
Un año más llega el 13 de febrero. Este día es el Día contra la Tortura en Euskal Herria, ya que ese día de 1981 el militante de ETA Joxe Arregi falleció como consecuencia de las torturas sufridas cuando estaba incomunicado tras su detención.
Con el paso de los años, en estos tiempos oscuros en los que se nos venden nuevos tiempos y falsa paz, persisten las leyes de excepción utilizadas por los estados contra la resistencia vasca, leyes que han servido de excusa y garantía jurídica para torturar a miles de militantes vascos, como la Ley Antiterrorista española.
Observando la historia vemos que todos los sistemas de dominación han servido para que de siglo en siglo una clase domera a otra. La clase dominante ha utilizado el control social y la alienación para tomar bajo sus pies al dominado y ha sido capaz de cualquier cosa para reprimir a la disidencia. Asesinatos, amenazas, chantajes, palizas, seguimientos… y también la tortura. Los Estados español y francés han hecho todo lo anterior con el fin de aplastar la disidencia política vasca.
Como bien sabemos, el caso de Joxe Arregi no es el único, el Estado español ha utilizado sistemáticamente la tortura contra los militantes vascos y para ello tenía preparada toda una maquinaria: primero los policías ejecutaban esas torturas, después había jueces, fiscales, médicos judiciales que hacían oídos sordos a las torturas, y abogados de oficio que se amedrentaban ante la policías. La tortura ha sido un método ordenado por políticos profesionales, silenciado por los medios de comunicación que manejaban ellos y los grandes empresarios, y la opinión pública.
También los distintos juzgados burgueses de la Unión Europeaa han puesto de manifiesto el despiadado carácter torturador del Estado español, pero eso no ha sido suficiente para dejar de torturar. Hoy en día, una vez finalizado el conflicto armado y en una nueva fase, el enemigo no necesita utilizar la tortura contra los militantes revolucionarios vascos, pero eso no quiere decir que no la vaya a utilizar en el futuro y cuando lo necesite.
Sabiendo todo esto, no es paradójico que la primera víctima de Euskadi Ta Askatasuna fuese el torturador Melitón Manzanas. La tortura es y ha sido dura, pero la resistencia vasca también ha respondido con dureza a la tortura y a los torturadores. Todos conocemos las torturas infligidas al joven ondarrutarra Andoni Arrizabalaga, porque Telesforo Monzón escribió un poema titulado Itziarren semea y Pantxoa ta Peio le pusieron música, y cómo aquel joven no “cantó” nada. Son muy famosos el caso de Joxe Arregi o la foto del rostro magullado de Unai Romano o de las marcas provocadas por electrodos en la espalda de Iratxe Sorzabal. Sin embargo, miles de vascos han sido torturados en nuestra historia reciente, casi 10000 según la documentación de Euskal Memoria.
La tortura, como se ha señalado anteriormente, ha tenido total impunidad, ha sido tabú para algunos partidos y medios de comunicación y miles de casos de torturas denunciados ni siquiera han sido juzgados. Es más, quienes los han denunciado han sido perseguidos y juzgados por los mismos que les han torturado. Autoinculpaciones, denuncias, etc. firmadas bajo tortura han sido utilizadas como prueba para que cientos de militantes vascos hayan sido juzgados y declarados culpables con miles de años de cárcel. Ha habido torturadores conocidos y profesionales, y para nosotros Intxaurrondo o La Salve son lugares de tortura conocidos. Por desgracia Intxaurrondo es el mayor centro de tortura que ha habido en Europa.
Por si fuera poco, esos psicópatas que practicaban los métodos de tortura más duros contra los militantes vascos han sido condecorados, los estados les han dado medallas, sueldos vitalicios…
Grupos de defensa de los derechos humanos, títeres como Amnistía Internacional, tribunales y similares han hecho oídos sordos en muchas ocasiones ante los casos de tortura de militantes vascos. Y con esa legitimidad e impunidad han actuado los torturadores.
Hay que decir que la tortura ha sido una amenaza o un miedo terrible para todo aquel que quiera militar. Un instrumento o mecanismo excepcional para crear miedo y terror. Y, desgraciadamente, podemos decir que en muchas ocasiones los estados han conseguido (al menos en parte) su objetivo: mantener a la gente quieta a través del miedo.
También hay que hablar de las consecuencias de sufrir tortura. La tortura deja secuelas físicas y psicológicas que perduran de por vida.
Últimamente, el Estado español está reconociendo a unos pocos militantes que han sufrido tortura, pero este reconocimiento sigue siendo parcial. ¿De qué sirve reconocer que se ha torturado si condecoras a los autores? ¿De qué sirve si no se les condena? El tema plantea muchas preguntas.
Además, el reconocimiento queda en pura palabrería si no es para todos los militantes que la han sufrido y se va a la raíz del problema, y, cómo no, si no se ponen los medios para superar o paliar las crueles consecuencias de la tortura que han sufrido todos esos militantes durante largos años. Y, además de todo eso, es en vano cuando no hay garantías de que no vuelva a ocurrir en el futuro.
Para terminar, no podemos olvidar a los militantes políticos que están en la cárcel, en la deportación o en el exilio por luchar contra la tortura y las demás opresiones. Además, como hemos dicho anteriormente, no podemos olvidar que las penas de cárcel de muchos de ellos se basan en testimonios logrados mediante torturas. Tinko expresa su solidaridad y apoyo a todas las personas que de una u otra manera han sufrido las consecuencias de la tortura y reclama una amnistía total para todos aquellos que cumplen condena por luchar.
TORTURARI STOP!
AMNISTIA OSOA!