tra vida coti­dia­na y sobre todo igno­ra­mos que exis­te como méto­do que nos ayu­da a ser libres. De este modo, lle­ga un momen­to en el que dete­ne­mos nues­tro avan­ce hacia la liber­tad por­que cree­mos que hemos lle­ga­do al máxi­mo de las posi­bi­li­da­des de acción y que a par­tir de ese ins­tan­te debe­mos acep­tar el camino que el sis­te­ma nos ofre­ce, o ceder y clau­di­car por mie­do a la represión.

La dia­léc­ti­ca, sin embar­go, es obje­ti­va por­que refle­ja el movi­mien­to de la reali­dad deter­mi­na­do por el cho­que per­ma­nen­te y a diver­sos nive­les de dife­ren­cias, opo­si­cio­nes y con­tra­dic­cio­nes que agi­tan esa la reali­dad natu­ral y social de la que somos par­te. La dia­léc­ti­ca sub­je­ti­va es la capa­ci­dad huma­na de cono­cer y sin­te­ti­zar teó­ri­ca­men­te el movi­mien­to de la natu­ra­le­za. Más aún, la antro­po­ge­nia es ella mis­ma pura dia­léc­ti­ca de la natu­ra­le­za, al mar­gen de nues­tro cono­ci­mien­to sub­je­ti­vo. Tal vez, la pri­me­ra defi­ni­ción de la dia­léc­ti­ca apa­rez­ca en la Ilía­da cuan­do tras inten­sos deba­tes entre los tro­ya­nos se lle­ga a la con­clu­sión de que hay que optar por la lucha a muer­te para man­te­ner libre a Tro­ya. Según esta pri­me­ra acep­ción, la dia­léc­ti­ca es el pro­ce­so de pen­sa­mien­to que nos des­cu­bre que las con­tra­dic­cio­nes han lle­ga­do a tal gra­do de anta­go­nis­mo que no que­da otra posi­bi­li­dad que la resu­mi­da en la fra­se de Jor­ge Sand, cita­da por Marx: «Luchar o morir; la lucha san­grien­ta o la nada. Es el dile­ma inexo­ra­ble».

Es per­fec­ta­men­te com­pre­si­ble que todas las cla­ses domi­nan­tes deni­gren u ocul­ten el méto­do dia­léc­ti­co, y que todos los refor­mis­mos lo exclu­yan de su acción inte­lec­tual a la vez que redu­cen el mar­xis­mo a una de tan­tas corrien­tes ideo­ló­gi­cas pro­gres dis­po­ni­bles a pre­cios bara­tos en las libre­rías. Las buro­cra­cias refor­mis­tas, todas, exclu­yen la dia­léc­ti­ca de los esca­sos cur­sos de for­ma­ción que ofre­cen a sus bases, cur­sos que bus­can la capa­ci­ta­ción téc­ni­ca bási­ca para admi­nis­trar las ins­ti­tu­cio­nes bur­gue­sas duran­te un año elec­to­ral, en vez de for­mar­las en un pen­sa­mien­to revo­lu­cio­na­rio cons­cien­te de que el socia­lis­mo y la inde­pen­den­cia nacio­nal de cla­se son inal­can­za­bles res­pe­tan­do la dic­ta­du­ra del capital.

Para con­cluir esta res­pues­ta: sin dia­léc­ti­ca no exis­te el mar­xis­mo clá­si­co, por­que está pre­sen­te de for­ma explí­ci­ta e implí­ci­ta en todos sus tex­tos. Por ejem­plo en el de 1847 arri­ba vis­to y el de 25 años des­pués, en el famo­so pró­lo­go de El Capi­tal de 1872, don­de Marx defi­ne cómo es su «méto­do dialéctico»:

Mi méto­do dia­léc­ti­co no solo es en su base dis­tin­to del méto­do de Hegel, sino que es direc­ta­men­te su rever­so. […] Yo he cri­ti­ca­do el aspec­to mis­ti­fi­ca­dor de la dia­léc­ti­ca hege­lia­na hace cer­ca de trein­ta años, cuan­do toda­vía esta­ba de moda.[…] me he decla­ra­do abier­ta­men­te dis­cí­pu­lo de aquel gran pen­sa­dor e inclu­so, en algu­nos pasa­jes del capí­tu­lo sobre la teo­ría del valor, he lle­ga­do a coque­tear con su modo par­ti­cu­lar de expre­sión. La mis­ti­fi­ca­ción sufri­da por la dia­léc­ti­ca en las manos de Hegel, no qui­ta nada al hecho de que él haya sido el pri­me­ro en expo­ner, en toda su ampli­tud y con toda con­cien­cia, las for­mas gene­ra­les de su movi­mien­to. En Hegel la dia­léc­ti­ca anda cabe­za aba­jo. Es pre­ci­so poner­la sobre sus pies para des­cu­brir el grano racio­nal encu­bier­to bajo la cor­te­za mística.

En su for­ma mis­ti­fi­ca­da, la dia­léc­ti­ca se puso de moda en Ale­ma­nia por­que pare­cía glo­ri­fi­car lo exis­ten­te. Su aspec­to racio­nal es un escán­da­lo y una abo­mi­na­ción para la bur­gue­sía y sus por­ta­vo­ces doc­tri­na­rios, por­que en la con­cep­ción posi­ti­va de lo exis­ten­te inclu­ye la con­cep­ción de su nega­ción, de su ani­qui­la­mien­to nece­sa­rio; por­que, con­ci­bien­do cada for­ma lle­ga­da a ser en el fluir del movi­mien­to, enfo­ca tam­bién su aspec­to tran­si­to­rio; no se deja impo­ner por nada; es esen­cial­men­te crí­ti­ca y revolucionaria.

El mar­xis­mo es un méto­do no un dog­ma, que­da cla­ro… ¿Qué sec­tor social a tu jui­cio se iden­ti­fi­ca con el mar­xis­mo, pero, en reali­dad, lo des­tro­za usán­do­lo como dogma?

Son fun­da­men­tal­men­te cua­tro los sec­to­res que dicen ser demó­cra­tas radi­ca­les, que citan y emplean con­cep­tos mar­xis­tas y has­ta se dicen ofi­cial­men­te mar­xis­tas, aun­que en la reali­dad lo ter­gi­ver­san y des­vir­túan, sobre todo lo destrozan.

Uno es la indus­tria cul­tu­ral pro­gre, que edi­ta libros mar­xis­tas no como armas revo­lu­cio­na­rias sino como mer­can­cías ideo­ló­gi­cas que deben com­pe­tir en el mer­ca­do de la cul­tu­ra bur­gue­sa con otras modas inte­lec­tua­les. Así se refuer­za el feti­chis­mo de la mer­can­cía al redu­cir el mar­xis­mo a un con­su­mo de usar y tirar libros que en ese momen­to estén de moda. En este caso Marx es redu­ci­do a algo peor que un dog­ma, es direc­ta­men­te des­trui­do al ser deva­lua­do en mercancía.

La fra­se «Marx ven­de» vuel­ve al mer­ca­do siem­pre que hay gran­des cri­sis, con­flic­tos socia­les, inter­na­cio­na­les, etc., libros airea­dos por el mar­ke­ting de la cul­tu­ra del amo, colo­ca­dos jun­to a auto­res reac­cio­na­rios, nega­cio­nis­tas o sim­ple­men­te super­fluos. El dere­cho bur­gués de expre­sión que­da así refor­za­do por­que la «liber­tad de com­prar» ocul­ta la dic­ta­du­ra del capi­tal ejer­ci­da median­te su indus­tria polí­ti­co-cul­tu­ral que publi­ca lo que le con­vie­ne. Sin embar­go, colec­ti­vos mili­tan­tes man­tie­nen con sudor impren­tas rojas que ofre­cen sus edi­cio­nes en papel o digi­ta­les en redes crí­ti­cas y en mer­ca­dos no suje­tos al bene­fi­cio mer­can­til, sino a la con­cien­cia­ción revolucionaria.

Otro sec­tor es el del refor­mis­mo lla­ma­do «duro» por la pren­sa bur­gue­sa para así ampliar la ofer­ta polí­ti­co-elec­to­ral de «izquier­da» en el mer­ca­do del voto y com­ba­tir con más efi­ca­cia al movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio den­tro del pue­blo tra­ba­ja­dor. Para expli­car un poco la dife­ren­cia for­mal entre ambos refor­mis­mos bas­ta saber que la pri­me­ra nie­ga la explo­ta­ción social, la domi­na­ción polí­ti­ca, la opre­sión cul­tu­ral y nacio­nal, el patriar­ca­do redu­ci­do a una «pers­pec­ti­va de géne­ro», el impe­ria­lis­mo, etc. Aquí no pode­mos ana­li­zar­los uno a uno, sí vamos a resu­mir lo esen­cial de la ter­gi­ver­sa­ción y nega­ción prác­ti­ca del mar­xis­mo que les reco­rre a todos ellos con mayor o menor intensidad:

  1. El mar­xis­mo sigue sien­do váli­do solo como uno más de tan­tos pen­sa­mien­tos pro­gre­sis­tas, no como la pra­xis de la revo­lu­ción comu­nis­ta que ha per­di­do sen­ti­do histórico.
  2. El comu­nis­mo es una uto­pía irrea­li­za­ble, solo la «demo­cra­cia avan­za­da» pue­de resol­ver los agu­dos pro­ble­mas que nos asfixian.
  3. La vio­len­cia defen­si­va, jus­ta y revo­lu­cio­na­ria no sir­ve para nada sino que ade­más refuer­za al poder, solo es efec­ti­va la pacien­cia estra­té­gi­ca del paci­fis­mo y del par­la­men­ta­ris­mo: «voto a voto».
  4. La explo­ta­ción asa­la­ria­da, la opre­sión polí­ti­ca, la domi­na­ción cul­tu­ral, el patriar­ca­do, los dere­chos poli­xe­sua­les, el racis­mo, etc., solo son supe­ra­bles con el logro de inmen­sas mayo­rías lega­les y par­la­men­ta­rias que «voto a voto» anu­len las leyes «vie­jas» y desa­rro­llen las «nue­vas».
  5. La opre­sión nacio­nal no se resuel­ve con la inde­pen­den­cia obre­ra y anti­im­pe­ria­lis­ta, sino con pac­tos inter­na­cio­na­les que regu­len sus tiem­pos y sus fines.
  6. La deba­cle socio­eco­ló­gi­ca no se resuel­ve con la pro­pie­dad socia­lis­ta de la natu­ra­le­za y de las fuer­zas pro­duc­ti­vas, sino con acuer­dos nego­cia­dos con las gran­des empre­sas y con sus Esta­dos, acuer­dos vigi­la­dos por las ins­ti­tu­cio­nes internacionales.
  7. El mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co es fal­so por­que la his­to­ria es el resul­ta­do de la con­cor­dia y el con­sen­so, no de la lucha de clases.
  8. La dia­léc­ti­ca es fal­sa por­que la con­tra­dic­ción es irre­so­lu­ble des­de la filo­so­fía atea inhe­ren­te a su mate­ria­lis­mo: solo la fe y la espi­ri­tua­li­dad expli­can el «mis­te­rio y la con­tra­dic­ción de la vida».

Un ter­cer sec­tor más redu­ci­do: el de los peque­ños gru­pos de izquier­da mili­tan­te auto­pro­cla­ma­dos como úni­ca van­guar­dia diri­gen­te del pro­le­ta­ria­do. Cada uno de ellos cree ser el autén­ti­co y exclu­si­vo intér­pre­te del mar­xis­mo, tal cual solo ellos creen saber inter­pre­tar­lo, los demás son revi­sio­nis­tas, sec­ta­rios, tac­ti­cis­tas, opor­tu­nis­tas, etc. Bien es ver­dad que últi­ma­men­te, y por las pre­sio­nes de la cri­sis y las lec­cio­nes del pasa­do, en bas­tan­tes de estos gru­pos se reco­no­ce la nece­si­dad de la auto­crí­ti­ca y de la lucha con­tra el dog­ma­tis­mo. Pero aun así sigue muy fuer­te el ape­go al dog­ma, a la inter­pre­ta­ción lite­ral de un tex­to si tener en cuen­ta el con­tex­to, si tener en cuen­ta los cambios.

Un cuar­to y últi­mo sec­tor al que no se pres­ta aten­ción sufi­cien­te es la explo­si­va mez­cla de dog­ma­tis­mo, sec­ta­ris­mo, buro­cra­tis­mo, refor­mis­mo, etc., ocul­to tras una pala­bre­ría hue­ca «nue­vas luchas» que sus­ti­tu­yen a la des­apa­re­ci­da cla­se obre­ra y su fini­qui­ta­da lucha de cla­ses. Un enjam­bre de gru­pi­tos, ONG, colec­ti­vos socia­les, etc., que tan­to abun­da bajo la per­mi­si­vi­dad legal y las ayu­das eco­nó­mi­cas oscu­ras en muchos de ellos. Algu­nos inclu­so se lla­man «mar­xis­tas». En estos gru­pi­tos, la direc­ción ver­ti­cal y per­so­na­lis­ta es la nor­ma, inclu­so no fal­ta sumi­sión al líder.

Tras este repa­so, pode­mos decir que el dog­ma­tis­mo con­sis­te en anu­lar uno de los com­po­nen­tes de la uni­dad de con­tra­rios, de modo que al dejar solo el otro rom­pe­mos su uni­dad y lucha, anu­la­mos el desa­rro­llo del cono­ci­mien­to y por ello des­vir­tua­mos la ver­dad, pudrién­do­la como dog­ma. La ver­dad solo pue­de sur­gir del cho­que de con­tra­rios, que pre­via­men­te va enri­que­cién­do­se en sus dife­ren­cias y opo­si­cio­nes. La ver­dad no exis­te nun­ca en un solo com­po­nen­te de la con­tra­dic­ción por­que a lo sumo sería par­cial y limitada.

La ver­dad es la dia­léc­ti­ca entre lo con­cre­to, lo obje­ti­vo, lo abso­lu­ta y lo rela­ti­vo. Los dog­má­ti­cos des­co­no­cen la dia­léc­ti­ca de lo uni­ver­sal, lo par­ti­cu­lar y lo sin­gu­lar, de modo que apli­can a lo sin­gu­lar y a lo par­ti­cu­lar una visión abs­trac­ta y está­ti­ca, muer­ta, de lo uni­ver­sal, sin dar­se cuen­ta que la crí­ti­ca tam­bién –sobre todo– ha de vol­car­se en lo uni­ver­sal por­que es en ese con­cep­to cla­ve don­de radi­ca una de las mayo­res difi­cul­ta­des del acce­so al cono­ci­mien­to y su enri­que­ci­mien­to par­ti­cu­lar y singular.

A lo lar­go de la his­to­ria del siglo XX hubo dife­ren­tes expe­rien­cias socia­lis­tas que des­gra­cia­da­men­te la mayo­ría fue­ron al tras­te… ¿Con­si­de­ras que hubo malas apli­ca­cio­nes del mar­xis­mo o que sen­ci­lla­men­te no hubo socia­lis­mo en algu­na de ellas?

Más que decir que la mayo­ría de las expe­rien­cias socia­lis­tas se han ido al tra­te, pien­so que es más rea­lis­ta decir que han sido derro­ta­das. La dife­ren­cia con­sis­te en que «irse al tras­te» no pre­ci­sa las razo­nes del fra­ca­so, cons­ta­ta un hecho pero no expli­ca el por qué y por tan­to no pue­de pro­po­ner solu­cio­nes. Por el con­tra­rio, decir que han sido derro­ta­das es ir direc­ta­men­te al resul­ta­do de la lucha de cla­ses en esas expe­rien­cias, más con­cre­ta­men­te es el nudo gor­diano: la polí­ti­ca que se ha lle­va­do y que ha resul­ta­do derrotada.

Pre­ci­sar esta dife­ren­cia entre irse al tras­te o ser derro­ta­do es impor­tan­te de cara a la segun­da par­te de la pre­gun­ta. Si estu­dia­mos las dife­ren­tes derro­tas vemos que, por deba­jo de sus for­mas par­ti­cu­la­res y sin­gu­la­res, hay una serie de razo­nes comu­nes, bási­cas a todas ellas, uni­ver­sa­les pode­mos lla­mar­las, que nos remi­ten de una u otra for­ma a las cua­tro gran­des y deci­si­vas incom­pa­ti­bi­li­da­des entre el capi­ta­lis­mo y el socia­lis­mo que se fija­ron esen­cial­men­te a fina­les del siglo XIX. Digo esen­cial­men­te por­que cada una de ellas y las cua­tro como tota­li­dad expre­san el anta­go­nis­mo abso­lu­to, nue­vo en la his­to­ria huma­na, entre dos modos de pro­duc­ción, el capi­ta­lis­ta que enton­ces apa­re­cía omni­po­ten­te en su expan­sión por el pla­ne­ta y el socia­lis­ta que ni siquie­ra exis­tía en ger­men en nin­gún lado.

Es cier­to que la Comu­na de París de 1871 y otras expe­rien­cias meno­res habían expe­ri­men­ta­do esbo­zos empí­ri­cos de cómo se podía avan­zar par­cial­men­te al socia­lis­mo en áreas socia­les muy peque­ñas. Pero fue pre­ci­sa­men­te en esta cues­tión don­de se con­fir­mó el poten­cial crea­ti­vo y heu­rís­ti­co de la dia­léc­ti­ca del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co: Marx y Engels, ayu­da­dos por colec­ti­vos mili­tan­tes, fue­ron des­ti­lan­do la prác­ti­ca en el alam­bi­que de la teo­ría enfren­tán­do­se a dos blo­ques ideo­ló­gi­cos: el refor­mis­ta pro­ve­nien­te del socia­lis­mo utó­pi­co y el bur­gués que se esta­ba desa­rro­llan­do des­de el siglo XVII. De este modo, para fina­les del siglo XIX se habían for­ma­do ya las raí­ces mar­xis­tas pro­fun­das del cho­que irre­so­lu­ble entre el mar­xis­mo y el blo­que bur­gués-refor­mis­ta que tenía una iden­ti­dad de cla­se común como se vería en la his­to­ria de la lucha de clases.

Esas raí­ces mar­xis­tas se irían exten­dien­do y aumen­tan­do según lo exi­gía la lucha de cla­ses mun­dial, pero su iden­ti­dad ya esta­ba asen­ta­da a fina­les del siglo XIX y con­sis­tía en cua­tro pun­tos: la teo­ría de la explo­ta­ción asa­la­ria­da, de la plus­va­lía, del valor y del tra­ba­jo abs­trac­to; la teo­ría del Esta­do como cuar­tel gene­ral de la cla­se bur­gue­sa, es decir como la for­ma polí­ti­co-mili­tar del capi­tal; la con­cep­ción mate­ria­lis­ta de la his­to­ria como pro­duc­to de la lucha de cla­ses y de libe­ra­ción de los pue­blos; y el méto­do dia­léc­ti­co que insis­te que el movi­mien­to de lo real es debi­do a la uni­dad y lucha de con­tra­rios. Las cua­tro for­man una tota­li­dad de modo que si fal­ta una de ellas, no solo las otras tres entran en cri­sis sino que es esa tota­li­dad, o sea, el avan­ce al socia­lis­mo, la que es derro­ta­da más pron­to que tarde.

No come­ta­mos el error obje­ti­vis­ta y meca­ni­cis­ta de creer que bas­ta apli­car estos cua­tro com­po­nen­tes de la tota­li­dad para ase­gu­rar la vic­to­ria del socia­lis­mo. No. En cada uno de ellos y de for­ma deci­si­va en su uni­dad, la con­cien­cia revo­lu­cio­na­ria, la sub­je­ti­vi­dad crí­ti­ca y auto­crí­ti­ca, y el deseo y la éti­ca jue­gan un papel cla­ve para la vic­to­ria. Y den­tro de esa dia­léc­ti­ca des­ta­ca como fun­da­men­tal la con­cien­cia de la nece­si­dad vital de la toma y man­te­ni­mien­to del poder obre­ro y de la polí­ti­ca como la quin­tae­sen­cia de la eco­no­mía. Es decir, la par­ti­ci­pa­ción rec­to­ra del pue­blo tra­ba­ja­dor orga­ni­za­do en soviets, con­se­jos, comu­nas, coope­ra­ti­vas, sin­di­ca­tos socio­po­lí­ti­cos, etc., uni­dos en la auto­de­fen­sa median­te la doc­tri­na del pue­blo en armas.

Simul­tá­nea­men­te a estos pasos, y con la luci­dez auto­crí­ti­ca de que la derro­ta pue­de lle­gar debi­do al aban­dono o des­pre­cio de estas lec­cio­nes his­tó­ri­cas, el pue­blo tra­ba­ja­dor debe impo­ner pasos fun­da­men­ta­les como la expro­pia­ción de capi­ta­les, la socia­li­za­ción de las fuer­zas pro­duc­ti­vas y la pla­ni­fi­ca­ción de la eco­no­mía, la liqui­da­ción de las fuer­zas repre­si­vas y del sis­te­ma judi­cial bur­gués, la liqui­da­ción de la pro­pie­dad bur­gue­sa de la indus­tria polí­ti­co-mediá­ti­ca, el reco­no­ci­mien­to de la inde­pen­den­cia de las nacio­nes opri­mi­das, etc. ¿Cómo desa­rro­llar todo esto? Muy sen­ci­llo: la dia­léc­ti­ca entre demo­cra­cia y dic­ta­du­ra lo expli­ca per­fec­ta­men­te. La demo­cra­cia bur­gue­sa es la for­ma exter­na de la dic­ta­du­ra del capi­tal mien­tras que la dic­ta­du­ra del pro­le­ta­ria­do es la for­ma exter­na de la demo­cra­cia socialista.

Pero, por últi­mo, tam­po­co debe­mos olvi­dar tres reali­da­des inocul­ta­bles e inter­ac­ti­vas: Una, que se tra­ta de lucha de cla­ses, por tan­to que la bur­gue­sía autóc­to­na y el impe­ria­lis­mo actúan en con­jun­to tác­ti­ca y estra­té­gi­ca­men­te para des­truir has­ta las raí­ces ese inten­to revo­lu­cio­na­rio que modo que no vuel­va a resurgir.

Dos, que la inmen­sa mayo­ría de los inten­tos revo­lu­cio­na­rios se han dado y se dan en paí­ses empo­bre­ci­dos, saquea­dos y con pocos recur­sos, como ya lo había pre­vis­to el mar­xis­mo des­de el últi­mo ter­cio del siglo XIX en ade­lan­te. A esto debe­mos sumar los enor­mes cos­tos en defen­sa que deben asu­mir estos pue­blos para no ser explo­ta­dos de nue­vo, en detri­men­to de mejo­ras urgen­tes en otras áreas: en 1930 la URSS tenía un atra­so de entre 50 y 100 años con res­pec­to a Occi­den­te, sabía que tar­de o tem­prano sería inva­di­da por el capi­ta­lis­mo y deci­dió acor­tar esa enor­me dis­tan­cia en una déca­da, en diez años, para rear­mar­se lo antes posible.

Y tres, las cade­nas men­ta­les, sub­je­ti­vas, reac­cio­na­rias que vie­nen del pasa­do, pero que sobre­vi­ven en el pre­sen­te duran­te mucho tiem­po, mani­pu­la­das por el impe­ria­lis­mo para crear movi­mien­tos con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rios. Pero lo fun­da­men­tal es que estas cade­nas men­ta­les son dia­ria­men­te refor­za­das por la acción disol­ven­te de la ley del valor, del mar­ca­do como regu­la­dor y dic­ta­dor de la vida colec­ti­va. Vol­ve­re­mos más ade­lan­te a este ter­cer pun­to al hablar del feti­chis­mo de la mer­can­cía, del cán­cer del mer­ca­do y de la incom­pa­ti­bi­li­dad entre socia­lis­mo y ley del valor.

Todo lo vis­to expli­ca las tre­men­das difi­cul­ta­des que han de supe­rar los pue­blos tra­ba­ja­do­res, lo que faci­li­ta el can­san­cio, los erro­res, las trai­cio­nes y la buro­cra­ti­za­ción… y con ellos las derro­tas. Insis­to, no pode­mos ver cada una de las par­tes que hemos vis­to total­men­te sepa­ra­das, ais­la­das entre sí: son una tota­li­dad que debe­mos ana­li­zar en sus par­tes y a la vez sin­te­ti­zar en su uni­dad en per­ma­nen­te movimiento.

He deja­do varios pun­tos sin desa­rro­llar por­que la pre­gun­ta que aho­ra vie­ne me per­mi­te hacer­lo con más dete­ni­mien­to. Dos de ellos entre­la­za­dos son, por un lado, la supera­ción de la cos­mo­vi­sión bur­gue­sa cen­tra­da en el feti­chis­mo de la mer­can­cía, en la dic­ta­du­ra del mer­ca­do y en la men­ti­ra de que la liber­tad depen­de de la pro­pie­dad pri­va­da orien­ta­da a la acu­mu­la­ción y al con­su­mis­mo; y, por otro lado e inse­pa­ra­ble del ante­rior, la acción dia­ria del poder popu­lar y del Esta­do obre­ro con su pla­ni­fi­ca­ción socia­lis­ta para erra­di­car lo más rápi­do posi­ble el mer­ca­do en su con­tex­to dado y des­pués, supe­rar­lo his­tó­ri­ca­men­te a esca­la mun­dial de for­ma irreversible.

Bie­lo­rru­sia, que conoz­co, la RP de Chi­na, Viet­nam apli­can rece­tas de mer­ca­do, pero con la inten­ción de sal­var el socia­lis­mo… ¿Dón­de pien­sas que está el lími­te de esta mane­ra de pro­ce­der y que no apa­rez­ca una nue­va cla­se diri­gen­te a la que le intere­se vol­ver al capitalismo?

Una lec­ción his­tó­ri­ca incues­tio­na­ble es que del mis­mo modo en que nin­gu­na cla­se domi­nan­te cede pací­fi­ca y ale­gre­men­te su poder, sus pro­pie­da­des, su Esta­do y su ejér­ci­to a la cla­se que ha esta­do explo­tan­do y domi­nan­do has­ta enton­ces, de este mis­mo modo, pero a la inver­sa, toda cla­se domi­nan­te derro­ta­da, expro­pia­da por el pro­le­ta­ria­do, orga­ni­za la con­tra­rre­vo­lu­ción des­de el pri­mer día para recu­pe­rar el poder y des­truir defi­ni­ti­va­men­te al proletariado.

Otra lec­ción his­tó­ri­ca incues­tio­na­ble es que el impe­ria­lis­mo, un Esta­do que opri­me y explo­ta a otros pue­blos, nun­ca les con­ce­de por las bue­nas la inde­pen­den­cia socia­lis­ta, que no la inde­pen­den­cia for­mal, apa­ren­te, de la que lue­go habla­re­mos. Sola­men­te la dura y a veces deses­pe­ra­da lucha de libe­ra­ción nacio­nal de cla­se de estos pue­blos con­quis­tan con san­gre su inde­pen­den­cia socia­lis­ta en una gue­rra de libe­ra­ción que es gue­rra de cla­ses, gue­rra social, en el inte­rior del pue­blo. Pero esta inde­pen­den­cia socia­lis­ta nun­ca está segu­ra, siem­pre debe estar vigi­lan­te ante una con­tra­rre­vo­lu­ción inter­na apo­ya­da o has­ta pro­vo­ca­da por el Esta­do antes ocu­pan­te, por el impe­ria­lis­mo. Si la nación vuel­ve a per­der su inde­pen­den­cia socia­lis­ta, su futu­ro será el del sal­va­jis­mo apli­ca­do por el Esta­do que ha vuel­to a ser ocupado.

Una ter­ce­ra lec­ción de la his­to­ria es que la cla­se bur­gue­sa en su con­jun­to aban­do­na sus dife­ren­cias esta­ta­les, nacio­na­les, cul­tu­ra­les, lin­güís­ti­cas, etc., y se une alre­de­dor de su pro­pie­dad pri­va­da cuan­do está en peli­gro de ser socia­li­za­da por la huma­ni­dad tra­ba­ja­do­ra. Las dis­tin­tas bur­gue­sías lan­zan a sus cla­ses obre­ras alie­na­das a matar­se entre ellas para sal­var o aumen­tar las ganan­cias de sus bur­gue­sías, pero en el momen­to en el que la cla­se obre­ra pre­ten­de socia­li­zar las fuer­zas pro­duc­ti­vas, la bur­gue­sía se une para aho­gar la liber­tad en san­gre. Las bur­gue­sías de las nacio­nes opri­mi­das trai­cio­nan a sus pue­blos para nego­ciar con el ocu­pan­te des­vian­do la lucha por la inde­pen­den­cia al agu­je­ro negro del par­la­men­to, la ley y las pro­me­sas del inva­sor, cola­bo­ran­do con él en la repre­sión de quie­nes no se arrodillan.

Por tan­to, cual­quier pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio ha de pre­pa­rar­se antes de con­quis­tar el poder para aplas­tar la segu­ra reac­ción bur­gue­sa y, más aún, si es una lucha de libe­ra­ción nacio­nal de cla­se en la que la bur­gue­sía odia más a su pro­le­ta­ria­do que al ocu­pan­te. Pre­pa­rar­se con ante­rio­ri­dad sig­ni­fi­ca con­cien­ciar a la mili­tan­cia para ese nue­vo com­ba­te, tam­bién avi­sar al pue­blo obre­ro de que la lucha con­ti­nua­rá des­pués de la pri­me­ra vic­to­ria y sobre todo estu­diar a fon­do cómo las bur­gue­sías derro­ta­das han orga­ni­za­do las con­tra­rre­vo­lu­cio­nes, cómo han ido recu­pe­ran­do el apo­yo de sec­to­res alie­na­dos mani­pu­lan­do los com­po­nen­tes irra­cio­na­les, los mie­dos, el racis­mo, el patriar­ca­do, etc., para minar des­de den­tro el nue­vo poder obrero.

Lle­ga­dos ya a este pun­to, hemos de saber que la movi­li­za­ción obre­ra y popu­lar en defen­sa de lo con­quis­ta­do es impres­cin­di­ble para abor­tar cual­quier inten­to con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio. Pero la movi­li­za­ción ha de tener una con­cien­cia de lo que es el capi­ta­lis­mo. El pun­to crí­ti­co de todas las expe­rien­cias de avan­ce al socia­lis­mo, espe­cial­men­te en los pue­blos empo­bre­ci­dos, es el de la direc­ción socio­eco­nó­mi­ca y polí­ti­ca cons­cien­te hacia la supera­ción del capi­ta­lis­mo y el rápi­do desa­rro­llo del socia­lis­mo a par­tir de con­quis­tas ini­cia­les deci­si­vas: des­man­te­la­mien­to del Esta­do bur­gués y de su ejér­ci­to, crea­ción del pue­blo en armas y del Esta­do-comu­na, socia­li­za­ción de las fuer­zas pro­duc­ti­vas y del Ban­co Cen­tral, etc. La crea­ción de estos y otros pode­res popu­la­res impres­cin­di­bles debe estar ase­gu­ra­da por la movi­li­za­ción obre­ra y popu­lar per­ma­nen­te para abor­tar todo inten­to con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rio, y por la per­ma­nen­te lucha con­tra la des­hu­ma­ni­za­ción inhe­ren­te al mercado.

El lla­ma­do «socia­lis­mo de mer­ca­do» es un con­tra­sen­ti­do, un oxí­mo­ron, que solo pue­de ser enten­di­do y resuel­to des­de la dia­léc­ti­ca de la lucha de cla­ses, es decir, des­tru­yen­do al mer­ca­do y avan­zan­do, ade­más de al socia­lis­mo, sobre todo, al comu­nis­mo. Este pun­to es cla­ve, la ley del valor es un poder des­truc­ti­vo invi­si­ble pero mate­rial y obje­ti­vo. La mer­can­cía que en ella se sus­ten­ta cosi­fi­ca y des­na­tu­ra­li­za a la per­so­na, redu­cién­do­la a dine­ro, al equi­va­len­te gene­ral que lo igua­la todo al pre­cio de una sim­ple tuer­ca. Una per­so­na trans­for­ma­da en tuer­ca, en obje­to pasi­vo a la espe­ra que el mer­ca­do como poder abso­lu­to le impon­ga un pre­cio, o peor, en faná­ti­co fas­cis­ta cuyo pre­cio depen­de de los crí­me­nes que eje­cu­ta, es incon­ci­lia­ble con el comunismo.

En la medi­da en que el mer­ca­do capi­ta­lis­ta sub­sis­ta den­tro de la pla­ni­fi­ca­ción socia­lis­ta, en esta medi­da la recu­pe­ra­ción bur­gue­sa es inevi­ta­ble dado que tie­ne a su favor el enor­me poder de domi­na­ción invi­si­ble e incons­cien­te de la ley del valor, de la mer­can­cía y del dine­ro como equi­va­len­te uni­ver­sal. Este poder invi­si­ble e incons­cien­te ya venía ancla­do por gene­ra­cio­nes en la per­so­na­li­dad colec­ti­va alie­na­da en las cla­ses explo­ta­das por años de edu­ca­ción y vida «nor­mal» bajo la dic­ta­du­ra del capi­tal. Este poder debe ser visi­bi­li­za­do y com­ba­ti­do en la prác­ti­ca y a dia­rio median­te la nue­va vida socia­lis­ta, crí­ti­ca y cons­cien­te. Si no se logra esto o si no reci­be la prio­ri­dad que exi­ge, inevi­ta­ble­men­te la bur­gue­sía derro­ta­da empe­za­rá a recuperarse.

En un dis­cur­so dis­po­ni­ble en You­tu­be Fidel recuer­da que el socia­lis­mo no entra en Cuba ava­la­do por los tan­ques sovié­ti­cos y eso lo hace más fuer­te. Pero hubo otras expe­rien­cias como Yugos­la­via o Alba­nia en que tam­po­co se dio ese hecho y ter­mi­na­ron fra­ca­san­do las revo­lu­cio­nes… Sin entrar a valo­rar minu­cio­sa­men­te cada una de ellas ¿pode­mos hablar de una caren­cia de dia­léc­ti­ca y de enten­der la reali­dad por los pro­pios revo­lu­cio­na­rios loca­les lo que hizo fra­ca­sar algu­na de estas revoluciones?

Exac­to, Fidel Cas­tro nos lle­va a un pun­to deci­si­vo sobre el que no pode­mos exten­der­nos aho­ra. En efec­to, gran par­te de la excu­sa de que el «socia­lis­mo ha fra­ca­sa­do» se basa en el hun­di­mien­to de los paí­ses del Este euro­peo libe­ra­dos por el nazis­mo por el Ejér­ci­to Rojo al final de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. Los par­ti­dos mar­xis­tas eran muy débi­les en estos paí­ses por­que los nazis los habían per­se­gui­do a muer­te, ayu­da­dos por los cola­bo­ra­cio­nis­tas inter­nos. La ocu­pa­ción nazi los saqueó y deser­ti­zó eco­nó­mi­ca­men­te, y des­de 1945 su recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca tuvo que empe­zar prác­ti­ca­men­te de la nada en un con­tex­to de gue­rra fría, sabo­ta­jes y pro­vo­ca­cio­nes impe­ria­lis­tas. La ayu­da sovié­ti­ca era muy limi­ta­da a pesar de que las repa­ra­cio­nes de gue­rra eran pequeñas.

Pero una de las gran­des fallas del socia­lis­mo en la URSS y en el Este euro­peo fue que no pudo domi­nar pri­me­ro y, lue­go, des­truir al mons­truo capi­ta­lis­ta que dor­mi­ta en la mer­can­cía, en una eco­no­mía anár­qui­ca suje­ta a la ley del valor y a la nece­si­dad cie­ga del máxi­mo bene­fi­cio del pro­pie­ta­rio pri­va­do del taller, de la fin­ca, de la fábri­ca peque­ña, etc., per­mi­ti­das en el lla­ma­do «socia­lis­mo de mer­ca­do». La NEP de 1921 lo inten­tó y lo logró duran­te unos años, pero des­de 1925 resur­gie­ron los pro­ble­mas, lo que hizo que en 1929 se vol­vie­ra a pla­ni­fi­car la eco­no­mía superan­do la resis­ten­cia sal­va­je de una resur­gi­da bur­gue­sía con una áspe­ra lucha de cla­ses. Sin embar­go des­de comien­zos de los años seten­ta comen­zó a des­ace­le­rar­se la eco­no­mía por varias razo­nes, entre ellas la incom­pa­ti­bi­li­dad entre el mer­ca­do que rena­cía y la pla­ni­fi­ca­ción socia­lis­ta. Los deba­tes al res­pec­to, que habían vuel­to poco antes de la muer­te de Sta­lin en 1953, fue­ron exten­dién­do­se en todos los paí­ses socia­lis­tas, inclui­da Cuba en 1962 – 1965.

En reali­dad la eco­no­mía sovié­ti­ca fun­cio­na­ba muy bien a pesar de las men­ti­ras occi­den­ta­les, empe­zan­do a tener algu­nos pro­ble­mas con­for­me la fac­ción repre­sen­ta­da por Brezh­nev, des­de 1964, con­tro­la­ba cada vez menos el len­to auge de una buro­cra­cia que se bene­fi­cia­ba cada vez más de la lla­ma­da «segun­da eco­no­mía» que había rena­ci­do des­pués de la Segun­da Gue­rra Mun­dial. La eco­no­mía pri­va­da legal en la URSS, reco­no­ci­da por las leyes, fue trans­for­mán­do­se en ile­gal por­que esta daba más bene­fi­cios a sus pro­pie­ta­rios. Algo pare­ci­do a lo que había suce­di­do en la segun­da fase de la NEP, des­de 1925 en ade­lan­te. Fue un pudri­mien­to len­to pero impa­ra­ble por­que no hubo una inter­ven­ción tajan­te del PCUS para cor­tar­la de raíz como en 1929. Solo fue alre­de­dor de 1980 cuan­do sur­gió la preo­cu­pa­ción ins­ti­tu­cio­nal por esa «segun­da eco­no­mía» al agra­var­se los pro­ble­mas des­cu­bier­tos en 1973.

La deno­mi­na­da «doble eco­no­mía» impul­sa­ba la for­ma­ción de una nue­va bur­gue­sía que se unía a la buro­cra­ti­za­ción. En su tiem­po, Lenin y otros bol­che­vi­ques com­ba­tie­ron dura­men­te con­tra la con­fluen­cia entre nue­vos buró­cra­tas, fun­cio­na­rios exza­ris­tas, bur­gue­ses y cam­pe­si­nos ricos. Los deba­tes fue­ron muy inten­sos y múl­ti­ples, pero no pode­mos resu­mir­los aquí. Medio siglo más tar­de, vol­vían a sur­gir pero en un con­tex­to interno y externo dife­ren­te. A todo esto hay que unir­le la pre­sión bru­tal siem­pre en ascen­so de la ame­na­za mili­tar impe­ria­lis­ta y su gue­rra eco­nó­mi­ca, cien­tí­fi­ca, etc. Fue enton­ces cuan­do un amplio sec­tor del PCUS, sobre todo diri­gen­tes, apo­yó a la Peres­troi­ka. Tras unas medi­das que no refor­za­ban la pla­ni­fi­ca­ción ni anu­la­ban el mer­ca­do pri­va­do, el ata­que serio empe­zó en 1987 con un des­man­te­la­mien­to muy rápi­do de los pila­res del socia­lis­mo sovié­ti­co. Por ejem­plo, en1988 se daba liber­tad total a las coope­ra­ti­vas, inclui­da la del comer­cio exte­rior, ley que jun­to con otras, faci­li­tó que la nue­va bur­gue­sía se orga­ni­za­ra públi­ca y ofi­cial­men­te como cla­se social dis­pues­ta a tomar el poder fusio­nán­do­se los nue­vos Nep­men, con la buro­cra­cia. El mer­ca­do capi­ta­lis­ta se había impues­to sobre la cada vez más debi­li­ta­da pla­ni­fi­ca­ción socialista.

Pero el nue­vo blo­que bur­gués que opta­ba por des­man­te­lar la URSS y nego­ciar una rápi­da inser­ción en el blo­que capi­ta­lis­ta, en eso que se lla­ma Occi­den­te, había ven­di­do la piel del oso antes de matar­lo defi­ni­ti­va­men­te. Con­ven­ci­do de que con­ta­ban con el sufi­cien­te apo­yo de masas o al menos con una aquies­cen­cia pasi­va, orga­ni­zó el refe­rén­dum del 17 de mar­zo de 1991, ocul­tan­do a los pue­blos de la URSS los obje­ti­vos últi­mos del pro­yec­to de des­man­te­la­mien­to. Aun con esta mani­pu­la­ción, los resul­ta­dos die­ron una par­ti­ci­pa­ción del 80,03%, votos váli­dos 98,14%, anu­la­dos o en blan­co 1,86%, a favor de man­te­ner la URSS 77,85% y a favor de supri­mir­la el 22,15%. A pesar de seme­jan­te gol­pe, el blo­que anti­so­vié­ti­co ace­le­ró sus manio­bras y en noviem­bre de 1991 el PCUS fue ile­ga­li­za­do. No hace fal­ta decir que des­de fina­les de la déca­da de 1980 los ser­vi­cios secre­tos impe­ria­lis­tas y su ejér­ci­to de inte­lec­tua­les lle­ga­ron a mover­se casi con impunidad.

Yugos­la­via luchó feroz­men­te con­tra el nazis­mo, obli­gán­do­le a dis­traer tro­pas de otros fren­tes para seguir saqueán­do­la. En la déca­da de 1950 la supre­ma­cía del plan sobre el mer­ca­do era ofi­cial, pero se reco­no­cía el poder inter­ven­tor de los «con­se­jos de fábri­ca» que poco a poco desa­rro­lla­ban la auto­ges­tión en sus empre­sas y coope­ra­ti­vas. A par­tir de 1965 se inten­si­fi­có la auto­no­mía del mer­ca­do, de las empre­sas y coope­ra­ti­vas, que com­pe­tían entre sí para un mayor enri­que­ci­mien­to de cada empre­sa, pero en 1971 se tuvo que vol­ver a la «auto­ges­tión pla­ni­fi­ca­da» para cor­tar de cua­jo las injus­ti­cias socia­les que se habían mul­ti­pli­ca­do en solo cin­co años. Pero en 1975 se acep­tó que la auto­no­mía de las regio­nes tam­bién era auto­no­mía de mer­ca­do, de modo que cada región y empre­sa podían hacer lo que esti­ma­sen con­ve­nien­te para ellas. Se debi­li­ta­ba así la uni­dad supra­na­cio­nal a la vez que se recom­po­nía el poder del mercado.

La cri­sis de 1980, que no era sino el efec­to retra­sa­do de la cri­sis capi­ta­lis­ta de la pri­me­ra mitad de los años 70, agu­di­zó estos pro­ble­mas a la vez que saca­ba a la luz la enor­me y cre­cien­te deu­da de Yugos­la­via con los ban­cos impe­ria­lis­tas que lle­ga­ría a ser insos­te­ni­ble en pocos años. El impe­ria­lis­mo sabía cómo y a tra­vés de qué bre­chas ata­car para des­tro­zar Yugos­la­via, aun así nece­si­tó varias gue­rras atro­ces en la déca­da de 1990 para destruirla.

Alba­nia, uno de los paí­ses más pobre de Euro­pa en 1940, si no el que más, siguió el camino opues­to al yugos­la­vo y al de las suce­si­vas refor­mas eco­nó­mi­cas sovié­ti­cas que se iban abrien­do poco a poco al mer­ca­do. Su autar­quía eco­nó­mi­ca y extre­mo mode­lo de «socia­lis­mo en un solo país» no res­pon­dió solo a una deci­sión inter­na sino tam­bién al férreo blo­queo impe­ria­lis­ta y a las dife­ren­cias teó­ri­cas suce­si­va­men­te con Yugos­la­via, la URSS y Chi­na Popu­lar. La pla­ni­fi­ca­ción impul­só gran­des avan­ces socio­eco­nó­mi­cos con mejo­ras sus­tan­cia­les de las con­di­cio­nes de vida del pue­blo, pero de nue­vo, para media­dos de la déca­da de 1980, sur­gie­ron difi­cul­ta­des no solo eco­nó­mi­cas sino tam­bién de capa­ci­dad de direc­ción de los comu­nis­tas en una socie­dad que había cam­bia­do mucho de 1945 a 1985. La implo­sión de la URSS y del Este euro­peo reven­tó Alba­nia y en 1991 las elec­cio­nes las ganó un par­ti­do con­ser­va­dor con el apo­yo masi­vo imperialista.

¿Y Cuba? La inde­pen­den­cia socia­lis­ta cuba­na fue efec­to de una gue­rra de libe­ra­ción anti­im­pe­ria­lis­ta que rom­pió con el mol­de del lla­ma­do «mar­xis­mo occi­den­tal» que se opu­so en un prin­ci­pio a la lucha inde­pen­den­tis­ta total del pue­blo cubano. El socia­lis­mo cubano fue y es un logro, una con­quis­ta inter­na, no exter­na, y esto es fun­da­men­tal para saber por qué Cuba resis­te tan­to al impe­ria­lis­mo pese a su polí­ti­ca de asfi­xia eco­nó­mi­ca total. El pue­blo cubano apren­dió él mis­mo de su his­to­ria, no de la his­to­ria crea­da des­de Euro­pa y Esta­dos Uni­dos. Al cono­cer su pro­pia his­to­ria por él mis­mo, el pue­blo tra­ba­ja­dor desa­rro­lla las medi­das socio­eco­nó­mi­cas, polí­ti­cas e inter­na­cio­na­lis­tas, cul­tu­ra­les, éti­co-mora­les, que sabe que nece­si­ta. Entre ellas, las suce­si­vas refor­mas en la pla­ni­fi­ca­ción eco­nó­mi­ca limi­tan­do el mer­ca­do para defen­der­se de los cre­cien­tes ata­que de Esta­dos Uni­dos. El pue­blo cubano sabe por expe­rien­cia pro­pia que la entra­da del capi­ta­lis­mo en su isla supon­drá la muer­te de la nación tra­ba­ja­do­ra cuba­na, por eso resis­te a la deses­pe­ra­da el triun­fo del mer­ca­do y la derro­ta de la planificación.

Apli­can­do el méto­do dia­léc­ti­co tal cual lo defi­nes ¿cómo inter­pre­tas lo suce­di­do en Vene­zue­la a par­tir del 3 de enero de 2026?

Vea­mos muy rápi­da­men­te el caso de Vene­zue­la. Sien­do muy bre­ves, la «revo­lu­ción boli­va­ria­na» fue una revo­lu­ción polí­ti­co-radi­cal, no socia­lis­ta en el sen­ti­do pleno del tér­mino, aun­que con vic­to­rias inne­ga­bles como la nacio­na­li­za­ción del petró­leo, la nue­va doc­tri­na mili­tar no con­tro­la­da por Esta­dos Uni­dos, la crea­ción de mili­cias boli­va­ria­nas, mucha pla­ni­fi­ca­ción esta­tal, gran­des con­quis­tas socia­les e impul­so de las comu­nas, reac­ti­va­ción de la uni­dad de Nues­tra­mé­ri­ca y del anti­im­pe­ria­lis­mo, inte­gra­ción de los pue­blos ori­gi­na­rios, etc., pero res­pe­tan­do los pila­res del capi­ta­lis­mo. Esta con­tra­dic­ción entre un boli­va­ria­nis­mo radi­cal, pero no socia­lis­ta y menos aún comu­nis­ta, y un res­pe­to sui­ci­da al capi­tal está en la base de la vic­to­ria de Washing­ton des­de el 3 de enero de 2026.

La entra­da de divi­sas petro­le­ras faci­li­ta­ba esas polí­ti­cas, pero a la vez per­mi­tía la apa­ri­ción sub­te­rrá­nea de una «boli­bur­gue­sía» for­ma­da por sec­to­res bur­gue­ses y peque­ño bur­gue­ses ini­cial­men­te pro­gre­sis­tas que se habían suma­do al movi­mien­to boli­va­riano. El falli­do gol­pe fas­cis­ta de 2002 y la vic­to­ria sobre la dura huel­ga petro­le­ra orga­ni­za­da por el impe­ria­lis­mo y la gran bur­gue­sía vene­zo­la­na radi­ca­li­za­ron al pue­blo, lo que con­ven­ció a esa sumer­gi­da boli­bur­gue­sía de la con­ve­nien­cia de arri­mar­se a la fuer­za del pue­blo, sobre todo al ver que Chá­vez que­ría pro­cla­mar en 2005 el con­te­ni­do socia­lis­ta. Pero la cri­sis de 2008 y su espe­cial impac­to des­truc­tor en Vene­zue­la a par­tir de la cri­sis ban­ca­ria de 2009 y de la caí­da de divi­sas des­de 2010 empe­za­ron sacar a la luz intere­ses ini­cia­les de esa boliburguesía.

Poco antes de ser ase­si­na­do en mar­zo de 2013 Chá­vez endu­re­ció la ofen­si­va de «comu­na o nada» den­tro de la estra­te­gia de «gol­pe de timón» para ende­re­zar la orien­ta­ción y el rit­mo del pro­ce­so boli­va­riano. Muy mal debía ver el pano­ra­ma como para lan­zar esa ofen­si­va con­tra las ten­den­cias des­ga­rra­do­ras, sabien­do que le que­da­ba poco tiem­po de vida. Aho­ra, des­gra­cia­da­men­te, com­pren­de­mos el pleno sen­ti­do de sus últi­mas inter­ven­cio­nes y deci­sio­nes. ¿Pre­mo­ni­ción? El ase­si­na­to del Coman­dan­te tam­bién mos­tró la coor­di­na­ción pro­gre­si­va de la boli­bur­gue­sía que com­pren­dió des­de ese momen­to que había aca­ba­do la fase de 2002 – 2013, ini­cián­do­se otra nue­va y deci­si­va para la toma del poder polí­ti­co. Aun­que por poco, Madu­ro ganó las elec­cio­nes de 2013 derro­tan­do el triun­fa­lis­mo de la reac­ción que creía que el boli­va­ria­nis­mo se hun­di­ría con la muer­te de Chá­vez. En res­pues­ta y para levan­tar el áni­mo de la dere­cha, en 2015 la Admi­nis­tra­ción Oba­ma decla­ró a Vene­zue­la como «peli­gro nacio­nal» para Esta­dos Unidos.

Sin meter­nos aquí en lo que debie­ra haber­se hecho enton­ces, por ejem­plo en las tesis que pro­pug­na­ban una movi­li­za­ción masi­va del boli­va­ria­nis­mo socia­lis­ta, comu­na­lis­ta, tan­to como reafir­ma­ción fren­te a la ame­na­za impe­ria­lis­ta como reafir­ma­ción fren­te a la cada vez más per­cep­ti­ble fuer­za de la boli­bur­gue­sía algu­nos de cuyo sec­to­res ya enta­bla­ba rela­cio­nes con bur­gue­sías anti­cha­vis­tas. En 2014 se orga­ni­zan pro­vo­ca­cio­nes y gua­rim­bas con­tra­rre­vo­lu­cio­na­rias que se endu­re­ce­rán en 2017, res­pon­di­das por el gobierno de Madu­ro, manio­bras que divi­den a las dere­chas pero, a la vez, res­trin­gen pau­la­ti­na­men­te la capa­ci­dad de auto­or­ga­ni­za­ción del pue­blo. La inquie­tud de cha­vis­tas de siem­pre por las nue­vas vías que se abren des­de el gobierno expli­ca que se pro­duz­can dimi­sio­nes des­de 2018 mien­tras cir­cu­lan datos sobre el dete­rio­ro sala­rial del pueblo.

El boi­cot cri­mi­nal de la OMS y del impe­ria­lis­mo para que no lle­ga­ran a tiem­po las vacu­nas con­tra la covid-19, vacu­nas ya paga­das, vuel­ve a radi­ca­li­zar a los sec­to­res popu­la­res que se habían des­col­ga­do, aun­que en la reali­dad la polí­ti­ca de Madu­ro se ple­ga­ba poco a poco a las exi­gen­cias impe­ria­lis­tas: en 2021 la ayu­da vene­zo­la­na a Cuba, por ejem­plo, se había redu­ci­do a menos de un 20% de la ini­cial, pese a la ayu­da soli­da­ria de la isla a Vene­zue­la. Este mis­mo año, se inten­si­fi­can las nego­cia­cio­nes con Esta­dos Uni­dos lle­va­das a cabo por Delcy y Jor­ge Rodrí­guez, Dios­da­do Cabe­llo y Padrino López. Delcy, ade­más, asis­te des­de enton­ces a las reunio­nes con la patro­nal que había orga­ni­za­do el gol­pe de Esta­do de 2002 y todas las manio­bras reac­cio­na­rias posteriores.

En mayo de 2022 la pren­sa impe­ria­lis­ta aplau­día con las ore­jas las leyes del gobierno de Madu­ro que supe­di­ta­ban la eco­no­mía del país a la dic­ta­du­ra del dólar: aumen­ta­ba así la bre­cha en el idea­rio boli­va­riano por la que entra­ban a bor­bo­to­nes nue­vas for­mas del feti­chis­mo de la mer­can­cía que desin­te­gra­ba al país por den­tro, des­orien­ta­ba al cha­vis­mo popu­lar y enva­len­to­na­ba al blo­que bur­gués en su con­jun­to. A fina­les de 2022 se deba­tía sobre qué mode­lo eco­nó­mi­co era el boli­va­riano, cada vez más inde­fen­so ante el poder de la boli­bur­gue­sía y del mer­ca­do, lo que se veía en el aumen­to de la corrup­ción, por ejem­plo: las deten­cio­nes de más de una dece­na de altos eje­cu­ti­vos del Minis­te­rio de Petró­leo en mar­zo de 2023, mien­tras se sabía que en junio de 2023 se había man­te­ni­do una reu­nión secre­ta en Qatar entre Cara­cas y Washing­ton, y otra en sep­tiem­bre de ese año. Tam­bién en octu­bre se fir­man en Bar­ba­dos dos acuer­dos con la opo­si­ción «demo­crá­ti­ca».

La dola­ri­za­ción, jun­to con otras medi­das ten­den­tes a for­ta­le­cer el mer­ca­do capi­ta­lis­ta fren­te a la eco­no­mía comu­nal, empie­za a dar sus fru­tos y des­de verano de 2023 en ade­lan­te la eco­no­mía bur­gue­sa empie­za a recu­pe­rar­se refor­zan­do al gobierno en las deci­si­vas elec­cio­nes de julio de 2024 en las que cho­can dos pro­yec­tos: el de la opo­si­ción con un pro­gra­ma bru­tal­men­te neo­li­be­ral y el del gobierno, con pro­pues­tas mix­tas que ade­más de defen­der las inne­ga­bles con­quis­tas socia­les bási­cas que aún se man­tie­nen, pro­me­te recu­pe­rar las ya per­di­das y otras más por el empu­je de la recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca cada vez más visi­ble en la calle. En los men­ti­de­ros polí­ti­cos se comen­tan las pre­sio­nes pre­vias de bur­gue­sías lati­no­ame­ri­ca­nas para que Madu­ro no fue­ra el pre­si­den­cia­ble de la lis­ta cha­vis­ta, sino otra per­so­na más adap­ta­ble y acep­ta­ble por Esta­dos Uni­dos. En agos­to de 2024 la Unión Euro­pea advier­te que el pue­blo vene­zo­lano paga­rá las con­se­cuen­cias si no se pro­du­ce una rápi­da «tran­si­ción demo­crá­ti­ca» que dé el poder a la opo­si­ción reac­cio­na­ria que había per­di­do las elec­cio­nes un mes antes.

Mien­tras tan­to siguen aumen­tan­do los datos sobre la recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca bur­gue­sa que lle­ga a prin­ci­pios de 2025 a un cre­ci­mien­to de algo más 7% del PIB según esti­ma­cio­nes ofi­cia­les, mejo­ra con­fir­ma­da por la CEPAL a media­dos de diciem­bre de 2025 al afir­mar que es el país con más cre­ci­mien­to de Nues­tra­mé­ri­ca, datos que tam­bién inquie­tan a los yan­quis, pese a que en ese año se rea­li­zan reunio­nes Cara­cas-Washing­ton. Simul­tá­nea­men­te a esta mejo­ra, en junio de 2025 se cono­ce el acuer­do de aso­cia­ción estra­té­gi­ca con Rusia que supo­ne un serio gol­pe a los pla­nes de Esta­dos Uni­dos no solo en la región sino a esca­la mun­dial por­que es esos momen­tos infor­mes inter­nos del Pen­tá­gono y de la Casa Blan­ca reco­no­cen que solo les que­da petró­leo para seis años. Más sig­ni­fi­ca­ti­vo aún, en noviem­bre de ese mis­mo 2025 y coin­ci­dien­do con estas noti­cias, el Pen­tá­gono tras­la­da navíos de gue­rra y 4000 mari­nes a pocas millas de las cos­tas venezolanas.

Es pre­ci­sa­men­te enton­ces cuan­do ese 18 de diciem­bre de 2025 la pren­sa impe­ria­lis­ta da a cono­cer los tres pla­nes de la Admi­nis­tra­ción Trump ela­bo­ra­dos duran­te su ante­rior legis­la­tu­ra para tomar el poder en Vene­zue­la: una suble­va­ción reac­cio­na­ria, un gol­pe pala­cie­go o una rápi­da ocu­pa­ción yan­qui del Pala­cio Pre­si­den­cial. Tam­po­co se des­car­tan otras posi­bi­li­da­des, algu­nas de las cua­les tra­tan sobre una «solu­ción nego­cia­da» con un exi­lio dora­do de Madu­ro; tam­bién se plan­tea la nece­si­dad de una «pur­ga limitada».

El 3 de enero de 2026 Esta­dos Uni­dos inva­de Vene­zue­la apo­ya­do por trai­do­res ven­de­pa­trias, bom­bar­dea Cara­cas y zonas adya­cen­tes, ase­si­na a más de un cen­te­nar de sol­da­dos y per­so­nas civi­les, 32 de ellos per­te­ne­cien­tes a la guar­dia cuba­na que defen­día al pre­si­den­te Madu­ro y a Cel­ya, su com­pa­ñe­ra. Tras una defen­sa numan­ti­na Madu­ro y Cel­ya son secues­tra­dos y lle­va­dos a Esta­dos Uni­dos. Excep­tuan­do las dos pri­me­ras horas y en luga­res muy loca­li­za­dos, no hubo nin­gu­na resis­ten­cia. Los yan­quis entra­ron como qui­sie­ron y has­ta don­de qui­sie­ron, hicie­ron lo que qui­sie­ron, se lle­va­ron lo que qui­sie­ron y se han que­da­do don­de tenían pre­vis­to quedarse.

¿Qué había suce­di­do? ¿Por qué no hubo resis­ten­cia inme­dia­ta ni la hay pos­te­rior­men­te cuan­do des­de 1999 la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na había ase­gu­ra­do casi a dia­rio que cual­quier inva­sión sería repe­li­da con una resis­ten­cia popu­lar deses­pe­ra­da dura­se lo que dura­se? ¿Dón­de ha que­da­do aque­lla bella fra­se dicha en públi­co por Hugo Chá­vez en 2008: «¡¡¡Iros al cara­jo, yan­quis de mier­da!!!»? No pode­mos exten­der­nos en las res­pues­tas así que expon­dre­mos algu­nas tesis y ter­mi­na­re­mos con una cita de un revo­lu­cio­na­rio al que admiramos.

Pri­me­ra tesis: El pue­blo vene­zo­lano man­tu­vo una dura lucha gue­rri­lle­ra en los años de 1960 que dejó un poso de lec­cio­nes muy váli­das para el futu­ro. En 1989 el pue­blo tra­ba­ja­dor esta­lló en el heroi­co Cara­ca­zo con­tra la insu­fri­ble explo­ta­ción que sufría, dejan­do miles de ase­si­na­dos: fue la pri­me­ra suble­va­ción de masas con­tra el neo­li­be­ra­lis­mo. En 2002 el pue­blo obre­ro, sobre todo las muje­res como fuer­za impul­so­ra, salió a las calles de Vene­zue­la para aplas­tar el gol­pe de Esta­do fas­cis­ta ven­cien­do en la «gue­rra petro­le­ra». Lue­go, una y otra vez, el pue­blo tra­ba­ja­dor ha sali­do en defen­sa de la revo­lu­ción polí­ti­ca siem­pre que ha sido ata­ca­da, demos­tran­do su deci­sión duran­te las gua­rim­bas fas­cis­tas. Sin embar­go, des­de el 3 de enero de 2026 per­ma­ne­ce pasi­vo acep­tan­do la expo­lia­ción impe­ria­lis­ta y pos­te­rior­men­te, des­de julio, la pre­sen­cia de los geno­ci­das sio­na­zis en Vene­zue­la con la excu­sa de la ayu­da con­tra el terremoto.

Segun­da tesis: El «gol­pe de timón» de 2012 lle­gó tar­de, no pudo ende­re­zar el rum­bo aun­que sí pudo, por lo que hemos vis­to, retra­sar la reor­ga­ni­za­ción de la bur­gue­sía. La sepa­ra­ción de fac­to entre polí­ti­ca y eco­no­mía, es decir, el res­pe­to de la pro­pie­dad bur­gue­sa aun­que tuvie­ra que coexis­tir en algu­nas áreas con las comu­nas y con cier­ta pla­ni­fi­ca­ción esta­tal, ase­gu­ra­ba al menos tres armas a la bur­gue­sía: una, la faci­li­dad de coor­di­na­ción inter­bur­gue­sa den­tro y fue­ra de Vene­zue­la, libre en bue­na medi­da del con­trol polí­ti­co ofi­cial boli­va­riano; dos, la per­vi­ven­cia de la indus­tria polí­ti­co-mediá­ti­ca bur­gue­sa con su poder alie­na­dor en la coti­dia­nei­dad; y tres, por deba­jo de todo ello, la ten­den­cia obje­ti­va al for­ta­le­ci­mien­to del feti­chis­mo de la mer­can­cía como demo­le­do­ra arma reac­cio­na­ria con­tra la que solo es váli­da la per­ma­nen­te inten­si­fi­ca­ción de la lucha revo­lu­cio­na­ria, pero en la boli­bur­bue­sía sur­gie­ron pro­pues­tas de ir redu­cien­do la pre­sen­cia de los sím­bo­los de Bolí­var y de Chá­vez, así como el aban­dono de las refe­ren­cias al socialismo.

Ter­ce­ra tesis: En lo que res­pec­ta a Vene­zue­la, la estra­te­gia impe­ria­lis­ta pasa por sor­ber­le has­ta el alien­to y des­truir has­ta la raíz el ideal boli­va­riano. Dado que una inva­sión clá­si­ca exi­gi­ría muchos recur­sos y el apo­yo de bur­gue­sías lati­no­ame­ri­ca­nas duran­te una muy lar­ga gue­rra de resul­ta­do ago­ta­dor e incier­to, que se exten­de­ría por Nues­tra­mé­ri­ca; y dada la debi­li­dad cre­cien­te de Esta­dos Uni­dos, Washing­ton ha deci­di­do por aho­ra ame­na­zar, sobor­nar y corrom­per al sec­tor domi­nan­te de la boli­bur­gue­sía con­tan­do con la pasi­vi­dad cobar­de o intere­sa­da del res­to de la boli­bur­gue­sía, y el apo­yo entu­sias­ta del blo­que bur­gués en su con­jun­to. Deci­mos que por aho­ra por­que Esta­dos Uni­dos tie­ne otro plan más sal­va­je si este pri­me­ro falla, como vere­mos luego.

Cuar­ta tesis: Aho­ra son com­pren­si­bles las cau­sas de la pasi­vi­dad del pue­blo ante la inva­sión yan­qui: por un lado, la putre­fac­ción ideo­ló­gi­ca inhe­ren­te a la dic­ta­du­ra del capi­tal, que, si no es com­ba­ti­da radi­cal­men­te, lo des­na­cio­na­li­za, lo escla­vi­za men­tal­men­te y lo con­vier­te en un obje­ti­vo pasi­vo y paci­fi­ca­do. Esta putre­fac­ción sur­ge de las entra­ñas del capi­tal, pero es ace­le­ra­da por el refor­mis­mo, los cola­bo­ra­cio­nis­tas y las buro­cra­cias. Por otro lado, la putre­fac­ción disuel­ve la con­cien­cia del grue­so del par­ti­do y de sus orga­ni­za­cio­nes, gene­ra obe­dien­cia y sumi­sión en las bases debi­li­tan­do su espí­ri­tu crí­ti­co y su ini­cia­ti­va siem­pre impres­cin­di­ble. Por últi­mo, en la medi­da en la que se agu­di­za la cri­sis, las ame­na­zas y los peli­gros, en esta medi­da se acre­cien­ta el des­con­cier­to de las bases y sec­to­res mili­tan­tes por­que no reci­ben órde­nes pre­ci­sas de lo que tie­nen que hacer en el momen­to crítico.

Quin­ta tesis: La estra­te­gia impe­ria­lis­ta se inten­si­fi­có y ace­le­ró con la lle­ga­da de Trump a la Casa Blan­ca en enero de 2025 por­que la tecno-oli­gar­quía, Walt Street y el Pen­tá­gono veían cómo el poder yan­qui retro­ce­día en todas par­tes, cómo la polí­ti­ca de Biden no dete­nía esa deca­den­cia. La resis­ten­cia elec­to­ral de Madu­ro, la recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca y las nego­cia­cio­nes inter­na­cio­na­les ini­cia­das des­de 2023, el acuer­do estra­té­gi­co con Rusia, etc., eran un peli­gro cre­cien­te para Esta­dos Uni­dos por­que podían per­mi­tir a la boli­bur­gue­sía y a otros sec­to­res bur­gue­ses jugar con varias bazas a la vez para dis­tan­ciar­se del cha­vis­mo, desa­rro­llar el capi­ta­lis­mo y man­te­ner cier­ta facha­da de inde­pen­den­cia nacio­nal. Este blo­que vene­zo­lano que­ría seguir dis­tan­cián­do­se del cha­vis­mo, y la bonan­za eco­nó­mi­ca, las nue­vas rela­cio­nes inter­na­cio­na­les, la «pro­tec­ción» rusa y por exten­sión chi­na, etc., le daban muchas segu­ri­da­des en este sentido.

Sex­ta tesis: Con­for­me avan­za­ba 2025 Esta­dos Uni­dos se encon­tra­ba ante un apu­ro cre­cien­te: debía saquear Vene­zue­la cuan­to antes, pero la boli­bur­gue­sía se refor­za­ba por la bue­na eco­no­mía, las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les, los acuer­dos con Rusia y por exten­sión con Chi­na, etc. El Pen­tá­gono sabía que tras una inva­sión y/​o un gol­pe de Esta­do, la extre­ma dere­cha tal vez podría ase­gu­rar el saqueo yan­qui median­te el terror, pero que más tem­prano que tar­de el pue­blo ente­ro se suble­va­ría gene­ra­li­zán­do­se enton­ces una gue­rra incon­tro­la­ble a medio y lar­go pla­zo. Hacía fal­ta por tan­to, al menos en un pri­mer momen­to, otro ancla­je interno, otro cola­bo­ra­dor, y nego­ció con la boli­bur­gue­sía que le garan­ti­za­ba orden y sumi­sión. Una par­te del pue­blo boli­va­riano inten­ta resis­tir al inva­sor en los pri­me­ros momen­tos, pero reci­be órde­nes de no hacer­lo. El pue­blo reci­be los gol­pes sin pro­tes­tar. Sin embar­go, cuan­do el pue­blo se lan­ce a expul­sar al inva­sor, enton­ces se des­ata­rá el odio cri­mi­nal yanqui.

Esta­mos total­men­te de acuer­do con lo que escri­bió Juan Con­tre­ras el pasa­do 12 de abril de 2026: «La his­to­ria nos ense­ña que fren­te a la bota del inva­sor y la trai­ción de la bur­gue­sía, la úni­ca res­pues­ta posi­ble es la orga­ni­za­ción popu­lar y la pro­fun­di­za­ción del socialismo».

Muchos movi­mien­tos revo­lu­cio­na­rios como el de Vene­zue­la, que aca­bas de expli­car, y expe­rien­cias socia­lis­tas han ido al tras­te por­que el refor­mis­mo ha entra­do has­ta la coci­na. Entre ellos des­gra­cia­da­men­te el MLNV en el que ambos hemos mili­ta­do. ¿Has­ta qué pun­to sir­ve esto como lec­ción y ense­ña de la impor­tan­cia de la vigi­lan­cia revolucionaria?

Las lec­cio­nes de la trai­ción de la eli­te vene­zo­la­na son con­clu­yen­tes, pero debe­mos hacer una inves­ti­ga­ción con­cre­ta de Eus­kal Herria. Sin hacer una his­to­ria del refor­mis­mo bási­co que nos ense­ña que des­de las pri­me­ras opre­sio­nes siem­pre han exis­ti­do corrien­tes que creían que se podía sua­vi­zar el dolor de la injus­ti­cia median­te refor­mas len­tas y gra­dua­les que debi­li­ta­ran tan­to al poder opre­sor que, al final, la liber­tad lle­ga­ría como fru­ta madu­ra que cae del árbol por ella mis­ma. El opio reli­gio­so era cla­ve en esta fe cré­du­la, y sigue sién­do­lo en par­te, aun­que exis­tan gru­pos muy mino­ri­ta­rios que crean que sus dio­ses les van a sal­var si ellos pasan a la acción.

Pero el refor­mis­mo en la socie­dad bur­gue­sa tie­ne una carac­te­rís­ti­ca pro­pia ya que su razón de exis­ten­cia es el feti­chis­mo par­la­men­ta­rio, el feti­chis­mo de la demo­cra­cia y del dere­cho abs­trac­to. El refor­mis­mo ya exis­tía en el socia­lis­mo utó­pi­co des­de la déca­da de 1830 que pro­po­nía con­ven­cer a ban­que­ros y a Esta­dos para que sub­ven­cio­na­ran eco­nó­mi­ca­men­te coope­ra­ti­vas, comu­nas, falans­te­rios, mutuas, etc., para abrir así una «ter­ce­ra vía» entre el capi­ta­lis­mo y el socia­lis­mo. La lla­ma­da «cues­tión social» sur­gió en el últi­mo ter­cio del siglo XIX en las refle­xio­nes bur­gue­sas sobre cómo inte­grar –«abur­gue­sar»– al pro­le­ta­ria­do con refor­mas a la vez que se repri­mía al socia­lis­mo. Lue­go, a fina­les del siglo XIX, como hemos vis­to al comien­zo, se ter­mi­nó de com­ple­tar teó­ri­ca­men­te el cho­que anta­gó­ni­co el feti­chis­mo refor­mis­ta y el comunismo.

Pero aun­que la esen­cia del refor­mis­mo se man­tie­ne, la bur­gue­sía, sus inte­lec­tua­les, sus fábri­cas de modas ideo­ló­gi­cas, sus par­ti­dos y sin­di­ca­tos, sus ser­vi­cios secre­tos, etc., van crean­do nue­vas for­mas y van reade­cuan­do las clá­si­cas. Recor­de­mos los cua­tro pun­tos irre­con­ci­lia­bles entre refor­mis­mo y revo­lu­ción que ya sur­gie­ron a fina­les del siglo XIX. En los Esta­dos espa­ñol y fran­cés la pene­tra­ción refor­mis­ta lle­vó rit­mos dife­ren­tes por sus con­tex­tos de lucha de cla­ses, pero para fina­les de la déca­da de 1960 esos rit­mos fue­ron coor­di­nán­do­se por la cri­sis del capi­ta­lis­mo de esos años: se demos­tró que la prác­ti­ca de los Par­ti­dos Comu­nis­tas fran­cés y espa­ñol era refor­mis­ta y eso que­dó con­fir­man­do con el eurocomunismo.

En Eus­kal Herria la situa­ción era dife­ren­te por­que la opre­sión nacio­nal de cla­se lo deter­mi­na todo. El lla­ma­do Par­ti­do Comu­nis­ta de Eus­ka­di era un sos­tén unio­nis­ta espa­ñol del demo­cra­ti­cis­mo bur­gués fren­te a la dic­ta­du­ra fran­quis­ta des­de fina­les de los años 50, no un impul­sor de la revo­lu­ción socia­lis­ta y menos aún inde­pen­den­tis­ta. Sal­van­do los muchos mati­ces, las dos pri­me­ras gran­des esci­sio­nes de ETA, maoís­tas y trots­kis­tas, man­tie­nen el ideal revo­lu­cio­na­rio, pero rom­pen con el con­tex­to socio­his­tó­ri­co obje­ti­vo que deter­mi­na que la lucha de cla­ses en Eus­kal Herria adquie­ra la for­ma de lucha de libe­ra­ción nacio­nal de cla­se. La ter­ce­ra y cuar­ta gran­des esci­sio­nes, LAIA y Coman­dos Autó­no­mos, plan­tean la lucha con­tra la opre­sión nacio­nal de cla­se des­de pers­pec­ti­vas diferentes.

El ger­men del refor­mis­mo actual sur­ge en la fun­da­ción de Eus­ka­di­ko Ezke­rra en 1977 y a par­tir de ahí va con­cre­tán­do­se al absor­ber pro­gre­si­va­men­te for­mas de otros refor­mis­mos «vas­quis­tas» de la social­de­mo­cra­cia y del euro­co­mu­nis­mo. Natu­ral­men­te, este pro­ce­so va acom­pa­ña­do de rup­tu­ras inter­nas e inclu­so de vuel­ta a una ETA uni­fi­ca­da de sec­to­res que la habían aban­do­na­do ante­rior­men­te. Eus­ka­di­ko Ezke­rra deri­vó en pocos años hacia una pau­la­ti­na inte­gra­ción en el refor­mis­mo esta­ta­lis­ta disol­vién­do­se en 1993 den­tro del PSOE. La implo­sión de la URSS y la sen­sa­ción de derro­ta defi­ni­ti­va del socia­lis­mo refor­za­ban la apa­ri­ción de modas pos­mo­der­nis­tas, pos­mar­xis­tas, postim­pe­ria­lis­tas, etc., fer­ti­li­zan­do el cam­po con abo­nos idea­lis­tas como la «revo­lu­ción radi­cal» laclau­sia­na, la ver­sión pode­mi­ta del «sig­ni­fi­can­te vacío» y así un impre­sio­nan­te espec­tácu­lo de «nove­da­des» que ocul­ta­ban la bru­tal fero­ci­dad de un capi­ta­lis­mo podri­do por la cri­sis de 2007 y que mul­ti­pli­ca­ba las gue­rras impe­ria­lis­tas como úni­ca alternativa.

Fue en este perío­do de irrup­ción de las nove­da­des más sal­va­jes del capi­ta­lis­mo para salir de la cri­sis gené­ti­co-estruc­tu­ral de 2007, cuan­do se ini­ció su ter­ce­ra Gran Depre­sión, cuan­do por varios cami­nos empe­za­ron a con­fluir en la izquier­da aber­tza­le del momen­to algu­nas de las corrien­tes arri­ba vis­tas faci­li­tan­do la visua­li­za­ción de ten­den­cias refor­mis­tas que siem­pre habían esta­do den­tro pero que des­de enton­ces sí podían apa­re­cer públi­ca­men­te. Aho­ra bien, hemos de ser cons­cien­tes y no olvi­dar­lo nun­ca que este pro­ce­so fue faci­li­ta­do por la sis­te­má­ti­ca repre­sión con­tra­in­sur­gen­te de los Esta­dos espa­ñol y fran­cés con­tra Eus­kal Herrria, así como por los cam­bios estruc­tu­ra­les en la dia­léc­ti­ca de la lucha de cla­ses intro­du­ci­dos por el capi­ta­lis­mo no solo des­de media­dos de los años 70 e impues­tos con­tra Hego Eus­kal Herria por el Esta­do espa­ñol con el incon­di­cio­nal apo­yo de la bur­gue­sía autóc­to­na, sino tam­bién ace­le­ra­dos en las suce­si­vas cri­sis par­cia­les has­ta dar el sal­to cua­li­ta­ti­vo en 2007.

A lo lar­go de este perío­do, fue des­apa­re­cien­do la sis­te­má­ti­ca y siem­pre actua­li­za­da for­ma­ción teó­ri­ca mar­xis­ta entre las diver­sas orga­ni­za­cio­nes de la izquier­da aber­tza­le. Por varias razo­nes, fue des­apa­re­cien­do la con­cien­cia­ción teó­ri­ca sobre qué era y cómo se plas­ma­ba enton­ces la dia­léc­ti­ca de la lucha nacio­nal de cla­se del pue­blo tra­ba­ja­dor. Lo gra­ve de todo ello era que ese debi­li­ta­mien­to se pro­du­cía mien­tras el capi­ta­lis­mo se lan­za­ba a una con­tra­ofen­si­va impe­ria­lis­ta des­de 2001 en medio de cri­sis eco­nó­mi­cas suce­si­vas que venían agu­di­zán­do­se en par­tes del mun­do des­de los años 90, y que, como hemos dicho, die­ron el sal­to a la heca­tom­be de 2007 – 2008 que se ha segui­do agra­van­do has­ta aho­ra mismo.

La lec­ción que debe­mos extraer no solo de la expe­rien­cia vas­ca y vene­zo­la­na, sino de la mun­dial, es que la for­ma­ción teó­ri­ca mar­xis­ta siem­pre actua­li­za­da sobre los más recien­tes cam­bios del capi­ta­lis­mo, es una nece­si­dad per­ma­nen­te, en espe­cial la ense­ñan­za del méto­do dia­léc­ti­co y de su apli­ca­ción en la prác­ti­ca pues solo en ella pue­de aprenderse.

Mao nos dijo que la cues­tión nacio­nal en los pue­blos opri­mi­dos se mani­fies­ta en lucha de cla­ses. ¿Has­ta qué pun­to esa fra­se es actual y más tenien­do en cuen­ta que muchos pue­blos son opre­so­res y opri­mi­dos al mis­mo tiem­po? ¿Es la resis­ten­cia de Irán un ejem­plo de la impor­tan­cia de las lucha de resis­ten­cia nacio­nal, como tam­bién pue­de ser­lo la de Rusia?

Mao lle­gó a esa con­clu­sión cier­ta en base a su pro­pia expe­rien­cia auto­crí­ti­ca, pero tam­bién a las lec­cio­nes que apor­ta­ban las tesis de la Inter­na­cio­nal Comu­nis­ta al res­pec­to. En el mar­xis­mo de fina­les del siglo XIX las luchas nacio­na­les de Polo­nia, Irlan­da, India, Arge­lia, Chi­na, etc., más el pro­pio desa­rro­llo del mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co y dia­léc­ti­co, habían encen­di­do la lla­ma de la inves­ti­ga­ción teó­ri­ca, pero toda­vía que­da­ba mucho por mejo­rar como la ausen­cia de estu­dios rigu­ro­sos sobre Nues­tra­mé­ri­ca, etc. El desa­rro­llo del impe­ria­lis­mo des­de comien­zos del siglo XX hizo que las opre­sio­nes nacio­na­les se mul­ti­pli­ca­ran y que a la vez se con­fir­ma­ra defi­ni­ti­va­men­te que en todo Esta­do con un nacio­na­lis­mo ofi­cial exis­tían dos nacio­nes anta­gó­ni­cas, la tra­ba­ja­do­ra y la bur­gue­sa: la uni­dad y lucha de con­tra­rios den­tro de la nación oficial.

La ter­ce­ra Gran Depre­sión se carac­te­ri­za por­que el capi­tal finan­cie­ro-espe­cu­la­ti­vo de alto ries­go tie­ne impu­ni­dad para entrar en cual­quier Esta­do, saquear­lo y mar­char­se deján­do­lo endeu­da­do por años, o si esto no le intere­sa, tie­ne el poder mili­tar y polí­ti­co del impe­ria­lis­mo para ame­na­zar a esos Esta­dos obli­gán­do­les a acep­tar duras con­di­cio­nes que de otro lado no acep­ta­ría. Si esto suce­de con los Esta­dos for­mal­men­te libres, las nacio­nes opri­mi­das están total­men­te inde­fen­sas en dos sen­ti­dos: por la mis­ma opre­sión nacio­nal que sufren de los Esta­dos que los ocu­pan y por la impu­ni­dad del capi­tal trans­na­cio­nal que con la pasi­vi­dad o con el apo­yo del Esta­do ocu­pan­te hace espe­cial daño a las nacio­nes opri­mi­das, apro­ve­chán­do­se de su indefensión.

La cre­cien­te masa de capi­tal fic­ti­cio hace, ade­más, que los sen­ti­mien­tos y con­cien­cias colec­ti­vas e indi­vi­dua­les estén some­ti­das a nue­vas pre­sio­nes por la inse­gu­ri­dad social que el capi­tal fic­ti­cio gene­ra por lo impre­de­ci­ble que es su com­por­ta­mien­to, por lo difí­cil que resul­ta con­tro­lar su mar­cha errá­ti­ca si se care­ce del poder polí­ti­co nece­sa­rio para ello. Todo ello hace que la con­tra­dic­ción expan­si­vo-cons­tric­ti­va inhe­ren­te al con­cep­to sim­ple de capi­tal esté hoy mucho más agu­di­za­da que hace medio siglo cuan­do la bur­gue­sía empe­zó a des­re­gu­lar, a rom­per las cade­nas que suje­ta­ban al mons­truo feti­chis­ta que se agi­ta en la ley del valor. Esta es una de las razo­nes de fon­do por la que tien­de a aumen­tar el irra­cio­na­lis­mo, el fas­cis­mo, el nega­cio­nis­mo, etc., pero tam­bién los sen­ti­mien­tos nacio­na­les de los pue­blos opri­mi­dos. Esta es otra de las razo­nes que expli­can que algu­nas bur­gue­sías de Esta­dos medios y peque­ños vayan esta­ble­cien­do alian­zas para fre­nar el poder finan­cie­ro impe­ria­lis­ta y para abrir nue­vas vías de comercio.

Tene­mos los casos de Irán y Rusia. La pri­me­ra, Irán, mues­tra que un país capi­ta­lis­ta con un poder polí­ti­co-reli­gio­so y cul­tu­ral incom­pren­si­ble des­de el dog­ma euro­cén­tri­co se enfren­ta y ven­ce al impe­ria­lis­mo una y otra vez des­de la déca­da de 1970, superan­do todas las bru­ta­li­da­des y for­mas de gue­rra del Pen­tá­gono, Tel Aviv y Bru­se­las. La bur­gue­sía ira­ní prooc­ci­den­tal está muy debi­li­ta­da y con esca­so apo­yo social, a pesar de todas las men­ti­ras de la pren­sa occi­den­tal. La bur­gue­sía ira­ní no prooc­ci­den­tal quie­re y nece­si­ta inte­grar­se lo antes posi­ble en el blo­que euro­asiá­ti­co y aumen­tar sus rela­cio­nes con pue­blos que de un modo u otro resis­ten al impe­ria­lis­mo. La cul­tu­ra polí­ti­co-reli­gio­sa del chiis­mo per­sa asu­me como uno de los valo­res cen­tra­les la defen­sa de la jus­ti­cia y la lucha anti­im­pe­ria­lis­ta. En con­tra de las men­ti­ras occi­den­ta­les, Irán es uno de los paí­ses musul­ma­nes con menos rigo­ris­mo y con un res­pe­to apre­cia­ble de los dere­chos huma­nos, des­de lue­go mayor que el de otros muchos Esta­dos capitalistas.

La segun­da, Rusia, tam­bién es un país capi­ta­lis­ta cuya fac­ción bur­gue­sa corrup­ta, mafio­sa y prooc­ci­den­tal fue depu­ra­da y debi­li­ta­da en extre­mo des­de comien­zos del siglo XXI por la fac­ción bur­gue­sa que com­pren­dió que Occi­den­te que­ría bal­ca­ni­zar su país, obje­ti­vo ya fija­do des­de comien­zos del siglo XX. La bal­ca­ni­za­ción de Rusia sig­ni­fi­ca­ba el fin de esta fac­ción bur­gue­sa y tam­bién el fin de Rusia en sí mis­ma. En la déca­da de 2000 Rusia fue ten­dien­do hacia Chi­na y Asia para repo­ner­se de los ata­ques de la OTAN. En la déca­da de 2010 esta inte­gra­ción se ace­le­ró a la vez que recu­pe­ra­ba la memo­ria de los 27 millo­nes de ase­si­na­dos por el nazis­mo, memo­ria que la peres­troi­ka y el borra­cho Yel­tsin inten­ta­ron des­truir. Tan­to en Rusia, como en Chi­na Popu­lar, Repú­bli­ca Popu­lar de Corea, Viet­nam, Irán, Sudá­fri­ca, Pales­ti­na y un lar­go etcé­te­ra de pue­blos, el pre­sen­te se vive con el recuer­do coti­diano de las atro­ci­da­des impe­ria­lis­tas. La fuer­za polí­ti­ca de los comu­nis­tas rusos pre­sio­na para que el sen­ti­mien­to nacio­nal se reafir­me en su antiimperialismo.

Las pre­sio­nes de Esta­dos Uni­dos que aumen­tan con­for­me va per­dien­do su poder, están ponien­do en apu­ros a gran­des y media­nos Esta­dos del pro­pio blo­que como Cana­dá. Méxi­co, India, Colom­bia, Ara­bia Sau­dí, Japón, Aus­tra­lia, Bra­sil, Tur­quía, Egip­to, etc., ade­más de a la Unión Euro­pa. Las pre­sio­nes yan­quis res­pon­den a la cie­ga lógi­ca capi­ta­lis­ta de la acu­mu­la­ción amplia­da, de la com­pe­ten­cia inter­bur­gue­sa y del cai­nis­mo entre fac­cio­nes del capi­tal fren­te a la caí­da ten­den­cial de la tasa media mun­dial de ganan­cia. Las bur­gue­sías de estos Esta­dos se divi­den en fac­cio­nes con intere­ses pro­pios fren­te a su depen­den­cia estruc­tu­ral hacia Esta­dos Uni­dos. Cada fac­ción bus­ca su tro­zo de mer­ca­do y de la tasa media de ganan­cia, lo que le lle­va a crear su pro­pia ver­sión del nacio­na­lis­mo bur­gués para mani­pu­lar a «su» cla­se trabajadora.

Lo que sub­ya­ce a la resis­ten­cia de cada vez más pue­blos opri­mi­dos e inclu­so de los titu­beos y dudas de cada vez más Esta­dos al impe­ria­lis­mo y a la Casa Blan­ca, es pre­ci­sa­men­te la agu­di­za­ción de su inhu­ma­ni­dad tota­li­ta­ria que crea nue­vos méto­dos de saqueo, explo­ta­ción y bru­ta­li­dad. Los cam­ba­la­ches de muchos de ellos con Esta­dos Uni­dos para paliar en lo posi­ble sus san­cio­nes, así lo indi­can. Pero no debe­mos hacer­nos vanas e ilu­sas espe­ran­zas de que esas bur­gue­sías que se resis­ten un poqui­to por aho­ra a Occi­den­te sean radi­cal­men­te demo­crá­ti­cas has­ta el pun­to de que ter­mi­nen pre­fi­rien­do el socia­lis­mo al capi­ta­lis­mo. No. Estas bur­gue­sías crean alian­zas para nego­ciar mejor con el impe­ria­lis­mo, no para derro­tar­lo y menos aún para aca­bar con el capi­ta­lis­mo. La trai­ción al boli­va­ria­nis­mo cha­vis­ta y comu­nal de la boli­bur­gue­sía vene­zo­la­na es tal vez el ejem­plo más reciente.

En defi­ni­ti­va, la ter­ce­ra Gran Depre­sión capi­ta­lis­ta está acti­van­do ten­sio­nes y cho­ques entre bur­gue­sías que debe­mos estu­diar con deta­lle, así como, por el lado con­tra­rio, impul­sa la con­cien­cia­ción de las nacio­nes tra­ba­ja­do­ras en sus dos nive­les, el de las opri­mi­das por Esta­dos ocu­pan­tes, sean impe­ria­lis­tas o no, y el de las que no están opri­mi­das nacio­nal­men­te. En ambos casos, la nación tra­ba­ja­do­ra solo tie­ne como sali­da la revo­lu­ción socialista.

¿Tene­mos razo­nes la cla­se obre­ra, los sec­to­res popu­la­res y los pue­blos para estar espe­ran­za­dos en el futu­ro y que este sea socialista?

La fuer­za de tra­ba­jo asa­la­ria­da direc­ta o indi­rec­ta­men­te, es decir, la cla­se pro­le­ta­ria, es la gran mayo­ría de la pobla­ción del mun­do. En el capi­ta­lis­mo actual, en los paí­ses impe­ria­lis­tas el pro­le­ta­ria­do vie­ne a ser entre el 85% y el 90% de la pobla­ción, sien­do tam­bién esta la com­po­si­ción de cla­se en Eus­kal Herria. ¿Qué impor­tan­cia tie­ne esto? Toda. El sin­di­ca­to ELA nos expli­ca que entre 2008 y 2025 en Hego Eus­kal Herria ha habi­do una trans­fe­ren­cia de alre­de­dor de 2000 millo­nes de euros de los cada vez más fla­cos bol­si­llos obre­ros a las cada vez más gor­das for­tu­nas bur­gue­sas: en estos años, en la Comu­ni­dad Autó­no­ma del País Vas­co el peso del sala­rio en el PIB ha des­cen­di­do del 49,3% al 47,8%, y en Nafa­rroa del 48,5% al 46,6%. Según estu­dios ofi­cia­les de la Comu­ni­dad Autó­no­ma del País Vas­co publi­ca­dos en mar­zo de 2026, el empo­bre­ci­mien­to social ha aumen­ta­do del 4% en 2018 al 6,1% en 2024. Son «estu­dios» rea­li­za­dos por el poder, y eso lo tene­mos que tener muy en cuen­ta. Pero hay zonas ricas en Eus­kal Herría, en las que no hay tan­to pro­le­ta­rio y hay más bur­gue­ses, mien­tras que al con­tra­rio, las hay con más obre­ros empo­bre­ci­dos y menos bur­gue­ses, zonas más vigi­la­das por las fuer­zas repre­si­vas por­que su dig­ni­dad es mayor: hay más lucha nacio­nal de clase.

Uno de los pro­ble­mas que se nos pre­sen­ta cuan­do lee­mos estos y otros «resul­ta­dos obje­ti­vos» fabri­ca­dos por las «cien­cias socia­les» impe­ria­lis­tas, es el de los anta­gó­ni­cos con­cep­tos de «pobre­za» según la bur­gue­sía y el de «empo­bre­ci­mien­to» o depau­pe­ra­ción abso­lu­ta y rela­ti­va que emplea el mar­xis­mo. Pero no pode­mos exten­der­nos aquí en estos y otros cho­ques fron­ta­les entre la teo­ría mar­xis­ta y la ideo­lo­gía bur­gue­sa, o en otros impres­cin­di­bles para saber qué es el pro­le­ta­ria­do como teo­ría del sala­rio; tra­ba­jo pro­duc­ti­vo e impro­duc­ti­vo; valor, plus­va­lor y plus­va­lía; ley del valor, tra­ba­jo abs­trac­to; tasa de plus­va­lía, tasa de explo­ta­ción; valor de uso, valor de cam­bio; mer­can­cía, alie­na­ción y feti­chis­mo; con­cien­cia en sí y con­cien­cia para sí; ejér­ci­to indus­trial de reser­va o tasa de des­em­pleo; pre­ca­rie­dad y pre­ca­ri­za­ción; sobre­ex­plo­ta­ción de la mujer tra­ba­ja­do­ra sobre todo migran­te; explo­ta­ción de las nacio­nes opri­mi­das; Esta­do, comu­na, soviet, pue­blo en armas, y un lar­go etcétera.

Estos y otros con­cep­tos son nece­sa­rios para saber cómo es la estruc­tu­ra de cla­ses en el capi­ta­lis­mo y a la vez y por ello mis­mo, cómo es la lucha de cla­ses que se libra en su inte­rior de for­ma per­ma­nen­te. Que­re­mos decir que para res­pon­der a tu pre­gun­ta tene­mos que emplear el mar­xis­mo en su con­jun­to y no limi­tar­nos a los tópi­cos de la socio­lo­gía bur­gue­sa, que es lo que hace el refor­mis­mo. El meo­llo de la res­pues­ta a tu pre­gun­ta radi­ca, por tan­to, en las lec­cio­nes que nos apor­tan el mate­ria­lis­mo his­tó­ri­co y la teo­ría mar­xis­ta de la cri­sis revolucionaria.

La lucha por el socia­lis­mo es mun­dial, uni­ver­sal, pero se adap­ta a las con­di­cio­nes de cada país, es por tan­to en las luchas par­ti­cu­la­res en don­de se veri­fi­can algu­nas de esas lec­cio­nes pero no todas. Otras, las menos, se demues­tran en las luchas sin­gu­la­res. Sin embar­go, la tota­li­dad de los con­cep­tos mar­xis­tas, algu­nos de los cua­les hemos cita­do aquí, es nece­sa­ria para com­pren­der qué es el modo de pro­duc­ción capi­ta­lis­tas, cómo se sos­tie­ne y cómo se le destruye.

Es esta valía uni­ver­sal del mar­xis­mo, con espe­ci­fi­ci­da­des pro­pias, pero inte­gra­das en esa tota­li­dad, la razón más pode­ro­sa que sos­tie­ne la espe­ran­za por el futu­ro socia­lis­ta. La crí­ti­ca prác­ti­ca del con­cep­to de valor, deci­si­vo en el capi­ta­lis­mo, sur­ge y resur­ge en cada lucha obre­ra y popu­lar aun­que no sea direc­ta­men­te sala­rial y aun­que estén dis­tan­cia­das por miles de kiló­me­tros entre paí­ses muy dife­ren­tes. Sea una movi­li­za­ción con­tra el auge del racis­mo y del fas­cis­mo en Sue­cia, una radi­cal defen­sa de las tie­rras comu­na­les de la nación Mapu­che en la Pata­go­nia, la muy pro­me­te­do­ra lucha nacio­nal anti­im­pe­ria­lis­ta del Sahel, pasan­do por una huel­ga de 300 millo­nes de tra­ba­ja­do­res en la India con­tra el duro neo­li­be­ra­lis­mo de su gobierno y ter­mi­nan­do en las pro­tes­tas aus­tra­lia­nas por la visi­ta de geno­ci­das sio­na­zis a su país.

El con­cep­to mar­xis­ta de valor, como su ley gene­ral de la acu­mu­la­ción de capi­tal y su ley ten­den­cial de caí­da de la tasa media de ganan­cia, sin olvi­dar­nos del con­cep­to mar­xis­ta de pra­xis, por no exten­der­nos en los res­tan­tes, conec­tan obje­ti­va y sub­je­ti­va­men­te a Sue­cia, Pata­go­nia, Sahel, India y Aus­tra­lia ade­más de a Eus­kal Herria, obvia­men­te. Sola­men­te las per­so­nas malas y/​o igno­ran­tes, tam­bién las refor­mis­tas, nie­gan esta obje­ti­vi­dad, es decir, esta dia­léc­ti­ca de con­tra­dic­cio­nes que deter­mi­nan al capi­ta­lis­mo y que pro­vo­can diver­sas luchas, enfren­ta­mien­tos, insu­rrec­cio­nes, gue­rras jus­tas y revo­lu­cio­nes. Como hemos dicho arri­ba, el impe­ria­lis­mo agu­di­za estos con­flic­tos diver­sos en sus múl­ti­ples for­mas exter­nas pero uni­das por la explo­ta­ción capitalista.

La cone­xión obje­ti­va es inne­ga­ble, pero la cone­xión sub­je­ti­va, sobre todo cuan­do estas y otras luchas se libran en paí­ses, cul­tu­ras, rama eco­nó­mi­cas, etc., muy dife­ren­tes, exi­ge un estu­dio más dete­ni­do. Por ejem­plo, las jus­tas gue­rras anti­im­pe­ria­lis­tas de Rusia e Irán, las huel­gas inter­na­cio­na­les con­tra Ama­zon y otras trans­na­cio­na­les yan­quis y euro­peas, las movi­li­za­cio­nes de los bom­be­ros en Madrid y otras ciu­da­des, las muchas pro­tes­tas inter­na­cio­na­les con­tra las bases mili­ta­res yan­quis y un lar­go etcé­te­ra, nos mues­tran que la com­ba­ti­vi­dad obre­ra no ha des­apa­re­ci­do. De lo que se tra­ta es, pri­me­ro, des­cu­brir qué obje­ti­vos a lar­go pla­zo les unen; segun­do, cómo coor­di­nar­los y divul­gar­los; ter­ce­ro, avan­zar a otros obje­ti­vos más nece­sa­rios: como la lucha con­tra la pro­pie­dad pri­va­da y con­tra el poder del capi­tal; y cuar­to, demos­trar que, se quie­ra o no, esta­mos actuan­do y pen­san­do un pro­yec­to socia­lis­ta y comu­nis­ta. Lo esta­mos hacien­do con mayor o menor rigor, e inclu­so aun­que le negue­mos por­que a estas altu­ras de la his­to­ria debe­mos decir que todas –todas– las modas refor­mis­tas y todas las uto­pías socia­lis­ta, han fracasado.

La sabi­du­ría y expe­rien­cia cri­mi­nal del minis­tro de repre­sión del Can­ci­ller ale­mán von Bis­marck a fina­les del siglo XIX era la que sus­ten­ta­ba su dicho de que deba­jo de toda huel­ga obre­ra pal­pi­ta la revo­lu­ción socia­lis­ta. Cuan­do has­ta aho­ra nin­gún gobierno social­de­mó­cra­ta del Esta­do espa­ñol ha anu­la­do la sal­va­je refor­ma labo­ral impues­ta por la peor dere­cha espa­ño­la en 2012 ni tam­po­co la neo­fas­cis­ta ley mor­da­za de 2015, por citar solo dos, es por­que la bur­gue­sía espa­ño­la sabe que tie­ne que man­te­ner e incre­men­tar las repre­sio­nes anti­obre­ras y anti­po­pu­la­res. Cuan­do la judi­ca­tu­ra yan­qui ava­la casi todas las inno­va­cio­nes anti­so­cia­lis­tas trum­pia­nas, con el silen­cio de demó­cra­tas, es por­que la tecno-oli­gar­quía y la bur­gue­sía en su con­jun­to saben que vuel­ve a ulu­lar el espec­tro del comu­nis­mo. Cuan­do la Euro­pol infor­ma sobre la radi­ca­li­za­ción de la juven­tud tra­ba­ja­do­ra vas­ca es por­que sabe que la opre­sión obje­ti­va se trans­for­ma en con­cien­cia subjetiva.

Para ir ter­mi­nan­do, hemos cita­do la pra­xis revo­lu­cio­na­ria como un con­cep­to fun­da­men­tal para com­pren­der la espe­ran­za, la ilu­sión y el opti­mis­mo revo­lu­cio­na­rios, el valor de la axio­lo­gía, de la éti­ca y de la moral comu­nis­ta, y de las afec­ti­vi­da­des des­mer­can­ti­li­za­das que no valo­ran a las per­so­nas como mer­can­cías, obje­tos pasi­vos a ven­der en el mer­ca­do capi­ta­lis­ta, por­que ella mis­ma, la pra­xis, es una fuer­za libe­ra­do­ra obje­ti­va, mate­rial, una vez que ha pene­tra­do en la con­cien­cia huma­na y la enri­que­ce con el estu­dio per­ma­nen­te de la teo­ría y filo­so­fía marxista.

En el ¿Qué hacer? escri­to por Lenin en 1902, cuan­do aún la revo­lu­ción socia­lis­ta pare­cía estar más allá del hori­zon­te de lo posi­ble, su autor escri­be: «¡Hay que soñar!». Los sue­ños, ilu­sio­nes y espe­ran­zas rojas, rea­lis­tas y mate­ria­lis­tas y por tan­to cono­ce­do­ras de las leyes ten­den­cia­les y con­tra­dic­cio­nes obje­ti­vas del capi­ta­lis­mo, son fuer­zas mate­ria­les que han empu­ña­do y empu­ñan las armas en las revo­lu­cio­nes nece­sa­rias y jus­tas gue­rras defen­si­vas. Una de las fuer­zas del ateís­mo comu­nis­ta sur­ge de esta mate­ria­li­dad inma­nen­te a la espe­cie huma­na, a su antro­po­ge­nia. Tales fuer­zas cons­cien­tes saben que las derro­tas son posi­bles y pro­ba­bles en deter­mi­na­das con­di­cio­nes, pero esa cer­ti­dum­bre no es derro­tis­ta ni pesi­mis­ta por­que cono­ce que la pra­xis expre­sa­da por Goethe –«En el prin­ci­pio era la acción»– nie­ga de raíz la car­ga reac­cio­na­ria y pasi­va del após­tol Juan al decir que «en el prin­ci­pio era el verbo».

Mien­tras que nues­tra acción se impon­ga sobre el «ver­bo» cri­mi­nal del impe­ria­lis­mo, ten­dre­mos espe­ran­zas y el socia­lis­mo y el comu­nis­mo no serán redu­ci­dos a meras uto­pías sino que las vere­mos como lo que son: una nece­si­dad de super­vi­ven­cia. Pero aun­que no lo logre­mos en esos pri­me­ros momen­tos, la huma­ni­dad no ceja­rá de inten­tar tomar el cie­lo por asal­to. Lo inten­ta­re­mos una y millo­nes de veces, y el opti­mis­mo espe­ran­za­do es y será par­te cons­ti­tu­ti­va de nues­tra teo­ría y de nues­tra ética.

Nada más, eske­rrik asko y como siem­pre agra­de­ce­mos tus valio­sí­si­mas apor­ta­cio­nes. Cada cual en su cam­po de tra­ba­jo, con su reali­dad y posi­bi­li­da­des en el camino de la cons­truc­ción de una Eus­kal Herria inde­pen­dien­te, femi­nis­ta… y comu­nis­ta. En este camino vamos a topar­nos más de una vez. Jotake!

Eus­kal Herria, 30 de agos­to de 2026

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